| 11:33 09/07/2007 | |
|---|---|
| Haruka Uzumaki
Nivel: Kage |
Título: º~ EL DESTINO DEL CLAN UZUMAKI ~º
Géneros: Fantasía, Acción, Romance, Misterio Serie basada: Naruto Clasificación: +16 (por batallas quizás sangrientas) Personajes principales: Naruto, Itachi, Sasuke, Other character (personaje inventado) Se trata de Uzumaki Fuuko, hermana mayor de Naruto, que cuenta con 3 años más que él. Después de que Naruto fuera elegido como contenedor de Kyuubi, fue obligada a abandonar Konoha por causas ajenas a ella. Regresa años más tarde como ninja del País del Fuego, llevando tras de sí más de un misterio...
Sinopsis Época actual, después de lo de Sasori y antes de lo de Asuma. (Naruto cuenta más o menos con quince años, al principio catorce). Naruto siempre ha creído que estaba solo en el mundo y que nunca había tenido família. No obstante, pronto aparece alguien fuertemente emparentado con él. Dicha persona forma parte de un plan trazado por las autoridades de la villa para derrotar definitivamente al criminal más peligroso del país del Fuego, Uchiha Itachi. Sin embargo, es sabido que del amor al odio hay un sólo paso... ¿o era el revés? Por otro lado, alguien a quien se creía muerto regresa inesperadamente, suponiendo una pieza clave para derrotar a Akatsuki. Así mismo, en la organización de la Nube Roja algo empieza a moverse, desvelando que no todos los criminales que la forman son tan despiadados como parecen. Por si fuera poco, Orochimaru regresa con ganas de guerra y está empeñado en descubrir y poseer el secreto del clan Uzumaki, un poder tan grande que puede darle la victória definitiva sobre Konoha... Estado: En proceso Capítulos: Escritos hasta la fecha, 19; subidos, 13. Comentario Como en casi todos mis fics, está basado en algo que soñé XD. Si es que sueño cosas muy extrañas. Al principio esto iba un poco sin rumbo (a veces aún va sin rumbo), pero después tomó una trama más definida. Es una historia alternativa, para cambiar varias cosas que no me gustaron del manga (en especial la muerte de varios personajes). Si puedo evitarlo, no mataré a nadie XD.
De las parejas quería hablar yo también... Este fic contiene NaruHina y SasuSaku. Cuando empecé adoraba el NaruHina, ahora no me gusta en lo más mínimo. Pero dado que en el manga estoy convencida de que va a darse el NaruSaku, que menos que poner en el fic una pareja alternativa. Lo único que he hecho ha sido cambiar un poco la personalidad de Hinata, pero sólo en el aspecto de ser un poco decidida (es me ponía de los nervios su tartamudeo XD). Pues nada, espero que os guste tanto leerlo como a mí escribirlo. Posibles spoilers: Algunos personajes de Akatsuki que sólo han salido hasta ahora en el manga, como puedan ser Hidan, Kakuzu y Tobi, además de Sai, por supuesto.
+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Prólogo. Konoha, cuna de vida y muerte Aquí empezó todo, en la villa de Konoha, una noche hace quince años. El poder del Kyuubi se desató y sólo un hombre pudo retenerlo, a costa de lo que más quería. Naruto Uzumaki lo perdió todo esa noche...pero no sólo él cayó en la desgrácia. ---------------------------------------- Destrucción, la única palabra capaz de describir el caos que estaba sufriendo la villa de Konoha. Las mujeres y los niños huían despavoridos a los refugios de la ladera, mientras cada ninja que podía lanzar un simple ataque corría en dirección contrária, con tal de enfrentarse a la mayor amenaza que nunca había sufrido el país del Fuego. Kyuubi. El legendário Bijû de las nueve colas había vuelto. El pánico había sucumbido a la villa. Era algo inesperado. Ni siquiera habían tenido tiempo de pedir ayuda a la Arena o la Niebla. El temible demonio había caído sobre ellos sin previo aviso. Las bajas eran alarmantes, los cadáveres de los combatientes demasiados. Aquel era el fin de Konoha. Todo aquel apocalipsis era aún más terrible visto desde los ojos de la pequeña niña que lo observaba todo desde la ventana de su casa. Allá a lo lejos podía ver claramente la maligna y abominable silueta del Kyuubi, rugiendo encolerizado ante los inútiles ataques de la élite de Konoha. Un repentino temblor sacudió toda la villa, rompiendo los cristales de la ventana. La niña lo sintió justo a tiempo y corrió a protegerse del temblor bajo el pilar de una puerta. Al cabo de unos segundos, todo volvió a la normalidad. La niña, de apenas unos tres años de años de edad, entreabrió sus ojos, los cuales eran de un azul profundo y límpio. Sus cabellos eran de un particular rubio intenso, los cuales llevaba recogidos en la cabeza con dos coletas. Sin perder tiempo, corrió con sorprendente habilidad para su edad al lado de una cuna, en la cual lloraba un bebé de apenas unas cuantas horas de vida. La niña le abrazó con ternura, lamentándose amargamente por el negro destino que les aguardaba. De repente, la puerta del piso de abajo se abrió bruscamente, golpeando sin duda alguna el muro de madera. En un instante, en el umbral de la puerta apareció un hombre joven de una admirable altura. Sus cabellos eran del mismo color rubio que los de la niña, sus ojos del mismo penetrante azul cian. Sin perder tiempo, el chico se lanzó sobre la niña, abrazándola con fuerza. La niña rompió a llorar de puro desconsuelo, de incertidumbre y miedo. - Papá...¿qué está pasando...? -susurró con fluidez la pequeña. El hombre acarició sus cabellos rubios, tratando de calmar su angústia. Una niña tan pequeña no merecía sufrir tanto. - No tengas miedo, Fuuko... -murmuró el chico, con gran serenidad- Todo irá bien... - He visto a ese monstruo... -gimió la niña, totalmente aterrorizada- Konoha está perdida... - Nunca pierdas la esperanza. Jamás permitiré que nuestra villa quede destruída -dijo con firme decisión el rubio. Dicho esto, se puso en pie, dirigiéndose a la cuna en la cual había guardado la pequeña. Sin dar explicación alguna, cogió entre sus brazos al bebé que contenía, provocando que este detubiera su llanto de inmediato. El hombre le hizo un gesto a la niña, la cual le siguió escaleras abajo, cogiéndole de una mano. La puerta estaba abierta, dejando ver la multitud enloquecida que huía hacia un lugar más seguro. Una vez llegaron a fuera, el hombre se agachó frente a la niña, la cual parecía de lo más asustada. - Escúchame, Fuuko -dijo con una calma admirable- Cuando yo me marche, debes ir a la Académia Ninja. ¿Sabes dónde está, verdad? -ella asintió, por lo que continuó- Muy bien. Allí busca a Kakashi. Ya le conoces. Él te llevará a los refugios de la ladera. Son los únicos lugares seguros de Konoha en estos momentos. - Papá... -dijo la niña, con voz rota- ¿Tú...a dónde vas...? Una sombra oscura cruzó efímeramente la transparente mirada azul del chico. Sin pensarlo un instante, se inclinó levemente y tomó a la niña entre sus brazos, cerrando los ojos con visible dolor, mientras la apretaba contra sí, hundiendo el rostro en sus dorados cabellos. La pequeña rompió a llorar, sin razón aparente, únicamente por una repentina angústia que se había apoderado de su ser. Al cabo de unos segundos, el chico se separó de ella, dirigiéndole una mirada llena de cariño y dulzura, mientras secaba suavemente sus lágrimas. - Fuuko...por favor, necesito que escuches lo que voy a decirte... -susurró- Nunca dejes que la gente te hunda... Seguramente tendrás que sufrir el desprecio de las personas... No solamente tú, lo más probable es que también tu hermano... Nunca te rindas ni te des por vencida... Entrena mucho, házte más fuerte y conviértete pronto en una ninja capaz de dominar tu própio poder... Una lágrima solitária resbaló por el rostro del chico, intensificando la agradable expresión de su rostro. - Nunca dejaré...de estar pendiente de vosotros... Lo prometo -sus ojos se volvieron de nuevo decididos- Y ahora márchate. Sin decir una palabra más, el hombre se puso en pie, echando a correr a una velocidad impresionante calle abajo, desapareciendo tras una esquina junto con el bebé que llevaba en brazos. La muchacha se quedó totalmente desolada, plantada en aquella fría calle de Konoha, una ciudad casi seguramente condenada a la destrucción. "Tengo la sensación...de que no volveré a verle...nunca más... Papá...por favor...vuelve a casa...con mi hermano..." Sin embargo, la obediéncia tenía primordial lugar en su mente, por lo que Fuuko giró sobre sí misma y echó a correr en dirección contrária, dejando únicamente las manchas de sus lágrimas en el suelo gris. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ El joven rubio corría a una velocidad digna de admiración, acercándose sin miedo alguno hacia el campo de batalla, en el cual podía vislumbrarse la enorme y terrible silueta del zorro de las nueve colas, el cual se cobraba víctimas una tras otra. Incluso los miembros del ANBU y demás jounnins que habían estado en los límites de Konoha habían acudido de inmediato. El hombre saltó un gigantesco desnivel y aterrizó con un control absoluto y una agilidad sorprendente. En apenas unos instantes, un grupo de cinco hombres le rodearon, con los rostros iluminados por la esperanza al ver la portentosa aparición del rubio. - ¡Yondaime-sama! -exclamó uno- ¡El Kyuubi está fuera de control...! ¡Es el fín de Konoha...! - Tranquilos -aseguró el Cuarto Hokage, con un aura de serenidad que les sorprendió a todos- El Kyuubi será sellado...dentro de este niño -añadió, mostrándoles al bebé que dormía entre sus brazos. La expresión de todos se tornó en horror, algo que Yondaime ya esperaba. Él simplemente avanzó hacia donde estaba el enorme demonio, viendo como su sombra se cernía sobre él. Una expresión de absoluta decisión cruzó su rostro. - Escuchadme bien... -dijo bien alto- Quiero que Naruto reciba todos los honores. Será un héroe, porqué él salvará a Konoha de la destrucción. No dejéis que ni él ni Fuuko...sufran las consecuéncias de un odio sin fundamentos. - Hokage-sama... -susurró unos de los jóvenes, totalmente patidifuso. Pero ya no había marcha atrás. El rubio miró con dulzura por última vez al niño que dormía entre sus brazos y después descubrió su pequeño cuerpo. Se inclinó y, con una sola mano, dibujó unos complicados signos en el suelo, los cuales formaban un círculo con ocho orbes. Con gran solemnidad, dejó al bebé en el centro del círculo, mirándole con una extraña melancolía. - Sé feliz, Naruto. Dicho esto, juntó las manos en un complicado sello y su grito se levantó sobre la batalla. - ¡FUUIN JUTSU! +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Todas las personas hablaban a su alrededor con inquietud, ella lo sentía y estaba totalmente aterrorizada. Fuuko estaba sentada en un banco en el exterior del pasillo de la sede del Tercero, viendo como jounins y chuunins iban y venían incesantemente. Los nervios se respiraban en el ambiente, la tensión, la desgrácia... Muchos ninjas habían muerto en la lucha contra Kyuubi. El hospital estaba repleto de urgéncias y los miembros del equipo médico trabajaban sin pausas. Cuando habían salido del refugio, el joven Kakashi la había traído a aquel lugar, separándola del resto de la multitud, alegando que el Hokage debía hablar con ella. Sin embargo, hacía mucho rato que estaba sola, solamente viendo con inquietud como decenas de ninjas malheridos y derrotados aparecían y desaparecían en la confusión. Al contar mentalmente más de una hora de esperar, se puso en pie y se acercó con cautela a la puerta del estudio del Hokage. Miró alrededor, para asegurarse de que nadie se percataba de sus movimientos, y pegó el oído a la puerta. Dentro pudo distinguir, en medio de la confusión, las voces serias de tres personas, las cuales gritaban casi al tiempo. - ...algo intolerable! -vociferaba una voz de mujer- ¡No estamos hablando de un jounin, estamos hablando de una cría! - Tsunade, por favor, cálmate... -trataba de sobreponerse una voz masculina. - No me interrumpas, Jiraiya... -exclamó la mujer, de nuevo encolerizada- ¡Hokage-sama, esa niña es muy madura para su edad, pero apenas tiene 3 años...! ¡Por el amor de diós, no podemos hacerle eso...! - Tsunade -habló entonces una voz mayor- Sin la influéncia que ejercía Yondaime sobre ella, no sabemos lo que podría suceder. Debemos tomar medidas ante esto. No podemos dejar que lo que ha ocurrido esta noche se repita. - ¡Pero, Hokage-sama...! -gritó de nuevo la voz femenina- ¡Esa criatura estará traumada de por vida...! ¡Su padre ha muerto y su hermano se ha convertido en el contenedor de un monstruo...! ¡¿Tenemos derecho a someterla a eso...?! - ¿Tienes alguna otra idea, Tsunade? -inquirió el Hokage sagazmente- En ese caso, estaré dispuesto a escucharla... La voz de mujer no volvió a oírse, seguramente callando a causa de la aceptación. De pronto, oyeron un particular sonido, el de la puerta abriéndose lentamente. Las miradas de los tres se posaron en el umbral, para encontrarse con un rostro conocido que hizo encoger sus corazones. La carita de la pequeña Fuuko asomaba tímidamente por la puerta, con sus preciosos ojos azules arrasados en lágrimas. Sus pequeñas piernas temblaban incontrolablemente, mientras unos mechones rubios de su cabellos cubrían su mirada. - ¿Pa-papá...ha muerto...? Nadie supo qué decir en aquel momento, solamente seguían mirándola con sumo dolor. La niña rompió a llorar definitivamente, provocando que unos espasmos recorrieran su cuerpo. - ¡¿Por qué...?! -gritó desconsolada- ¡Él dijo que siempre estaría pendiente de nosotros...! ¡Lo prometió...! -gimió, llevándose las manos al rostro. Aquella imagen rompió definitivamente la seriedad de los tres presentes. La mujer de cabellos rubios se acercó a la niña y la abrazó con fuerza, dejando que hundiera el rostro en su kimono, aunque no logró contener los sollozos. - Fuuko-chan... -susurró Tsunade, con una seriedad que mantenía a duras penas- Tenemos que hablar de algo muy serio... Por favor, trata de ser fuerte... -acarició con ternura el cabello rubio de la pequeña. La criatura tardó un poco a reaccionar, pero al fin se tragó sus lágrimas, asintiendo lentamente. Tsunade suspiró pesadamente y se llevó a la niña en brazos, sentándose con ella al lado del alto hombre de cabellos blancos. Fuuko mantuvo la compostura, mirando al rostro aparentemente inexpresivo del Tercer Hokage, los ojos del cual estaban totalmente fijos en ella. - Fuuko -dijo seriamente- Escúchame, pequeña... Tu padre ha muerto en un noble acto por proteger Konoha. Y tu hermano... - Naru-chan... -susurró la niña, reaccionando de repente- ¿Qué le ha pasado a Naru-chan...? - Nada, pequeña, nada -se apresuró a aclarar el Tercero- Está perfectamente. Sin embargo, hay algo muy preocupante que debemos discutir contigo... La niña abrió mucho los ojos, dejando que las últimas lágrimas se precipitaran por sus mejillas, haciendo que el azul de sus ojos se volviera más claro. - ¿Qué pasa...? -susurró, con voz queda. - Fuuko -dijo el Hokage con gran pesadez- Eres la primogénita del Cuatro Hokage. Sin embargo, estás en una...situación especial... ¿Lo sabes, no? La pequeña asintió, aunque asiéndose con fuerza al kimono gris de Tsunade. El Tercero no parecía demasiado seguro de lo que iba a decir, aunque al final cogió las riendas de la situación. - Fuuko, creemos que sería mejor para tu seguridad y la de toda la aldea...que te alejaran de Konoha. - ¿Qué...? -susurró la niña, casi en shock- Pero... ¿por qué...? - Las personas de tu condición poseen un futuro muy incierto -dijo el Hokage solemnemente- Tus poderes son absolutamente increíbles, pero...llegar a dominarlos te costará muchos años de entrenamiento... Nadie aquí en Konoha puede predecir lo que ocurrirá si se desencadena tu fuerza...y quizás nadie pueda detenerte entonces... Por mucho que nos pese, debes irte de Konoha cuanto antes... - Pero...