EN CONSTRUCCIÓN
Aquí Makore haciendo pruebas para la nueva versión de ¿Te gusta escribir? Por favor, no comments hasta que lo tenga todo listo (xDDDDDD) ¿Te gusta escribir? (versión 2) Bienvenidos a la nueva versión de este tema, que sirve para expresaros de forma literaria, ya sea en verso, en prosa, o como os venga en gana :S Y aquí la recopilación de la versión anterior (echadle un vistazo que no tiene desperdicio, jojo): ^^ALI^^
1-
Un dulce canto inundaba los pasillos de la casona. Iluminaba los rostros de aquellos terroríficos retratos góticos, sumidos en la profunda oscuridad; condenados a permanecer por siempre en un cuadro. Ese canto, dulce y a la vez amargo, provenía de una habitación, centrada en la penumbra y la acompañaba el retumbar de las ventanas con el fuerte viento. Por desgracia, la puerta de esa habitación, estaba cerrada. Y con ella también estaba cerrada la vida de una mujer…una mujer que quiso ser, pero nunca fue. Dentro del dormitorio, habitaba un alma perdida, un corazón estancado y consumido en el dolor de nunca conseguir amor, de dar y no recibir, de amar y ser odiado, unas lágrimas frías, que nunca fueron secadas a tiempo. Allí se encontraba Anastasia…consumida en la locura. Nadie sabía por qué estaba loca, por qué una mujer, culta, educada, una dama, había caído en el abismo, y se había perdido en el inmenso bosque del dolor para jamás volver. ¿Qué era lo que le había causado tal tempestad?, ¿cuál era la causa de su tormento?. ¿Por qué su familia le mantenía encerrada en secreto para que la locura la tragase poco a poco?. Nadie lo sabía, y quizá ni ella sospechaba la causa de su desgracia. -Vivir para ser…ser para vivir- entonaba Anastasia en su habitación. Con movimientos bruscos, componía una danza para su canto, y quién lo viera detalladamente, se daría cuenta de que, la mujer, quería interpretar al vals(...)2- . :::::::Rosas::Ensangrentadas:::::::: Una, rosa, un clavel… suave brisa, al anochecer lágrimas tibias, rebotan sin querer en la pálida piel. Un cadáver, un llorar, un grito solitario en el altar, un vestido de bodas sin estrenar un beso sin entregar. ¿Por qué la vida se largó sin darle una oportunidad? ¿Por qué no se le permitió a ella amar? ¿Quién fue el desgraciado que la vida le quizo quitar A una muchacha con su vida para disfrutar, Y dejar a su marido viudo, Antes del aceptar? 3- La muchacha entró a su habitación y dejó sobre la mesa del comedor, su mochila. Llegaba cansadísima de un duro día de clases. Otro lunes más en el Planeta Tierra. La joven, aprovechó el momento para tirarse en el cómodo sofá y disfrutar un poco de la soledad que ahora poseía. Sus padres trabajaban, su hermana, en la escuela. No dudó en descalzarse, sacarse eso incómodos zapatos de charol colegiales, y usar sus medias rayadas multicolores para pasearse por su casa. Se dirigió muy rápidamente al espejo. Se miró. Rostro pálido, ojos chocolate, cabello café…alma enamorada. Era una chica más del montón. Una adolescente más de su edad. No se sentía fenómeno alguno –cosa que agradecía—y todos los días, a excepción de los domingos, era lo mismo en su vida. Esta joven, tenía la suerte de no tener amigas que vivieran cerca, ya que le molestaba que le vinieran de visitas. Ella disfrutaba de su soledad, disfrutaba escribir, demostrar sus sentimientos y pasiones a través de las letras y odiaba que esa terapia fuese interrumpida por alguna persona. Se sentó frente al computador, y rápida, pero cuidadosamente, empezó a darle a las teclas del teclado, para poder escribir, todo lo que necesitaba, poder escribir, este texto, este mismo texto. Ahora se hizo una pausa, pensó, razonó y volvió a escribir. No quería que su texto malinterpretara lo que ella quería decir a través de él, y por eso cuidaba cada detalle que iba a imprimir sobre la hoja, ya con algunas letras, en el Word. Hoy la muchacha, quería hablar de amor. Hoy se sentía apta para hacerlo y demostrar, eso que jamás había demostrado realmente, en primera persona, en un texto. Hoy quería que las letras contasen lo que sentía, que la gente conociese, que a pesar de ser una persona fría, su corazón era latente y también tenía el don de amar. Tenía un dilema amoroso. Aunque no lo pareciese, y no se creyera, esta joven se sentía enredada en las redes del amor. Su corazón estaba dividido en dos partes, por dos personas distintas, muy distintas. Se podría decir que ninguno de los dos tenía algo que ver con el otro, y que eso era lo que le empezaba a remorder la conciencia a ella. Lo peor de todo, es que ninguno sabía lo que sentía ella por ellos. Ninguno de los dos. Y tampoco sabían, las horas que perdía ella pensando cual era mejor y cual era peor. Ella sentía que los quería a los dos igual, intensamente igual. No encontraba diferencias, aunque fueran tan distintos. No encontraba contras, en ninguno para que lo pudiera olvidar. No obstante, le dolía quererlos a los dos demasiado. Los dos eran imposibles, los dos eran una estrella inalcanzable. La muchacha con una personalidad muy especial, no expresaba sus sentimientos más que por letras, y eso era lo que le hacía doler. Sabía, o más bien, sé que aunque sean inalcanzables, si ellos me dan una razón para escribir y sufrir hermosamente, no importará si se fijan en mí o no. A eso le llamo amar. 4- Él llegó en barco. Lo guiaban los vientos. Estaba expuesto a la muerte y se dejó llevar por su codicia al oro de las nuevas tierras descubiertas, llamadas las nuevas Indias. No trabajaría él, y los indios escaseaban, por eso decidió, tomar el mismo rumbo que Europa, pero al sur, dirigiéndose a una tierra marginada, a una tierra pérdida. Dejó que las leves olas lo llevaran y que ya los muy calurosos rayos solares, hicieran ver su transpiración. Al parar el velero, puso un pie en esa tierra, y se encontró con miradas sorprendidas, ante su belleza. Sus cabellos rubios como el oro que necesitaba y deseaba, y los ojos azules como el océano que acababa de recorrer. Su piel blanca como la nieve, que los habitantes de esas tierras nunca pudieron mirar. Una muchacha, escondida detrás de un árbol lejano en la sabana, observaba como esos hombres blancos, venían en busca de su gente. El corazón de la joven empezó a despertar un sentimiento desde la primera vez que vio al blanco bajar de su velero, y soporto todos los dolores, de ver como llevaban a su familia a la fuerza, como le daban sin piedad con el látigo y como los insultaban sin perdón de Dios. Ella lo soportó todo y se enamoró de él; y así fue como una noche, fue a confesarle su amor. La negra se arrodilló a sus pies, y sin mirarle a los ojos habló. Con la pupila brillante y escalofriante él la observó atento. Luego de que la muchacha se confesara, el largó una risa. Le causaba gracia, y solo podía sentir hacía ella un desprecio enorme, por ser de otro color. La muchacha, como pudo, quiso entonar su idioma: -Saber comprender, buen hombre, que yo sentir por tú, como yo sentir por mí. Mi amar tu, ¿tu amar mí?.—La negra le miró a los ojos azules. Y él no respondió, bajó la mirada y pronunció las palabras sin intención de herirla. -¿Cómo puedo enamorarme yo de ti?. ¿Cómo creéis que eso pasaría?. Dios jamás me lo perdonaría. Es un pecado enorme.— -Mi saber que Dios no perdonar, ni a tú, ni a mi. Pero el amor de mi, querer que tú y mi estar juntos. Y mi no importar si Dios no querer perdonar.— La noche fue larga. Él se aprovechó de ella, y ella se entregó con todo su amor. Él, tenía mujer e hijos en Europa, varias mujeres indias en América, y ahora una amante negra. El tiempo pasó rápido. Los blancos se fueron. Él, dejó a su amante negra en África. Ella, con un niño en brazos, negro y de ojos azules, espera mirando al horizonte, verse un velero acercar, para que él vea que su hijo ha nacido, y que ella todavía lo sigue amando y lo amará. 5- Te reíste en mi cara, me rechazaste en frente de todos, me dejaste con el corazón roto y con una cicatriz que aún conservo…pero yo nunca lloré… Quizá fuera mi inocencia, cabe decir que era la primera vez que me enamoraba tan fuertemente, la primera vez que no sentía dudas de mis sentimientos y cada vez que te veía, se me venía la frase a la cabeza “serás mío”, sabiendo que estaba dando un concertación segura de que en un futuro podría yo estar ocupando el lugar tu "novia". No fue así. No te aproximabas y cada vez te veía más ajeno y lejano…tan distante, tan prohibido. ¿Qué fue lo que me llevó a desafiarme a mí misma?. Mi testarudez…digo, mejor dicho, mi estupidez de estar tan fuertemente enamorada, que mi corazón me arrastrase hacía ti y cometer locuras imperdonables así como tonterías y cosas que me dejaban al ridículo con cada cosa que hacía o decía. En todo lo que hablaba, en lo que pensaba, en lo que hacía estabas tú como protagonista de todo. Sin saber por qué yo te relacionaba con cada cosa, pero me parecía ser tan obvio que tú fueras ya parte de mi vida. Me equivoqué. Al no aguantar más y al llegar a un tope sentimental donde ya no sabía que sentía por ti, si era amor u odio, si era lejanía o deseo de tenerte a mí lado, me dispuse a hablarte, a acercarme a ti y confesarte lo que sentía. Desafiando mi personalidad y mis principios de típica “chica que se guarda los sentimientos” me dirigí a ti con una breve sonrisa en el rostro tratando de parecer lo más segura posible, aún así sabiendo que me sentía en una arena movediza que me tragaba más profundo y la mente me estallaba la pregunta, si realmente hacía lo correcto. Me paré frente a ti. Estabas con tus amigos, pero tú, como siempre sumido en tus pensares. Tu mirada se clavó en la mía, al sentir mi presencia. Tartamudeé un poco, pero concentré palabras fijas: -Tengo que decirte algo… -¿Qué Alisson?- preguntaste con cierto tono de frialdad sin apartar tus ojos de los míos -Mira, creo que ya los sabrás…pero…tú…me gustas –dije diciendo ahora más segura esperando una respuesta positiva de tu parte. Me equivoqué como la perfecta tonta que siempre fui. -¡Ja!-reíste-¿Enserio?. Dios, cómprate una vida. Tú eres muy bonita y todo pero ¿de qué me sirve tener una novia que no hace otra cosa que escribir?- Mi corazón me dio un golpe. -Yo… -Antes prefiero matarme Alisson –y empezaste a reír como un vil, del cual me aseguré ese día que eras.-Para que sepas…estoy esperando a mi novia ahora, y no quieres que sepa que tú trataste de “conquistarme” ¿verdad? –agregaste -… -Te liarías una gran paliza – dijiste estallando en una carcajada. -Muérete –terminé por decir, con mi corazón lleno de odio. Sentí como las risas de ti y tu amigos se hacían cada vez más extensas. Tanto tiempo perdido pensando en ti, tanto tiempo tratando de buscar un beso de tu parte…tantas ganas de cortarte la cabeza maldito desgraciado, por no valorar a una persona que realmente sabía que te amaba de una manera especial y que te podría dar mucho más de lo que pensabas. Me sirvió para saber que clases de personas ocupan este mundo, desgraciados que juegan con los sentimientos verdaderos de la gente y los utilizan para sentirse importantes. Sería la última vez que lo haría. El viento helado invernal, mecía mis cabellos castaños y hacían ver más escalofriante mi mirada de furia perdida. Ni bien llegué a mi casa me dispuse a escribir esto. Fue mi inocencia lo que me llevó a ti…mi primer amor “verdadero”. Una lágrima calló sobre la tecla U…pero no permití que cayera ninguna más…no ahora…ni nunca. Te reíste en mi cara, me rechazaste en frente de todos, me dejaste con el corazón roto y con una cicatriz que aún conservo…pero yo nunca lloré… Tsugumi
El anochecer se asemeja a tus ojos
evocarlos detenidamente me hacen los obscuros cerrojos ¿por qué te consideraré tan imaginario pero a la vez tan real? ¿nadie más que yo ve tu belleza anti material? Tu tez es pálidamente triste tal cual luna llena y la belleza de tus rasgos es una cascada sutilmente arrebatadora y serena Kratos
¿Que somos?Somos la nada y el todo
