Me gusto, al parecer sera algo bueno...
Pero te dare un consejito que he aprendido de alguien (xD ) separa un poco el texto, muy junto puede causar que a algunos (como a mi) no les guste o les cueste leer.
Por otro lado me gusto la trama, siguela vere que pasa.
Saludos
El reloj marcaba las doce en punto. Un hombre canoso junta un montón de papeles de la mesa, los une con un clip, y los guarda en el archivador que estaba inmediatamente al lado suyo: al fin otra jornada laboral había acabado.
Creo que has tenido hay un pequeño fallo, ya que empezaste a narrar en presente y luego de repente, con lo del archivador, en pasado.
Está bastante bien, apenas 2 faltas de ortgorafía: el porqué, el punto en: se apoyó sobre una pared, vencido falta el punto.
Y como ha dicho AprilisAura, separa los diálogos de la narración, se ve todo más claro : )
Muy buena, esperemos a ver que pasa en el próximo capítulo, a ver quién es esa persona a la que conoce.
#1 y #2 Gracias por los consejos 8) yo también tenía duda en si puse el texto demasiado junto... pero ya está editado el post #0, a ver si así se ve mejor Mientras ya estoy empezando a trabajar con el capítulo 2
Muy bueno tu capi... bueno yo tambien insisto con lo de separar.. xD ya se q te lo an dicho y ademas ya te dijeron los errores weno no me gustar ser el uniko q dice Continualo...pero lo hago pa q sepas q me interesa el fiC
Magnífico *-*. De verdad, no sé si te lo había dicho ya, pero el título me encanta y ni que hablar del contenido también ^^ estas historias de misterio y al estilo policial me encantan. Me hacen acordar a las novelas de Agatha Christie ¿conoces a esta gran señora y sus novelas?, te las recomiendo, te pueden servir de ejemplo ^^
He encontrado un pequeño fallo aparte de los que ta te remarcó #2:
-¿he?- el miedo del pobre hombre se mezcló...
"He" proviene del verbo "Haber" es una de sus conjugaciones (perdón, en tema de verbos no estoy muy al tanto xD), tú habrás querido decir seguramente:
-¿Eh? -El miedo del pobre hombre se mezcló...
No sé si se entiende. Pero es solo un pequeño error que comete cualquiera a la hora de escribir, pero son notables para el lector ^^
Espero pronto el cap2 estoy intrigada.
Carlos se encontraba durmiendo muy plácidamente en su cama cuando el sonido del teléfono lo despertó. Tardó un poco en acostumbrarse a la oscuridad, mientras el teléfono sonaba sin parar. Miró su reloj: las seis y media de la mañana.
Refunfuñando, buscó el teléfono en la mesa de luz; y como estaba lleno de varios objetos que en la oscuridad era imposible ver, acabó tirando una lámpara que se hizo añicos contra el suelo.
-¡Maldición!- se quejó, el sonido insoportable del teléfono ya lo estaba volviendo loco.
Con más cuidado revisó la mesita a tientas hasta que sintió el pequeño y frío tubo del teléfono. Al fin lo atendió:
-Digan…
- ¿Señor Carlos Telias?- preguntó la voz al otro lado de la línea.
-Sí, con él habla- respondió Carlos de mal modo.
-Habla Sid, el asistente de Entradas y Salidas de la Comisaría Central de Policía.
-Sí, Sid, ya sé que eres tú. ¿A qué se debe el honor de tu llamada?-contestó sarcásticamente el detective.
-Esteee… ¡ha!- la vergüenza de la voz de Sid se hizo notar- me han mandado a que te contacte, ha ocurrido un nuevo asesinato en el sector Oeste.
Cómo Carlos era especialista investigando homicidios, la palabra “asesinato” no le hizo estremecer en lo más mínimo: estaba muy acostumbrado, pero no le agradaba que la gente hiciera esas cosas.
-¿Cómo ha ocurrido, quién fue la víctima?
-Al parecer ha sido apuñalado en el pecho, pero todavía no hemos encontrado el arma. La víctima creo que deberías venir a verla por ti mismo, aún no hemos podido identificarla, es un masculino.
-Está bien ¿dónde se encuentran ahora?- preguntó Carlos, accediendo de mala gana
-¿Viste el quiosco de Martín?, en la estrecha calle que hay 5 calles por detrás del local
-Voy enseguida, y no creas que te voy a agradecer por hacerme levantar temprano-respondió Carlos- ¡HA! Y me debes una lámpara - y colgó.