¿y Naru-chan...? -susurró Fuuko, visiblemente preocupada- ¿Qué pasará con él...? Aún...es un bebé...¿quién le cuidará...? Los ojos negros del Tercero se oscurecieron visiblemente. - Aunque tú y tu hermano compartís algo, ciertas circunstáncias hacen que vuestras situaciones sean totalmente distintas... -explicó- Naruto no supondrá un problema quedándose en Konoha...pero tu caso no es el mismo... -una ligera expresión de lástima cruzó aquellos ojos que tanto habían vivido- Debemos alejarte de la aldea por catorce años. No te preocupes por Naruto: crecerá sin saber nada de vuestro secreto... Todos esperamos que tenga una vida absolutamente normal. Fuuko, eres tú quién debe decidir qué debe hacer... -añadió el anciano, inclinándose levemente. La pequeña pareció pensárselo detenidamente, calibrando la situación como si de un adulto se tratara. Sin duda su madurez era sorprendente. Catorce años era mucho tiempo. Supondría romper con todo lo que había conocido hasta entonces. Sin embargo, debía cumplir la última voluntad de su padre. "Entrena mucho, házte más fuerte y conviértete pronto en una ninja capaz de dominar tu própio poder..." - Sólo catorce años -dijo, muy seriamente- Después, regresaré a Konoha. FIN PRÓLOGO Siento lo largo que es ^^U. El prólogo siempre es un rollo, pero creo que después está mejor. Ya me diréis XD Capítulo 1.- Si no es Naruto, ¿entonces quién es? Tras catorce años, la persona que marchó de Konoha regresa a su villa natal para encontrarse con su única família, un chico que ha vivido siempre ajeno al hecho de que no era el único descendiente de su clan... ------------------------------------------ Sus pasos ascendieron rápidamente por una pendiente de lo más abrupta. Subió sin problema alguno, encontrándose mirando a un valle lleno de una vegetación verde y frondosa. Allá a lo lejos, casi en el centro de la inmensidad natural, bajo el cobijo de la ladera esculpida con el rostro de los Hokages, podían verse los edificios de Konoha, la villa oculta del país del Fuego. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro. - Apenas ha cambiado... -susurró, mientras el viento zarandeaba su cabello- Aunque...noto una cara de más en esas esculturas... Sin nada más, la silueta saltó desde el precipicio, aterrizando en la rama de uno de los árboles más altos, camuflándose y avanzando a la vez en dirección a Konoha. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ El despertador sonaba de un modo estrepitoso. Un quejido ahogado resonó en la estáncia, mientras las sábanas de la cama se removían y una mano viajaba veloz para estrellarse sobre el molesto aparato. Instantes más tarde, una mata de pelo rúbio emergía de las telas blancas, seguido del rostro de piel bruna de un muchacho de unos catorce años. Quejándose aún entre dientes, el chico entreabrió los ojos, mostrando un intenso color azul. Bostezó ruidosamente y se puso en pie, frotándose los ojos con insisténcia. Miró el despertador aún medio dormido... "Sólo las nueve..." pensó aliviado "Espera un momento..." - ¡Las NUEVE! -gritó, saltando de la cama y quitándose el pijama de un tirón, buscando su ropa naranja entre el desórden de su cuarto. Se calzó las sandálias y cogió el protector de la frente sin apenas darle tiempo a desayunar. - Mierda, mierda...Kakashi-sensei va a matarme... -murmuraba de malhumor, mientras se lavaba los dientes y ordenaba sus cabellos. Uzumaki Naruto estaba mucho más animado desde hacía un par de meses. Por suerte, su mejor amigo Sasuke se había dado cuenta a tiempo del plan de Orochimaru y la misión para traerle de vuelta fue relativamente fácil. Sasuke había roto con cualquier intento de conseguir poder de forma indebida: incluso había aceptado con relativa tranquilidad que su sharingan volviera a poseer simplemente la mitad de poder que podría haber conseguido. Sabían que el Sannin no dejaría de perseguirle, pero no iban a permitir que el último Uchiha cayera en manos de tal traidor a Konoha. Ya que su inseparable compañero no corría peligro inminente, no había nada en la vida del kitsune que le angustiara lo más mínimo...excepto llegar tarde a los entrenamientos con Kakashi y sus otros dos compañeros. - ¡Hoy van a matarme...! -gritó, saliendo a toda pastilla por la ventana de su cuarto. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ La chica de cabellos rosados no cesaba de tamborilear insistentemente con un pie en el suelo, así mismo con una expresión de enojo en el rostro. En la sombra de una de las casas, un chico de cabellos negros y ojos azabache permanecía sentado en el rellano, con la barbilla apoyada elegantemente sobre las manos entrelazadas. Haruno Sakura soltó un bufido y miró su reloj de pulsera con una mirada furibunda. - Maldita sea... es normal que Kakashi-sensei llegue tarde... -dijo, visiblemente fastidiada- Pero que Naruto llegue tan tarde... - También es normal -dijo el Uchiha, levantando levemente la vista. El ácido sentido del humor de Sasuke. Era algo que Sakura había echado mucho en falta desde hacía más de dos años, en el aquel fatídico día en el que Sasuke había marchado de Konoha. Sin embargo, en aquellos momentos se sentía como si hubieran regresado a los viejos tiempos. Sasuke no quería comentar nada de su estáncia con Orochimaru durante dos años. Ni tan siquiera Naruto había desvelado la forma con la que consiguió hacer volver al Uchiha, pero Sakura prefería no preocuparse. Después de todo, sus dos mejores amigos estaban con ella. No podía pedir nada más. Miró de reojo a Sasuke. Siempre tan frío, tan impasible... Sin embargo, había notado un cambio sustancial en aquellos ojos negros. Ya no eran los negros pozos llenos de odio que fueron en tiempos. Había una extraña calidez, una profunda y escondida eufória por el hecho de haber regresado a su hogar... De un modo inocente, totalmente suave, Sakura pensó que aquella calidez sólo le confería más atractivo a Uchiha Sasuke. De repente, la Haruno sintió que eran observados. No fue la única. Sasuke también sintió unos ojos puestos en ellos. Se puso en pie rápidamente, escudriñando cada sombra de las casas con ojo avizor. Ninguno de los dos notó hasta instantes más tarde una silueta que se dibujó en el asfalto, provinente de alguien que permanecía de pie en lo más alto de un tejado. - Uzumaki Naruto...¿dónde puedo encontrarle...? Los ojos verdes de Sakura y la mirada oscura de Sasuke giraron en dirección a la voz. Ninguno de los dos pudo asimilar de inmediato lo que veían sus ojos. ---------------------------- - ¡Maldita sea, Naruto! -gritaba como histérica una voz aguda- ¡Deja de hacer el burro! Shikamaru no pudo dejar de notar aquellos gritos que rompían la calma que tanto amaba. Con un suspiro de resignación, avanzó un par de calles y encontró una escena insospechada. Sakura estaba enmedio de la calle, junto con Sasuke, el cual miraba al frente con una habitual superioridad. El domador de las sombras se acercó a ello y preguntó sin apenas interés. - Sakura, ¿qué haces gritando de esa manera? - ¡Es Naruto! -gritó fuera de sí la Haruno- ¡Me pone de los nérvios! ¡Ya vuelve a hacer el imbécil con esa estúpida técnica suya, el Sexy no jutsu! El Nara apenas prestó atención, para mirar a una persona que permanecía de pie justo en medio del asfalto, con una total impasibilidad. Frente a ellos se encontraba una muchacha de unos diecisiete años como mucho, de una considerable altura. Su indumentária era típica de una ninja, con las camisas de malla y las sandálias azules. Sus cabellos eran rúbios, a juzgar por los mechones dorados que quedaban visibles bajo un sombrero oriental que cubría su rostro. La chica dió un paso al frente, con una mano en la cadera y la otra totalmente firme. - ¿Dónde vive Uzumaki Naruto...? -repitió, ignorando los gritos de Sakura- Necesito hablar con él. - ¡Naruto, cómo no pares ahora de hacer el imbécil te juro que te...!. La chica que había frente a ella sonrió maliciosamente, mientras cogía con dos dedos el extremo de su sombrero, levantando levemente la prenda para observar atentamente al frente. Después, lanzó el sombrero el aire, dejando al descubierto su rostro. Aquella imagen no hizo más que incrementar la seguridad de todos de que se encontraban ante una de las conocidas bromas de Naruto. La muchacha tenía los ojos de un azul casi transparente, ligeramente rasgados. Sus cabellos rúbios estaban recogidos en dos coletas sobre su cabeza. Incluso tenía las mismas y curiosas marcas en las mejillas que el kitsune. Sin duda eran víctimas de aquella en apariéncia inútil técnica de su compañero. Sin embargo... - Mira, niña, no tengo ningún interés en pelearme contigo -dijo la rúbia con mucha seguridad- Decídme dónde está el Uzumaki o yo misma iré a buscarle. Sasuke, por su parte, miraba a la chica con agudez. Si Naruto les estaba gastando una broma...estaba yendo demasiado lejos. De repente, alguien llegó a toda velocidad desde una calle lateral, deteniéndose y jadeando ligeramente, sin notar todos los ojos de los presentes puestos en él. - Sasuke, Sakura-chan...lo siento...me he dormido... -dijo el rúbio con una sonrisa avergonzada. - ¡¿Naruto?! -gritaron todos a unísono. Los ojos verdes de Sakura se posaron en la rúbia, la cual había perdido parte de la prepoténcia de su rostro. - Entonces...¿quién es ella...? A Naruto le llamaron la atención aquella palabras. Se incorporó levemente, tratando de observar el blanco de las palabras de Sakura. Una leve sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de la rúbia, la cual dió un paso al frente. - Uzumaki Naruto -dijo levemente- Por fín te encuentro. El rúbio estaba visiblemente sorprendido, entre otras cosas porqué aquella chica era idéntica a su Sexy no jutsu. Pero, por otra parte...