¿A donde vamos?Vamos a morir ¿Que nos depara la vida?Amor,odio,felicidad,tristeza....muerte ---------------------------------------------------------- Amado corazon,te odio tus ideas me traicionan y confunden me haces sentir,llorar,reir,temer. Cuando el mal acecha me haces pelear, cuando mi camarada llora me haces sentir su dolor, cuando me enamoras,me haces temer y llorar Te lo pido odiado yo dame la libertad o acaba conmigo pero por dios te pido, no me hagas sufrir mas por ti. ---------------------------------------------------------- Te deseo deseo tu cabello de oro, tus ojos de cielo, tus labios rubi de carne Te deseo,te amo,te adoro. Deseo tu cuerpo, tus curvas, tu piel blanca como la nieve que nunca vi. Te deseo,te amo,te adoro. Deseo estar junto a ti, besar tus labios acariciar tu cuerpo. Deseo estar junto a ti, fundir nuestras almas, besarte... ---------------------------------------------------------- Ardiente morena, delicada rubia, peliroja pensadora, me gustais todas. Morena de ojos negros, suntuosas curvas, deseo tu cuerpo y tu fuego. Rubia de piel plateada, amo tu corazon y adoro tus emociones. Peliroja,tu eres la mejor. Tus ideas y las mias, tu cuerpo y el mio, desearia que estuvieran. ---------------------------------------------------------- Un beso, eso es lo que te pedi y me dijiste que si. Solo te pido un beso para poder estar cerca de ti. Quiero besar tus labios, sentir latir tu corazon y abrazarte y besarte toda la noche. Te pedi un beso, me dijiste que si. Te pedire ese beso, ¿me lo daras? ---------------------------------------------------------- ¿Que somos?Somos la nada y somos el todo ¿A donde vamos?Vamos a morir ¿De donde venimos?Venimos de una ilusion ¿Que nos depara la vida?Amor,odio,felicidad,tristeza...muerte ---------------------------------------------------------- "Surcando libre el aire, cortando el viento,me dicen que libre soy,¿libre?no,pues estas alas de la libertad se cansan. Navegando por el mar, bajando a la superficie y subiendo a las profundidades del mar, siendo libre...¿libre yo? No, si no salgo de este mar, solamente soy un preso de la libertad. Galopando por la pradera de la vida, siento el aire golpeando mi cara,veloz y fuerte es el caballo libertario,pero no es eterno. Lo mejor es ser lo peor, creador y destructor. Destruire lo creado y creare todo lo nuevo. Libre como el hombre voy, libre como el hombre soy. Pero, sin el amor y la razon, ni hombre soy aun siendo creador del mal y destructor del bien,cuando debiera ser del reves." ---------------------------------------------------------- "Mil flores para ti mil besos te daria mil veces viviria junto a ti. Soy imbecil que le hare cada vez que algo me va bien lo jodo todo y me quedo solo. Soy un ignorante del amor,de la vida y de su solucion. Ni el mar me consuela, el cielo me odia tanto como me odio yo mientras escribo esto. Mil amores te daria, pero mientras las mil lagrimas que jamas derrame comprendo que tu eres un sol que debe brillar y yo un hombre que queria mirar al sol sin quedar ciego." ---------------------------------------------------------- "Diosa oscura de la noche que me vio nacer, mi destino por ti dicho esta, y por mucho que contra ti y el destino lucho, siempre me ganais. No logro cambiar ni mi destino ni a mi persona en cambio, claro esta lo que quiero cambiar. Simple mi vida seria si rindierame ahora pero maldito relato de caballero valeroso que antes que rendir su espada, muerto prefiere estar. Pero no me rendire ante ti, mi destino no lo lograre cambiar, y a ti no lograre enamorarte para que junto a mi andes mas luchare para matarte no para vencerte, y asi, sin cambiar mi destino asi te habre ganado, las consciencias iluminado y de paso la mia limpiado." ---------------------------------------------------------- Ay Sakuraky que me vas a matar, y no va a coña que me puedes ganar, mas no me rendire y a David Uzumaki te echare, asi, cuando lo mates a el, yo bien lejos estare. Y con este verso final, me voy a la pirtra a sobar^^ ---------------------------------------------------------- Aurori
Sé que ya nada volverá a ser como antes, que sólo me quedarán los recuerdos. Dulces memorias acerca de tú y yo. Tu cuerpo se desvanece, tu alma se marcha. Y yo callo, sin saber que hacer. Y lo peor es que ya no te volveré a oír, no te veré sonreír. Nunca volverás a casa, nunca más me dirigirás un reconfortante "te quiero". Los buenos tiempos pasaron a la historia, mientras observo como lentamente mueres en mis brazos. Tu habitual calor se marcha y da paso al deprimente frío. Y lo único que puedo hacer yo es llorar y llorar. Amargas lágrimas que resbalan por mis mejillas, y sin otra opción caen en tu pecho. El último aliento está a punto de llegar…
------------------------------------- Las heladas gotas de lluvia golpeaban su cara, haciéndole sufrir aún más, incrementando el dolor de la feroz lucha. La batalla estaba a punto de finalizar, sin resultados favorables para los combatientes. A escasos metros de los chicos, reposaba, manchada de sangre, una preciosa espada. Y a pocos centímetros de la víctima, su asesino. El ardor de sus heridas aumentaba por segundos, a la vez que su rabia. Miraba con seriedad al futuro causante de su muerte, el que desde pequeño había sido su mejor amigo, el confidente, el compañero de juegos que todo niño podría desear. Aún conservaba en lo más profundo de su alma, entre sus entrañas ahora destrozadas, un poco del afecto que recibió de su parte. Quién diría que aquel niñito inocente y encantador, ahora convertido en un apuesto adolescente estaba dando fin a la vida de su "alma gemela". Tantas sensaciones, emociones y pensamientos corrían por la mente del moribundo, que ni siquiera ya podía retorcerse de dolor. Rabia e impotencia, y también tristeza. Un cúmulo de circunstancias que formaban un nudo en la garganta del chico. -¿Cuándo empezó nuestra rivalidad? ¿Cuándo comenzamos a odiar? ¿Por qué todo esto?-dijo, con impresionante frialdad. El otro joven no pudo contestar a esas osadas preguntas. Ciertamente le había provocado la muerte a su antiguo mejor amigo. Una enorme impresión, al comprobar que tenía las manos empapadas en un líquido color bermejo. Sangre, y que para colmo no era la suya. De repente, sin desearlo, en sus retinas se agolparon montones de lágrimas. La culpabilidad que guardaba en su interior salió a relucir en forma de llanto, incansable y a la vez silencioso, que enjugaba la profunda herida de su "enemigo", penetrando en sus graves cortes. -No lo sé…-murmuró el adolescente en un susurro. -¿Sabes que no volveremos a vernos nunca más? ¿Pensaste que no voy a poder luchar contra ti en la siguiente guerra? ¡¿Acaso reparaste en este hecho, maldito insensato?!-tosió, y escupió una bocanada de sangre que cayó en el mojado suelo -Nunca pensé que podría alcanzar la victoria….-se justificó el chico, que ahora le miraba con pena. -Ahora no es el momento para dar excusas. Los dos sabíamos que si seguíamos así este momento llegaría. Y la suerte quiso que fuese yo el que saliese mal parado. Eso es todo- acarició la mejilla de su compañero con nostalgia - Pero…-susurró el otro, intentando dejar de llorar -¡Cállate!-exclamó con las pocas fuerzas que le quedaban- Tú eres el vencedor, el triunfador en esta batalla. Si yo estuviese en tu lugar destrozaría tu cuerpo, me regodearía con tu sangre. Deberías estar contento-concluyó con una débil sonrisa en los labios, a la vez que cerraba los ojos lentamente. -Mentira… Sé que no lo harías…-murmuró, abrazándose al cuerpo ahora inerte de su contrincante. El silencio se hizo en aquella apartada colina, que pudo presenciar la batalla de los dos chicos. Ahora, el "vencedor" se aferraba al cuerpo sin vida de su amigo, intentando buscar consuelo a sus remordimientos, que le mataban interiormente. Esa escena nunca se esfumaría de aquel atormentado joven. Nunca… ------------------------------------- El misterioso resplandor de la luna cubría de lleno el lugar, que acompañado de la helada brisa de madrugada hacían que el bosque se tornara lúgubre y a la vez mágico. Entre los fresnos y sauces paseaba pausadamente un joven. Había dejado a un lado el sueño para "explorar" el lugar en el que estaba pasando sus vacaciones de primavera. Desde luego no se podía negar que aquello era impresionante. La espesa vegetación a penas dejaba dar un par de pasos sin tropezar con alguna rama u obstáculo. El chico vagaba ahora confuso y ligeramente asustado. Definitivamente se había perdido. Ya no se vislumbraba a lo lejos su casa. El pánico se instalaba rápidamente en su mente. Parecía como si el viento enjugase su miedo, acariciándole juguetonamente la nuca, haciendo que sus miedos se transformasen en un incesante temblor. Ya en el corazón del bosque no sabía que hacer. Sólo pudo sentarse al pie de una frondosa secuoya, esperando a que algo ocurriese. Y el hecho no se hizo demasiado de rogar. Súbitamente una sombra apareció. El joven, del terror que sentía no pudo ni tan siquiera gritar. Tragó saliva violentamente, esperando que todo aquello no fuese más que una ilusión, o un pequeño animal que rondase por ahí, pero no fue así. Levantó la vista, intentando paliar su miedo. A varios metros de él encontró a una dama. Una mujer, que con parsimonia caminaba entre la vegetación. Sus ropajes eran tremendamente elegantes, al igual que su aspecto. Portaba un largo vestido negro, de estilo victoriano, que dejaba entrever una piel del blanco más intenso y puro que se pudiese imaginar. Cada vez se oía más próximo el sonido de sus abundantes abalorios y pulseras oscuras chocando unas contra otras. Con delicados pasos se acercó al adolescente, sin dejar de apartar sus penetrantes ojos claros (casi exentos de color) de él. Desde luego esa era la mirada más impresionante que le habían dirigido en toda su corta vida. Anonadado quedó observando silenciosamente la figura de esa esbelta y atípica mujer. En su cara destacaban unos marcados pómulos, acompañados por intensas ojeras, que tantísimo llamaban la atención en su pálida tez, pero ni de lejos restaba su belleza. La joven, tendría unos 20 años, como mucho 25. Y seguía mirando al chico, sin apenas parpadear. Éste tosió un poco, e intentando no dejarse influir por el fúnebre atractivo que desprendía la mujer, empezó a hablar. - Disculpa… ¿Sabrías decirme el camino de salida? Creo que me he perdido-preguntó tímidamente. La dama ni se inmutó. Sólo le dedicó una mirada indiferente, muestra de que no sabía nada acerca el lugar. -Oh, disculpa. ¿No eres de aquí?- preguntó de la forma más educada que pudo fingir. La mujer por primera vez abrió la boca, únicamente para balbucear secas palabras- No soy de ninguna parte- dijo con voz grave, casi de ultratumba -¿Cómo de ninguna parte? ?¿Acaso no vives o qué?-ironizó el adolescente, entre risas -No. No estoy viva- respondió con total naturalidad El chico empezó a crisparse ante las estúpidas contestaciones de la joven, y ya un poco enfado la retó- Pues si estás muerta muéstramelo. -De acuerdo. De todas formas eras el próximo de la lista…-la bella dama se acercó a el infante y con suavidad le estrechó entre sus fríos brazos. Su cuerpo, con increíble rapidez cayó al suelo, carente de vida. A la muerte no le gusta jugar. ------------------------------------- El silbido del viento rompía el silencio que se adueñaba de la fría y lúgubre noche. Parecía como si los árboles estuviesen tristes, ya que se movían con lentitud, dando la sensación de estar arropando a un cuerpo sin vida de un joven muchacho. Representaba claras señales de haber sido maltratado físicamente de forma muy severa. Tenía algunos huesos totalmente "machacados" y la cara ensangrentada. Sin embargo, en su deformado rostro por una herida de bala aún se conservaba una tenue e inocente sonrisa, que hacía parecer que su cuerpo tomase vida de nuevo, aunque eso no fuese cierto. Tenía los puños apretados fuertemente, incluso en las palmas se distinguían arañazos y cortes provocados por sus mismas uñas. La luna le daba luz, iluminándolo fantasmagóricamente. Tenía las ropas rasgadas, dejando al descubierto 3 puñaladas en torno a su pecho, que hace horas sangraban violentamente, pero ahora ya habían dejado de manar el líquido bermellón. Desde luego el chico fue asesinado sin motivo relevante, por causas que a él ni tan siquiera le incumbían… Pero ya se sabe, el mundo a veces no es todo lo justo que quisiéramos. A veces. ------------------------------------- Una resplandeciente luz blanquecina lo inundó todo. Ese sitio era distinto… Aquel resplandor impedía la visión de cualquier objeto. No se podía distinguir absolutamente nada… Aunque allí no había mucho por ver; es más, ese lugar era la nada. Pero, sin embargo, aunque alguna vez se había planteado lo que habría tras la muerte, sus poco definidas ideas estaban muy alejadas de la realidad. Él, que siempre había creído fervientemente en que cuando su vida diese fin iría al cielo, estaba equivocado. El tiempo pasaba rápidamente, a la misma velocidad que la angustia se apoderaba de él. ¿Acaso estaría retenido allí por los siglos de los siglos? Quiso gritar, lanzar un ahogado gemido, esperando que alguien acudiese en su ayuda. Pero no fue así; es más, su garganta no emitió ningún sonido. De repente, tuvo la necesidad de llorar y llorar, hasta quedar saciado. Una de las cristalinas lágrimas rodó por sus mejillas, cayendo, y para su sorpresa, transformándose en frío hielo. Fue a limpiarse la cara con el dorso de la mano, pero en el momento en el que la piel iba a hacer contacto se dio cuenta de que su cuerpo no era sólido. Se tranquilizó ligeramente cuando corroboró que las heridas hechas por su asesino seguían de la misma forma que en el momento de su defunción. Miró sus extremidades superiores, pero notó como no podía. Era como si sus brazos estuvieses hechos de polvo. Se sentía etéreo, ligero, como si de un salto pudiese tocar la luna con la punta de sus dedos. ------------------------------------- -Soy fea... ¿Verdad María? -dijo Sonia a sabiendas de cual sería la respuesta de