Oo pero mira donde has dejado la historia...
Me quedare con la intriga... =)
Carlos no es precavido, mala suerte...
Y bueno, esperare tu continuacion...
Bueno, esta vez no me demoré mucho, así que ya está listo el capítulo 7 .
Este capítulo va especialmente dedicado a AprilisAura, que sé muy bien que está ahí siguiendo mi novela, y que siempre me deja un comentario dobre cada capítulo. Gracias por seguir mi historia, amiguita lectora n.n!
CAPÍTULO 7/b>Persecución en la carretera:
Los tres revólveres apuntaban a la cabeza del detective, y Porfei reía. Carlos se sintió un completo idiota; debió hacerle caso a Axel en cuanto a la advertencia de la placa. Por no ser cuidadoso, en ese momento su vida estaba en peligro. Ahora debía aguzar todos sus sentidos al máximo.
Por el rabillo del ojo, Carlos distinguió que el rapero movía su dedo, y escuchó un ligero “clic” en los revólveres. Se dejó llevar por los instintos y la adrenalina.
Con rapidez, tomó al rapero por la muñeca, y empezó al golpearlo en el estómago, al mismo tiempo que sentía dos “clic” detrás de él. Dio media vuelta y de una patada hizo que uno de los guardias soltara su revólver, mientras que al otro lo golpeó con la culata de su pistola (la cual había desenfundado en medio de la confusión). El rapero lo agarró por el cuello de su camisa y lo estampó contra una pared, pero Carlos “corrió” por ésta y en un segundo era él el que tenía al rapero acorralado contra la pared, y se sacó el cinturón para atarle las manos. Instintivamente, se hizo a un lado esquivando por poco un fuerte puñetazo, que impactó en la cabeza del rapero, dejándolo inconsciente.
Los guardias habían perdido sus revólveres, pero aún así eran dos contra uno. Carlos los mantenía a raya apuntándolos con su pistola, y vio que Amelio Porfei huía de la sala. Con ansiedad descontrolada, pasó en medio de los dos guardias y persiguió a Porfei hasta la pista de baile.
Una vez allí, el bigotudo delincuente empezó a disparar al aire con su pistola, para que la gente, presa del miedo, se agachase y se hicieran a un lado para abrirle el camino. Carlos inmediatamente vio a Axel, ya que fue el único en la sala que no se había agachado.
-¡SÍGUEME, RÁPIDO!- le gritó mientras salía.
En el parque de estacionamiento, buscó con la mirada a Porfei. De repente, todo se había quedado quieto y tranquilo.
Repentinamente, las luces de un coche negro lo iluminaron y Carlos tuvo que arrojarse a un lado para no ser atropellado, y unos disparos cruzaron el aire. Mientras se levantaba, un Taxi se detuvo al lado él y abrió una de sus puertas.
-¡Vamos! ¡Sube!- le apuraba Axel desde adentro- ¡Porfei se escapa en aquel auto negro!
Carlos saltó adentro del auto y el taxista apretó el acelerador, haciendo chillar las ruedas. La persecución acababa de empezar.
El coche levantó mucha velocidad en apenas unos segundos.
-¿Adónde fue Porfei?-preguntó Carlos incorporándose en su asiento.
-Ha tomado el lado de la carretera-respondió el taxista- abróchate el cinturón; la velocidad va a ser tremenda.
El detective obedeció, y apenas se abrochó el cinturón, Axel pisó más fuerte el acelerador, y el auto fue aún más rápido, sobrepasando los sesenta kilómetros por hora.
El auto negro en el que iba Porfei se distinguía lejos, pero el Taxi de Axel era sorprendentemente rápido y cada vez se acercaban más.
Carlos se asomó por la ventana del lado de su asiento y apuntó a las ruedas del auto, pero falló, ya que Axel tuvo que esquivar un camión.
-¡Más rápido!-gritó Carlos al taxista al ver que el oscuro coche se alejaba.
-¡Hago lo que puedo!-se quejó Axel- Tampoco es que quieras que nos matemos en un accidente de tránsito.
Los dos vehículos seguían marchando a una velocidad sorprendente que hacía rugir los motores, esquivando otros autos que andaban tranquilamente en la carretera.
-¡Trata de acercarte un poco más!-dijo Carlos después de que esquivaron cuatro vehículos más- ¡Voy a tratar de disparar a sus ruedas!-y volvió a asomarse en la ventana.
Al tiempo que apuntaba su pistola a los neumáticos, una bala pasó zumbando cerca de su oreja. Molesto por el atrevimiento de Porfei, el detective comenzó a disparar al vehículo, pero sólo consiguió destrozar un faro trasero.