¿qué querría ella de él? - ¿Quién eres...? -preguntó, sorprendido. La expresión de ella se tornó afable, dándole una expresión de lo más agradable. - Soy una ninja del país del Fuego, como vosotros -explicó- No puedo decirte nada más de momento. Pero ahora vamos al grano -dijo, dando un paso hacia delante. Su sonrisa se convirtió en una mueca de seguridad. - Quiero luchar contra tí, Uzumaki Naruto. ------------------------------- El silencio parecía más que capaz de aplastar a todos los presentes. Naruto seguía mirando fijamente a la chica, la cual parecía muy segura de sus palabras. Los ojos azules de Naruto se agudizaron, clavándose en ella. - ¿Tú no perteneces a Konoha, verdad? -inquirió de repente Sasuke, interrumpiendo y clavando su mirada negra como la brea en la chica. La mirada celeste de la chica resbaló lentamente desde Naruto hasta el Uchiha. - Digamos que estuve en Konoha antes incluso de que vosotros naciérais -dijo ella- Sin embargo, hacía mucho tiempo que no venía por aquí... - ¿Eres una espía del sonido? -dijo Sasuke totalmente desconfiado. - Sasuke, ella aún no ha hecho nada... -dijo Sakura sorprendida. - Podría haber adoptado la forma de esa técnica de Naruto sólo para confundirnos -explicó el Uchiha- Puede ser peligrosa... Una maliciosa sonrisa cruzó el rostro de la rúbia, con una extraña satisfacción. - Pónme a prueba, Uchiha -dijo de un modo desafiante. Sasuke ni siquiera sabía cómo conocía ella su nombre, así que supuso que, en efecto, se trataba de una enemiga. Sin pensárselo una sola vez, el chico cogió tres kunais con su mano derecha y se dirigió hacia su oponente con una velocidad muy mejorada. Fugazmente, los proyectiles volaron hacia la rúbia, la cual ni siquiera se movió un poco. Fue algo parecido a un efecto óptico, o al menos podía tacharse de ilusión debido a la velocidad, pero el caso es que la chica atrapó las tres armas con una sola mano, provocando que quedaran atrapadas entre sus dedos. Una sonrisa de lo más segura se dibujó en su rostro, mientras lanzaba los tres kunais en el aire junto con una decena más y formaba un rapidísimo sello. - ¡Fuuton: kazegafuku no jutsu! Aquella técnica desconocida impulsó de un modo insospechado los kunais, provocando que regresaran a toda velocidad hacia el atacante original. Sasuke a penas tuvo tiempo de apartarse de la trayectória, permitiendo que las armas se clavaran en el suelo. El Uchiha levantó la vista, con sus ojos rojos a causa del sharingan, el cual mostraba sus tres aspas con fiereza. - ¿Eso ha sido...viento...? -preguntó Naruto inquietado. Sasuke no habló, simplemente trató de descubrir qué era aquella técnica. "Maldita sea...no puedo copiarla... ¿Es una barrera de sangre? No lo creo...pero...yo no podría usarla... La energía del Fuuton es la más difícil de dominar..." - Viento, ¿ne? -preguntó el Uchiha burlón- Para el viento, está el fuego -formó rapidísimamente una gran cantidad de sellos- ¡Katon: Gokakyuu no Jutsu! Una gran bola de fuego salió disparada a toda velocidad hacia la chica. Seguramente ella conocía la debilidad del viento contra el fuego, por lo que en unos efímeros instantes logró apartarse de la trayectória con un impresionante y fugaz movimiento, aterrizando sin esfuerzo alguno en la parte superior de una farola. - Veo que los Uchiha seguís dominando las técnicas del Katon -dijo, con seguridad- Pero para eso...tengo esto. Sus manos formaron unos sellos rapidísimos, doce en total, los cuales Sasuke copió con el sharingan, aunque no pudo llegar a entender. "¿Una técnica mixta?" - ¡Yakeru...nagare! -gritó la rúbia, extendiendo la mano. Súbitamente, la temperatura a su alrededor se disparó de un modo brutal. Un torbellino de fuego rodeó a la desconocida, la cual al abrir sus ojos provocó que el rayo incandescente viajara directamente hacia el Uchiha, el cual lo observó con una sorpresa aplastante, incapaz de determinar qué era aquello... Bruscamente, la masa ardiente se esfumó en el aire, justo cuando Sasuke empezaba a notar el calor rozarle. Observó patidifuso como un par de cabellos carbonizados caían ante sus ojos. Su enemiga había detenido el ataque justo a tiempo para evitar que del muchacho sólo quedaran sus cenizas. Se sentó tranquilamente en la parte plana de la farola, con una sonrisa de autosuficiéncia. - Si hubiera querido, ahora mismo estarías carbonizado -explicó- Te has dado cuenta de que el viento es débil contra el fuego... Conozco mis puntos débiles. Por eso tengo el yakeru nagare. Una buena combinación de fuego y viento que vence a ambos elementos... El fuego no supone un problema a la hora de aprenderlo: el problema es saber manejarlo. El Uchiha se mordió el labio inferior, visiblemente fastidiado. La mirada azul de la chica se desvió de nuevo, hasta posarse en Naruto, el cual la miraba sorprendido. - Creo que tenemos una lucha pendiente, Uzumaki -dijo- Quiero probar tu poder. Naruto no dijo nada, solamente agudizó sus ojos de un color azul casi translúcido. Dió un paso al frente, sobrepasando a Sasuke. - No sé ni quién eres ni que intenciones tienes, pero si quieres luchar, lucharemos. La chica sonrió notablemente al ver que los ojos del muchacho se encendían. Aquella mirada llena de decisión era lo que había esperado ver durante mucho tiempo. Dicho esto, Naruto se lanzó a la carrera hacia ella, formando un sello con ambas manos. - ¡Kage Bunshin no jutsu! En apenas un instante, la imagen del rúbio se distorsionó para dar lugar a cuatro cópias exactas de él. Estas se dirigieron a toda velocidad hacia su oponente, saltando en el aire para tratar de alcanzarla. La chica ni siquiera pareció impresionada: solamente recostó una mano en el metal de la farola y se dejó caer al suelo, huyendo en segundos de aquellas copias. Era increíblemente ágil: sus pies apenas rozaban el suelo cuando saltaba. Sus dedos se entrelazaron de un modo concreto, mientras sus ojos azules se agudizaban visiblemente. Sin duda era de reacciones extremadamente rápidas. - ¡Fuuton: kirikizu no jutsu! (Elemento aire: técnica del corte) El viento se convirtió en cuchillas a su alrededor. Parecía domarlo casi de un modo nato. La brisa se hizo más poderosa y pasó cortante entre las cópias de Naruto. Tres de ellas desaparecieron ante el própio contacto del elemento aéreo. La chica se dió la vuelto, buscando con la mirada al auténtico. Había distinguido desde el principio las cópias del original, pero ahora el verdadero había huído de su vista. Notó una tremenda energía tras de sí. Giró fugazmente sobre sí misma, para encontrarse una escena que no esperaba. Naruto estaba en el aire, acercándose rápidamente a ella, con una mano extendida detrás. A su lado, una de sus cópias parecía concentrar el chakra en su palma, creando un perfecto y esférico remolino azul. Una vez la esfera fue totalmente uniforme, el rúbio se lanzó sobre ella con un grito de guerra. - ¡Rasengan! Los ojos azules de la chica se convirtieron en una fugaz mirada afable, llena a la vez de melancolía y de sorpresa. "¿Ya ha aprendido...el Rasengan...?" Naruto se lanzaba sobre ella, dispuesto a atacarla con toda la poténcia de su chakra azul. Pero la chica conocía bien los efectos de tal técnica, lo letal que resultaba recibir el impacto directo. Simplemente saltó, de un modo ágil y rápido, en un elegante movimiento, aferrando la muñeca de Naruto con la cual pretendía atacarla. El chico se quedó petrificado, sobretodo cuando ella aterrizó tras de él, sin soltarle el brazo rodeado de chakra. Pensó que estaba perdido. Sin embargo, ella reaccionó de un modo que él no había esperado. La chica sonrió levemente y dijo solamente una palabra. - Naru-chan... El chico se quedó de piedra, una sensación que aumentó aún más cuando ella se inclinó y depositó un cálido beso en su mejilla. Un gesto cargado de cariño y a rebosar de dulzura. Naruto no se movió: no pudo moverse. Aquella chica en apariéncia tan fría y agresiva le había besado en la mejilla con total confianza y naturalidad. No pudo evitar un leve sonrojo, que nada tenía que ver con la atracción o el rubor. Únicamente el recuerdo de un sentimiento que nunca recordaba haber sentido... Al cabo de aquellos interminables instantes, la chica soltó la mano de Naruto, en la cual ya no quedaba chakra, y se alejó con un hábil salto de espaldas. Saltó de nuevo sobre el tejado, no sin antes recoger su sombrero oriental y cubrir su rostro. Posó de nuevo su mirada en Naruto, el cual seguía contemplándola ensimismado. - Ya he comprobado lo que quería -anunció. Después, le guiñó un ojo pícaramente- Nos veremos pronto, Naruto. Dicho esto, una corriente de aire les cegó por unos instantes, levantando polvo. Una vez la brisa se detuvo, la chica y todo el alboroto que había organizado habían desaparecido. Todos los presentes estaban totalmente patidifusos. Cientos de pensamientos confusos y entremezclados se aglomeraban en sus mentes. Al cabo de unos insoportables segundos, la voz fastidiada de Sakura se hizo oír. - ¿Quién diablos era esa tía? -preguntó visiblemente molesta. - No tengo ni idea... -dijo Shikamaru, con su habitual pasotismo. Como era de esperar, ni siquiera se había inmutado por lo ocurrido- Pero seguro que será de lo más problemática... - Oye, Shikamaru -dijo Sakura- Ya que eres un jounnin, deberías preocuparte un poco más por si nos invaden. Y sí, el Nara respondió lo mismo que pensaba de casi todo lo que se mueve. Por su parte, Sasuke seguía quieto en su lugar, mirando con desconfianza el lugar por el cual había desaparecido la chica. "Quizás no parezca demasiado agresiva, pero...no entiendo porqué no he podido copiar sus técnicas de Fuuton..." Naruto ni siquiera prestaba atención a lo que había a su alrededor. Todos sus pensamientos estaban puestos en aquella misteriosa ninja, en aquellos ojos que le habían parecido fríos y cálidos a la vez...en la curiosa sensación que había tenido cuando ella le había besado con cariño. Se frotó la zona de la mejilla, aún sin entender porqué se había sentido tan...protegido, reconfortado, seguro al tenerla cerca. Era como si le hubiera arropado, como si le abrazara y le protegiera de cualquier peligro. "Tengo la sensación de que ya la conozco..." "Aunque...eso es imposible..." se recordó mentalmente, con una sonrisa maliciosa. Un suave viento removió sus cabellos dorados, arrastrando sus últimas dudas y devolviéndole la calma. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Kakashi descendía tranquilamente por la escalera que venía de la sede de la Quinta. Acababa de tener otro absurdo encuentro con Gai y de charlar en rato con Shizune. No sabía qué hacía allí, solamente paseaba sin hacer nada en concreto, ya que tenía la sensación de haber olvidado algo importante (N/a: tiene memória de pez, por lo menos). Sumido en sus perdidos pensamientos, apenas reparó en una persona que ascendía por la escalera, contráriamente a él. Notó que era una mujer, a juzgar por sus piernas estilizadas y bastante morenas. Sin embargo, no pudo ver su rostro, ya que lo cubría con un sombrero oriental. La curiosidad aumentó en su interior, especialmente al no ver por ningún lado la marcha de Konoha que debería llevar cualquier ninja de la villa. Su mirada se agudizó. El aspecto que ofrecía la desconocida con aquella curiosa prenda de juncos sobre la cabeza le recordaba demasiado a los miembros de cierta organización... Cuando la chica llegó a su altura, se detuvo paulatinamente. Él sintió sus sentidos en absoluta alerta, sobretodo al percibir una risa suave y melodiosa desde los labios de ella. - Tus alumnos estan esperándote desde hace rato -dijo casi de pasada- Será mejor que no les hagas esperar... El sensei desvió la mirada para posarla en ella, ahora ya de un modo descarado. Notó los mechones dorados de ella que se movían al compás de la brisa. - Me gustaría saber cómo ha vuelto el Uzumaki a cumplir misiones contigo después de que Jiraiya-sama le enseñara el Rasengan... Aunque ahora tienes demasiada prisa por llegar a tiempo... En otra ocasión será. Kakashi se alarmó por la gran cantidad de información que poseía ella. Su mano se desvió rápidamente para aferrar un kunai con la mano izquierda, aunque algo le detuvo. Una sonrisa dulce que se dibujó en el rostro casi descubierto de la chica. - Sigues siendo tan agudo como siempre, Kakashi-sama... -apuntó ella, levantando con un dedo el borde de su sombrero. La mirada azul que Kakashi vió bajo tal prenda le dejó totalmente impactado. Sus recuerdos retrocedieron aproximadamente catorce años en el tiempo, hasta una noche oscura y peligrosa, en la cual fue llamado por última vez de aquella manera. La sorpresa no dejó de hacerse notar en su rostro. - Uzumaki...Fuuko-san -salió únicamente de sus labios. Capítulo 2.- La soledad desaparece. Revelaciones El esperado reencuentro sucede. Tras visitar a Godaime, la recien llegada a la villa va en busca de Naruto para revelarle una verdad que no conoce... Por otro lado, ¿qué significa la repentina reunión de Akatsuki? ----------- Página 1, #10 Capítulo 3.- Lazos. Cortando el viento Naruto está dispuesto a aprender las técnicas de la família, cuya base es la manipulación del viento. Poco a poco, la gente de la villa va aceptando que tienen una kunoichi más entre sus filas... ---------- Página 1, #16 Capítulo 4. Primer encuentro. La llegada de Akatsuki Un pequeño malentendido consigue tornarse se pronto en una situación beneficiosa para Hinata. Por otro lado, mientras la hermana de Naruto entrena en el bosque, tiene un encuentro bastante singular... ¿Quiénes son esas tres personas que han aparecido para ayudarla en su pequeño enfrentamiento? ---------- Página 2, #26 Capítulo 5.- Dudas. Emociones La aparición de Gaara y sus hermanos evita que se desencadene un mal mayor. Ante la mención a Uchiha Itachi, Sasuke busca un desesperado consuelo en una persona muy cercana a él... ¿Qué es el nuevo sentimiento que siente el usuario del Mangekyô Sharingan? ---------- Página 2, #31. Capítulo 6.- Encuentros nocturnos. La amenaza latente Mientras Shikamaru y Temari gozan de un momento juntos, Gaara tiene un bonito encuentro en la oscuridad... Dos figuras observan Konoha bajo la tormenta. ¿Son amigos o enemigos? ---------- Página 2,#39 Capítulo 7. Dioses del aire. El tercer Uchiha Deidara y Tobi llegan a Konoha con la intención de provocar un ataque premeditado contra la villa. No obstante, no contaban con la ayuda que tendría Naruto, de modo que se ven obligado a huír. Sin embargo, Tobi cae por el camino y tiene un...curioso encuentro. ---------- Página 3, #51 Capítulo 8. Misiones. Preludio del desastre Después de que Kakashi revele con gran pesar la identidad de Tobi, Godaime envía a Naruto y a sus compañeros a una misión rutinaria cerca de la frontera. No obstante, no todo está tan calmo como parece... Cuatro terribles ninjas acechan a nuestro amigos. ---------- Página 4, #70 |
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|---|---|
| #1 @ 14:10 09/07/2007 | |
| Kolmor
Nivel: Chuunin |
Es buenisimooooo ya toy esperando el primer capitulo. ¿que sera ese poder ? mas dejao con toda la intriga :_( |
| #2 @ 14:52 09/07/2007 | |
| TRUCDO
Nivel: Estudiante |
muy bueno y en lo demas estoy de acuerdo con kolmor[spoiler]
[/spoiler] |
| #3 @ 15:19 09/07/2007 | |
| tiger_blood
Nivel: Chuunin |
joines yo e puesto un fic parecido pero es mas de primos k de hermanos weno k ta mu bien la itora aunke un poko mas de carne al asunto lo puedes llevar verdad |
| #4 @ 12:01 10/07/2007 | |
| Haruka Uzumaki
Nivel: Kage |
Wow, me alegra que os guste XD. Tiger_blood, pues no puedo haberme copiado, te lo digo de verdad, porqué ya hacer un montón de tiempo que lo escribo XD.