su amiga. Sonreía interiormente. Siempre era lo mismo. Al tiempo que realizaba esta pregunta, dejó que una fingida huella de tristeza se deslizara hasta sus ojos. María hizo lo que su amiga quería que hiciera. Como siempre... Aunque tuviese montones de amigos, montañas de admiradores y una intachable reputación todo era una maldita farsa, ya que se podría decir que Sonia era una mentirosa compulsiva. Desde que era una niña pequeña su mayor obsesión habían sido los elogios. Que la idolatraran. Y el asunto había continuado igual hasta el día de hoy. Había eliminado completamente de su mente y boca toda frase que sonara antipática y desagradable, y la sustituía por una "bonita" mentira piadosa. -Para nada Sonia. Estás muy guapa, como siempre- añadió alegremente la complaciente María. Sonia decidió fingir una profunda herida en su alma. -¡¡Mientes!! ¡¡Siempre es igual!! Lo dices para que me sienta mejor, pero yo sé que no es verdad- derramó unas lágrimas cargadas de hipocresía. María no aguantó más. Se puso en pie, y habló. -¡Pues mira, no! ¡No lo digo para que te sientas mejor! ¡Lo digo para que te calles! Sonia se detuvo, como petrificada, mirando fijamente a su dócil amiga, la que había sido siempre aquella que ella podía acudir en busca de adoración. María continuó: -¡Eres guapa, guapísima y tú lo sabes! ¡Sin embargo te empeñas en que seamos los demás los que te lo digamos! ¿Te encanta, cierto? Pues bien, ahora te soltare cuatro verdades -dijo de un tirón- Yo soy fea, mil veces más fea que tú y sin embargo soy feliz. Mi inteligencia es bastante superior a la tuya, o al menos hago un mejor uso que tú de ella. Mis notas son las mejores desde que éramos pequeñas. Ahora piensa... ¿Alguna vez lo he hecho notar? ¿Alguna vez te he puesto en la obligación de adorarme por mi inteligencia? ¡¡No!! ¡¡Piensa en ello!! Y se marchó dando un portazo. La muchacha ni tan siquiera pudo articular un par de palabras o inventar una respuesta ingeniosa para no quedar como una completa estúpida. Después de todo es lo que era... una chica guapa, muy guapa pero estúpida. Y es obvio que una belleza sobrehumana no siempre va acompañada de una inteligencia a igual nivel... Sonia esa noche pensó mucho, algo que nunca había hecho en serio. María por su parte, durmió mejor de lo que había dormido en muchísimo tiempo, gracias a la tranquilidad que le provocaba el saber que aquél día no había sido injusta ni con su amiga, ni consigo misma. By: Aurori & Sakuraky. ------------------------------------ Querido Sai: Sé que por estas fechas tu buzón estará saturado de las decenas de cartas y declaraciones de tus admiradoras, pero de todas formas me gustaría que le prestases una pizca de atención a esta carta. Eso es lo único que me importa. Que me hagas caso… No sé exactamente como sucedió, pero desde hace ya un tiempo el simple hecho de recibir una mirada tuya, por más insignificante que sea, o que me dediques un par de palabras me hace sonreír. Lo cierto es que es un sentimiento tan extraño que no lo podría describir con exactitud empleando palabras, y menos aún escribir. Lo único que sé es extremadamente contradictorio… Cada vez que te veo o estoy contigo un torbellino de felicidad me invade, que después es atenuado por la inevitable decepción, ya que aunque a veces me gustaría convencerme de que tu amabilidad es real, caigo rendida ante la evidencia. Me doy cuenta de que esa alentadora sonrisa es falsa… Si te soy sincera al principio te detestaba. Me ponía de mal humor con solamente oír tu voz, y me producía urticaria que me hablases. Supongo que te odiaba porque creía que eras una burda copia de Sasuke. Un reemplazo que ni Naruto ni yo creímos necesitar. Ahora reparo en lo estúpidos que fuimos, porque aunque no nos diésemos cuenta tu presencia, que estuvieses a nuestro lado fue curando poco a poco las heridas emocionales dejadas por Sasuke en nuestros corazones. Llenaste aquel vacío que nos absorbía, te hiciste tu propio hueco. Y es por ello que te lo agradezco… Te doy las gracias por haberme hecho olvidar todas las lágrimas derramadas por su ausencia, por hacerme ver que volver a ser feliz era más fácil de lo que siempre había creído, y sobre todo por enseñarme que esa frase hecha -"De el odio al amor hay solo un paso"- es completamente cierta. Porque -y aunque me cueste horrores reconocerlo- acabé por quedarme prendada de ti. Quizá fuese por la curiosidad que tenía por ver cómo sonreías de forma sincera, ya que aunque tu cara a simple vista tuviese aquella bonita expresión de fulgurante alegría, con el tiempo supe que no era más que una barrera para ocultar tu pena. Una tristeza que intentabas cesar con esa sonrisa, a lo mejor perfecta para esconder tus sentimientos y camuflar la soledad a la que te enfrentabas, pero esa sonrisa era también un arma de doble filo, ya que te limitaba enormemente a la hora de expresar cómo eras y te sentías realmente… Pero sin embargo, eso no me impedía admirarte en silencio, incluso me ayudó a valorarte aún más de lo que ya lo hacía. Cada día que pasaba a tu lado me esforzaba al máximo para comprenderte, intentar descifrar el "verdadero" significado de tus palabras o acciones. Y según pasaron los días, semanas y meses de constante investigación sólo llegué a sacar una cosa en claro. Al contrario que creía en un principio eras totalmente distinto a Sasuke. Cuando él me hubiese dedicado una mueca arrogante tú simplemente sonreías, o bien decías cualquier tontería. Y eso… Me hacía sentir especial, como si fuese la única chica existente en la faz de la Tierra. Más tarde sentí como la palabra "amigos" se me quedaba corta. Deseaba que me reconocieses como algo más… Algo más profundo por decirlo de alguna forma que una simple amistad. No sé si serían celos o un mero capricho, pero cuando veía como las chicas se te acercaban notaba como una desagradable sensación me invadía. Me dañaba saber que para ti únicamente era una más… A lo mejor me había hecho ilusiones a partir de la nada… Al fin y al cabo solamente era la 'Mediocre Sakura Haruno' . Puede que no posea una maravillosa belleza o sea la chica más amable y simpática que exista, pero sí la más sincera contigo. Porque creo que esa cualidad, aunque a simple vista no parezca relevante, o incluso pueda resultar molesta y hasta cierto punto irritante, a largo plazo es milagrosa. Por eso te pido una oportunidad. Una ocasión para poder disipar tus pequeños fallos, al igual que tú hiciste inconscientemente con los míos. Para que podamos mejorar, aprender de los errores juntos, para no volver a repetirlos. Recuerdo que hace ya un tiempo siempre solía escribir los deseos para año nuevo en un papel, y cuando llegaba el último día de el siguiente año lo miraba. Siempre lo hacía porque me reconfortaba ver como se cumplían mis egoístas e insustanciales sueños infantiles. Todo cambió el año de la partida de Sasuke, porque tras escribir innumerables veces rogando su vuelta el uno de Enero me decepcionó por completo. Seguía igual de sola que el día anterior… La frustración se apoderó de mí, hasta el punto de llegar a aborrecer el fin de año y todo lo que tuviese algo que ver con él. Por tanto exterminé hasta el último indicio de esperanza. ¿Pero sabes qué…? Hoy he vuelto ha hacerlo. He vuelto a soñar, a dejar volar mi imaginación… El optimismo ha vuelto. Me he dado cuenta de que ya no puedo perder nada. Eso sí… Esta vez no lo dejaré todo en manos de la suerte. A medida que fui madurando aprendí que si quieres algo tienes que luchar para conseguirlo. Aunque de todas formas no voy a negar que cuando la fortuna está de tu lado las cosas son más sencillas.. Pero con o sin ella tengo fe en que mi único deseo se cumpla. Estoy convencida. Únicamente quiero -aunque solo sea por una vez, eso me da igual- que me sonrías sinceramente. Con eso ya puedo morir feliz… Pero no inmediatamente, claro está, porque tengo que llegar a la próximas Navidades para ver como el papelito vuelve a surgir efecto. Para demostrarme a mí misma de que la alegría vuelve a estar ahí, a mi lado. A nuestro lado. Te deseo un próspero y afortunado Año Nuevo. Besos de parte de Sakura. Aokimari
"Una lagrima bastó para derramar el mar. Un solo segundo de su llanto llegó para suplir el océano. Una palabra no pronunciada que llegó para romper un corazón. Trozos de cristal sobre los que bailaron sentimientos.
Y sin saber cómo pasó, un golpe seco. Y un cuerpo que cae. Vacía marioneta de la que resbalan palabras como el agua que gotea desde un grifo mal cerrado. Murmullos sin sentido. Lágrimas y palabras. Unidas en un torrente. Y todo para de repente. Su mano roza su rostro. Sus labios acarician su boca. Sus alientos se entremezclan. Sienten, en su pecho, sendas bombas de relojería. Todo se vuelve oscuro como una noche sin estrellas. La luna deja de reflejarse en sus ojos. Y se produce una explosión. Y el llanto cesó." Yuzuhira Araiya Agua y Aire. Viento púrpura, viento dorado… Se mezclan ambos en graciosas espirales que suben y bajan, van y vuelven. Traen aroma a divertidas pisadas sobre la tierra empapada, a risas mojadas por la tenue lluvia de otoño. Cantan las hojas a sus pies, responden las aves con sus revoloteos al atardecer. Se duerme el entorno arrullado por la suave brisa de sus alientos. Dos almas gemelas juegan en el suelo a contarse los lunares que adornan su piel. Sus latidos se confunden en uno solo. Los cabellos enmarañados están llenos de pequeñas ramas y líquenes. Las semillas se enganchan a los calcetines y pican en los tobillos. Un viento sobre otro. El otro sobre el uno. Giran, se desplazan, se protegen en un abrazo infinito. Corren, vuelan, cruzan el cielo. Se alimentan de sonrisas y miradas. Frente con frente, sin palabras todo lo expresan, sin romper el bullicioso silencio de los expectantes chopos, el susurro de las aguas entre las piedras y el pacífico sueño de los minúsculos insectos. Cae la luz por poniente, y el viento se aleja. Es hora de descansar. Mañana vendrás conmigo a la ribera, y juntos contemplaremos el dorado sobre el púrpura, el púrpura sobre el dorado, en su eterno amor… Caballero de la Muerte. el castillo abre sus rejas la espada abre un sendero un deseo cruza el cielo estrellas vacías y luna roja un charco de sangre en el patio la risa más estremecedora el alma de la paloma se quema negro queda en su gozar CONDENA un torbellino de agua entre su cuerpo desnudo ante la misteriosa luz de luna sus dedos rozan el vaho de la noche y con un temblor se apartan el debil corazon aun late entre la escarcha sus ojos cerrados sienten la creciente oscuridad por sus mejillas caen punzadas de luz, fria y triste un torpe lamento se ahoga entre sollozos y con el pelo enredado en el pecado sufre, llora, muere muere por dos luceros que se consumen por un calor arañado cae al abismo un cuerpo herido y entre polvo y crueldad se arrastra ante el trono se arrodillara ante su propio destino como alma caida en desgracia de pieles sus vestidos y de hueso su color el placer del dolor es ahora amigo y tormento nunca la luz volvera sobre sus hombros ni cerrara la cicatriz de la maldad su rencor y odio crecientes se abren paso el vasallo del señor de la muerte nunca escapa y en sus ojos siempre brilla la oscuridad Dentro de un sueño. Dentro de un sueño, burbuja iridiscente tejida con ilusión y sonrisas, mi mirada se dirige al interior de la gran esfera, donde la felicidad no tiene fin, donde el aire huele a cariño y las palabras tiernas son melodías para enamorados. Te abrazo por la noche en un intento de retenerte a mi lado hasta el despertar de la madrugada. Te acercas tanto, me besas... Despierto, abro mis ojos y estoy sola. Un brillo de tristeza se refleja en mi mirada, las ropas sudadas se me ciñen contorneando mi cuerpo y, entre sollozos y recuerdos, me hundo en la negrura de mi corazón. Una mano se aparta satisfecha. Lleva entre sus dedos un alfiler, del cual cae sin cesar un reguero de sangre. Mi sangre. Mi globo, mi sueño, se ha terminado. En blanco. Estoy en blanco. Intento vanamente pensar en tu hermosa sonrisa. Lo intento, pero soy incapaz de recordar tus tiernos abrazos. Echo un vistazo al interior de mi cabeza y no veo nada: vacío. Ni siquiera me quedan tristes recuerdos para poder llorar. Mi alma se ha quedado sin experiencia. Ya no sabe reir, no sabe entristecerse, no sabe arrepentirse... No sabe amar. ¿Vendrás a mí ahora? ¿Vendrás a enseñarme todo aquello que perdí? Vuelve a mostrarme la belleza de los sentimientos. Hazme amarte como nadie ha amado jamás. Quiero sentirme llena de nuevo, rebosante de luz, sentir mis ojos llorosos y derramar lágrimas de dolor por mis mejillas. Quiero llenarme de tí, y no olvidarte nunca más. 14/10/07 Escrito número 0. Con una pluma de carmín sobre un viejo papel usado, utilizando la ya escasa tinta que en el pequeño bote oscuro queda, voy a comenzar a escribir una hermosa historia sobre arcoiris de sueños y argénteas alas resplandecientes. En mi mente se arremolinan las ideas, burbujeantes, impacientes