-¡Mier…!-pero no pudo completar la palabra, ya que un brusco viraje lo obligó y agarrarse fuertemente de la ventanilla para no caer fuera del vehículo.
Cuando el detective volvió a sentarse, el parabrisas del taxi se deshizo con un fuerte “¡CRASH!”.
-¡MALDITOS!-gritó Axel- ¡Me han destrozado el parabrisas de un disparo! ¡Con lo caros que son!
Furioso, el taxista pisó el acelerador hasta el fondo y el coche amarillo dio un fuerte rugido y aceleró con más fuerza. No tardaron en alcanzar al Porfei; el Taxi embistió con brusquedad la cola del auto negro. Éste avanzó con más velocidad, pero Axel no estaba dispuesto a dejarlos agrandar la distancia. Recorrieron a monstruosa velocidad unos pocos metros en el que el Taxi se mantenía pegado al auto negro, cuando Carlos advirtió que un sujeto con lentes de sol naranjas, que acompañaba a Porfei (quien estaba conduciendo) en el coche, apuntaba a la cabeza de Axel con un arma…no podía permitir eso; saltó de su asiento y salió por el parabrisas roto hasta el auto negro y le rompió el vidrio trasero, agarrando fuertemente la mano del que pretendía disparar a Axel. Estuvo forcejeando con el arma al tiempo que corría el riesgo de caer al asfalto con una velocidad de ciento veinte kilómetros por hora, o de ser aplastado entre los dos vehículos.
Finalmente, logró arrebatarle el arma y la lanzó lejos de allí. El sujeto de lentes naranjas dio un grito de rabia, tomándolo por los hombros y golpeándolo en la cabeza. Medio aturdido por los golpes, Carlos esquivó otro puñetazo y torció el brazo del hombre de lentes, haciéndole gritar de dolor. Luego apoyó los pies sobre el auto de Porfei, se levantó, y le propinó un fuerte puntapié en el tabique. El guardia se desmayó a causa de tal golpe.
De repente, sintió que el Taxi se despegaba del auto negro; Carlos se dio vuelta a mirar y, en efecto, el Taxi se estaba deteniendo y alejando.
-¡AXEL! ¡¿Por qué te detienes?!- le gritó, pero el Taxi se alejó rápidamente debido a la velocidad del auto del delincuente. Estaba solo, y fuertemente aferrado al techo de un auto que iba a una velocidad peligrosa.
Carlos se paró encima del techo del auto oscuro.
-¡Idiota!- rugió Amelio Porfei desde adentro- ¡Nunca podrás atraparme! ¡Si bien es cierto que Kerdonel vino a verme unos días antes del asesinato de tu hermano, tú no tienes porqué saber de sus planes!
Carlos dio un pisotón al techo del coche y lo abolló un poco.
-¡Entonces sabes porqué Kerdonel mató a mi hermano! ¿Y de qué planes me estás hablando?...-rió-pero ya te atraparé.
-No estés muy seguro de eso, señor Telias-Porfei habló con frialdad y diversión a la vez.
Pero el detective solo se limitó a apuntar con su arma a la parte del techo en donde, supuestamente, estaba conduciendo Porfei.
-En nombre de la Policía, te ordeno que te detengas. En este momento estoy apuntando a tu cabeza.
Hubo un largo silencio de alta velocidad.
-Está bien, -respondió Porfei al fin, y agregó:- pero sólo te voy a decir una cosa-hubo una pausa- Foreger Hudker- y pisó el freno.
El auto frenó de golpe a pesar de la velocidad a la que iba y Carlos, que simplemente se hallaba parado sobre el techo, salió despedido hacia delante. El detective cayó pesadamente sobre el asfalto y se arrastró unos cuantos metros sobre la carretera.
-¡¡¡Arrhg!!!-Carlos gritó al sentir un punzante dolor en su hombro derecho. Se lo había descolocado, además de los fuertes golpes en todo el cuerpo; se retorcía de dolor en el suelo.
Luego escuchó como dos puertas de un coche se abrían y se cerraban: estaba herido, sin arma, inofensivo…y al alcance de un asesino.
Jua! Hasta acá llegó el capítulo, dentro de tres o cuatro días pondré el CAPÍTULO 8 8).
Un salu2 a todos, espero que haya más que se animen a comentar (alabanza) .
¡Hola!
Aqui me paso, y gracias por la dedicatoria..
Que capitulo, me he quedado con la duda, de los planes de Kerdonel... espero a ver si nos enteramos ;)
Si, es verdad sigo tu historia porque me gusta...me atrapa en un mundo de imaginacion muy bonito.