Weno, pongo el primer cap n.n Capítulo 1.- Si no es Naruto, ¿entonces quién es? Sus pasos ascendieron rápidamente por una pendiente de lo más abrupta. Subió sin problema alguno, encontrándose mirando a un valle lleno de una vegetación verde y frondosa. Allá a lo lejos, casi en el centro de la inmensidad natural, bajo el cobijo de la ladera esculpida con el rostro de los Hokages, podían verse los edificios de Konoha, la villa oculta del país del Fuego. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
- Apenas ha cambiado... -susurró, mientras el viento zarandeaba su cabello- Aunque...noto una cara de más en esas esculturas... Sin nada más, la silueta saltó desde el precipicio, aterrizando en la rama de uno de los árboles más altos, camuflándose y avanzando a la vez en dirección a Konoha. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ El despertador sonaba de un modo estrepitoso. Un quejido ahogado resonó en la estáncia, mientras las sábanas de la cama se removían y una mano viajaba veloz para estrellarse sobre el molesto aparato. Instantes más tarde, una mata de pelo rúbio emergía de las telas blancas, seguido del rostro de piel bruna de un muchacho de unos catorce años. Quejándose aún entre dientes, el chico entreabrió los ojos, mostrando un intenso color azul. Bostezó ruidosamente y se puso en pie, frotándose los ojos con insisténcia. Miró el despertador aún medio dormido... "Sólo las nueve..." pensó aliviado "Espera un momento..." - ¡Las NUEVE! -gritó, saltando de la cama y quitándose el pijama de un tirón, buscando su ropa naranja entre el desórden de su cuarto. Se calzó las sandálias y cogió el protector de la frente sin apenas darle tiempo a desayunar. - Mierda, mierda...Kakashi-sensei va a matarme... -murmuraba de malhumor, mientras se lavaba los dientes y ordenaba sus cabellos. Uzumaki Naruto estaba mucho más animado desde hacía un par de meses. Por suerte, su mejor amigo Sasuke se había dado cuenta a tiempo del plan de Orochimaru y la misión para traerle de vuelta fue relativamente fácil. Sasuke había roto con cualquier intento de conseguir poder de forma indebida: incluso había aceptado con relativa tranquilidad que su sharingan volviera a poseer simplemente la mitad de poder que podría haber conseguido. Sabían que el Sannin no dejaría de perseguirle, pero no iban a permitir que el último Uchiha cayera en manos de tal traidor a Konoha. Ya que su inseparable compañero no corría peligro inminente, no había nada en la vida del kitsune que le angustiara lo más mínimo...excepto llegar tarde a los entrenamientos con Kakashi y sus otros dos compañeros. - ¡Hoy van a matarme...! -gritó, saliendo a toda pastilla por la ventana de su cuarto. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ La chica de cabellos rosados no cesaba de tamborilear insistentemente con un pie en el suelo, así mismo con una expresión de enojo en el rostro. En la sombra de una de las casas, un chico de cabellos negros y ojos azabache permanecía sentado en el rellano, con la barbilla apoyada elegantemente sobre las manos entrelazadas. Haruno Sakura soltó un bufido y miró su reloj de pulsera con una mirada furibunda. - Maldita sea... es normal que Kakashi-sensei llegue tarde... -dijo, visiblemente fastidiada- Pero que Naruto llegue tan tarde... - También es normal ¬¬ -dijo el Uchiha, levantando levemente la vista. El ácido sentido del humor de Sasuke. Era algo que Sakura había echado mucho en falta desde hacía más de dos años, en el aquel fatídico día en el que Sasuke había marchado de Konoha. Sin embargo, en aquellos momentos se sentía como si hubieran regresado a los viejos tiempos. Sasuke no quería comentar nada de su estáncia con Orochimaru durante dos años. Ni tan siquiera Naruto había desvelado la forma con la que consiguió hacer volver al Uchiha, pero Sakura prefería no preocuparse. Después de todo, sus dos mejores amigos estaban con ella. No podía pedir nada más. Miró de reojo a Sasuke. Siempre tan frío, tan impasible... Sin embargo, había notado un cambio sustancial en aquellos ojos negros. Ya no eran los negros pozos llenos de odio que fueron en tiempos. Había una extraña calidez, una profunda y escondida eufória por el hecho de haber regresado a su hogar... De un modo inocente, totalmente suave, Sakura pensó que aquella calidez sólo le confería más atractivo a Uchiha Sasuke. De repente, la Haruno sintió que eran observados. No fue la única. Sasuke también sintió unos ojos puestos en ellos. Se puso en pie rápidamente, escudriñando cada sombra de las casas con ojo avizor. Ninguno de los dos notó hasta instantes más tarde una silueta que se dibujó en el asfalto, provinente de alguien que permanecía de pie en lo más alto de un tejado. - Uzumaki Naruto...¿dónde puedo encontrarle...? Los ojos verdes de Sakura y la mirada oscura de Sasuke giraron en dirección a la voz. Ninguno de los dos pudo asimilar de inmediato lo que veían sus ojos. ---------------------------- - ¡Maldita sea, Naruto! -gritaba como histérica una voz aguda- ¡Deja de hacer el burro! Shikamaru no pudo dejar de notar aquellos gritos que rompían la calma que tanto amaba. Con un suspiro de resignación, avanzó un par de calles y encontró una escena insospechada. Sakura estaba enmedio de la calle, junto con Sasuke, el cual miraba al frente con una habitual superioridad. El domador de las sombras se acercó a ello y preguntó sin apenas interés. - Sakura, ¿qué haces gritando de esa manera? - ¡Es Naruto! -gritó fuera de sí la Haruno- ¡Me pone de los nérvios! ¡Ya vuelve a hacer el imbécil con esa estúpida técnica suya, el Sexy no jutsu! El Nara apenas prestó atención, para mirar a una persona que permanecía de pie justo en medio del asfalto, con una total impasibilidad. Frente a ellos se encontraba una muchacha de unos diecisiete años como mucho, de una considerable altura. Su indumentária era típica de una ninja, con las camisas de malla y las sandálias azules. Sus cabellos eran rúbios, a juzgar por los mechones dorados que quedaban visibles bajo un sombrero oriental que cubría su rostro. La chica dió un paso al frente, con una mano en la cadera y la otra totalmente firme. - ¿Dónde vive Uzumaki Naruto...? -repitió, ignorando los gritos de Sakura- Necesito hablar con él. - ¡Naruto, cómo no pares ahora de hacer el imbécil te juro que te...!. La chica que había frente a ella sonrió maliciosamente, mientras cogía con dos dedos el extremo de su sombrero, levantando levemente la prenda para observar atentamente al frente. Después, lanzó el sombrero el aire, dejando al descubierto su rostro. Aquella imagen no hizo más que incrementar la seguridad de todos de que se encontraban ante una de las conocidas bromas de Naruto. La muchacha tenía los ojos de un azul casi transparente, ligeramente rasgados. Sus cabellos rúbios estaban recogidos en dos coletas sobre su cabeza. Incluso tenía las mismas y curiosas marcas en las mejillas que el kitsune. Sin duda eran víctimas de aquella en apariéncia inútil técnica de su compañero. Sin embargo... - Mira, niña, no tengo ningún interés en pelearme contigo -dijo la rúbia con mucha seguridad- Decídme dónde está el Uzumaki o yo misma iré a buscarle. S asuke, por su parte, miraba a la chica con agudez. Si Naruto les estaba gastando una broma...estaba yendo demasiado lejos. De repente, alguien llegó a toda velocidad desde una calle lateral, deteniéndose y jadeando ligeramente, sin notar todos los ojos de los presentes puestos en él. - Sasuke, Sakura-chan...lo siento...me he dormido... -dijo el rúbio con una sonrisa avergonzada. - ¡¿Naruto?! -gritaron todos a unísono. Los ojos verdes de Sakura se posaron en la rúbia, la cual había perdido parte de la prepoténcia de su rostro. - Entonces...¿quién es ella...? A Naruto le llamaron la atención aquella palabras. Se incorporó levemente, tratando de observar el blanco de las palabras de Sakura. Una leve sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de la rúbia, la cual dió un paso al frente. - Uzumaki Naruto -dijo levemente- Por fín te encuentro. El rúbio estaba visiblemente sorprendido, entre otras cosas porqué aquella chica era idéntica a su Sexy no jutsu. Pero, por otra parte...¿qué querría ella de él? - ¿Quién eres...? -preguntó, sorprendido. La expresión de ella se tornó afable, dándole una expresión de lo más agradable. - Soy una ninja del país del Fuego, como vosotros -explicó- No puedo decirte nada más de momento. Pero ahora vamos al grano -dijo, dando un paso hacia delante. Su sonrisa se convirtió en una mueca de seguridad. - Quiero luchar contra tí, Uzumaki Naruto. ------------------------------- El silencio parecía más que capaz de aplastar a todos los presentes. Naruto seguía mirando fijamente a la chica, la cual parecía muy segura de sus palabras. Los ojos azules de Naruto se agudizaron, clavándose en ella. - ¿Tú no perteneces a Konoha, verdad? -inquirió de repente Sasuke, interrumpiendo y clavando su mirada negra como la brea en la chica. La mirada celeste de la chica resbaló lentamente desde Naruto hasta el Uchiha. - Digamos que estuve en Konoha antes incluso de que vosotros naciérais -dijo ella- Sin embargo, hacía mucho tiempo que no venía por aquí... - ¿Eres una espía del sonido? -dijo Sasuke totalmente desconfiado. - Sasuke, ella aún no ha hecho nada... -dijo Sakura sorprendida. - Podría haber adoptado la forma de esa técnica de Naruto sólo para confundirnos -explicó el Uchiha- Puede ser peligrosa... Una maliciosa sonrisa cruzó el rostro de la rúbia, con una extraña satisfacción. - Pónme a prueba, Uchiha -dijo de un modo desafiante. Sasuke ni siquiera sabía cómo conocía ella su nombre, así que supuso que, en efecto, se trataba de una enemiga. Sin pensárselo una sola vez, el chico cogió tres kunais con su mano derecha y se dirigió hacia su oponente con una velocidad muy mejorada. Fugazmente, los proyectiles volaron hacia la rúbia, la cual ni siquiera se movió un poco. Fue algo parecido a un efecto óptico, o al menos podía tacharse de ilusión debido a la velocidad, pero el caso es que la chica atrapó las tres armas con una sola mano, provocando que quedaran atrapadas entre sus dedos. Una sonrisa de lo más segura se dibujó en su rostro, mientras lanzaba los tres kunais en el aire junto con una decena más y formaba un rapidísimo sello. - ¡Fuuton: kazegafuku no jutsu! Aquella técnica desconocida impulsó de un modo insospechado los kunais, provocando que regresaran a toda velocidad hacia el atacante original. Sasuke a penas tuvo tiempo de apartarse de la trayectória, permitiendo que las armas se clavaran en el suelo. El Uchiha levantó la vista, con sus ojos rojos a causa del sharingan, el cual mostraba sus tres aspas con fiereza. - ¿Eso ha sido...viento...? -preguntó Naruto inquietado. Sasuke no habló, simplemente trató de descubrir qué era aquella técnica. "Maldita sea...no puedo copiarla... ¿Es una barrera de sangre? No lo creo...pero...yo no podría usarla... La energía del Fuuton es la más difícil de dominar..." - Viento, ¿ne? -preguntó el Uchiha burlón- Para el viento, está el fuego -formó rapidísimamente una gran cantidad de sellos- ¡Katon: Gokakyuu no Jutsu! Una gran bola de fuego salió disparada a toda velocidad hacia la chica. Seguramente ella conocía la debilidad del viento contra el fuego, por lo que en unos efímeros instantes logró apartarse de la trayectória con un impresionante y fugaz movimiento, aterrizando sin esfuerzo alguno en la parte superior de una farola. - Veo que los Uchiha seguís dominando las técnicas del Katon -dijo, con seguridad- Pero para eso...tengo esto. Sus manos formaron unos sellos rapidísimos, doce en total, los cuales Sasuke