por hacerse dulces palabras en mis labios y bellos versos en un poema. Cada colorida imagen dura apenas unos segundos, y mi mano cruza veloz la hoja mientras los movimientos de mis dedos van dejando un reguero azabache de ilusión curvilínea. El tiempo se escapa, corre, vuela, se pierde en el infinito. Cuando menos me lo espero, no puedo continuar escribiendo. El bote ha quedado vacío de tantas horas en trance y sin pausa alguna. Pero mi precioso cuento de hadas está aún por terminar. Una cuchilla practica una pequeña incisión sobre mi piel para dejar correr un hilillo de ardiente tinta. Y con el color de la pasión continúo frenéticamente plasmando mi corazón sobre el blanco. Las palabras cobran vida. Refulgen como ríos de lava, llevando mi propio ser a una memoria inmortal. El verdadero amor y las lágrimas amargas se suceden sin tregua, la historia comienza a latir con fuerza con su propio ritmo desaforado. Llevo más de un día escribiendo, y mis fuerzas comienzan a fallarme. Sólo el pulso de mi mano y la imaginación siguen adelante sin flaquear. He rellenado ya doce veces el tarrito, pero un extraño impulso salido de mis entrañas me obliga a continuar lo que aún está inacabado. Los folios se amontonan en un descolocado orden sobre el suelo a mis pies. Desprenden calor y cariño. Se atisba una presencia donde antes solo había vacío y, sin embargo, el vacío comienza a apoderarse de mí. Sigo sin parar. Vuelvo a quedarme sin medio de escritura. Ya no queda nada en mí. Mis últimas gotas de vitalidad se derraman en el frasco. Con el primer y último temblor, la brillante pluma moja su punta. Acercándola al papel escribe: FIN. No me da tiempo a suspirar de alivio. Mi cabeza cae muerta sobre la mesa. 23.10.07 Memorias de un amor ¿Por qué te quiero? ¿Por qué me duele? ¿Por qué en el pozo de tus ojos llegué a caer? Tan hondo, tan vacío y oscuro. En mi pecho late el despecho. Tus ojos... Eres una belleza perdida, una carcasa vacía y hermosa. Una trampa para mariposas perdidas, que posan sus gráciles patitas sobre un terrón de néctar envenenado, inocentes amantes de la causa de su muerte prematura. Enganchadas, enredadas, enamoradas. Casada con mi tumba, inseparables los dos en un abrazo eterno. Suena la música en el exterior. Voces me llaman, manos que cuelgan de lo más alto en un intento de rozar mi extremadamente pálida piel y llenarme de calor y alzarme hacia la luz. El sol me destruye tras tanto tiempo sin vernos las caras. Me quedo en mi pozo húmedo y obscuro. Los esqueletos lamen mi cuello antes de sorberme el alma, y me enfrío lentamente, entre saltos de agua gélida y verdor muerto, naturaleza cristalizada en una gota de tiempo, seco y yermo, hermoso paraje de desolación, desamor. Caída en tu mirada por siempre jamás. Y te odio. Te odio por amarte. Y te amo, y muero. Me muero por besarte. ...y seguiré llorando, pero mis lágrimas se harán cada vez más ácidas, hasta que llegue un momento en que laceren tu piel e inmortalicen en ella la historia de mi dolor, y recordarás eternamente quién tuvo la culpa de mi desgracia... San Juan 2004 Risas cansadas, la luna llena brilla menos. El alcohol pasa entre las manos y el frío entumece mis dedos. Mis ojos ensangrentados no pueden llorar, y miro a los demás. No se detienen, nunca paran. La vida es un asco. El demonio de la perdición espía buscando cobrarse una nueva vida. Pero somos fuertes. La noche no nos llevará. Y al llegar el alba volveremos, y al atardecer seguiremos. No es esto vida, más es muerte, y la muerte en vida nos lleva, me lleva... Pero mis ojos rojos no pueden llorar. Sin palabras. Ahógala. Aprieta su garganta con tu mano y siéntela crujir bajo la presión. Ya casi no respira. Ha puesto los ojos en blanco y su mente pide clemencia. Clava aún mas tus uñas en su piel. La sangre le corre por el pecho en ríos de muerte. Acerca tus labios y absorbe la última vida que le queda. Luego, por fin, mátala. 18/10/07 Sueño IX Trepar, hasta tu pecho, en tus brazos acostada. La ilusión nubla la vista y deja un resplandor dorado en el pelo. Ojos cerrados, ojos cansados de mirar. Corazón dormido en un sueño profundo. El alma grita de alegría. Y sonríes... |
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Nara Medea
A tu espalda. Mira a tus espaldas. Pero nunca de improviso. Pues podrías atisbar mi figura. Antes de que me oculte en un recodo del camino. Nunca finjas que mi presencia te da igual. Sabes que no es cierto. Que mi aliento te hace correr más rápido. Que mis pisadas hacen vacilar tus pasos. Me conoces. No te hagas el loco. Pues lo que soy para ti. No lo seré para nadie más. Tienes toda mi atención. Blanca y tranquila Blanca como la nieve blanca como la muerte blanca como los lirios, la muerta dormía tranquila. Su cuerpo sobre el mármol reposaba, sobre la piedra que en su frialdad la acogía blanca como los sueños, la muerta dormía tranquila. Sus párpados se hallaban cerrados enjaulando sus ojos brillantes sus manos,antes vivaces, silenciosas y entrelazadas yacían. Blanca como la muerte, la muerta dormía tranquila. Dulce como el sueño, su blanca boca sonreía. El día de su muerte. Una chica caminaba por una calle llena de gente. Iba sola, escuchando música y andaba rápido mientras esquivabalas personas que ian en una dirección contraria a la suya,así como alguna que otra mierda de perro. Estaba contenta y se le notaba. Iba al cine, a ver la secuela de una película que le encantaba, con el chico que le gustaba. Todo era perfecto. El sol lucía, y como acababa de empezar el curso, no tenía deberes para el fin de semana. La canción que estaba escuchando era demasiado triste para una tarde de viernes tan maravillosa. Sacando el mp3, cambió rápidamente de canción, pasando de "Marta", de Nena Daconte, a "Famous Last Words", de My Chemical Romance. Justo cuando levantaba la vista, tropezó con una baldosa rota del suelo. Mientras estaba en el aire, a punto de caer de bruces a la acera, una mano surgió de la nada, empujándole a la carretera un instante antes de que un camión de la basura pasase a toda velocidad. Se la llevó por delante, obviamente. El sonido del cuerpo al chocar contra el morro del vehículo,llamó la atención de los transeúntes,que se quedaron repentinamente en silencio. Una señora cerca de allí se llevó las manos a la boca. Quizás no era un día tan maravilloso y perfecto... quizás era sólo el día de su muerte. El niño d. El pequeño niño miraba las estrellas; espera unos regalos que nunca llegan. Abajo, el suelo. Arriba, el cielo. A sus lados, la nada, en su corazón el miedo. Su madre sale, muy preocupada, entre las estrellas abundan las lágrimas. Un resplandor en el cielo ilumina su nada con una sonrisa el niño avanza. El inocente pequeño se consume en el fuego sólo queda el vacío en sus ojos muertos. La nada se llena, la vida renace; pero el dolor no se apaga en el corazón de una madre. Erwar. Siempre lo he sabido,siempre lo he aceptado,siempre he creído que era lo mejor,¿no?.Me esperaba algo así desde hace tiempo,pero nunca pensé que llegaría tan deprisa.Sin embargo mi maldita buena fe,mi estúpida confianza en los demás,cuando hace el suficiente tiempo que vivo en este mundo para saber de qué van,me hacen seguir autolesionándome.Aunque también pensaba que después de conocerme durante casi quince años,no iba a caer de nuevo en la trampa,en esa sonrisa que se ha cerrado como un cepo sobre mí.Y aquí me ves,dudando entre llorar o no,entre saltar al río o largarme de aquí.Porque hay algo seguro.No puedo seguir viviendo en esta aldeucha de mierda.Eso sería demasiado para mi salud mental,y probablemente para mi integridad física. Alto,delgado,de cabello casi blanco y ojos transparentes.Un espectro,dicen unos.Un elfo oscuro,proclaman con seguridad otros.Sin embargo,están de acuerdo en algo:me odian.Porque saben que no soy del todo humano.Y no pueden aceptarlo. Alterra,región de ríos,de pinares y de mar. Lugar de paso obligado para todo aquel que no quiera ser llamado paleto ignorante con burla y a grito pelado,aunque verdaderamente todos lo sean. El pueblo más grande de los cincuenta kilómetros de la Costa del Viento. En realidad, una asquerosa aldeucha con veinte casas mal puestas, situada demasiado cerca de la orilla del mar, que apesta a pescado y algas incluso cuando todo el fango que rodea las chozas se congela y es difícil dar un paso sin tocar el suelo con el culo. Lo único bueno que tiene, el bosque y los acantilados que hay si sigues subiendo por la playa hasta que -gracias a Dios- dejas de ver la aldea. Por supuesto, eso no lo hace ninguno de los pueblerinos, menos yo. Me corrijo. Yo no soy un como ellos, así que no me puedo incluir. Así que dejémoslo que el único que se aventura más allá de los límites de la "villa",soy yo. El alto, desgarbado y siniestro Erwar. Sin embargo, creo que no odiaría tanto este lugar si sus habitantes no fuesen gilipollas .Me refiero a que es en realidad muy hermoso, aunque con la peste a mierda y las tiñosas cabañas donde viven en medio sea difícil encontrarle belleza. Sin embargo, con un poco de perspicacia puedes ver debajo de la mugre que recubre el terreno y el pueblo en general. Y probablemente te quedes asombrado al conseguirlo. Qué fría está la piedra...debo llevar más de una hora aquí sentado, pensando, meditando, recordando todos y cada uno de los gestos que realizó mientras me clavaba sus palabras en el corazón. Para variar, las heridas están ya medio curadas, pero también como siempre harán todo lo posible para que no sanen del todo. Me sé ya muy bien la historia. La llevo viviendo durante más de una década. Siento el suelo a través de las delgadas suelas de mis botas al ponerme en pie, y al mirar al cielo compruebo con sorpresa que ya es de noche. Espero que quede algo de cena, o si no, tendré que hacérmela lo mismo. Eso no es algo por lo que quiera pasar de nuevo. Con un suspiro, comienzo a caminar hacia el pueblo. Vaya, debe haber alguna fiesta. Huele muchísimo a humo y a verbena, e incluso desde aquí oigo los chillidos y los gritos de diversión. De diversión...un momento. No tienen pinta de estar pasándoselo muy bien. Es más...me parece que son de horror. Me paro justo antes de salir del bosque, y miro hacia Alterra, que arde. Sí, jirones de humo gris se alzan sobre los tejados, y entre los chillidos de los aldeanos se distinguen los alaridos de los atacantes y los relinchos de los caballos. No puede estar pasando. Odio este pueblo y también a sus habitantes, pero no merecen esto. Nadie lo merece. <<Año 3249 d.c, Tierra.Informe general de la Zona Norta de la década (3240-3249). El hielo, la nieve y las tormentas azotan el norte de nuestro devastado planeta, mientras que en el sur, los desiertos ahogan antiguas ciudades, y cobijan otras nuevas, nunca demasiado grandes. Los superviventes al enorme meteorito caído en la Tierra a finales del tercer milenio -año 2973- nos agrupamos en pequeñas comundiades, pues a pesar de los más de los dos siglos transcurridos, la radiación aún sigue afectando diversas zonas del planeta, haciendo imposible una población masiva como la de antaño. La antes nombrada radiación ha hecho que algunos de los niños nacidos en esta nueva era desarrollen características especiales (para ver una relación de estos niños -a partir del año 2975-, consúltese la división 3.2.4 de los Apéndices Mundiales). Los detalles, así como los datos numéricos, se verán presentados en los siguientes documentos.>> La joven dejó un momento de teclear a toda velocidad para dar un sorbo a la caliente taza de café. Sintió el ardiente líquido quemarle la garganta, pero aún así no sé quejó ni dio signos de molestia. Allí, en el helado culo del mundo, el menor rastro de calor era inmensamente agradecido. Eso sin mencionar de la cantidad de dinero que costaban productos tales como el café, el azúcar o el té, aunque fueran cultivados en huertas subterráneas artificiales. Apartándose la larguísima mata de cabello rubio -signo inconfundible de los norteños-, abrió uno de los enormes libros de cuentas que la rodeaban, y se disponía a proseguir con el aburrido informe cuando alguien interrumpió su tarea. -Laura-John, un hombre joven pero con aspecto de tener más de los treinta y tres años con los que en realidad contaba, había abierto su la puerta de su despacho-. La jefa quiere que vayas. Laura levantó la vista con el ceño fruncido, sorprendida. Después de todo, él era el Jefe de Personal, no un secretario. Sin embargo, cuando la Sra.Royn te llamaba, lo mejor que podías hacer era acudir corriendo. -Bien-Dejó una marca en el archivo para saber lo que tenía que mirar, y después de cerrar la puerta del despacho, siguió a John por los pasillos de la oficina. Era un lugar situado en el medio de la ciudad más grande -dentro de lo que permitían las circunstancias- del Norte. Un edificio desangelado, no demasiado alto y de color oscuro. La Central de Archivos de la Zona Norte. Llegaron a una puerta ligeramente más grande que las demás, y después de tocar tres veces, se despidió de Laura con un gesto de la mano, al tiempo que desaparecía a toda prisa por los corredores. A nadie le gustaba estar cerca cuando Emily Royn llamaba a alguien a su despacho, ni aunque fuese un jefe de departamento. Nunca sabías por donde iban a caer los rayos. -Pase, señorita Rodríguez-. Laura abrió la puerta de la habitación, pero antes borró el gesto de desagrado que no había podido evitar al oír su apellido. Después de entrar, cerró la puerta, obedeciendo el gesto de la mujer que se encontraba sentada detrás de la mesa. La Jefa de Departamentos Superior de la Central de Archivos era de mediana edad, con el pelo surcado de canas corto hasta los hombros suelto y unos grandes ojos azules. -Laura, tengo que decirte una cosa. Siéntate, por favor-. Sorprendida, la chica tomó asiento en la silla que había delante de la mesa-. Bien, esto te va a sorprender...más aún. Debido a presión de externos...me han pedido que dejes de trabajar aquí. -¿Estoy despedida?