Soy tu amiga lectora fiel ;)
Esperare con ansias, tu siguiente capitulo; por mi, puedes tomarte tu tiempo, se lo que es estar con el tiempo justo.
Acá traigo el capítulo 8, y debo admitir que me ha quedado muuuy largo, espero que lo lean todito xD
CAPÍTULO 8/b>Otro recuerdo en la inconciencia
Tendido en la carretera, con un brazo descolocado y una gran herida en la cabeza, Carlos yacía retorciéndose a causa del intenso dolor. Y lo peor de todo fue la angustia que lo invadió cuando sintió cómo las puertas del vehículo negro se abrían y se cerraban. Y después sintió que se acercaban pasos… no de una sola persona, sino de dos; el guardia de lentes naranjas había recobrado la conciencia.
Carlos, al estar despojado de arma, se sintió completamente indefenso.
Finalmente, Porfei y su cómplice se pararon junto a él, y el detective sintió la cruel fuerza de una patada en sus costillas, y luego otra en la cara; y después insultos mezclados con burlas y risotadas.
-¡Que idiota!-reía Amelio Porfei con su compañero, luego de un rato- Debió saber que a mí es imposible atraparme, y ya ves como quedó.
-¡Ja! Y parece que tampoco estaba enterado de que los policías no son bienvenidos en Night Max-decía burlonamente el otro.
Volvieron a golpear a Carlos, quien gritó de dolor.
-¿Qué pasa? ¿El señor súper detective no puede soportar el dolorcito?-le dijo Porfei al detective, en un tono como si le estuviera hablando a un bebé.
Pero Carlos no podía responder, porque el dolor le impedía articular palabras. Tendido como estaba, miraba todo a su alrededor, que se veía borroso. De nuevo se sintió un idiota; por haber mostrado su dichosa placa de policía, ahora sí que su vida estaba en total peligro. Luego se acordó de algo que le encendió la intriga.
-Foreger… Hudker -dijo casi sin aliento, recordando el momento en que obligó a Porfei a detener el auto.
-¿Qué has dicho? - preguntó bruscamente el de lentes.
-Foreger Hudker - repitió Carlos.
-¿Estás hablando de…?
-¡SHHH!-la frase del guardia fue interrumpida por un gesto de silencio de Amelio Porfei- ¡no menciones nada! Si el detective llega a sobrevivir, tendrá que averiguar eso por él mismo, antes del 12 de agosto. Quizás con esas dos enigmáticas palabras, si tiene suerte, encuentre las pistas que necesite y nos deje de molestar a nosotros.
-¿Qué quisiste… decir con… Foreger Hudker?-interrogó casi afónico el detective, arrastrándose hacia Porfei.
-Para eso eres detective: tu trabajo es resolver misterios-respondió el delincuente, mirándolo con frialdad.
Carlos llegó arrastrándose hasta el cómplice de Kerdonel y le tomó del tobillo.
-Si salgo vivo de esta… dirigiré mi condena… y mi juicio… principalmente contra ti.
-Es una lástima que tengas que morir-atinó a responder Porfei, que sacó una pistola de su chaqueta y, lentamente, apuntó entre los ojos de Carlos.
Se oyó un disparo; pero el disparo no provenía del arma de Amelio Porfei, que ni siquiera había posado el dedo sobre el gatillo.
Se escucharon más disparos, y los vidrios del auto negro se deshicieron en pedazos…y después el ruido de un feroz motor.
Carlos sintió un gran alivio al ver llegar el Taxi, donde Axel conducía a la vez que disparaba a diestro y siniestro.
-¡Vamos, malditos cobardes!-gritaba- ¡Que se me halla pinchado una rueda no quiere que me haya quedado atrás!
Los disparos volvieron a resonar en aire y hubo un fugaz tiroteo entre Porfei y Axel. Éste último salió ganado cuando llenó al coche de Porfei de agujeros e hirió en el brazo al guardia. Cuando ambos contrincantes se quedaron sin balas, Porfei y su acompañante saltaron dentro de su respectivo vehículo y huyeron a gran velocidad.
-¡Eso! ¡Huyan, cobardes, que si los agarro no hay ni superhéroe que los salve!-les gritó Axel con furia, lanzando el arma hacia el coche que, obviamente, ya estaba lejos. Axel no los siguió, sino que fue a hacia donde se hallaba tirado Carlos. El detective apenas sintió las palmadas que el taxista le dio en la mejilla.