copió con el sharingan, aunque no pudo llegar a entender. "¿Una técnica mixta?" - ¡Yakeru...nagare! -gritó la rúbia, extendiendo la mano. Súbitamente, la temperatura a su alrededor se disparó de un modo brutal. Un torbellino de fuego rodeó a la desconocida, la cual al abrir sus ojos provocó que el rayo incandescente viajara directamente hacia el Uchiha, el cual lo observó con una sorpresa aplastante, incapaz de determinar qué era aquello... Bruscamente, la masa ardiente se esfumó en el aire, justo cuando Sasuke empezaba a notar el calor rozarle. Observó patidifuso como un par de cabellos carbonizados caían ante sus ojos. Su enemiga había detenido el ataque justo a tiempo para evitar que del muchacho sólo quedaran sus cenizas. Se sentó tranquilamente en la parte plana de la farola, con una sonrisa de autosuficiéncia. - Si hubiera querido, ahora mismo estarías carbonizado -explicó- Te has dado cuenta de que el viento es débil contra el fuego... Conozco mis puntos débiles. Por eso tengo el yakeru nagare. Una buena combinación de fuego y viento que vence a ambos elementos... El fuego no supone un problema a la hora de aprenderlo: el problema es saber manejarlo. El Uchiha se mordió el labio inferior, visiblemente fastidiado. La mirada azul de la chica se desvió de nuevo, hasta posarse en Naruto, el cual la miraba sorprendido. - Creo que tenemos una lucha pendiente, Uzumaki -dijo- Quiero probar tu poder. Naruto no dijo nada, solamente agudizó sus ojos de un color azul casi translúcido. Dió un paso al frente, sobrepasando a Sasuke. - No sé ni quién eres ni que intenciones tienes, pero si quieres luchar, lucharemos. La chica sonrió notablemente al ver que los ojos del muchacho se encendían. Aquella mirada llena de decisión era lo que había esperado ver durante mucho tiempo. Dicho esto, Naruto se lanzó a la carrera hacia ella, formando un sello con ambas manos. - ¡Kage Bunshin no jutsu! En apenas un instante, la imagen del rúbio se distorsionó para dar lugar a cuatro cópias exactas de él. Estas se dirigieron a toda velocidad hacia su oponente, saltando en el aire para tratar de alcanzarla. La chica ni siquiera pareció impresionada: solamente recostó una mano en el metal de la farola y se dejó caer al suelo, huyendo en segundos de aquellas copias. Era increíblemente ágil: sus pies apenas rozaban el suelo cuando saltaba. Sus dedos se entrelazaron de un modo concreto, mientras sus ojos azules se agudizaban visiblemente. Sin duda era de reacciones extremadamente rápidas. - ¡Fuuton: kirikizu no jutsu! (Elemento aire: técnica del corte) El viento se convirtió en cuchillas a su alrededor. Parecía domarlo casi de un modo nato. La brisa se hizo más poderosa y pasó cortante entre las cópias de Naruto. Tres de ellas desaparecieron ante el própio contacto del elemento aéreo. La chica se dió la vuelto, buscando con la mirada al auténtico. Había distinguido desde el principio las cópias del original, pero ahora el verdadero había huído de su vista. Notó una tremenda energía tras de sí. Giró fugazmente sobre sí misma, para encontrarse una escena que no esperaba. Naruto estaba en el aire, acercándose rápidamente a ella, con una mano extendida detrás. A su lado, una de sus cópias parecía concentrar el chakra en su palma, creando un perfecto y esférico remolino azul. Una vez la esfera fue totalmente uniforme, el rúbio se lanzó sobre ella con un grito de guerra. - ¡Rasengan! Los ojos azules de la chica se convirtieron en una fugaz mirada afable, llena a la vez de melancolía y de sorpresa. "¿Ya ha aprendido...el Rasengan...?" Naruto se lanzaba sobre ella, dispuesto a atacarla con toda la poténcia de su chakra azul. Pero la chica conocía bien los efectos de tal técnica, lo letal que resultaba recibir el impacto directo. Simplemente saltó, de un modo ágil y rápido, en un elegante movimiento, aferrando la muñeca de Naruto con la cual pretendía atacarla. El chico se quedó petrificado, sobretodo cuando ella aterrizó tras de él, sin soltarle el brazo rodeado de chakra. Pensó que estaba perdido. Sin embargo, ella reaccionó de un modo que él no había esperado. La chica sonrió levemente y dijo solamente una palabra. - Naru-chan... El chico se quedó de piedra, una sensación que aumentó aún más cuando ella se inclinó y depositó un cálido beso en su mejilla. Un gesto cargado de cariño y a rebosar de dulzura. Naruto no se movió: no pudo moverse. Aquella chica en apariéncia tan fría y agresiva le había besado en la mejilla con total confianza y naturalidad. No pudo evitar un leve sonrojo, que nada tenía que ver con la atracción o el rubor. Únicamente el recuerdo de un sentimiento que nunca recordaba haber sentido... Al cabo de aquellos interminables instantes, la chica soltó la mano de Naruto, en la cual ya no quedaba chakra, y se alejó con un hábil salto de espaldas. Saltó de nuevo sobre el tejado, no sin antes recoger su sombrero oriental y cubrir su rostro. Posó de nuevo su mirada en Naruto, el cual seguía contemplándola ensimismado. - Ya he comprobado lo que quería -anunció. Después, le guiñó un ojo pícaramente- Nos veremos pronto, Naruto. Dicho esto, una corriente de aire les cegó por unos instantes, levantando polvo. Una vez la brisa se detuvo, la chica y todo el alboroto que había organizado habían desaparecido. Todos los presentes estaban totalmente patidifusos. Cientos de pensamientos confusos y entremezclados se aglomeraban en sus mentes. Al cabo de unos insoportables segundos, la voz fastidiada de Sakura se hizo oír. - ¿Quién diablos era esa tía? -preguntó visiblemente molesta. - No tengo ni idea... -dijo Shikamaru, con su habitual pasotismo. Como era de esperar, ni siquiera se había inmutado por lo ocurrido- Pero seguro que será de lo más problemática... - Oye, Shikamaru -dijo Sakura- Ya que eres un jounnin, deberías preocuparte un poco más por si nos invaden ¬¬. Y sí, el Nara respondió lo mismo que pensaba de casi todo lo que se mueve. Por su parte, Sasuke seguía quieto en su lugar, mirando con desconfianza el lugar por el cual había desaparecido la chica. "Quizás no parezca demasiado agresiva, pero...no entiendo porqué no he podido copiar sus técnicas de Fuuton..." Naruto ni siquiera prestaba atención a lo que había a su alrededor. Todos sus pensamientos estaban puestos en aquella misteriosa ninja, en aquellos ojos que le habían parecido fríos y cálidos a la vez...en la curiosa sensación que había tenido cuando ella le había besado con cariño. Se frotó la zona de la mejilla, aún sin entender porqué se había sentido tan...protegido, reconfortado, seguro al tenerla cerca. Era como si le hubiera arropado, como si le abrazara y le protegiera de cualquier peligro. "Tengo la sensación de que ya la conozco..." "Aunque...eso es imposible..." se recordó mentalmente, con una sonrisa maliciosa. Un suave viento removió sus cabellos dorados, arrastrando sus últimas dudas y devolviéndole la calma. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Kakashi descendía tranquilamente por la escalera que venía de la sede de la Quinta. Acababa de tener otro absurdo encuentro con Gai y de charlar en rato con Shizune. No sabía qué hacía allí, solamente paseaba sin hacer nada en concreto, ya que tenía la sensación de haber olvidado algo importante (N/a: tiene memória de pez, por lo menos ¬¬). Sumido en sus perdidos pensamientos, apenas reparó en una persona que ascendía por la escalera, contráriamente a él. Notó que era una mujer, a juzgar por sus piernas estilizadas y bastante morenas. Sin embargo, no pudo ver su rostro, ya que lo cubría con un sombrero oriental. La curiosidad aumentó en su interior, especialmente al no ver por ningún lado la marcha de Konoha que debería llevar cualquier ninja de la villa. Su mirada se agudizó. El aspecto que ofrecía la desconocida con aquella curiosa prenda de juncos sobre la cabeza le recordaba demasiado a los miembros de cierta organización... Cuando la chica llegó a su altura, se detuvo paulatinamente. Él sintió sus sentidos en absoluta alerta, sobretodo al percibir una risa suave y melodiosa desde los labios de ella. - Tus alumnos estan esperándote desde hace rato -dijo casi de pasada- Será mejor que no les hagas esperar... El sensei desvió la mirada para posarla en ella, ahora ya de un modo descarado. Notó los mechones dorados de ella que se movían al compás de la brisa. - Me gustaría saber cómo ha vuelto el Uzumaki a cumplir misiones contigo después de que Jiraiya-sama le enseñara el Rasengan... Aunque ahora tienes demasiada prisa por llegar a tiempo... En otra ocasión será. Kakashi se alarmó por la gran cantidad de información que poseía ella. Su mano se desvió rápidamente para aferrar un kunai con la mano izquierda, aunque algo le detuvo. Una sonrisa dulce que se dibujó en el rostro casi descubierto de la chica. - Sigues siendo tan agudo como siempre, Kakashi-sama... -apuntó ella, levantando con un dedo el borde de su sombrero. La mirada azul que Kakashi vió bajo tal prenda le dejó totalmente impactado. Sus recuerdos retrocedieron aproximadamente catorce años en el tiempo, hasta una noche oscura y peligrosa, en la cual fue llamado por última vez de aquella manera. La sorpresa no dejó de hacerse notar en su rostro. - Uzumaki...Fuuko-san -salió únicamente de sus labios. |
| #5 @ 12:47 10/07/2007 | |
| Hina-chan
Chuunin |
Etto... Has puesto el mismo episodio 2 veces XD
Espero que pongas el 2º Pronto!! Saludos |
| #6 @ 13:04 10/07/2007 | |
| Haruka Uzumaki
Nivel: Kage |
Hina-chan, yo creía que tenías que publicar el episodio en un post y después colgarlo también en el primero... (si es que soy muuuuy lenta para estas cosas XD). Que alguien me lo explique, porqué lo leí pero por lo que veo no me he enterado bien XD |
| #7 @ 13:17 10/07/2007 | |
| masterhokage
Nivel: Chuunin |
he leido el primero i me a encantado!!!!!espero k pongas el segundo pronto |
| #8 @ 13:44 10/07/2007 | |
| naruto_sasuke69
Nivel: Kage |
Esta bien que lo pongas también en el post 0, lo has hecho muy bien
Ahora hablando de la historia: CRÍTICAS POSITIVAS 1º Tiene una trama bastante interesante y el prólogo me ha encantado 2º No te excedes ni en las descripciones ni en los diálogos, sino que has encontrado un equilibrio, lo cal suele ser bastante difícil. 3º No transformas la personalidad de los perosnajes drásticamente, sino que la mantienes y la amoldas a la situación. CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS 1º Por ahora solo encuentro la clasificación por edad, especifícala un poco más, yo en tu lugar la pondría "+13" ó "+16" Me gusta como escribes, llevas bien la trama y no te pierdes en tonterías. salu2 PD: Se me olvidaba. Además escribes sin faltas de ortografía, increíble. |
| #9 @ 16:44 10/07/2007 | |
| Kolmor
Nivel: Chuunin |
que bueno el primer capi , ya toy deseando el segundo haber como reacciona naruto cuando sepa que fuuko es su hermana |
| #10 @ 11:10 11/07/2007 | |
| Haruka Uzumaki
Nivel: Kage |
Wii, grácias a todos, especialmente a naruto_sasuke69 por sus consejos (el 3 me lo dejé, sí que lo quería poner XD). Espero que os guste también este cap n.n
Capítulo 2.- La soledad desaparece. Revelaciones El silencio en la sala era tan denso que prácticamente podía cortarse con un cuchillo. Tsunade permanecía sentada en su parte del escritorio, con ambas manos sobre la mesa, retorciéndose los dedos de forma nerviosa, algo bastante inusual en ella. A su lado, recostado contra la pared donde no llegaba la luz de la ventana, estaba Kakashi, el cual seguía con su habitual silencio calmado. Los ojos castaños de la Hokage se posaron en la chica que estaba sentada frente a sí, con una ligera sonrisa de seguridad.