-Royn asintió, mirándola comprensiva. No era tan dura como se mostraba a la mayoría de la gente, y a pesar de que Laura mantenía la voz firme y el rostro inexpresivo, sus puños apretados revelaban sus verdaderos sentimientos. Aunque no lo pareciese, estaba al borde de las lágrimas-. ¿Voy a recoger mis cosas, Señora Royn? -Sí, pero antes toma esto-. Levantándose, la mujer más mayor puso en las manos frías de Laura dos cartas-. Léelas fuera. Lo siento. Diez minutos más tarde, Laura estaba en el exterior del edificio, a la intemperie, buscando un transporte. Su bolso y una pequeña caja impermeable se hallaban en el suelo lleno de nieve a su lado. De pronto recordó algo. Metiendo la mano en el bolsillo de su abrigo, sacó los dos sobres. Uno tenía el sello de la Central de Archivos. El otro no tenía sello ninguno, a parte de una pequeña marca en el medio de la tapa. Laura se decidió por este último. Quitándose un guante, rasgó el sobre y comenzó a leer. Mientras lo hacía, sus ojos se abrían cada vez más. Cuando llegó al final de la carta, toda su tristeza se había esfumado. Realmente, que la echaran era la mejor cosa que le podía haber pasado. Libertad Quiero volar, mis alas desplegar, el aire sentir, experimentar libertad. Mis lágrimas olvidar, dejarlas atrás, abandonar mis penas y romper las cadenas. MUSICA UNIVERSALIS Uno, dos, tres...y varios millones más de gotas que caen desde las nubes. Más o menos quince grados centígrados de temperatura ambiental, y a causa de la ininterrumpida lluvia, bastante humedad. No sé cuanto tiempo llevo aquí tumbado, mirando al cielo, sintiendo cómo se me escapa la vida entre los dedos sin poder hacer nada para detenerla. El tiempo sigue corriendo, la música sigue sonando y los números siguen presentes allá donde mire. Pensaba que las matemáticas formaban gran parte de mi vida... pero lo que no sabía era que del universo también. Como la música. La Musica universalis... La Música de las Esferas. Todo empezó hace ya muchos años con una nota bastante críptica encima de la mesa de mi despacho. No tenía firma. Lo único que se podía observar en ella era una misteriosa fórmula destacando en el blanco folio, y el conocido como Teorema de Pitágoras en una de las esquinas de éste. A ordenador y sin ninguna marca que me hiciera saber quién me lo envió, nunca he averiguado su procedencia.Por aquel entonces, yo trabajaba en una de las universidades públicas de una gran ciudad. Era un profesor de matemáticas del montón, común y sin nada en especial. Lo único que me destacaba algo del resto de la población mundial era mi excelente oído, que me permitía interpretar cualquier melodía con mi piano. Sin embargo, no lo valoraba en lo que valía. En comparación con mis adoradas matemáticas, la música se quedaba corta. Qué joven e ingenuo era. Por ello, en el momento en que vi la extraña fórmula, podríamos decir que creí vislumbrar mi futuro. La resolvería, me haría rico y famoso, y podría dedicarme por entero a mis cálculos y teorías, en vez de tener que estar dando clases para ganarme la vida, que aunque me gustaba, desde mi punto de vista no tenía comparación con lo que pensaba era mi verdadero destino. En cuanto esa idea consiguió su lugar en mi mente, llamé al rector para comunicarle que ese día, desgraciadamente, no podría cumplir con mis obligaciones. El anciano y sabio director de la universidad inquirió la razón, sorprendido, pues en el tiempo que llevaba enseñando en el centro no falté ni un sólo día a clase. Me limité a decirle que no me encontraba bien; por algún extraño motivo no quise decirle la verdad. En ese momento, comenzó la época más hermosa y terrible de mi vida. Hermosa por que aprendí una cantidad de cosas infinita; en cinco o seis años conseguí más conocimientos y -a mi modo de ver- me hice más sabio que en todo el tiempo que estuve en la universidad y la escuela. Sin embargo, no todo era tan perfecto y sencillo como imaginé en un principio; la enigmática y extraña fórmula se me "resistió" más de lo que pensé en un principio... Y mientras tanto, mi música quedó relegada a un segundo o tercer término; durante varios años ni rocé siquiera la tapa de mi piano, que fue acumulando polvo poco a poco. Cada vez que pienso en todo el tiempo que he perdido, ciego -y sobre todo sordo- a lo que debía haber sido evidente, me entran ganas de volver al pasado y arrear bien fuerte a mi estúpido, joven y despectivo yo. Si no hubiese estado tan ciego, habría conseguido antes ver la conexión entre mis matemáticas y mi música. Si no hubiese tenido la mente tan cerrada, habría admitido que toda fórmula se puede interpretar, y toda melodía se puedeformular. Si no hubiese sido tan arrogante, no me habría resistido durante años a tocar mi querido piano para probar lo evidente. Y ahora, casi cuarenta años después, justo cuando consigo ver lo invisible y escuchar lo inaudible, llega mi hora. En verdad la muerte es paradójica; toda mi vida dedicada a una causa, y cuando consigo verla cumplida, me llega el turno de abandonar este mundo. Mi matemático y musical mundo. Ojos plateados. Un ruido. Un aleteo extraño, mezclado con un tenue suspiro.Y después nada. Silencio. Eso era lo que la joven había oído en la habitación de al lado. Sólo eso. Sin embargo, había bastado para ponerle los pelos de punta, hacerle estremecer de miedo y que se escondiese bajo las mantas. Quizás se debía a que la oscuridad era más densa de lo normal, o a que la luna emitía un singular brillo que sombreaba la noche del color de la sangre. Mantuvo el oído alerta, pero no escuchó nada más. Aliviada, sacó la cabeza del abrigo de las sábanas, y miró hacia la ventana abierta, donde una sutil brisa hacía moverse con suavidad las cortinas. La luna reinaba en un cielo vacío de estrellas y nubes. Era apenas una línea en el firmamento, pero su resplandor bañaba por completo la habitación de la muchacha. Ya completamente relajada, recostó su cuerpo en la cama, y cerró los ojos de nuevo. Justo cuando su respiración se hacía acompasada, un par de ojos plateados aparecían en la ventana semiabierta, donde las cortinas se balanceaban a causa del fuerte viento que traía la tormenta. Lunes 26 de octubre,2007 23:02 Iba corriendo. Las ramas golpeaban con fuerza sus mejillas y su frente, arañándolos y entorpeciendo su avance. De vez en cuando miraba para atrás,sólo para constatar lo que ya se imaginaba; sus perseguidores aún le seguían. La luna guiaba su alocada carrera,iluminando con su resplandor la mayoría de los obstáculos. Sin embargo, era imposible que consiguiese evitar todos los troncos y demás trampas de la naturaleza que se ocultaban en el bosque. Saltó una raíz, sólo para ir a caer en la depresión de entre esta y la siguiente. Al intentar salir lo más rápido posible, tropezó y se torció un tobillo. Cayó al suelo. Probó a levantarse, pero la torcedura le producía un dolor agudo y fuerte que le derrumbó con la fuerza de un mazazo. Ya le habían alcanzado. Rápidamente le rodearon. -Dónde está-. No era una pregunta. Era una orden. -Error-. Le miraron fijamente. El que había hablado clavó en él unos ojos duros y fríos como el acero. -Matadle-. El hombre se dio la vuelta, con más que evidente desprecio. Otro error. No vio la sonrisa que se dibujó en los finos labios del chico, revelando unos sobredesarrollados caninos. 23:09 -¡Soraya!¡Tengo que entrar al baño! -...-. Al otro lado sólo se oía el ruido de la ducha. -¡Como no abras, te juro que rompo la puerta! -...-. Más silencio. La chica frunció el ceño, furiosa. La pava de su prima no tenía bastante con ocupar su habitación,si no que además, ahora, se pasaba la existencia en el baño. -¡Ginebra! Deja a tu prima tranquila, que tenemos otro aseo que puedes usar perfectamente-. La que faltaba. -Mamá, vuelves a llamarme Ginebra y no te respondo- le espetó a la atractiva mujer que se asomaba por la puerta del pasillo. -Vale, "Nebra"-. El irónico tono con el cual Ana Sesnández lo dijo le dio ganas de dar una patada a algo, cosa que hizo contra la puerta en cuanto su madre dejó de mirar. -¡Ay!Joder...-. Frotándose los dedos del pie magullados bajo el calcetín, se dirigió sin dejar de mascullar tacos a la puerta de enfrente. Te espero 100 años esperando enteros para poder decir 12 veces te quiero para besar tus labios sinceros y sentir tu corazón tan sólo un momento. Tan sólo un momento, antes de que el cielo se convierta en infierno, de que las llamas consuman nuestro sueño, de que me abandones en este mundo incierto. Ahora contigo me iré, al lugar a dónde tuviste que huir, a aquel lugar donde un día soñé donde juntos, por fin, podríamos vivir. En el fondo del mar Ciudad viva y oscura en el fondo del mar oculta habitada por peces y algas perdidos sueños y promesas rotas . La luz del Sol no alcanza las aún hermosas ruinas; palacios brillantes de coral hacia el cielo alzan sus agujas. El silencio envuelve el lugar y la muerte lo ronda pero una vez hubo vida, y sus raíces calaron muy hondas. Ciudad de coral en el fondo del mar silenciosa y viva oscura y hermosa. Venganza Muerto en vida, su corazón ardió, se secaron sus ojos, pero no su amor. Persiguió al demonio hasta el fin del mundo para descubrirlo luego en su interior. Murió consumido por la venganza, sin haber conseguido llorar una lágrima. What I’ve done. El llanto de un bebé despertó al joven, que entre curioso y adormilado se acercó tambaleante a la ventana de su cuarto. Al abrir los postigos de ésta, una ráfaga de fragante y fresco viento inundó la habitación, ayudando al chico a espabilarse. Intentando ver algo entre las tinieblas de la cálida y oscura noche veraniega, atisbó a ambos lados de la calle en busca del dueño de aquel berrido que le había arrancado de su extraño pero entretenido sueño. Bajo la farola de la acera de enfrente había un bulto envuelto en una sábana. Después de rascarse la cabeza desconcertado, se calzó las chanclas y bajando las escaleras de la pequeña y silenciosa casa, salió a la calle. A los pocos segundos, estaba de vuelta en su hogar con un pálido pero sano pequeño, que lloraba y chillaba con furia. El muchacho encendió la luz del recibidor, y destapó al extraño niño. Éste abrió los ojos, que parecieron taladrar a su salvador. Eran extraños, de un color castaño rojizo poco común en los bebés. De pronto, un estruendo tras él le obligó a darse la vuelta, encontrándose con su padre. El pobre hombre tenía mala cara, y al ver al infante en brazos de su hijo, empalideció aún más. Acercándose entre furioso y asustado al adolescente, le espetó: -¿¡Sabes lo que has hecho!? Makore Hay lamentos en el bosque, gritos, ruegos y chillidos. Los que habitan el lugar cuentan al viajero, compungidos, que algo los atormenta, los aterra, se los lleva...y nadie lo ha visto. En la oscuridad seré tu guía, pues la noche es enemiga del día, y mi ejército se yergue con valentía. Coge mi mano, no tengas miedo, desde las tinieblas te huelo, te siento, y debes saber que no te miento. Los tambores crujen, las lazas se aprestan, mis tropas rugen y gritan, inquietas; saben que la batalla se acerca. Antes de luchar quisiera, sin embargo, besar una vez más tus labios, que me protejan allá donde marcho. Las cicatrices que me surcan Inborrables son. Búscalas, de cabo a rabo; Repásalas, paso por paso. Otra forma no hay Si quieres leerme. Idhún. Los Oráculos han hablado: El fin del mundo ha llegado. Pero la esperanza renace, Muerte o gloria…¿os hace? Hablaron de un muchacho, Inquieto, de cabellos dorados. Su esencia rebosaba valor Y la terquedad de un dragón. Hablaron de una joven Cuyo nombre implicaba victoria. Su luz era tal que aseguraba Pureza y bien, amor y gloria. Por último, hablaron de un chico De ojos azules, fríos. Pero algo oscuro envolvía su ser, Y los Oráculos callaron, mudos, sin saber qué hacer. “Buscadlos, es vuestro destino. El unicornio y el dragón han partido”. Caballero y hechicero asintieron, decididos, Y marcharon a un mundo distinto. Tiempo más tarde, un chico llamado Jack Se encontró una funesta sorpresa al llegar. Su casa estaba sembrada de muerte; Pero Jack fue rescatado, tuvo más suerte. Sus ojos hablaron con los de Victoria, Y su sonrisa aliviaba la herida. Ella empezó a contarle Sobre el caballero y el mago, la razón de su venida. “Igual que en nuestro mundo, De la misma manera el Mal existe. Han buscado la salvación en buena hora. Únicamente encontrarán la gloria No en su tierra, sino en otra”. “¿Otra tierra?”, repitió Jack. Victoria sonrió: “¿No lo sabes ya?”