-A…xel… me-me…has salvado…p-po-por…segunda vez- susurró el detective a su distorsionado compañero: su vista cada vez se deformaba más, y todo se volvía oscuro.
-Carlos, estás completamente herido. ¡Mira tu brazo! Y esa herida en tu cabeza es muy…
Pero Carlos ya no escuchaba, la voz de Axel sonaba distante, todo a su alrededor se había esfumado…con una última punzada de dolor, cerró los ojos.
Un niño de unos siete años se hallaba sentado en un pastizal en el medio del campo, molestando con una rama a un pequeño gorrión que no podía volar. El gorrión piaba, como suplicando piedad, pero el chiquillo solo se divertía haciéndole peso con la rama sobre su pequeño lomo emplumado. El viento sopló llevando consigo unas cuantas hojas del otoño, que revoloteaban al mismo tiempo que los pastizales se movían a la par de la brisa.
El pequeño Carlos levantó la vista para mirar cómo las hojas formaban un pequeño remolino y, cuando volvió a posar la vista hacia donde estaba el gorrión, vio que se estaba escapando al mismo tiempo que sacudía las alas para volar, sin suerte.
El niño lo persiguió entre los pastos y lo atrapó. El gorrión piaba molesto y le picoteaba la mano, en vano.
-Nunca te escaparás de mí-le decía Carlos, acariciándole la cabeza.
El viento volvió a formar remolinos de hojas. El niño miró los remolinos y distinguió entre ellos a Pedro. Con sus veintidós años, su hermano lucía unos jeans blancos y una remera azul, y sus ojos castaños examinaban con curiosidad al gorrión.
-¡Hola!-lo saludó alegremente Carlos.
Pedro dejó de mirar al gorrión y sonrió a su pequeño hermano.
-Ven aquí- le dijo mientras se sentaba en suelo- hablemos un poco.
Contento, Carlos se sentó junto a su hermano. El gorrión sacudió las alas, y Pedro lo observó.
-¿Dónde encontraste a este pichón?
-Estaba tirado junto a un árbol. Al parecer, su nido se cayó-contestó Carlos.
El gorrión trató de zafarse, pero Carlos lo sostuvo con más fuerza; el pobre pájaro seguía piando, pero de tristeza.
-No parece muy contento.-dijo Pedro al verlo- Déjame sostenerlo un momento entre mis manos.
-¿Me prometes que no lo vas a dejar ir?-inquirió Carlos con desconfianza.
-Todo depende de lo que el gorrión quiera-respondió su hermano al tiempo que recibía al pájaro en sus manos.
Pedro sostuvo con delicadeza al pequeño animal alado, que esta vez había dejado de piar. Con unos de sus dedos, Pedro rascaba con mucha suavidad la cabecita del gorrión, que inflaba sus plumas, gustoso. Luego, el hermano de Carlos le examinó las extremidades.
-Tiene una pata herida, quizás eso le impide impulsarse para volar.
-¿Y qué podríamos hacer?-Carlos se preocupó.
-Es muy simple- rió Pedro mientras le dirigía una sonrisa a su hermanito. Sacó de su bolsillo una pequeña curita, le cortó un trozo con los dientes, y cubrió con ella la herida del pájaro. El gorrión simplemente se acurrucó entre las manos de Pedro.
-¿Puedo quedármelo?-preguntó Carlos, esperanzado.
-Como dije antes, todo depende de que el gorrión quiera, aunque yo no veo que sea muy conveniente que se quede con nosotros.-cuando Pedro terminó de decir esto, se escuchó el sonido de otros gorriones en los árboles que había alrededor. El pájaro levantó la cabeza y empezó a piar muy fuerte, al mismo tiempo que abría las alas. Después de esto, Pedro dijo con algo de tristeza a su hermano:- El pichón ya decidió.
Dicho esto, se levantó y alzó las manos para soltar a la pequeña ave, que sin dificultad levantó vuelo y se perdió entre los árboles. Carlos bajó la vista, entristecido, pero Pedro le abrazó por el hombro y le dijo:
-Cuando alguien no pueda hacer algo por sí mismo, une tus esfuerzos con él y ayudarás a que alcance su objetivo, como acabamos de hacer con ese pichón. Esa es la mejor manera de ayudar a alguien y sentirte puro, y quizás ganarte un nuevo amigo.
Carlos se sonrió: su hermano siempre eliminaba sus tristezas.
-Debo volver a la ciudad-dijo Pedro.
-¿Porqué?
-Es que tengo que ir a revisar unas cosas con una persona-se rió Pedro- la verdad es que ese Isaac se vuelve algo molesto a veces.
Los dos hermanos rieron.