Habían pasado casi cinco años desde que la viera por última vez, aunque nadie de Konoha aparte de ella, Jiraiya y el Tercero la habían visto en catorce años. Los ojos de la joven eran límpios, puros, transparentes, llenos de una energía jovial y tranquilizadora...muy lejos de la mirada fría que esperaba haber encontrado en ella después de tanto tiempo. Al mirarla, veía aún a aquella niña inocente y rota por dentro que lo había perdido todo hacía ya tanto tiempo. A pesar de que debía tener casi diecisiete años, parecía bastante más niña. Sin embargo, la adolescente que tenía ante sí desprendía una calma y una tranquilidad admirables. La Quinta suspiró pesadamente y después volvió a mirarla. - Me gustaría saber qué circula por tu cabeza, Fuuko... -se explicó la mujer. - ¿He hecho algo malo...? -inquirió la rubia arrugando las cejas. - No, pero...¿por qué tan de repente? -preguntó la Hokage. - Los catorce años han pasado -respondió Fuuko- Tal como prometí, he regresado a Konoha. - Lo entiendo, pero aún así... -empezó la mayor, recapitulando mentalmente- ¿Qué hay de tu "pequeño" problema...? La aludida permaneció quieta por unos instantes, aunque depués agachó levemente la cabeza y sonrió con tristeza. - Está todo bajo control, Tsunade-sama -expuso con seguridad- Hace más de cuatro años que no ha vuelto a suceder... Kakashi permanecía con todos sus sentidos puestos en la conversación. Era evidente que la Quinta confiaba en él al permitirle su preséncia en aquella habitación. La mirada de Tsunade se tornó reprobatória. - ¿Estás segura? Fuuko apenas de lo pensó unos instantes. - Por supuesto -añadió. Tsunade pareció dudar por unos instantes, pero finalmente aceptó sus palabras. - Confío en tu juicio -dijo con seguridad- Aunque preferiría realizarte un estudio físico y del chakra yo misma. - No tengo nada en contra -respondió la chica con una sonrisa infantil. Después, sus ojos se iluminaron- Así...¿qué? ¿Puedo regresar a Konoha? - Ya lo has hecho -sonrió la Hokage amablemente- Y de forma muy llamativa, me atrevería a decir... - Ah...ya... -enrojeció la chica, al recordar su actuación ante aquel grupo de jóvenes ninjas- ¿Cómo se ha enterado...? - El joven Nara ha venido a darme el parte de inmediato -aclaró la mujer. Después, cambió rápidamente de tema- Bueno, oficialmente ni siquiera eres ninja, así que haremos una excepción y te concederemos el grado de gennin tras comprobar tus habilidades...aunque seguramente eso es innecesário. Después deberás realizar el exámen de Chuunin para... - Tsunade-sama -interrumpió repentinamente Fuuko- Siento decirle que no tengo ningún interés en convertirme en chuunin. - ¿Qué? -exclamó Tsunade sorprendida. Aquellas palabras llamaron también la atención de Kakashi, el cual se incorporó levemente y se acercó a las dos mujeres, uniéndose a la conversación de la que hasta entonces había permanecido al márgen. - Fuuko -dijo el jounin- Todos los ninjas necesitan ascender de grado si estan preparados para ello. Si quieres reincorporarte a Konoha, deberás actuar y aspirar al igual que todo ninja. La chica recapituló sobre aquellas palabras, pero después inclinó levemente la cabeza, dejando que unos mechones rubios cubrieran sus ojos, de un azul límpio y transparente. - Yo...no es que no quiera... -se explicó la joven- De hecho, siempre he querido ser una ninja...tal y como prometí una vez... Pero antes he visto a Naruto... La verdad se hizo patente en la mente de Tsunade. La mujer suspiró con aceptación y miró a la chica con tristeza. Los ojos azules de esta parecían haberse apagado notablemente. - Sé que no...no tengo ningún derecho para con él... -empezó a hablar con voz rota- Aunque fuera contra mi voluntad, le dejé solo cuando apenas era un recién nacido... Pero cuando hoy le he visto... me ha recordado tanto a nuestro padre... Son...casi idénticos... Es su viva imagen... Seguro que cuando Naruto crezca será casi una cópia de él... -las lágrimas casi asomaban en sus ojos- Y yo...quiero recuperar todos estos años perdidos... Porqué soy su hermana...creo que es suficiente razón... Los dos adultos contemplaban totalmente sosprendidos y a la vez apenados la desaparición de la seguridad de la joven Uzumaki. - Por eso no puedo ocuparme en exámenes y demás... Quiero que Naruto sepa la verdad... Quiero que sepa que tiene família, aunque sea sólo una persona... Me gustaría entrenar con él, saber qué técnicas posee, cómo las ha desarrollado, enseñarle nuevas, acabar agotados después de días de entrenamiento... Quiero acercarme a él, saber cómo es, qué le preocupa, ayudarle, protegerle... Tsunade reflexionó sobre todo lo que había oído, sin dejar de mirar intensamente a la chica. - En otras palabras, ¿prefieres seguir siendo una genin y poder estar al mismo nivel que Naruto? -inquirió la Quinta. - Exacto -respondió Fuuko con determinación- Os ruego que me permitáis permanecer como gennin... La Quinta pareció pensar su decisión unos instantes, en los cuales la joven permaneció tensa. Al final, pero, la legendária Sannin asintió con una leve sonrisa. - Espero que no le des problemas a tu hermano en las misiones y le ayudes en cuanto puedas. Si no, yo misma me encargaré de ponerte en tu sitio. El rostro de la rubia muchacha se iluminó por completo, mientras una enorme sonrisa se dibujaba en él. - Se lo prometo, Tsunade-sama -dijo agudamente. Dicho esto, la chica se puso en pie y se alejó hacia la puerta, con un entusiasmo y una jovialidad dignas de la hermana mayor de Naruto. Antes de irse, pero le dirigió una sonrisa cargada de calidez a la Hokage. - Se lo agradezco mucho, Tsunade-sama -dijo muy feliz- Siempre ha hecho todo lo que ha podido por mí.... La puerta se cerró tras la rubia una vez se marchó. Después, un silencio aplastante, como si nunca hubiera ocurrido nada. Kakashi permaneció quieto unos cuantos segundos, aunque después dirigió la mirada de su ojo negros hacia la mujer de aspecto veinteañero. - Hokage-sama... -dijo levemente- No es que dude de usted, pero me extraña que alguien tan firme en cuanto a las normas ascienda con tanta facilidad a alguien a gennin...además de permitirle no presentarse a los exámenes de chunnin... La mirada castaña de Tsunade impactó sobre la suya, mostrando una seriedad increíble. Después de mantener el contacto visual por unos segundos, lo rompió bruscamente y entrelazó los dedos de ambas manos, mirando hacia la ventana abierta. - No voy a mentirte, Kakashi -dijo firmemente- No negaré que lo he hecho con segundas intenciones... El jounin observó detenidamente a la mujer, detectando en su rostro una seriedad que nunca antes había notado. Sin saber la razón, Tsunade le pareció más cansada que nunca antes en su vida. La mirada castaña de la Hokage estaba perdida, fingiendo contemplar la villa de Konoha. En aquellos ojos podía entreverse una preocupación muy intensa, algo que no había sentido desde hacía meses. - Existe una razón para el regreso de Fuuko a Konoha... La tensión que reinaba en el ambiente terminó por afectar también a Kakashi, que puso su total y absoluta atención en la Quinta, la cual parecía meditar muy bien sus palabras. - En estos momentos, Uzumaki Fuuko es una de las cuatro personas...que tienen alguna posibilidad de derrotar...a Uchiha Itachi... +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Konoha no había cambiado tanto. De hecho, permanecía casi exactamente igual a cómo recordaba en su difusa memória de tres años. Sin embargo, a la vez todo le parecía diferente. La última vez que había andado por aquellas calles, lo veía todo como una criatura, una niña apenas. No podía compararse a lo que le ofrecía en aquellos momentos la mirada. No sabía exactamente qué hora era, pero empezó a oír unos gritos agudos e infantiles muy cerca. La chica saltó ágilmente un muro de madera y observó la escena. Una leve sonrisa se dibujó en su expresión. La Académia Ninja. El lugar en el que había alcanzado a estar durante unos pocos meses de su vida. Así mismo, durante muchas tardes había ido a jugar allí con... Una repentina nostálgia la llevó hacia allí. Andó tranquilamente por aquel patio de pocos pero frondosos árboles. Vio el columpio en el que una vez su padre le ayudara a subir. Entonces, escuchó una voz masculina cercana, la cual sonaba realmente afable. Dirigió sus ojos azules hacia aquel lugar, para ver un hombre rodeado de niños, los cuales parecían despedirse de él, todos con grandes sonrisas. - ¡Hasta mañana, Iruka-sensei...! - Hasta mañana, chicos -respondía el moreno, con una dulce sonrisa- Practicad mucho, ¿eh? - Sí, Iruka-sensei -respondieron ellos a coro. Los niños empezaron a salir a toda prisa de del patio, dejando al ninja de cabellos, piel y ojos oscuros sonriendo cálidamente, viendo como sus alumnos se alejaban. Iruka se dio la vuelta, dispuesto a entrar de nuevo en la escuela, pero entonces sintió una cálida brisa tras de sí. Giró rápidamente sobre sí mismo, para ver a una chica de cabellos rubios e intensos ojos azules, la cual sostenía un sombrero oriental en su mano izquierda. Sonreía. Una sonrisa que le trajo unos recuerdos increíbles. El recuerdo de un pasado lejano, de cierta persona que creía haber olvidado... - Hola, Iruka-kun... -dijo ella levemente, recostada con una mano en el tronco de un árbol. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ La mente de Kakashi trabajaba a toda velocidad, tratando de asimilar el impacto de las palabras de la Quinta. Tsunade no parecía reparar en su reacción, simplemente seguía en la misma posición pensativa. El jounnin no pudo resistirse y se plantó frente a ella, mirándola con absoluta sorpresa. - Tsunade-sama... -dijo, casi sin voz- ¿Pretendéis...crear un enfrentamiento entre Uchiha Itachi y ella? ¿Así sin más? - Yo nunca he dicho eso -le reprochó Tsunade, mirándole casi con enfado- Fuuko necesita aún un fuerte entrenamiento. Es posible que algún día tenga el poder necesário para derrotar a Uchiha Itachi... - Pero...Tsunade-sama... -protestó de nuevo Kakashi- Nadie que no posea el sharingan puede enfrentarse a ese Uchiha. - Uzumaki Fuuko aprendió la técnica del cambiazo cuando tenía cuatro años -soltó de repente Tsunade. - ¿Qué? -inquirió Kakashi, sin entender el porqué de aquel giro en la conversación. Sin embargo, Tsunade estaba dispuesta a seguir con lo suyo. - A los cuatro dominaba el Kage Bunshin a la perfección -continuó, sin inmutarse de la reacción del jounnin- Manipulaba su chakra de una manera admirable a pesar de los problemas que tuvo inicialmente. A los seis adquirió el Kazegafuku junto con el Kirikizu. A los ocho dominaba a la perfección el elemento aéreo, junto con ciertas técnicas basadas en la cópia de la realidad -sus ojos castaños se posaron de lleno en Kakashi- Es absolutamente increíble que en su situación y su estado psicológico produjera tantos avances. Por sí sola llegó a desarrollar técnicas que nadie le enseñó. - ¡Pero ni siquiera con esa habilidad podrá derrotar a Uchiha Itachi...! -aseguró el jounnin casi fuera de sí- Un enfrentamiento entre esos dos supondrá la muerte de Uzumaki Fuuko. - No estés tan seguro -apuntó Tsunade, apoyando un brazo sobre la mesa. Kakashi se silenció ante la seguridad que emanaba la Hokage. No podía entender cómo podía ser tan optimista ante una teoría como aquella. La mujer suspiró lentamente y se recostó sobre el respaldo. - Esa ninja...aún no ha mostrado su técnica más poderosa... Es una técnica quizás simple, pero que bien utilizada... podría llegar a vencer al sharingan... Los rasgados y exóticos ojos marrones de Tsunade se posaron totalmente en la mirada oscura de Kakashi, el cual no era capaz de sacar los ojos de ella. - E incluso quizás matar a Orochimaru... +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Ambos jóvenes reían, sentados tranquilamente al pie de uno de los árboles de la Académia Ninja. Llevaban ya un rato hablando animadamente. La diferéncia de edad entre ambos no parecía impedir que regresaran a aquellos tiempos de infáncia que vivían en su memória. La rubia miró levemente al moreno, deteniendo su risa pero no borrando su sonrisa. - Así que...te convertiste en Sensei, tal como querías... - Sí -asintió Iruka, con una sonrisa complacida- Aunque me sorprende que te acuerdes de que yo dijera eso... Aún eras muy pequeña cuando te ví por última vez... - Eso es verdad, pero siempre fuiste como un hermano mayor para mí -respondió Fuuko con una sonrisa maliciosa- Era una pesada... Siempre te enredaba para que vinieras a jugar conmigo... Y eso que tú tenías más de 10 años... - Ya, pero me lo pasaba muy bien a tu lado... -respondió el chunnin sonriendo con melancolía- Me dolió mucho saber que habías dejado la aldea... Aquella expresión pensativa desapareció de su rostro, mientras la miraba y le sonreía de un modo casi infantil. - Pero, bueno, ¿a qué se debe este regreso tan repentino...? -preguntó el chico. - Bueno... -susurró la chica, dibujando una sonrisa triste en su rostro- Quería...acercarme un poco a Naruto... - Ah, ya... -dijo de repente el moreno, pensativo, mientras dirigía su vista al cielo- Si quieres verle, te aconsejo que vayas con cuidado... Fuuko le miró. Era evidente que él conocía muy bien a Naruto. Seguramente sabía más de él de lo que muchos podrían llegar a conocer jamás. El chico de piel oscura ahogó un suspiro, mientras se ponía en pie. - Naruto cree que nunca ha tenido hermanos... -explicó- Siempre le han ocultado tu existéncia... Ni siquiera sabe quién era su padre... Todo el pasado de Naruto ha sido borrado de los archivos de Konoha. No sabe nada de su família -añadió, mirándola- Quizás...deberías ser precavida con lo que le dices... Seguramente deberás explicarle las cosas poco a poco... La chica no dijo nada, pero después dobló las rodillas y se abrazó las atléticas piernas con ambos brazos. Sus ojos azules no fueron capaces de ocultar su inseguridad. - Tienes razón... -susurró- No creo que fuera fácil para él...saber que es hijo del Cuarto... +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ La noche era preciosa. El kitsune tuvo que reconocerlo. Las estrellas se encendían aquí y allá como millones de velas que nunca parecían apagarse, mostrándose mortecinas en aquella inmensa oscuridad. Suspiró con pesadez y se dejó caer de espaldas sobre el tejado, colocando sus brazos tras la cabeza. Estaba más pensativo que de costumbre: sus rasgados ojos azules lo denotaban. Había estado pensando mucho en aquella ninja, la chica de cabellos rubios y ojos color cielo. Seguía pareciéndole increíble que se semejara tanto a aquella técnica suya. Había sentido algo muy insólito cuando ella se le había acercado. Una espécie de nostálgia, quizás... Una sensación de calor y de familiaridad que le habían hecho sentir vivo. Inspiró profundamente y dejó salir el aire de un modo calmado. El viento transportó una hoja hacia él, la cual cayó sobre su nariz. La cogió entre dos