. Ni una sola amenaza, ni las más seria de las advertencias puede detener sus palabras, sus conversaciones, sus desavenencias. Por más que te esfuerces, seguirá siendo un problema. Pues Al, Sigmar y Sakuraky se están desviando del tema. El mar se hace eterno; la espera, interminable. Si hubiese sabido esto no haría algo semejante. La furia me invadía, la daga estaba en mi mano, no pude controlarme... tuve que matarlo. La daga seguía en mi mano, ahora cubierta de sangre, era demasiado tarde, ya todo había acabado. Decidí echarme al mar, que las aguas expiaran mi culpa, olvidar, no recordar, del arrepentimiento hacerme suya. Sostengo la daga en mi mano, cubierta ahora con mi sangre, pues es demasiado tarde, y todo ha acabado. La Muerte se paseaba por los campos de siembra; la guadaña descansaba en sus manos de calavera. Tres hombres debía tachar de su lista aquella noche. Ninguno podía escapar: ni el que huye, ni el que se esconde. El primero le vio llegar, y por eso salió corriendo. Con más cuidado debió pisar para no haberse caído por el despeñadero. El segundo fue más precavido y decidió atacarla por la espalda. Pero en apenas un suspiro fue vencido, fallida su artimaña. La Muerte siguió su camino hasta que halló al tercero sentado cerca de un pino, al lado de un hormiguero. La Muerte le observó unos instantes, el hombre mantuvo su mirada, diciendo con voz clara "Sea: hágase en mí tu palabra". Se levantó, abrió los brazos, dejando el pecho al descubierto. La miró sin miedo esperando su final abrazo. La Muerte parpadeó, la Muerte quedó asombrada, La Muerte susurró al aire: A ti…a ti no quiero llevarte. Pasaba la tarde, la noche llegaba. El sol se ocultaba, él, que siempre arde. Unos ojos lo veían desde la seguridad de un puente, observando también a la gente, que a sus hogares volvían. Bajo los ojos el resto del cuerpo vestido con rosado kimono, de flores de amarillento tono, rojos los labios, mostrando anhelo. Los pétalos de sakura arrojaba por el puente, allí miraba la gente donde la joven permanecía, segura. Cuando se marcharon para volver a sus quehaceres diarios los pétalos cesaron. Y nadie la volvió a ver... Hasta los árboles recuerdan lo que sucedió aquella noche. Puedes preguntárselo al bosque, él te dirá que no sueñas, que es cierto lo que dicen, que en plena noche, los cipreses son testigo, y no porque yo lo digo, el agua del lago comenzó a moverse, y de sus aguas salió una bella mujer. La noche le vestía, tan negra era su capa, y cuando bajó la capucha...oh, aquella cara... Aquel rostro puro, no exento de luz, lleno de sabiduría, de paz... todo inundaba aquella faz, no sé si podrás imaginarlo, tal y como lo vio él. De la arboleda surgió un caballero de brillante armadura, reluciente a la luz de la luna. Quedó embrujado por aquella mujer, su encantamiento dio resultado, y él fue hasta su lado, pero no sabía que jamás podría volver al Mundo Mortal, pues ella era Thanatos, el Beso Final, de blancos brazos... y aunque la luz cubría su cuerpo no así el resto de su oscuridad. Y el tiempo se detuvo, aunque no lo advirtió ninguno, y se abrazaron los dos, juntos, y ambos fueron Uno. Si las pesadillas y los sueños no hacen distinciones de sexo, ¿no ha de ocurrir lo mismo con la escritura? El alma no tiene género: tampoco la cultura. Las palabras son ciegas, no ven a quien escogen, y simplemente existen, aunque tú no lo notes. La inspiración abraza con mimo a hombre, mujer y niño. Sueño, esperanza y realidad. Nada más nacer supieron su nombre. Y le llamaron sueño, pues era algo tan bello, tan imposible, tan agradable verlo... "Sueño" viajó mucho tiempo, pasó por tantos pueblos... pero un día "sueño" cambió, el viaje su esencia transformó. Y pasó a llamarse esperanza, pues daba ánimos y aliento a todo aquel que lo necesitara. Y todo fue cuestión de tiempo hasta que la esperanza se hizo famosa, por todos conocida, querida...amada. A tantos alimentaba, a tantos dio apoyo y cobijo... y ¡oíd lo que os digo! Esperanza no era ya, volvió a cambiar, y pasó a llamarse realidad. Así pues, todo es posible con la llama de la esperanza, que vive, hasta su aliento final, para que el sueño se haga realidad. Pies que se arrastran llevando consigo el polvo. Ante mí, dos caminos: ¿cuál escojo? El de la izquierda está oscuro, sombras siseantes, peligros ocultos. Desde lejos procuro no acercarme demasiado. El de la derecha es luminoso, brillante, radiante, frondoso. Me llevo las manos al rostro, pues tanta luz me ciega. Entreabro los ojos, miro a cada lado- Doy media vuelta: aún no estoy preparado. La venda le tapa los ojos, así es el juez, severo, ciego. Así, imparcial su castigo, la justicia gana su apego. Se eleva en los aires con alas de platino. Observa al enemigo, espada en ristre. Y allí el infractor, tan cerca tuya, ¿qué sentencia habrás de darle? ¿Dejarás que incluso huya, o desearás castigarle? Un latido, una respiración, el tiempo se para, con curiosidad. El juez irradia luminosidad: ha tomado La Decisión. Las alas tiemblan, la espada decae, el pecho se agita, como con duda. Parece que el ángel se asusta. Pero ¿puede un juez permitírselo? La espada baja, pero segura, atrás quedó la duda. El ángel sella un destino: la vida de su enemigo. Y la Justicia cobra vida, sin remordimiento ni compasión. A fin de cuentas ¿no tenía razón? ¿No era acaso Su Decisión? Sólo eché a andar, no importaba cuánto fuera. Mis piernas caminaban por pura inercia. La ciudad que duerme en sueños se agita. Y todo está en silencio, y nadie grita. El tendido eléctrico de pronto parpadea. Sobresaltada, la ciudad se despereza. Aunque sólo una parte está despierta. Y el resto duerme, y nadie se inquieta. Luces que alumbran en la incertidumbre de la noche. Pesadillas que despiertan, sueños que se encogen. Susurro, grito, nadie me responde. Y nada se mueve, y nadie me oye. Ritmo febril que amenaza mis venas, y nace el baile en las aceras. No sé encontrar el camino de vuelta. La tonada que agita mi ser de pronto cesa. Voces que murmuran "Se acabó la fiesta". Termina la noche, empieza a amanecer. Y no sé qué hora es, ni cómo volver. El faro que, imponente, anuncia al viajero por donde seguro puede seguir el sendero, se alza, majestuoso, al pie del acantilado, desafiando a las olas, de aliento salado. Su luz alumbra los cielos, deslumbra a las aves, guía a los hombres para que se salven. Su voluntad es de piedra, igual que su cuerpo: dura armadura invencible contra el viento. De nada le sirve, ni aunque fuera de hierro, contra las oscuras aguas y las arenas del tiempo. Los siglos pasan, se agrieta su esqueleto, cruje el faro con estremecimiento. El faro cae al mar, los hombres se ahogan con él. Y de ellos nada más se ha vuelto a saber. Aunque el aleteo de una paloma suele ser relativamente silencioso, aquel sonó de forma tan estrepitosa en el silencio reinante que despertó a quien dormitaba en el trono. La figura, sobresaltada, parpadeó unos instantes antes de dejar atrás sus sueños; entonces levantó la mirada hacia el balcón que tenía delante. Se puso de pie. Su silueta femenina, arropada por un límpido vestido blanco que destellaba como la nieve, se movía con andares regios, y sus ondulantes cabellos morenos se estremecían con la fría brisa que empezó a soplar. La Reina Blanca se asomó al balcón. A sus pies estaba dispuesto un tablero de gigantescas dimensiones, ocupando una vasta extensión de terreno. Las casillas negras y blancas salpicaban el paisaje. Casi con desdén, la Reina Blanca agitó sus gráciles dedos en un movimiento casi imperceptible. Una de las casillas del tablero se estremeció visiblemente, tras caer la pieza que la ocupaba: era un Rey Negro. Con una suave sonrisa de satisfacción, casi maligna, la Reina Blanca volvió a su trono. Con macabro regocijo, empezó a pensar en la reacción de otra persona muy, muy lejana, pero que ella conocía igualmente. Sabía que, igual que ella, existía una Reina Negra. Y se moría por ver su rostro inclinado hacia su Rey caído. Un día cierto ángel a tierra fue a caer. Dormido, profundamente, yació hasta el amanecer. Abrió sus ojos nevados y vióse en la hoguera. Ante él, una muchedumbre que lo observaba con fiereza. "Nada que caiga del cielo puede ser nuestro amigo", decía la voz del verdugo de enlutado abrigo. No dijo palabra alguna el ángel de ojos nevados; deseaba volver a la luna y a los cielos estrellados. La madera comenzó a arder, la gente miraba, asombrada. Un aroma empalagoso a carne y alas quemadas. El ángel cantó con fina voz, hecha de plata y cristal. El humo silenció al sonido, y el ángel tuvo que callar. Por fin, acabado todo, el ángel se consumió. Ni negras cenizas, nada, nada dejó. Una luz brilló al instante, y el pueblo empezó a arder. El ángel de voz de plata a los cielos pudo ascender. Un barco de velas de sueños surcaba lentamente los océanos. Lo impulsaba un viento correcto, llevándolo dentro, muy dentro hacia el Gran Mar, de donde nadie sale para jamás volver partió la nave. Sólo un destino, y ninguna vuelta atrás. Ya no tenía remedio, sólo seguir sin parar. Una gigantesca ola sobre la embarcación deshizo las blancas velas de la ilusión. El casco contra las rocas del temor chocó. La nave de los sueños pronto se hundió. Un pequeño cuento. Érase una vez un niñito chiquitito, chiquitito; para que nos entendamos, como un alfiler, tan alto como un diente de león. La ropa que usaba era diminuta: se abrigaba con una chaquetilla hecha con pétalos de amapola, muy suaves. La cabeza estaba coronada con la parte superior de las fresas, esa parte verde que nunca os coméis porque no están muy ricas...A veces, para caminar, usaba el rabito de una cereza a modo de bastón. Con cualquier comida se hacía un festín, y siempre quedaba satisfecho. Para esconderse de los gatos, bastaba con esconderse en el agujero de un queso. Con amables palabras se hacía querer, y muy pronto se hizo amigo de todos los animales que eran tan diminutos como él. Las hormigas lo saludaban, los caracoles lo invitaban a tomar el té, y los saltamontes lo llevaban hasta donde él quisiese. ¿Pensáis que llevaba una vida aburrida? Nada más lejos de la verdad. Pues si bien es cierto que su tamaño era extraordinario, más sorprendente aún era su imaginación. Apoyándose en el rabito de la cereza, escalaba hasta un hombro. Es él quien susurra hermosas historias a los escritores, inspirándolos... Cuántas veces soñamos con alcanzar el cielo y apenas arañamos, con dedos humanos, codiciosos y ambiciosos, que sueñan con el vuelo y acariciar el firmamento... Quisiera ser sueño, surcar el cielo... eso deseo. Nerviosa. Así es como estoy. Mis manos tiemblan y mi cuerpo se agita. El corazón me late veloz. Un sudor frío me baña. ¿Son nervios o miedo? No sabría decirlo. Quizá sea una mezcla. Quizá sea vulgar pánico... No ha sido una noche corriente, como las demás. Es decir, empezó como las demás, pero no acabó -ni transcurrió- igual que las otras. Esta vez fue diferente. Me tumbé en mi cama. Levanté las sábanas. Me tapé. Cerré los ojos. Me dormí... Y de pronto, me desperté. Un viento helado aullaba feroz dentro de la habitación. Hacía que las sábanas revolotearan en torno a mí, como un fantasma. El cielo -ahora había uno en el techo- se iluminaba con potentes y ruidosos truenos. Las espesas nubes parecían anunciar lluvia. Miré hacia el norte, soñolienta: había una cadena de montañas enormes. No se veía la cima de ninguna, y estaban tan juntas que apenas se distinguían las separaciones entre unas y otras. Me dio al impresión de que era un muro, una barrera. Una especie de muralla. Miré al este: una gran selva se extrendía hacia el infinito. Era muy verde y húmeda. Olía fuertemente a hierba, pero estaba muy oscuro; una miríada de ojillos brillantes relucían en aquellas tinieblas. Miré al sur: un vasto desierto. Un sol abrasador. Dunas, llanuras secas y esqueletos. No había nada allí. Nada vivo, al menos. Miré al este: allí estaba el mar. Un duro contraste contra la muerte reflejada en el desierto. Aunque vivas, las criaturas de grandes tentáculos e inmensos cuerpor cubiertos de escamas que surgían de entre las olas no me inspiraron sino temor. Me recosté, terriblemente asustada. Cerré los ojos...me volví a dormir. También volví a despertarme. Y todo había desaparecido. Todo volvía a ser normal. Y aquí estoy yo, así: nerviosa. Preguntándome aún cómo ha podido pasar... ¡Mi almohada ha desaparecido! |
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Aqui la recopilación del cali, solo esta recopilación ocupa todo el post, ^^.