Carlos abrió los ojos, y notó que se hallaba recostado en una cama blanca, en el cuarto de un hospital. Se incorporó muy bruscamente, y vio las múltiples vendas que cubrían algunas partes de su cuerpo, pero no le prestó mucha atención a esto, sino a la última parte del recuerdo que tuvo hace unos segundos.
-Lo conocía-se decía a sí mismo- lo conocía…pero… ¿De dónde? ¿Habrán sido amigos?- la dudas y las ganas de resolver aquella incógnita volvieron a consumir su mente.
En aquel momento irrumpió a la habitación Axel.
-¡Carlos! Hasta que al fin y luego de dos días despertaste, y adivina qué…
-¿Qué?-preguntó confuso Carlos; no se esperaba visitas.
-¡Tenemos nuestro propio cuartel de investigación!
Carlos lo miró sin entender.
-¿Cuartel?
Eso es todo, espero que lo hayan disfrutado . Muy Pronto, capítulo 9.
Hola!
Heme aqui comentando, aunque no deberia estar en la computadora. A mi no me ha parecido largo, quiza porque no le presto atencion a la extencion si no a lo escrito. Como siempre digo, esperare tranquila tu continuacion.
Este capitulo me gusto, me dio ternura lo del gorrion; yo tuve un encuentro parecido.
Que bueno que te animaste a publicar tu obra
Changos......no tan rapido....jejeje ( sacas capitulo luego luego )
Nada, de seguro dijiste...a este iluso se le olvido que tiene un fic.......pues......!!Mis lechugas!!
En fin, solo lei el primer episodio y parece interesante ( aunque aun no se como desde una gran diastancia se puede apreciar el color de los ojos..........creo que necesito gafas......XD)
En una oportunidad que tenga me actualizo...
Lo juro por saske...
P.D........este.....en que epoca esta ambientada, que cuando la lei parece ser que en cualquier momento aparecera sherlock holmes y dira: Elemental mi querido Watson......( si ya se que en la obra de este investigador nunca dice esa frase......pero es graciosa no?.....XD)
#25 Amiguita AprilisAura! Sabía que comentarias, como siempre. La verdad es que en ese recuerdo del gorrión me esmeré un poco en hacerlo...como decirlo... dramático xD
#26 Hasta que te hiciste un tiempo para leerlo . A pesar de que leíste sólo el primer capítulo, la intención vale, y mucho ^^.
Y en cuanto a lo de la época en que está ubicada: Elemental, mi estimado Lechu (quería decirlo xD), yo me procuré evitar dar el año en que se ubica la trama, pero pronto te darás cuenta de que se haya en una época algo moderna .
Eso es todo; el próximo comentario que postée será para poner el Capítulo 9.
(alabanza)
Realmente una historia digna de alabanza. No he encontrado errores casi, solo al comienzo que en una frase escribiste "Cómo" e iba sin tilde. Y en una oración te olvidaste una palabrita.
Pero todo mínimo.
Realmente debo destacar tu narración, la cual me parece excelente y digna de admiración.
Eres de los pocos escritores buenos Así que esperare muy ansiosa, y contenta, de ver los siguientes episodios.
Muchas gracias por sus comentarios ^^, realmente me satisfacen.
Y vine a dejarles el capítulo 9, disfrútenlo:
CAPÍTULO 9/b>El Cuartel:
Luego de siete días, le dieron el alta al detective, que al fin pudo salir del hospital. Durante esos días se molestó en repasar la última frase que mencionó Pedro en aquel recuerdo:
"La verdad es que ese Isaac se vuelve algo molesto a veces"
Pero luego empezó a tomar forma la pregunta contradictoria: ¿y si ese tal Isaac no era Kerdonel, sino simplemente otra persona que se llamaba igual? Y si fuera él, ¿Qué relación había tenido con su hermano Pedro? ¿Eran amigos o simplemente conocidos?
Cuando Carlos recibió el alta, inmediatamente se vistió (con algo de dificultad en el brazo descolocado, que aún debía conservar el yeso) y se marchó de su cuarto. En el hall del hospital lo esperaba Axel, que no había dejado de visitarle en esos días de internación.
-¡Aleluya!- dijo eufórico al verlo venir- Al fin te dieron el alta. Ahora sí que podremos seguir con la investigación.
-¡Por supuesto!-dijo Carlos algo aburrido, pero muy dispuesto a seguir con su trabajo- ¿Me podrías decir, por favor, dónde se encuentra ese dichoso Cuartel de Investigación?