Antes que nada Carlos quiso hacerse un tiempito y se fue a la cocina a tomarse un café antes de irse. Prendió la luz, pero ésta no se encendió: el corte de luz aún estaba vigente. Tomó rápidamente un café con los primeros rayos del amanecer y, finalmente, se marchó a la escena del crimen.
En el taxi, Carlos estaba soportando la larga charla del chofer, que no paraba de hablarle:
-Así es, mi estimado, la gente de hoy no sabe respetar a los choferes de Taxi, ellos siempre tratan de ser tan simpáticos y la mayoría de la gente les devuelve un gesto grosero…mi mujer me dejó ayer al enterarse de mi trabajo; y un muchacho me hizo parar el coche para que, encima de no tomárselo, me rayara la puerta con una moneda, y lo peor de todo fue que, cuando lo corrí y volví al auto, los pequeños vándalos me había pinchado dos ruedas y robado el espejo retrovisor izquierdo… la otra vez…
-¡Oiga! ¡Se está pasando!- el detective interrumpió al ver que pasaban de largo la estrecha calle en donde se observaban más patrulleros.
El chofer dio un viraje brusco, y en una extraordinaria maniobra entró por la callecita y estacionó.
-Bien amigo, serán veinte- concluyó el taxista- ¿pero antes de irse quiere que le cuente la historia del viejo que me golpeó con su bastón de hierro?
-Tu vida de taxista no me importa- Carlos cerró la charla y le pagó al desconcertado conductor.
Inmediatamente alguien fue a encontrarse con él:
-¡Hola señor Telias!- lo saludó un inspector bajito, bigotudo y rechoncho.
-Hola Marcelo- le devolvió el saludo Carlos- ya estoy aquí, ¿podrías llevarme a identificar a la víctima?
-¡Haaa! Por supuesto. Aunque nunca vi a ese tipo, tengo la extraña sensación de que verlo no te va a agradar nada.
-Vamos, si ya he visto un montón de víctimas- apuró Carlos, muy impaciente.
- Está bien, ven conmigo.
Marcelo y Carlos caminaron hasta el cuerpo que estaba rodeado de otros policías, que inmediatamente se apartaron para darle paso al detective de ojos marrones y cabellos negros. Carlos miró el cuerpo que tenía puesta la lona y ordenó:
-Quítenle la lona de encima – y quitaron la funda.
Lentamente, la fría expresión de Carlos se convirtió en una de horror y sorpresa. No podía ser, debía ser una persona muy parecida…no…no lo era, esa cicatriz en la nariz era su principal rasgo distintivo.
-M-mi…mi…hermano…-dijo sin aliento
Marcelo lo miró como comprendiendo: se temía eso. Carlos, totalmente atontado y aturdido, se derrumbó de rodillas junto al cuerpo. Y de repente unos recuerdos pasaron por su mente…
Un joven de 15 años sostenía en sus brazos a un bebé recién nacido, mirándolo con curiosidad.
-Así que este pequeñito es mi hermano- le dijo a su madre, muy picaron y sonriente
-Así es, Pedro, y se llamará Carlos, igual que tu difunto padre
Carlos, con diez años de edad, estaba solo en la plaza, llorando en una hamaca y con un gran moretón en el brazo. Pedro, con veinticinco años, se le acercó, muy cariñoso.
-No te preocupes, si esos imbéciles vuelven a golpearte, yo iré por ellos- le acarició la cabeza, y besó su lastimado brazo.
-Eres un buen hermano, gracias- le dijo el niño, llorando, pero sonriendo
Pedro y Carlos se hallaban charlando en una oficina:
-Vamos a estar un año sin vernos, querido hermano, ¿pero qué te parece si nos reencontramos el 23 de julio?
-Me parece fantástico, Pedro, ¿a qué hora?
-Lo más pronto posible
Los dos hermanos se abrazaron, en una emotiva despedida.
Y después todo volvió a la realidad. Carlos miró su reloj: en la fecha marcaba 23 de julio. Había cumplido con la promesa y se reencontró con su hermano, al que quería mucho…pero su hermano, a los 55 años, estaba muerto.
Loco de tristeza, pegó un desgarrador grito que estremeció el aire:
-¡¡¡HERMANOOOOO!!!¡¡¡NOOOOOO!!!- y Carlos se echó a llorar sobre el cadáver, ante la mirada entristecida de Marcelo.
Gracias #8 y #9, la verdad es que cuando leí lo que escribí también me dió un poco de pena xDDDD...