dedos, mirándola por todos lados. Sin apenas concentrar chakra, consiguió cortar la hoja en dos partes exactamente iguales. Desde que Sasuke había regresado, Kakashi le había enseñado aquel método de entrenamiento para fortalecer su dominio sobre el viento. Empezaba a funcionar. De repente, escuchó el conocido sonido de unos nudillos golpeando la puerta de madera. Se incorporó un poco molesto, preguntándose quien sería a aquellas horas, mientras entraba de un salto por la ventana de su cuarto. Andó descalzo por la casa y abrió la puerta, esperando encontrar quizás a Kakashi, Sasuke, Sakura o quizás a Hinata, que últimamente había ido muchas veces a verle por las tardes. Tras el umbral había una figura femenina, un poco más alta que él. La luna lanzaba reflejos de plata en aquellos largos cabellos dorados recogidos de aquel particular modo. Unos ojos azules pálidos y tétricos en aquella oscuridad, aún así de una belleza expectante. Naruto se quedó de piedra, contemplando a la chica que veía frente a sí, la cual no parecía mirarle a él, si no a través de sí, llegando al lugar más recóndito de su mente. Una leve sonrisa iluminó la expresión de la chica. - Te dije que nos volveríamos a ver, Naruto. ---------------------------------- El portador del Kyuubi no supo qué le impulsó a aceptar la petición de ella, unas simples palabras que salieron de aquellos rosados labios pidiéndole que le dejara pasar. El chico sólo alcanzó a apartarse del camino y a dejarle pasar. Era algo inconsciente: toda precaución había desaparecido de su mente. La rubia entró en la casa y miró alrededor: la desordenada cocina, la ropa esparcida por el suelo, los platos apilados en el fregadero... Sin duda era un desastre. A pesar de ello, una sonrisa emmarcó sus labios. Giró sobre sí misma para mirar al chico, el cual seguía observándola con precaución y quizás incertidumbre en aquellos ojos color cian. Entendió de inmediato qué debería suponer para el chico dejar entrar a una extraña en casa. Lentamente, deshizo la correa de su portakunáis, tanto el del muslo como el del brazo. Se los tendió al chico, el cual los cogió sin entender nada. - No voy a atacarte, Naruto... Nunca te haría daño -dijo la chica de un modo sincero. El chico no supo qué decir. La cercanía con aquella muchacha le producía una extraña añoranza que no era capaz de entender. Le ofreció asiento a la chica, la cual aceptó sin decir nada y se sentó con las piernas cruzadas frente a él. El silencio les sumió en su infranqueable manto, del cual no pudieron escapar. La rubia paseaba su mirada aquí y allá, observando cada detalle de la estáncia. Naruto, por su lado, no le quitaba los ojos de encima. Demasiadas preguntas que requerían respuesta. - Escucha...¿se puede saber quién eres? -inquirió mirándola con intensidad. La chica fingió no darse cuenta de aquella pregunta, pero después hizo resbalar su mirada hasta clavarla en los ojos azules del chico. Aquella intensidad le pilló por sorpresa. - Creía que era evidente, ¿no? -preguntó con sorna. Dicho esto, ella se incorporó levemente sobre el asiento, acercándose a él lo suficiente como para que sus ojos quedaran a la misma altura. - Yo estuve aquí hace catorce años...la noche en la que Kyuubi atacó Konoha... -empezó a explicar. El corazón del rubio se estrujó de repente. ¿Por qué sabía ella sobre Kyuubi...? Entonces...¿era verdad que había sido una ninja del país del Fuego? Escuchó con más atención las palabras que decía la chica, la cual miraba hacia otro lado de un modo distraído. - Yo no nací aquí en Konoha...pero fuí traida aquí al nacer y viví aquí durante tres años...hasta que el Bijuu legendário arrasó la villa... Desde ese momento, aunque sólo tenía tres años, me ví obligada a marcharme de Konoha... He vivido lejos de la villa durante todo este tiempo... Sin embargo, siempre he querido regresar... Le miró ahora directamente. Naruto sintió como si penetrara en su corazón, en su alma, desnudando todos sus sentimientos y sus emociones pasadas... - Aquel fatídico día dejé atrás a un niño... Apenas era un recién nacido y le esperaba un negro destino... Recuerdo sus dulces ojos...eran muy azules...como los míos... -una suave sonrisa se dibujó en sus labios, expresando una fuerte ternura- Como los tuyos... Todo escaseó de sentido en aquel momento, solamente la increíble y absoluta revelación que intuía que iba a tener lugar. La sonrisa desapareció de la expresión de la chica, para dejar únicamente una leve y suave tristeza. - El portador del Kyuubi...el último Jinchuuriki...era mi hermano... ---------------------------------- La reacción de Naruto no fue la que se esperaba. El chico se puso en pie bruscamente, mirándola fijamente con los ojos azules enormes y la boca ligeramente entreabierta. El rubio ni siquiera parecía respirar. Podía notarse un gran dolor apoderándose de su ser, una angústia y una sorpresa que dominaban su alma por completo... - ¿Qué...qué has dicho...? -preguntó, viéndose incapaz de creérselo. La chica se negaba a sostenerle la mirada, pero al final entabló un fuerte contacto visual con él, sacando valor de no se sabe dónde. - Mi nombre es Uzumaki Fuuko... No hace falta que te explique...qué tipo de parentesco tenemos... Es evidente -finalizó, entornando sus ojos, tan parecidos a los del chico. Naruto seguía sin reaccionar. Cientos de sentimientos trataban de mostrarse a la vez, miles de emociones ya pasadas... Recordaba sus tristes años... Despreciado, humillado, abandonado por todos... Creyéndose solo en el mundo, poseído por un monstruo la sombra del cual todos parecían ver en él... Derramándose a cada instante en lágrimas por cualquier rincón de la villa, dejando sueltos su angústia y su dolor cuando nadie podía verle... Nadie sabía quiénes eran sus padres, nunca nadie le había dicho si había nacido en Konoha, si tenía hermanos o família alguna, si alguna vez había alguien que le había querido... Todos le daban la espalda. En el fondo, sabía que estaba destinado a seguir vagando solo por su negro mundo, sin alguien en quien recostar su dolor... Y entonces, cuando se resignaba a no conocer jamás su orígenes, aparecía ella. Aquella chica que se parecía tanto a él. El mismo color de piel, los mismos cabellos rubios, los ojos rasgados y azules idénticos... Ya no tenía dudas. Sentía que por fín existía algo antes de Kyuubi, algo antes del terrible momento en el que se convirtió en el contenedor de un monstruo... La chica que tenía delante, mirándole con aquel deje de ternura, no era otra que con la que compartía su sangre, el poder que fluía por sus venas, una unión mística y poderosa, más allá del afecto o la comprensión... Su única família. Família...que curioso le resultaba pensar en aquella palabra... Poco a poco, notó que sus ojos se llenaban de lágrimas. No era un llanto de dolor, de angústia o de desesperación... Únicamente una manifestación de cuanta felicidad sentía, de cuanto alivio, de cuanto calor sentía en el pecho, una sensación que casi le quemaba... Sin dudarlo, se llevó la mano al corazón, estrujándoselo de un modo desesperado, con los ojos rezumando lágrimas clavados en el piso. - Después de tanto tiempo...resulta que...tengo família... -una sonrisa quebrada por las lágrimas cruzó su rostro- Al menos...tengo una hermana... Fuuko quedó totalmente petrificada. Había sido tan precavida como había podido. Aún así, esperaba que Naruto se enfureciera, que la atacara, que la rechazara... Después de todo, era una absoluta extraña para él. Por eso, no esperaba que lo siguiente que sintiera fuera los brazos del chico rodear su cuello, aferrándose a ella como si le fuera la vida. Sintió el rostro del muchacho hundirse en su hombro, sus manos aferrar su ropa con fuerza...lágrimas calientes como gotas de cera resbalar por su piel. Escuchó cerca de su oído los llantos retenidos, un sentimiento de consuelo que se le clavó como una daga en el alma. La chica cerró los ojos levemente. Sus manos acariciaron levemente la espalda del chico, fundiéndose ambos en un abrazo lleno de cariño y apoyo. Se sintió como abrazando a un niño, un muchacho que apenas acababa de llegar a la adolescéncia, con un alma sensible y fácil de herir, hecha de un cristal tan frágil que se rompía con sólo mirarlo. Aquel reencuentro significaba el fin de la soledad de ambos. El fín de una separación iniciada por unas circunstáncias que ellos no había elegido. Una gota caliente y transparente resbaló por la mejilla de Fuuko Uzumaki. Juntos por primera vez...en catorce años. -o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o- La bruma se levantaba en el bosque tenebroso como queriendo proteger los secretos que allí se guardaban. Ocho siluetas se movían en la oscuridad, camuflándose perfectamente en las tinieblas grácias a sus ropajes negros. No hacían ruido al moverse, a pesar de que muchos de ellos eran de una altura considerable. Solamente dejaban atrás el tétrico sonido de un cascabel. Las ocho figuras se dirigían hacia un lugar en concreto, un claro sumido en sombras donde les esperaba alguien. La figura en particular permanecía de pie encima de un roca, de espaldas a ellos. En su túnica negra podían verse los dibujos de unas nubes rojo oscuro. En el anillo que llevaba con gran firmeza en su pulgar podía leerse el carácter "nada". Al sentir la preséncia de los demás, se dio la vuelta, de modo que su rostro quedó oculto en la oscuridad. Todos los presentes podían notar su fastidio. - ¿Por qué tan tarde...? -inquirió. - Je... -se quejó un tipo que portaba una guadaña con tres hojas en su mano- El mierda de Kakuzu, con su p--- obsesión... Se ha parado a atracar una aldea por el camino. - Hidan, mide tus palabras o te rebano la cabeza...otra vez... -respondió uno de los más altos. - Ya basta -dijo el que había esperado- Os he llamado para anunciaros algo. Las ocho figuras permanecieron expectantes. Sentían la mirada fría e infusilánime del líder mirarles uno por uno. Al fin, este se irguió y empezó a hablar. - En la estátua...ha aparecido un décimo ojo... Un murmullo casi inaudible recorrió a todos los presentes, los cuales se miraron unos a otros, visiblemente sorprendidos. Solamente una persona permaneció impasible, sin moverse, aparentemente sin sorpresa. El sombrero oriental que cubría su rostro ocultaba a la perfección sus ojos, aunque dejaba ver unos mechones negros que asomaban por debajo. - ¿Y cómo debemos interpretar eso...? -inquirió uno de ellos, de cabellos rubios. - Ni siquiera yo lo sé -respondió el líder- Hay un ojo por cada Bijuu... Nunca había creído posible la aparición de un décimo... - ¿Quieres decir que hay...otro Bijuu? -preguntó el que portaba una enorme espada. Todos guardaron silencio. Para ninguno era imaginable algo semejante. ¿Un décimo Bijuu? Las leyendas lo contaban claramente: existían nueve demónios malignos en el mundo, nueve en total, cada uno más poderoso que el anterior. El Kyuubi era el más fuerte y legendário de todos, con un chakra ilimitado. Sin embargo...¿qué significaba el décimo ojo en la escultura del sellado? Al cabo de unos minutos, el líder inspiró calmadamente y les observó a todos en profundidad. - Solo quería informaros para que estubieráis ojo avizor... -anunció- Ahora regresad a capturar a los Bijuu. Al oír aquellas palabras, las figuras se fueron dispersando, algunas desapareciendo en la nada, otras a una velocidad increíble. El muchacho que había permanecido firme se dio media vuelta y se dispuso a marcharse junto con su compañero. No obstante, una voz le detuvo. - Itachi -llamó. El aludido se detuvo lentamente, girando levemente la cabeza para clavar su mirada en el que había pronunciado su nombre. - ¿Vas a pasarte por Konoha pronto, verdad...? -inquirió el Líder de Akatsuki- Si es así, procura ir con cuidado... Algo me dice que encontrarás algún que otro obstáculo. Aquellas palabras parecieron herir profundamente el ego del Akatsuki, el cual le dirigió una muerta pero ardiente mirada roja como la sangre, machada con motas negras, a su líder. - Mataré a cualquiera...que se interponga en mi camino... |
| #11 @ 12:26 11/07/2007 | |
| naruto_sasuke69
Nivel: Kage |
En este capítulo te has superado.
Has dejado el misterio en su punto crítico. Haciendo que distintas incógnitas quedaran en el aire a la vez, y que, relacionándolas se pueden entrever tus intenciones, pero sin saber nada a ciencia cierta. Críticas varias Bueno- La trama es excelente Malo- Se puede intuir lo que va a pasar en el suguiente capítulo (ojalá me equivoque) Bueno- Utilizas un lenguaje muy variado evitando repetir las mismas palabras y formaciones sintácticas Malo- Me gusta más tu forma de escribr que la mía propia Bueno- Describes con detalle las situaciones/personas/objetos/reacciones Malo- Es bueno que describas con exactitud los entornos para que el lector cree una imagen mental de ellos, pero no caigas en la pesadez haciendo descripciones demasiado largas (aún no lo haces, solo te prevengo) Espero que mis apreciaciones te ayuden y que conste que te critíco minuciosamente porque me gusta como escribes y me encantaría que mejoraras aún más. salu2 PD: Por cierto, ahora son casi todo críticas buenas, pero como pierdas calidad puedo ser muy (mira que no haya ningún mod. admin. cerca) cabroncete. |
| #12 @ 13:16 11/07/2007 | |
| Hina-chan
Chuunin |
Impresionante... creo que es la única palabra que necesito para describir el Fanfic. Te admiro en serio (alabanza)
Espero que pongas el 3º capitulo pronto
Saludos P.D: guiate de las criticas de #11 son bastante ciertas y sigue asiii!!! |
| #13 @ 13:28 11/07/2007 | |
| Kolmor
Nivel: Chuunin |
Es excelente
#11 a lo mejor tu puedes intuirlo pero yo no tengo ni idea de lo que va a pasar solo quizas llega a mi mente que itachi llega a konoha y se encuentra con fuuko eso es lo unico que se me ocurre
Espero que no tardes mucho en poner el 3 que me tienes aqui enganchado ^^ Puedo ser tu fan numero 1 ? |
| #14 @ 14:37 11/07/2007 | |
| Noa_Aitso
Nivel: Chuunin |
Me encanta!!!!! La hermana de Naruto wow!!!! (alabanza) (alabanza) (alabanza) (alabanza) (alabanza)
Continualo plis!!!! |
| #15 @ 16:40 11/07/2007 | |
| airun
Nivel: Chuunin |
me a gustado mucho tu historia,
espero k la continues |
| #16 @ 19:06 11/07/2007 | |
| Haruka Uzumaki
Nivel: Kage |
Wow, muchísimas grácias a todos. Pero ya veréis como luego os iréis aburriendo... No soy espectacular escribiendo ni en las presentaciones, sólo intento hacer un humilde fic _ _U
Weno, ahí va el 3º cap. P.D. Por cierto, pasa algo que no me deja editar el primer post. En caso de que no pueda, ¿qué hago? Capítulo 3.- Lazos. Cortando el viento Después de unos cuantos minutos de llanto entrecortado, Naruto se incorporó levemente y separó su rostro del cuerpo de la rubia, ahora sí, su hermana. La chica sonrió levemente y le secó una lagrimita con un dedo, dándole una sensación reconfortante que no recordaba haber sentido nunca.