Carlos siempre le hacía esa pregunta a Axel en cada una de sus visitas, pero éste siempre se limitaba a responder lo mismo: “Es secreto y confidencial, pero cuando te den el alta te estaré esperando en el hall de este mismo hospital”. Ahora que el detective estaba recuperado casi del todo, salvo por lo del brazo, esta vez el taxista le respondió:
-Ya te dije que es secreto, no puede ser mencionado en ningún lugar público. Ahora sígueme, nos vamos en mi coche.
-¿Al cuartel?-interrogó Carlos.
-¿Adónde más crees?
Ambos salieron y se dirigieron al estacionamiento de vehículos, donde el Taxi amarillo de Axel resaltaba entre todas las ambulancias blancas.
-¿No puedes estacionar en otro lado?-le regañaba Carlos al taxista mientras se subían al auto.
Mientras marchaban por la autopista, Carlos consultó:
-¿Qué día es hoy?
-A ver…-Axel revisó un calendario de bolsillo- hoy es 1 de Agosto, ¿Porqué lo preguntas?
-Es que Amelio Porfei dijo…
-¿Amelio Porfei?-interrumpió el taxista- No me digas nada ahora, cuéntamelo en el Cuartel, que quizás a los demás también les interese.
-¿Los demás?-se sorprendió Carlos- ¿Quieres decir que hay más personas a cargo de esto, aparte de nosotros dos?
-Te mentiría si te respondiera que no.
El viaje continuó durante una larga media hora, en la cual el detective tuvo que resignarse a no hacer preguntas hasta llegar al lugar de reunión. Mientras miraba los campos con un claro gesto de aburrimiento, con la enorme cantidad de preguntas rondando por su cabeza, advirtió que Axel daba un viraje saliendo por el costado de la carretera hacia una de las casuchas de campo que se ubicaban en medio de unas verdes hectáreas de cultivos. A Carlos le parecía cada vez menos creíble que el cuartel estuviera asentado y trabajando en una de esas poco pintorescas casas.
Axel siguió conduciendo otros diez minutos hasta que, finalmente, estacionó en el asentamiento más alejado de la carretera.
Los dos compañeros se bajaron del vehículo, y Carlos se quedó observando un momento la casa en donde estaba por entrar: de dos pisos y con unas cuantas ventanas entabladas, el edificio presentaba un aspecto lamentable.
-Sé lo que estás pensando-le dijo Axel al detective mientras trababa con llave las puertas de su Taxi-, seguro que estarás preguntándote “¿Acá es donde funciona el Cuartel?”.
-En cierto modo, sí.
-Pues quiero que seas bienvenido- y el taxista tocó la puerta.
-¿Quién es?-preguntó una voz desde el interior.
-Según la Ley de la Termodinámica, y sumando esto a la Física Nuclear, el nombre de la persona que está tocando la puerta en cuestión no debe desvelarse-respondió Axel, haciendo que Carlos se confundiera y desconcertara.
Se escuchó un sonido de cerrojo y la puerta se abrió suavemente. El que los recibió fue Marcelo, el bigotudo y rechoncho oficial.
-¡Carlos!-se alegró al ver al enyesado detective- Cuanto tiempo sin verte, la verdad es que me tenías muy preocupado cuando me enteré del ataque que sufriste por parte de Porfei.
-Pero, como estarás viendo, me encuentro de maravillas salvo, claro, por mi brazo- contestó con vagancia Carlos. Luego se dirigió al taxista- Axel, ¿se puede saber qué acabas de responderle a Marcelo?
-¡Ah! ¡Claro!-rió Axel- Es la contraseña. Sí o sí debes responder eso, o no te abrirán por más que reconozcan tu voz.
-Exacto-terció Marcelo-. Un intruso o algún visitante indeseado responderían con su nombre, ya sea falso o verdadero. Si eso ocurre, ya sabemos que no son buenas visitas.
-Es buena estrategia ¿A que sí?-dijo Axel al detective, palmeándole el hombro del brazo enyesado, haciendo que soltara un gemido de dolor-¡Perdón! Pero creo que ya deberíamos estar entrando.
Dicho esto, los tres entraron a la sede del Cuartel.
Lo que observó Carlos lo dejó sorprendido, pues esperaba ver una habitación tan desarreglada y lúgubre como las paredes exteriores de aquella casucha en la que acababa de entrar, pero un ambiente de limpias paredes blancas y perfume de menta fue lo que lo recibió. Además de esto, había unas siete computadoras repartidas por la habitación, montones de periódicos viejos, y tableros de anuncios con recortes de estos periódicos clavados en ellos, así como una biblioteca. En la habitación se encontraban Sid, el Comisario, y una policía y un joven muchacho a los que Carlos no conocía.