Akamaru-kun Si el mundo hoy se acaba no me vengan a buscar, dejadme solo en mi locura dejadme al menos respirar La verdad se hizo mentira La mentira realidad las locuras son corduras mi cordura ya no está... Nada es todo lo que quiero todo nada importa ya si el mundo ahora se acaba otro empezará Memeces sin talento todos pueden hoy leer la vida sin fundamento ¿podría desaparecer? Las copias mal hechas que tienden a perpetrar locuras sin gracia alguna no se sabrán callar Buscan sin cesar talento donde solo hay mediocridad solo tienen una vida que se le acabe ya... Solo fue un suspiro una brisa nada más pero arrancó hasta los cimientos de esta cruda realidad Efímeras gotas de lluvia que caemos sin cesar el mar luchamos contra el destino buscamos la eternidad Pero ese viento que nos arrastra, destino lo he de llamar, no puede matar la esencia de esta gota de cristal. No somos nada, pero que enorme vacío dejamos cuando nos vamos... Busca la verdad en la mentira Busca el bien en el mal Busca la cordura en la locura Busca para no hallar Piensa con la mente en blanco Sufre al disfrutar en vano Explora lo inexplorado Vive, al morir el pasado Más cuando el final te llegue no piense que todo ha acabado pues el fin habrá empezado. No sufras si el amor no llega no pienses que por llorar pierdes pues mientras lloras, sientes. Busca en la noche el recuerdo de lo que perdió en un tiempo en alcohol consuelo encuentra que con sus lagrimas se mezcla Sueña que vuelve al momento para cambiar este infierno lucha en vano y perdiendo despierta y llora en silencio...... Sueña que sueña con ella mientras su llanto le ciega murió en sus manos y el fuego de su alma no tiene freno Piensa en huir con su amada que en el infierno está atada cierra la puerta del duelo la cicuta es su consuelo Cae en el sueño eterno en el que al fin alza el vuelo besa a su amada y el diablo une sus almas en lazos... Sueña que sueña con ella mientras su llanto le ciega murió en sus manos y el fuego de su alma no tiene freno Es tu sonrisa la que centellea en el cielo es tu calor por lo que hoy despierto es tu pelo la soga de mis dolores son tus palabras las que yo anhelo Cierro los ojos y mi alma vuela, en tus brazos se recoge y vela por el amor que un día sentimos y por orgullosos perdimos. La lluvia moja mi cara y siento el frio puñal que en mi corazón se clava ¿cómo lo he de sacar? Torciste mi voluntad mataste mi confianza rasgaste hasta mis recuerdos ya no me queda nada. Estos versos que ahora escribo son un postrero pesar amé y perdí lo amado más nunca lo he de olvidar. Morenas de fuego ardiente rubias de sangre azul Pelirrojas de pasión y rabia nada importa solo tú Pues al oír tus palabras o al ver tus labios tus dientes, tu lengua de color rosado Olvido a la morena pues su fuego no me llena me burlo de la rubia que su sangre no me turba y a la pelirroja ignoro pues prefiero tu decoro. Nada vale más que lo que no vemos, por lo que luchamos y perdemos y cuando encuentras lo amado tu lucha, ha terminado. Negros nubarrones que se fijan en mi alma ¿¿podré en verdad mantener la esperanza?? Busco en besos ajenos placebos de mi dolor busco, mas solo encuentro, agujas de sin razón. Lucho sin esperanzas en este mar de agonías ¿qué es la vida?, ¿qué es el alma?, recita la letanía pues mi muerte hoy contemplo desde dentro del cajón Vivo o muerto, ahora entiendo, no hay esperanzas en el amor. En la estación contemplo el pasar de vuestras almas nada quiero, nada intento solo espero la llegada. El lamento sofocado que sale de tu garganta queda solo enmudecido por el dolor de tu alma Pues al llegar hoy contemplas entre cientos de personas que al fin te han derrotado la muerte, te lleva ahora. Caídas al infinito, prendido de mi dolor suspiros de sangre, que rasgan mi corazón y entre mundos de sinrazón, una palabra... Murió.... El alma sale al encuentro de los llantos venideros la olas imperturbables, contemplan mi desespero luché en vano por ti, ahora pasivo observo como el día que ha de venir, solo traerá tu entierro. Obnubilado contemplo el rojo enfurecido en mi corazón experimento los últimos suspiros y mientras la oscuridad vela este día.... una poesía. El lamento de un viento enamorado del día aparecen cada noche, profundas melancolías más aun brilla el fuego, ver más no querría. mi mente recuerda ahora, del atardecer... la melodía. Cuando creo que te veo pierdo el sentido y rezo por que al abrir mis ojos de nuevo, el cielo esté rojo Rojo como el fuego que desató nuestra pasión el día que nos cruzamos enamoramos al amor Nada quiero más que verte prendida de mis brazos nada puede apartarme de esos, tus dulces labios Y entre cantos de alabanzas y amores desconocidos un día te marchaste mi amor se fue contigo... Te veo, y ciego quedo te oigo, y me vuelvo loco te siento, y mi amor alimento pues vida mía, tu eres mi aliento Busco sin cesar respuestas a preguntas jamás formuladas y jamás hallo la respuesta pues la pregunta no me importaba El amor así parece un terrible aventura donde no importa el destino sino el camino que te augura Vives enamorado anchado a tu musa sabes que nada vale si ella no lo disfruta pues amor es darlo todo sin esperar nada a cambio pero cuando quedes sin nada, de amor te habrás llenado Nada tengo ya en mis manos de aquello que conseguí todo perdido queda mis espada mellé al fin Busco entre las nieblas un túnel luminoso pero todo lo que hallo es un profundo foso... Lucho con el terror que me tiene atenazado y entre cortinas de fuego la esperanza he hallado Pues entre calores del abismo entre lanzas ensangrentadas puedo oír con gran esfuerzo una lenta tonada... Y allí espera el alma de un olvidado rey toca tranquilo en colinas teñidas de sangre y hiel Solo en el bar observa la caída del ocaso sus manos temblorosas llenan de whisky el vaso Su adormecida conciencia busca en vano una salida pero el alcohol la narcotiza y la rabia paraliza Va de pueblo en pueblo huyendo de su propia sombra mas no evitará el encuentro prepara bien su soga. Y el rugir de su garganta deja el bosque enmudecido el bandido yace muerto la conciencia le ha vencido. Solo, mi nombre de pila es sola, mi alma encontraréis solo, espero en mi alcoba sola, hoy mi alma llora. Juntos, extraviamos el cariño juntas, nuestras vidas perdimos juntos, nos dejamos de querer juntas, nuestras manos no he de ver Más juntos o separados vivimos enamorados mi cuerpo aun te siente mi espíritu tu perdida resiente por que dos almas que se aman una son al fin y al cabo juntos vivimos un tiempo morimos hoy separados. De tus cuerdas hoy arranco notas que mi alma expresa mi voz calla, mis manos rezan Y entre llantos de agonía dime tú guitarra mía como he de seguir Ya luche contra el destino hoy he vuelto a fracasar guitarra que me acompañas ¿cómo lo podré olvidar? Mientras vibren en tus cuerdas jirones de mi pasión me levantaré contra olas tus notas me infunden valor Nubes negra hoy se ven en lontananza de mi alma se alimentan perdida la esperanza busco un claro que me ayude a salir del huracán mas la luz ya está perdida, olvidada queda ya Lágrimas desesperada cruzan mi cara cual mar que me ahoga entre sollozos, que no puedo evitar mas cuando ya nada espero una mano ha de llegar que me eleve entre mis penas, devolviéndome la paz. Adiós, resuena en mis palabras las circunstancias me hacen hoy marchar mi estancia quizás no os vale nada yo nunca, la he de olvidar. Pero si en tiempo venideros la vida me hace volver alegre estaré de veros mas cambios tendrán que hacer He conocido hasta hoy personas que no olvidaré unos ya son amigos otros ya no veré. Y sin más vueltas me marcho espero que para volver disfruté con vuestras palabras de menos os echaré. Siguiendo el escalofrío, que mi espalda ahora transita de mis manos temblorosas, mi mente a través recita: Mi alma salió al encuentro de una inspiración sin par, sueños de gloria y grandeza pesadillas de miseria y mal y ahora que todo sale no queda más que decir mi cuerpo queda vacío ¿mi alma?, voló al fin... El escalofrío se detiene mis manos no tiemblan ya la inspiración se ha marchado otro día volverá... Deseos de humo suspiros de calor palabras vaporosas el viento las robó Besos que cual volutas de humo surcan tu piel Caricias que como la brisa rozan tus pechos de miel Calores de torbellinos sudores del huracán la ventisca queda hoy lejos un ciclón nos envolverá El lecho queda revuelto los cuerpos enredados la sangre arde en tu centro el huracán, acabado* (sosegado) Anhelos de sueños perdidos llega el tiempo de olvidar el camino recorrido hoy por fin se acabará Mi enferma sangre espera ya la hora de sufrir postrado mi cuerpo queda mi alma vuela hacia ti Mas mientras mi enferma sangre circule seguiré andando sin parar por los caminos de la vida orgulloso al transitar Mi cuerpo marchito lucha mi sangré hoy vencerá las treguas ya no existen la muerte no cejará Entre sollozos y ojos de fuego mi amor contempla mi luchar son sus manos mis espadas mi armadura su voluntad Muerte ríndete ahora sabes que no has de ganar mi alma pisa tu cuello tu guadaña no me ha de cortar Ojos verdes que sosiegan mi inquieto corazón en tu pelo mi almas enredas que por ti tiembla de amor Es tu cuerpo mi locura tus palabras mi verdad eres daño y eres cura eres todo lo esencial Más te veo desde lejos en las sombras del pesar aunque cerca ahora pareces nunca te podré besar Quiero dormir pues en mis sueños puedo verte y no temblar rozar tus labios, con mis dedos hablar sin tartamudear Muerte llévame esta noche haz de mi alma un desliz para este sufrimiento Muerte, sácame de aquí Cubre mi alma con tu niebla que he de mi mente borrar darme de esa droga negra que el dolor he de negar Mas si llega el enemigo fuerzas yo he de sacar recta mi lanza presenta hoy mi vida he de acabar. El viento llevo los recuerdos de un lance inesperado de mi cuerpo de mi alma todo queda en el pasado Quiero olvidarte quiero ser el de antes borrar las heridas que a fuego en mi corazón grabaste Más mi corazón aun sangra por la herida del amor la vida cicatrizó el cuerpo más el alma no curó Siento que entre espadas mi esperanza he de mover aguijones de traiciones me intentan hacer caer Cansado paro en el camino y me olvido de luchar mi esperanza se fue contigo ya no lo he de negar. Todo lo que necesito esta noche todo lo que puedo pensar todo lo que soy y he sido todo lo que mañana vendrá Busco una excusa, una razón para olvidar formalidades de la vida que me dejen avanzar y contar al viento mi pesar todo, para volver a empezar Todo lo que necesito esta noche todo lo que puedo pensar todo lo que soy y he sido mañana lo olvidarás. Es curioso como en este tema en el que se escriben cosas amenas abundan las mujeres mas pocos hombres vieres Tengo un cromosoma Y que me hace diferente vosotros con dos X os sentís en vuestro ambiente si solo yo os rimo, de los hombres el testigo este tema algún día puede acabar conmigo Reclamo el derecho de este tema a ser marcado por alguien del staff debiera ser chincheteado las rimas y las prosas que aquí se han mostrado son las obras de arte que nos hemos regalado. Escribe estás palabras como postrero epitafio efímero sentir tranquilo que se pierde al mirarlo la vida se va pasando ajena a su calvario sufrió con todo tu ser, mas es mejor olvidarlo Su lucha inspiro a algunos a otros rompió en pedazos ¿sus sueños y esperanzas? nadie quiso encontrarlos Se va solo igual que vino, yo escribo solo el diario recuerdos desconocidos, testigos del escenario Murió una noche y sin embargo, todavía está a mi lado veo su cara y presiento que algo no está tan claro sus ojos son conocidos, sus pelo me suena de algo ¡esa cara es la mía! he muerto y no he de negarlo. La mar entre sus ojos mecida el fuego en su pupila prendió sus labios tiemblan como espigas sus piernas se doblan de dolor Sus fuertes hombros le acompañan donde quiera que vaya el corazón dos y uno eran al tiempo una el alma ,otro la razón Más la fuerza está perdida rota el alma sin razón no hubo tiempo de despedida un silencio les frenó Y entre llantos de dolor, una canción que melancólica repite un mantra que el corazón no evite para que aguante el temor: "Razón perdida, pasión dormida no intentes despertar pues si nada te controla es el alma quien te llora y el corazón quiere aguantar" Lo que el hombre hoy escriba lo que escriba la mujer cuando tú, hagas la criba de ambos siempre has de obtener ¡Viva el pene! dijo el hombre ¡La vagina! la mujer mas yo pienso que unidos siempre crean más placer Nubes de tiempo infinito cruzan mi negro penar llantos de los proscritos sueños perdidos ya La savia que me alimenta en otros he de buscar cazo en la noche con besos muerte y placer puedo aunar Pues tras despertar, será el cordero cazador la sed será su furor y el tiempo dará el valor Sin vida el día evitan la sangre les resucita de noche la han de buscar y a mi pesar hoy a mi me han encontrado sus dientes en mi clavados espero la eternidad. Busco con ojos cerrados luces de oscuridad vientos que yacen calmados olas que van al mar Y al despertar, dormido quedo a más de tres metros del suelo mi amigo el sepulturero mi cuerpo ha de dejar Pues he vivido en la muerte apagado el agua ardiente roto el duro metal Ahora que todo ha acabado imposibles que siempre he logrado ahora me deben salvar. Sueños de rojo teñidos negros rostros sin voz voces de los caídos llantos del corazón Pues el campo teñido de sangre victorias dolientes trae sufre el cuerpo, el alma llora pocos viven muchos caen Y de telón, una canción que el viento arrastra tranquila la luna bajo su influjo brilla esperanzas da a la razón Deja el arma que ahora empuñas cambia el odio por amor olvida sueños de grandeza dale al alma el corazón. Solo, entre azufre y fuego desterrado fui del cielo mas mi ideal no reniego libre soy y aquí me quedo Sueño con la victoria la lucha no ha de cesar maldito y temido he sido nunca lo he de olvidar Aunque hijo de Él libre soy y he sido nada en mi me ha de pesar mis acciones yo decido Ni dios ni hombre lo cambiarán Entre sueños he pensado postrarme y pedir perdón mas mi alma se revela y grita ¡¡jamás tendrá mi rendición!! Pues de esclavos él se nutre padre obliga a ser llamado libre albedrío, bien amado solo, entre azufre y fuego atado. Muerte, furor, dolor y miedo nada de ti, nada más espero perdido quedan los restos del cielo el infierno es nuestro anhelo Sueños de la grandeza prendidos de la miseria rezos a los infiernos nubes de sol y tierra Sangre, ven a mi saca fuerzas de flaqueza alza el viento hoy mi espada dame en la muerte entereza Tendido en el suelo mi