- ¿Mejor...? -preguntó suavemente. El muchacho asintió levemente y después se sentó a su lado. Fuuko siguió abrazándole, pasando un brazo por detrás de su espalda y rodeándole los hombros. El chico suspiró pesadamente y recostó la cabeza en el brazo de su hermana. Los ojos azules de ella no le perdían de vista, aunque los entornó al cabo de unos segundos. - Naruto, yo creía...que no me aceptarías... - ¿Por qué...? -inquirió el muchacho, mirándola con sorpresa. La muchacha no sabía qué decir, de modo que agachó la cabeza visiblemente. - Porqué...he estado estos catorce años lejos de tu vida... -había un fuerte remordimiento en su aguda voz- Me alejaron de Konoha cuando tú naciste... Apenas tuve tiempo de estar contigo... - Pero...¿por qué te marchaste de Konoha? -inquirió el rubio, deseoso de saber- ¿Por qué...tanto tiempo...? Los ojos de Fuuko se oscurecieron notóriamente. Naruto pensó que se parecían hasta en eso: el azul de sus iris se tornaba casi negro cuando estaban angustiados. - Debía proteger el secreto de nuestra família... Todo lo relacionado con Kyuubi. Yo...conocía ciertos detalles que podrían haber sido una fuerte arma para otras villas... Por eso me llevaron lejos de Konoha y me sometieron a un entrenamiento intensivo. - ¿Quién te entrenó? -inquirió Naruto, moviendo los pies adelante y atrás. Fuuko sonrió maliciosamente, con un humilde orgullo en la expresión. - Me entrenó el Tercero, junto con Tsunade-sama y Jiraiya-sama -dijo, como si fuera lo más natural del mundo. - ¡¡NANI!! -exclamó el rubio, con la boca abierta a más no poder- ¡¿Todos...?! - Sí -sonrió la muchacha, recuperando la alegría- Aunque por lo visto tú también tubiste la suerte de ser aprendiz de Jiraiya-sama. De ninguna otra manera pudiste aprender el Rasengan. - ¿Tú...sabes hacer el Rasengan? -inquirió el muchacho pensativo. - No -negó la muchacha con una sonrisa nerviosa- Yo me entrené en otro tipo de técnicas, aunque me encataría saber realizarlo... Mantuve todos mis esfuerzos en dominar las técnicas del Fuuton. Por cierto -añadió, sonriendo e inclinando la cabeza- Creo que podría enseñarte algunas... El chakra del tipo viento es algo hereditário, por lo visto. - ¿Quieres decir...que yo podría...aprender las mismas técnicas que tú? -chilló Naruto, emocionado. - Claro que sí -dijo ella, como si fuera algo obvio- Te las enseñaré cuando quieras. Aunque creo que para ello el mejor sería Jiraiya-sama... Y tú, a cambio, enséñame el Rasengan -sonrió la muchacha, de un modo entusiasta. - Oye, Fuuko-chan... -dijo el rubio, haciendo círculos en el sofá con un dedo- ¿Sabes si nuestra família...tiene algún tipo...de barrera de sangre? La rubia le miró fijamente, provocando que se perdiera en aquellas inmensas pupilas del color del cielo. No podía adivinar qué tipo de pensamientos surcaban la mente de su hermana, aunque...sus ojos eran el espejo de su alma. Al igual que le ocurría a él, podía notar cualquier cambio en su estado de ánimo según el color que adquirieran sus iris. En aquellos momentos eran de un gris apagado, como la ceniza. - La verdad...es que...sí... -terminó por decir- Poseemos algo que podría considerarse una barrera de sangre... - ¿¡Síiiii....!? -chilló Naruto emocionado, casi tirándose encima de la muchacha- ¿Qué es? ¿Qué es? ¿Qué és? Anda, dímelo... Fuuko pareció recapitular mucho antes de hablar, como si eligiera cada palabra con sumo cuidado. Sin que Naruto lo notara, la chica aferró su ropa con fuerza, produciendo que su puño izquierdo temblara violentamente. Levantó la vista levemente, sin fijarla en nada en concreto, únicamente mirando a un infinito que no parecía terminar nunca. - Lo que se transmite en nuestra sangre...es algo...tan fuerte...tan terrible...tan poderoso... En el pasado, aunque ahora ya no se recuerde, hubo muchas luchas entre villas por conseguir esa fuerza... Ahora es algo temido por todos. No podía caer en manos de nadie que no poseyera nuestra sangre... Esa es una de las razones por las que me marché de Konoha... Naruto estaba atento a cada sonido que surgía de sus labios. El tono de voz de Fuuko había ido haciéndose más y más denso, como si le costara articular las palabras. Ello no podía ser más que una señal de que lo que Fuuko iba a revelarle era algo transcendental. La rubia le miró de reojo, viendo todo aquel entusiasmo y aquella curiosidad casi infantiles en su mirada. Se mordió el labio inferior con una fuerte angústia aflorando en su pecho. ¿Estaba ya Naruto listo para saberlo todo...? No lo supo, sólo que las palabras manaron de sus labios sin su consentimiento. - ¡Jejeje, te lo has tragado...! -exclamó, con una enorme sonrisa maliciosa. La expresión de la cara de Naruto hubiera sido digna de ver en aquellos momentos. Su mandíbula estaba anormalmente separada de su cabeza, con los ojos en blanco y casi desorbitados. - ¡¿Te parece bien bromear sobre algo así?!!!! -gritó el muchacho, casi furioso. - Lo siento -dijo pícaramente la chica, sacándo la lengua y guiñándole un ojo- Pero quería hacerme la interesante. - Mmmm... -gruñó Naruto enfurruñado, cruzándose de brazos y dejándose resbalar del sofá- Creía que eras una ninja muy seria, pero veo que no te diferéncias tanto de mí... La chica le miró con sorpresa por sus palabras, aunque después sonrió afablemente. De hecho, ella hizo algo que Naruto no se esperaba: levantó levemente la mano y acarició sus cabellos rubios, con una expresión más que maternal en el rostro. El muchacho la miró absorto, notando que la mente de su hermana estaba vagando quizás muy lejos...tanto que no era capaz de alcanzarla. Fuuko observaba con minucioso rigor cada rasgo de la cara de su hermano pequeño: la piel morena, bañada por el sol; los labios pequeños y agradables; las pequeñas marcas que surcaban su cara, que le conferían aquel aspecto tan juguetón; sus cabellos rubios desordenados, mal cortados sin duda, aunque sin restarle ternura a su imagen...sus pupilas tan azules como el cielo, tan profundas y límpias como la superfície de un lago... Aquel azul que no ocultaba nada, que todo lo mostraba como si se mirara a través de un cristal sin velo... Desde que había mirado a su padre por última vez catorce años atrás, no había vuelto a sentir aquella intensidad en los ojos de alguien. Dándose cuenta de su repentino estado catatónico, sonrió suavemente, entornando los ojos. - Bueno, creo que será mejor dormir un rato, ¿no? -inquirió- Es tarde y... -sonrió de un modo retador- ...tendrás que estar al máximo si quieres aprender a manejar las técnicas de la família. - ¡Sí! -gritó Naruto entusiasmado, poniéndose en pie de un salto- Te prometo que las aprenderé enseguida... -añadió, sonriendo con seguridad. - No lo dudo -dijo Fuuko complacida, estirando los brazos- Bueno...¿dónde puedo dormir...? - Ah, tranquila, mi cuarto es grande -dijo el muchacho sin reparar en ello- Cabremos los dos hasta que te busque una cama... - Cómo quieras, si no te molesta... -murmuró la chica, entrando despreocupadamente en la habitación. Naruto seguía sonriendo para sí mismo, aún ensimismado en la idea de tener por fín una família. Sin embargo, una terrible sensación le embargó de repente, haciéndole recordar cierto espinoso asunto... Prácticamente saltó para tirarse sobre Fuuko, la cual ya tenía una mano en el pomo de la puerta. Ambos se golpearon en la puerta al tiempo y cayeron a la habitación, saliendo despedidos por el impacto del Uzumaki. Fuuko se frotó la cabeza y le miró con reprobación. - ¡¿Pero qué haces...?! Sus ojos se desorbitaron al avistar el panorama que tenía lugar ante sí. Apenas podía creer lo que veía. La cama deshecha, botes vacíos de zumo y de ramen por los suelos, el parquet totalmente lleno de polvo, la ropa límpia y la súcia mezcladas aquí y allá... Por diós, ¿dónde se había metido? La rubia suspiró pesadamente, cogiendo del suelo una camisa negra con un enorme agujero. Levantó una ceja y miró a su hermano, el cual le sonreía nerviosamente. - No querías que viera esto, ¿verdad? -preguntó, ceñuda- Está claro que te hace muuuucha falta una mano femenina... +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ La luna era clara. Sus rayos plateados se filtraban a través de las blancas cortinas que se movían al viento. Eso era lo único que veía Uzumaki Fuuko: el inmenso cielo nocturno plagado de estrellas. La calma se respiraba en el ambiente, el silencio lo adornaba todo. Una suave brisa cálida de verano penetró a través de la ventana y acarició su piel morena y sus cabellos dorados, sueltos sobre sus hombros. A su lado, Naruto se movió entre sueños, susurrando unas cuantas palabras incoherentes. La chica se dió la vuelta entre las sábanas y miró al muchacho que dormía a su lado. Su rostro dormido le hacía parecer aún más inocente: cualquiera pensaría que era aún un niño. Fuuko suspiró con calma, y acarició la mejilla de su hermano pequeño con suavidad, con ternura, notando el calor que transmitía. Una leve sonrisa se dibujó en los labios del chico al sentir el contacto. Las lágrimas se aglomeraron repentinamente en sus ojos. ¿Por qué en aquel momento...? ¿Por qué después de tantos años de sufrir en silencio...? Ni siquiera se entendía a sí misma... Cerró los ojos con fuerza, sintiendo que aquellas gotas calientes resbalaban por sus mejillas. ¿Acaso era...el recordar constantemente la desgrácia que había destruído toda su vida...? Su mente retrocedía constantemente a aquellos instantes, imágenes congeladas en el tiempo, susurros de voces que ya estaban muertas...consumiéndose eternamente en un infierno de oscuridad. Siempre aparecían en aquel rostro amable y paternal de ojos azules y cabellos rubios, una sonrisa maliciosa y cálida, calmada, llena de fuerza... Un hombre que infundía respeto allá a donde fuera, al que todos miraban con devoción, con amor, con cariño...el mismo que él impartía hacia todo lo que quería. Entre sus recuerdos entrelazados con dolor y llantos rotos, aquellas palabras seguían vivas en su mente. "Nunca dejes que la gente te hunda... Seguramente tendrás que sufrir el desprecio de las personas... No solamente tú, lo más probable es que también tu hermano... Nunca te rindas ni te des por vencida... Entrena mucho, házte más fuerte y conviértete pronto en una ninja capaz de dominar tu própio poder..." Inspiró profundamente, tragándose aquellas lágrimas que quemaban como gotas de cera caliente. "No lo he olvidado, papá... Nunca lo olvidaré... He vuelto a Konoha y esta vez para quedarme... Naruto y yo...seguiremos tus pasos..." Un suave consuelo inundó el alma de la rubia muchacha, la cual sonrió suavemente y pasó un brazo por el cuello de Naruto, atrayéndole hacia sí, buscando quizás un instintivo y cariñoso alivio para su dolor. Sonrió verdaderamente por primera vez en mucho rato. Mientras iba cayendo plácidamente en los brazos del sueño, sintió un delicado aroma a verde, a límpio, a puro...algo suave que no supo identificar de inmediato, pero que la hacía sentir totalmente reconfortada. "Naruto...huele como tú...papá..." +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ El sol lanzaba ya sus rayos sobre las estátuas de los Hokages. Eran cerca de las once de la mañana y Sasuke Uchiha andaba solo por las calles de Konoha, entre la multitud de mujeres y niños que jugaban a ninjas. Ese día no tenían ninguna misión prevista, además no había visto a ningún miembro de su grupo, así que podría haber ido a entrenar. Sin embargo, no le apetecía lo más mínimo, así que andaba aquí y allá, sin detenerse en ningún momento para nada en concreto. Entonces, vió a alguien salir de una tienda un par de casa por delante de él. Una chica de cabellos rosados y ojos profundamente verdes. La miró sorprendido. - Sakura -llamó, aunque sin demasiado entusiasmo. La chica giró sobre sí misma al sentir su voz, para esbozar después una leve sonrisa en su rostro. - Sasuke-kun -dijo la chica, visiblemente feliz- ¿No estás entrenando hoy? - No tengo demasiadas ganas... -expresó el muchacho, hundiendo las manos en los bolsillos- Y tampoco encuentro a Naruto ni a Kakashi... - Kakashi-sensei estaba haciendo otra de sus estúpidas apuestas con Gai-sensei... -sonrió Sakura, con una gota en su cabeza- Creo que tardaremos aún un rato en verle... - Ya -respondió el Uchiha, con resignación. El silencio se hizo de los más tenso entre ambos. Sakura no sabía qué decir: miraba aquí y allá, con nerviosismo, desplazando su vista cada pocos segundos, incapaz de fijarla en nada. Finalmente, reparó en lo que llevaba en las manos, recordando en lo recóndito de su cabeza que era su almuerzo. - Sasuke-kun...ya que no tienes nada que hacer, ¿por qué no vienes conmigo a almorzar? El chico la observó detenidamente, con indiferéncia, aunque después levantó una ceja. - ¿No deberías estar practicando la curación con Godaime? -preguntó. - Eh... No. Tsunade-sama estaba hoy muy ocupada y me ha dejado el día libre -respondió la chica de cabellos rosáceos- Bueno, ¿qué me dices? ¿Vamos? Sasuke pareció pensárselo por unos segundos, pero después apartó la mirada con aburrimiento y agachó la cabeza. - Vale... Total, tampoco tengo nada que hacer... El rostro de la shinobi se iluminó al oír tales palabras. Su inner estaba que se subía por las paredes de emoción. Nada podía ser más perfecto. --------------------------------- Sentados en una de las elevaciones de roca que poblaban los bosques periféricos a la villa, Sakura y Sasuke disfrutaban de un tranquilo almuerzo. Apenas hablaban, ya que era sabido que el Uchiha no era para nada comunicativo. Sin embargo, su sola cercanía hacía totalmente feliz a Sakura, la cual tenía una constante sonrisa en la cara, mientra fingía contemplar el verde y frondoso paisaje frente a ellos y en cambio observaba de reojo al moreno. Sus mejillas se encendían cada vez que clavaba su mirada en él. Era algo casi nato. Aquella piel tan blanca que contrastaba con sus cabellos negros con reflejos azulados... Sus ojos, negros como la brea, profundos e inexpugnables, que parecían mirarlo todo con el más cruel de los desprecios...aunque en realidad nunca miraba nada. Todo ello le daba a Sakura la sensación de que Sasuke era aún más inalcanzable que nunca. El muchacho terminó su ración de almuerzo e hizo una leve sonrisa de satisfacción. - Estaba buenísimo... -dijo, de un modo expresivo...tan raro en él. - Grá...grácias... -susurró la muchacha, ruborizada hasta las orejas. Quizás fue el tono en que dijo aquellas palabras, pero el Uchiha desvió su mirada azabache y la posó en la chica. Al sentir la presión de aquella intensa mirada sobre sí, Sakura no alcanzó a más que apartar sus ojos verdes, mirando hacia otro lado. Sasuke se enfadaría... Había ocurrido otras tantas veces: por muy precavida que fuera al demostrar su sentimientos, Sasuke siempre acababa rechazándola. Por eso le sorprendió escuchar una suave, melodiosa y sincera carcajada, que identificó como del Uchiha. Totalmente sorprendida, giró la cabeza y le miró, patidifusa. El muchacho cesó su risa y clavó en ella sus ojos negros, ladeando la cabeza en ello. - Sakura, no hace falta que sigas tartamudeando cuando hablas conmigo. Que somos compañeros de equipo desde hace casi tres años... No me molesta nada de lo que digas. La chica apenas podía creer lo que estaba escuchando. Sabía que Sasuke había cambiado desde que regresara d |

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