El Comisario se acercó con los brazos abiertos:
-¡Bienvenido al Cuartel de Investigación!
Carlos seguía con el gesto de sorpresa en su rostro.
-¿Porqué han…?-empezó a decir.
-¿Porqué? -interrumpió el Comisario- Porque no íbamos a permitir que nuestro querido detective hiciera las cosas por sí solo, y más si se trata de buscar a una persona como Isaac Kerdonel.
-¿Pero porqué en este lugar y no en la Comisaría?-inquirió Carlos.
-Porque en cualquier momento los hombres de Kerdonel nos ubicarían fácilmente, y ya te imaginarás cómo podría acabar todo. Lo cierto es que Kerdonel ha estado en constante movimiento, ya que mucha gente asegura haberlo visto por varios pueblos.
-¿Dónde fue la última vez que lo vieron?-preguntó el detective.
-En Cardot, un pequeñísimo pueblo del Sur-respondió la policía levantándose del asiento en el que se hallaba sentada-. Por cierto, me llamo Florencia Suárez.
-Un gusto-Carlos estrechó la mano de la mujer, mientras miraba al joven que no había hablado aún- ¿Y tú quién eres?-le preguntó al muchacho.
El joven levantó su mirada de ojos grises, y se apartó los largos cabellos negros de la cara. Su alargado y puntiagudo rostro observó por un momento al detective, hasta que finalmente le respondió:
-Me llamo Víctor Fernández, y fui el último que vio con vida a tu hermano.
Hubo un momento de silencio.
-¿Cómo dices?-preguntó Carlos, tratando de asegurarse que había oído mal.
-Así como lo escuchas; yo fui el último que habló con tu hermano antes de que fuera asesinado.
Carlos se quedó contemplando la cara del joven, y luego lo miró a los ojos. La entristecida mirada que éste le devolvió le hizo convencerse que estaba diciendo la verdad; Carlos no sabía qué decir.
-¿Y cómo? ¿Cómo fue?-le interrogó al fin.
El joven volvió a mirarlo con tristeza, y hasta con un poco de miedo cuando, luego de un rato, empezó a hablar:
-Tu hermano Pedro fue hace una semana y unos pocos días a comprar al pequeño kiosco que manejo con mi madre. Lo noté asustado, porque no paraba de mirar por la ventana, y parecía que tenía miedo de salir, ya que tampoco había luces en la calle. Me ofrecí a acompañarlo, pero se negó y me dijo que sospechaba que lo estaban siguiendo, y que debía irse porque sino esa persona, la cual deduzco que era Kerdonel, me haría daño a mí también. Traté de detenerlo, pero salió corriendo. Me quedé un rato pensando en lo que acababa de pasar, y sentí que no era nada bueno, por lo que cerré el local y empecé a buscarlo. Cuanto más tardaba, más me desesperaba, hasta que encontré su cadáver-mientras decía esto, una lágrima le recorrió la mejilla-. Fue horrible. Llamé a la policía y hasta hoy sigo estando deprimido por no haberlo salvado a tiempo. Por eso me he unido a este Cuartel para hacer algo por él.
Carlos escuchó esto, y se quedó pensando. Todo lo que decía, estaba más que seguro, era verdad.
-Te creo-dijo al fin-, y te comprendo muy bien. No quiero que pienses que me enojaré contigo por no salvar a mi hermano, ya que, después de todo, lo has intentado. Pero mi hermano, lamentablemente, ya está muerto, y por él hemos organizado este cuartel para hacerle pagar a su asesino.
-Y ahora comencemos con nuestro trabajo: ¡Investigar!-así habló el Comisario, y todos los miembros del cuartel asintieron y se ubicaron en sus puestos, dispuestos a encontrar y revelar pistas.
Eso por ahora. Espero que lo hayan disfrutado como yo disfruto escribirlo, así que un saludo y un abrazo para todos ^^, pronto saldrá el Capítulo 10.
Hola Kakashi-BF!!!
(alabanza)
Realmente la historia estubo llena de lujos. Me encanto, aunque se me hizo triste el hecho de que el kiosquero recordase todo lo que sucedio y se sintiese culpable.
En fin, te felicito por un gran capítulo.
Solo encontré un errorcito, pero creo
-Según la Ley de la Termodinámica, y sumando esto a la Física Nuclear, el nombre de la persona que está tocando la puerta en cuestión no debe desvelarse-respondió Axel, haciendo que Carlos se confundiera y desconcertara.
¿Allí no es develarse?
En fin, puede que yo me equivoque.