destino me ha alcanzado rosas sobre mi pecho brotan por todos lados. Mas la muerte no me lleva todavía he de luchar la sangre que ahora pierdo mis fuerzas no hará mermar Ven enemigo, álzate ante mi lucha contra mi alma vence mi voluntad Pues mi cuerpo ya está muerto es mi alma quien le guía enemigo que me acechas ¡¡¡no verás el nuevo día!!!. Llanura yerma, roto está el testigo perdido en el pasado, colgado del olvido el viento susurra con temor tranquilo: "se acabó el tiempo, se acabó el camino" Colinas que tenebrosas ocultan a los caminantes su meta montañas que bordean lagos que sin cesar vadean Mas en la postrera hora cesará el paseo ¿la brisa?, huracán de nuevo mi sueño, perdido y ciego. Solo, irremediablemente solo miro al cielo y le sonrío deseos de fuego entre los que quedar dormido el mar agostó el camino la arena bajo mis pies la brisa sobre la piel la sal conserva el recuerdo el alma se baña en su hiel Cada día, cada noche cada gesto, cada reproche todo queda ya olvidado con el mar tu nombre borrado Quedé solo aquí perdido dejé el cuerpo dolorido y por fin dormir tranquilo mar, del cielo el camino Dulces noches de insomnio a tu lado se hacen de reposo duros días de trabajo que pasar mecido en tus brazos Susurras de otros palabras gritas con fuerza y alegría eres musa aquí en mi alma nací por ti, y eres mi vida Acompañas los pesares los amores y amistades cuando todos me falten tu regazo me cojera sin quejarse. Ardiendo en fuego eterno libres de la opresión vagan por el infierno vivos de corazón Y al despertar, una razón más fuerte que las cadenas negra sed que ahoga las penas y enardece al corazón En una palabra, amor de los cielos adorado en el infierno postergado fiel cadena de calor... El dolor que me atenaza es la fuera del amor perdido tiempo del olvido dame fuerza en mi temor. Busca sin cesar, lee en el tiempo su pesar, pues su vejez ya le ha vencido, tu venganza has logrado nada en él puede medrar. Los años te van persiguiendo, y nada puedes contra ellos, cruel el sueño de los perdidos, niños dejamos de ser dormidos... Al despertar, desorientados y anhelantes, buscamos libertad entre cárceles, tarde entendemos que perdimos el antes... El momento ha llegado, se un hombre o un esclavo, galopa aferrado en las crines del tiempo, o lucha contra el galope busca un freno para el mar de alientos. Pues cada segundo que respiras utilízalo en provecho, no se repiten, no busques cambiar lo que ya está hecho. Cerrada puerta del pasado, esta noche me acurruco a tu lado, dame calma en mi pesar; mas mañana marcharé tranquilo, mi presente es un camino ¡futuro!, no me has de esperar... Negras noches del estío nubes rojas de lealtad eres fuego y eres frío eres sueño y despertar Acaba el tiempo del placer retorna el tiempo de castigo disfrutemos de los vientos que el otoño traerá consigo Recuerdos imposibles se acumulan en mi ser otra vez todos juntos siempre os quisiera ver. Del fuego el calor ansío del viento su libertad del agua robé la vida del suelo la realidad Único en el presente muchos en el pasado la lucha no me consume mis fuerzas no han mermado Soy la tierra que os soporta soy el aire que respiráis el agua y fuego reunidos el orden que respetáis Soy todo más nada soy viajero del tiempo olvidado a todos mis "yo" he matado el todo y la nada he logrado. Perdido camino del olvido dame fuerzas para andar he dejado mi destino nada en mi alma me ha de anclar Son tierras del pecado del futuro enajenado de la muerte al respirar Más mi alma se levanta golpe a golpe sola avanza con el viento marchará Luna que me guardas el olvido no me das el camino ahora maldito que en mi postrero aliento evito el recuerdo traerá Cariño, olvida el miedo a mi lado ahora estás la noche cubierta de celos mis brazos no quebrará Siento el viento que tranquilo forma rizos con el mar roza tu falda cohibido quiere tu cuerpo besar Las estrellas te iluminan pues te miran al soñar que tus ojos son su brillo que tu risa su rezar Noche negra que nos miras el amor hoy me acompaña la luna nuestros besos guía las estrellas hoy nos cantan. Muerte, dame fuerza en mi camino las fuerzas perdidas se desvanecen el alma henchida de amor se mece ¡El dolor crece! mas nada me ha de parar la lucha no se ha acabado el descanso habrá de esperar ¡La consciencia se hunde! Más aún despierto ataco las tropas del enemigo atajo la muerte me tiende su sallo ...Caigo al suelo y me levanto... El temor es mi canto sangre de reyes vierto en tierra nada pienso ni escucho, solo lucho ...Mas todo acaba... Tumbado en el suelo la espada en mi mano descanso llevo al cielo la muerte me acoge en su seno. Cubre la tierra mi cuerpo grita el viento mi pesar llora el agua mis lamentos lame el fuego mi lealtad Perdido tiempo de la guerra escucha el canto de la espada los escudos ya restallan las cantigas lo proclaman Son los gritos en silencio son las mieles de la paz son los sueños de los muertos los que rasga tu verdad Mas no todo está perdido muchos hombres vivirán en la paz de nuestros bosques al abrigo de tu erial La luna oculta el alma de este corazón maldito, el tiempo del silencio comienza para los proscritos, ...infinito..., Oíd que los rumores se acallan en las calles, nadie cante o nadie llore, morirán todos los saben. Mas ya nada me retiene, la tierra mi alma llama, los recuerdos y pesares ya mi fosa excavan. La vida de los impíos siempre es muda y dolorosa, la noche será su reino, el temor su prosa, sonrisa esbozan, pues el destino reconocen, hace de sus sueños roces, que el tiempo al fin erosiona, pierden la vida mas nadie ora, en todo caso deploran. Mas por ellos va mi canto, más que alegre un quebranto, pues quizás un día se me olvide, se me niegue o no se mire, la vida es solo un instante, que cambia... sin enterarte... Sombría noche del retorno haz de mi alma tempestad roba al tiempo los lamentos dame un sueño de verdad pasado el estío observo las lluvias que han de venir los lamentos de las flores que en el viento se han de ir Llega el tiempo del desnudo llega el mes de tempestad de abrigos y reencuentros de las nieves despertar Y sin pensar, pasara el ciclo el tiempo vuela cual capricho deja huellas en los nichos... La noche cayó en silencio buscadas notas de color perdido los días se van durmiendo ¿los sueños?, desvanecidos Los ángeles se estremecen si mi nombre pronunciáis la vida corto en suspiros el tiempo me respetáis todo en mi anda perdido nada en mi encontrarás soy los días aun no escritos soy las notas que bostezáis Nada, oscuro reino oculta sombra de desafío donde todos estuvimos donde todos morimos... Sueños de futuro incierto ojos de mirada esquiva vientos de destino erróneo labios de mujer lasciva ¿Y la vida?, es lo que cuento una guerra por ganar aliento un rosario de vivir del cuento un notas de valor y tiempo La muerte, callado espectro de uno mismo dentro de nuestro alma habita esperando nuestros gritos de vida ahogando Cuando al fin ves tu gemelo cuando el tiempo acaba cuando las notas de tu sinfonía callan el lamento de tu mundo aclamas venga el sueño a mi alma pues no quiero despertar el dolor que me atenaza solo el sueño ha de borrar Dame fuerzas de flaqueza viento que salmos traes las campanas que ahora rezan son el óbito que extraes Sea así como el tiempo crea una lágrima tu cara anega sea el viento quien por mi alega que la vida, muerte espera VALOR La noche cubre en velos de locura este loco aliento, que viaja a través de lamentos y penurias, ha olvidado hasta su nombre de no poder usarlo, el mundo mira con miedo, pues su tiempo ya ha pasado, cierra los ojos recordando días de esplendor que por culpa de la mente ahora nadie anhela. Solo al postrarse la luna para a descansar, entre tierras de Don Nadies, entre selvas de cristal... deja que el viento arrastre sus desvanecidos pasos, al compás de una brisa maldita, que enhebra agujas de dolor en sus espaldas, antes anchas y orgullosas, encorvadas y hundidas ya, sin esperanzas... Sella en su mente el amor perdido, llama al olvido!, último amigo junto con su novia soledad, más ni siquiera en ellos confía, pues ni en él mismo lo hará, ya que la vejez enseña que cuando confías pierdes, cuando amas lloras, cuando rezas... te decepcionas. Más este aliento tuvo nombre, en mi sueño un día habitó... si la vida lo consiente, no lo he de olvidar yo. ¿Su nombre? su nombre fue "Valor" No hables, sueña no pienses actúa deja que el viento decida tu próximo anhelo deja que sea el cielo quien te guíe de nuevo Pues cuando el tiempo para, los ojos lloran la vida se oscurece con el aurora y son los sueños que callaste las acciones que no pensaste las que en brazos del viento guían tus anhelos al cielo Muerte espera un momento, dame al menos un segundo, pues los días venideros, sé que no he de vivir. Pero solo si ahora lucho, si niego el dolor y el cansancio, si doy el alma por vivir un rato, solo entonces morir será un descanso. Nada impide que mi alma muera en silencio, solo el coraje que disipa el tiempo, solo el valor salido de mi sangre perdida, solo la promesa de una mundo mejor, una vida para los que queden, un sueño de futuro para los que vienen. Las fuerzas me fallan y caigo, levanto mi cuerpo estéril con mi último aliento, se termina el sueño, la muerte me acoge en su seno, y mi boca abierta reza en silencio: "He vivido para el futuro, venga el sueño del pasado..." Reza el sueño en pecaminoso olvido canta glorias al ángel dormido pierde el tiempo en llorar cohibido ¡grite al viento!, único testigo. Llegue la muerte sobre mi destino sea un ósculo de dolor mi sino quiera el tiempo yacer conmigo sueñe el alma con mi olvido Pues ya llega el día de la gloria del final de las discordias del temor de tu presencia del dolor en tu ausencia. Infinito tiempo del silencio dame fuerzas para andar entre la calma de la ciudad muerta entre la tranquilidad que pierdo al respirar Queda muerte en mi recuerdo pierde vida mi verdad las estrellas hoy me guían la luna de mi reniega ya. Y camino en mi silencio por las calles sin piedad mi alma queda entre rejas mi cuerpo yace en el mar. Cold night, red eyes infernal ears listening today my song winds sings it with all his force tears flowing in the face of god. Running senseless, in a world of pain crying to the goddesses, lying with the death and in the end, silence, unforgettable recollections dying. A warm word like the fire written in my soul of sinner and this word, questions it defines her answer? her answers are the cries Caminos cortos mas eternos vidas cercanas inalcanzables sueños reales e inexplicables cantos callados y atentos... Todo eso experimento, al sentir sobre mi cuello tu aliento al rozar con mis ojos tu reino al saberme de tus labios dueño. Mas que podría esperar este soñador si no tenerte aquí a mi lado mi cuerpo es vuestro y mío el tuyo mi alma baila a tu compas si dudo. Amor, escucha el canto de los cielos que crece con pasión y celo entre tus ojos, de amor ciego. Quiera el tiempo respetar mi deseo quiera Dios devolverme el suelo que pierdo solo con oler tu pelo Nirvana Silencio, placeres del Olimpo la consciente inconsciencia me duerme la dormida consciencia me advierte que la gloria no es el limbo El tiempo marca su pasar pausado el tictac de su reloj deja la estela del pasado la pasión florece en un mundo inacabado Tranquilo veo el pasar de las horas frente a mi así se alejan sentimientos me abandonan Y en la noche más tranquila, la calma llega sola los dormidos sentimientos ella sola los asola los lamentos y alegrías, nos observan en la aurora. Falta una recopilación y ya podreis postear con normalidad ^^. "All your base are belong to us" "you have no chance to survive make your time" "take off every Zig" |
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Black_Shura he arreglado mi recopilación que se ve que cuando lo envié lo que utilicé para separar entre poesías no funciona en este foro y salen todas juntas....
Akamaru-kun Si el mundo hoy se acaba no me vengan a buscar, dejadme solo en mi locura dejadme al menos respirar La verdad se hizo mentira La mentira realidad las locuras son corduras mi cordura ya no está... Nada es todo lo que quiero todo nada importa ya si el mundo ahora se acaba otro empezará ----------------------------------- Memeces sin talento todos pueden hoy leer la vida sin fundamento ¿podría desaparecer? Las copias mal hechas que tienden a perpetrar locuras sin gracia alguna no se sabrán callar Buscan sin cesar talento donde solo hay mediocridad solo tienen una vida que se le acabe ya... ----------------------------------- Solo fue un suspiro una brisa nada más pero arrancó hasta los cimientos de esta cruda realidad Efímeras gotas de lluvia que caemos sin cesar el mar luchamos contra el destino buscamos la eternidad Pero ese viento que nos arrastra, destino lo he de llamar, no puede matar la esencia de esta gota de cristal. No somos nada, pero que enorme vacío dejamos cuando nos vamos... ----------------------------------- Busca la verdad en la mentira Busca el bien en el mal Busca la cordura en la locura Busca para no hallar Piensa con la mente en blanco Sufre al disfrutar en vano Explora lo inexplorado Vive, al morir el pasado Más cuando el final te llegue no piense que todo ha acabado pues el fin habrá empezado. No sufras si el amor no llega no pienses que por llorar pierdes pues mientras lloras, sientes. ----------------------------------- Busca en la noche el recuerdo de lo que perdió en un tiempo en alcohol consuelo encuentra que con sus lagrimas se mezcla Sueña que vuelve al momento para cambiar este infierno lucha en vano y perdiendo despierta y llora en silencio...... Sueña que sueña con ella mientras su llanto le ciega murió en sus manos y el fuego de su alma no tiene freno Piensa en huir con su amada que en el infierno está atada cierra la puerta del duelo la cicuta es su consuelo Cae en el sueño eterno en el que al fin alza el vuelo besa a su amada y el diablo une sus almas en lazos... Sueña que sueña con ella mientras su llanto le ciega murió en sus manos y el fuego de su alma no tiene freno ----------------------------------- Es tu sonrisa la que centellea en el cielo es tu calor por lo que hoy despierto es tu pelo la soga de mis dolores son tus palabras las que yo anhelo ----------------------------------- Cierro los ojos y mi alma vuela, en tus brazos se recoge y vela por el amor que un día sentimos y por orgullosos perdimos. La lluvia moja mi cara y siento el frio puñal que en mi corazón se clava ¿cómo lo he de sacar? Torciste mi voluntad mataste mi confianza rasgaste hasta mis recuerdos ya no me queda nada. |