No dije nada, una noche trasnochando y escribiendo cualquier cosa. Como dice Sakuraky me equivoque yo. Sin ningun error Un beso
Hola.
Me he tardado en comentar, es que el estudio me tiene fatigada xD
Pero aqui estoy, desde el primer capi =)
O.o ¿un cuartel? eso servira!...mientras más gente, mejor.
Bueno, como siempre digo me gusta me gusta...
Esperare la conti, y espero no se me pase
Saludos.
Bueno, despues de tener tiempo, he leido tu fic actualizandome al 100%.....pero creo que debo hacer unas pequeñas criticas.......( no me pegues)
1ª En todo el fic, a mi me parece que nuestro protagonista ( Carlos), no a mostrado un verdadero perfil, en si veo que actua de maneras muy contradictorias y extremosas, no dejando al lector ( bueno, por lo menos a mi ) una determinada personalidad para el personaje...( al principio parece un tipo curtido por la experiencia, despues como una persona altamente sentimental, y luego como alguien que quiere venganza perdiendo el control........Es verdad que un ser humano puede sentir todo, pero siempre hay una actitud que opaca en cierto modo a las demas.......algo que nuestro querido carlos no a mostrado)
2ª...Tal vez se haria mas larga, pero animo con el trabajo detectivesco......cuando muestras la escena de la evidencia de la daga, pues uno espera varias especulaciones: ¿un imitador?......¿el arma es genuina?...¿Un asesino mandado por Kerdonel?...ademas, si se llegara a la conclusion de que fue el mismo kerdonel....¿por que arriesgarse el mismo?......se deberia al menos aclarar, que del pasado de Pedro no se historial.....( asi al menos se sabria que la policia desconoce esta parte......que con este ultimo capitulo se debe estar pronta a desenvolver
En el caso de Porfei ( ese nombre me resulto muy original ).....No me quedo claro por que el, si sus antecedentes apuntaban a una posible coneccion directa con Kerdonel, no se le pudo arrestar por triviales declaraciones.....pero quedaria bien que se haya sospechado del el por extraños movimientos en su local, fuera de lo habitual....o que se haya visto a Kerdonel recientemente.....
Por otro lado, la actitud de Porfei me resulta inverosimil al darle pistas......( a mi parecer con este incidente,y si el volviera a su local, seria facil arrestarle y sacarle toda la sopa......asi que no actuo muy inteligentemente.....a menos que tuviera pensado desaparecer del mapa......ademas, tiene menos sentido que dijera que lo tenia que descubrir por si mismo.....y luego tuviera la intencion de matarle .......mas bien yo creo que se lo debio decirle las pistas y desaparecer de escena......)
3º Cuando muestras al personaje de Pedro en el primer capitulo, da la impresion de ser un hombre honrado que toda su vida a trabajado ahi y que "ese" dia era como cualquier otro....y luego resulta que no estaba en la ciudad desde hace tiempo.......esta bien, pero como que no cuadra....jeje
4º Axel que actua como todo un veterano y experimentado policia........aun no sabemos nada realmente de el....y mucho menos el porque sigue usando su taxi.......o siempre esta de encubierto ( cosa que nunca se aclaro) o es el ciudadano mas ejemplar de la ciudad.....
Si su pasado esta oculto no hay problema, pero almenos se deberia decir su verdadera posicion dentra de la investigacion.....ya que no estamos hablando de cualquier caso, y menos entendible que colabore activamente......
5º ( A pero como critico.....no me pegues).....Este es el ultimo punto, el persecucion en la carretera, no entendi como Carlos termino arriba del automovil .....como que la explicacion no es muy especifica....
Y para finalizar, el cuartel seria secreto para los espias de Kerdonel, si la comisaria sigue haciendo sus mvimientos habituales, por tanto el hecho de que el comisario este en el "cuartel"....y no en la comisaria, levantaria sospechas....( aunque se tratara de encubrir su ausencia) y lo de la contraseña.....no se tu, pero si un enemigo toca o intenta abrir esa puerta del cuarte, ( o cualquier extraño) y reciba de contestacion un ¿quien?....pues entrarian a la fuerza y los acorralarian......para mi seria mejor una serie de golpes en determinado lugar y evitar cruce de palabras.......asi seria mas seguro, en cuanto a que el cuartel es una casa abandonada.......
Bueno, ya te lance una catedra, bueno solo decir que fuera de ello, tu historia es muy original, pero le faltan varios detalles a pulir para que la linea de intriga se fortalezca....
Nos vemos...y espero siguente capitulo aliado en la dominacion del mundo mundial....muajajajaja