Y les traigo el cap3 recién terminado ^^, aunque confieso que no me gustó mucho como me quedó u_u, pero espero que a ustedes sí les guste
CAPÍTULO 3/u>Isaac Kerdonel
Carlos seguía abrazando el cuerpo sin vida de su hermano Pedro. No podía creerlo…aún no quería aceptarlo. Pero la cruda realidad era que su hermano estaba muerto…que se había ido para siempre.
-¿Señor Telias?- la cautelosa voz de Marcelo le hizo levantar la vista.
Carlos lo miró con ojos vidriosos:
-Mi hermano- musitó- es… mi herm…-Pero la tristeza le hizo quebrar en un doloroso llanto.
Estuvieron así alrededor de una hora: Carlos abrazando con fuerza el cuerpo, mientras el inspector lo miraba con profunda tristeza; hasta que, finalmente, el detective dejó de abrazar el cuerpo de Pedro y lo volvió a cubrir con la lona. Luego se levantó y miró a Marcelo.
-¿Cómo te sientes?- le preguntó este, pero recibió como respuesta un abrazo.
Carlos necesitaba sentir la calidez de un abrazo, como el último que había recibido por parte de su hermano, hace un año. Se sintió un poco aliviado al sentir que Marcelo le devolvía el abrazo, que le apagó un poco la enorme y colosal tristeza.
-Mejor ve a descansar -le aconsejó el inspector, asfixiándose un poco por la fuerza del abrazo- lamento mucho haberte hecho venir, veo que no ha sido nada grato para ti.
-Si…por supuesto- respondió Carlos con un hilo de voz.
Marcelo lo observó alejarse y, al tocarse el hombro, sintió que estaba húmedo: Carlos había derramado más lágrimas durante el abrazo.
El detective no supo cómo hizo para llegar a su casa, pues la depresión lo hacía caminar sin rumbo y con la mente pensando nada más que en su hermano. Al entrar en su casa lo primero que hizo fue mirar hacia una repisa que había cerca de la cocina, y vio en ella la foto que se sacó el año pasado con Pedro, en la que aparecían abrazados por los hombros y con una expresión de felicidad radiante en sus rostros.
Se sonrió un poco al recordar los maravillosos momentos que había pasado con él, los únicos que le hacían apartar su fría actitud, y que le desataban la poca alegría que tenía. Pero esos momentos jamás volverían a llegar.
Carlos se dirigió a su cama, y se recostó en ella, sin siquiera molestarse en sacarse el abrigo que traía puesto, y se durmió rápidamente.
El ruido del teléfono lo despertó, pero Carlos siguió acostado, ignorando aquel molesto sonido. No quería hablar con nadie. Luego de cinco minutos, el aparato dejó de sonar.
Después de unos cuantos minutos Carlos se levantó de la cama y notó que la electricidad había vuelto, por lo que el televisor se encontraba encendido. En el estaban trasmitiendo una nota necrológica:
“En el día de la fecha ha dejado de existir, a la edad de cincuenta y cinco años, el señor Pedro Telias. Sus restos serán velados hoy a las 23:00 horas en el salón de…”
Pero Carlos, tratando de ignorar esas palabras, apagó la televisión y se dirigió al teléfono para revisar los mensajes que le habían dejado. Entre varios mensajes sin importancia, escuchó uno que le hizo aguzar los sentidos:
-“Buenas tardes, señor Carlos Telias- dijo la voz de Sid- le dejo este mensaje para informarle que hemos averiguado quién ha sido el asesino de su hermano. Lo esperamos en la oficina del comisario, en la Comisaria Central de Policía, hasta las ocho de la noche”- y agregó-“Te he comprado una lámpara nueva”
Carlos dejó caer el teléfono y miró su reloj: las siete y cuarenta.
Salió como un rayo por la puerta y corrió como nunca había corrido en su vida.
La comisaría se encontraba muy lejos de su casa, pero Carlos, loco de ansiedad, había tardado sólo diez minutos en llegar.
Atropellando gente y tirando objetos por todos lados, llegó finalmente a los tumbos hasta la oficina.
-¡YA ESTOY AQUÍ!- gritó abriendo la puerta.
El comisario, Marcelo y Sid lo miraron con sorpresa y confusión.
-Sid…me… ha llamado… para… decirme…que han…encontrado al… asesino- aclaró el detective, jadeando y tomando grandes bocanadas de aire, muy cansado por la corrida.
-¡Ha sí!- el comisario hizo un gesto de entenderle- no lo hemos encontrado aún, pero al menos hemos averiguado quién es.
Carlos se dejó caer sobre una silla, tratando de recuperar el aire, y aceptó un vaso de agua que le ofrecía Marcelo. Luego de recomponerse un poco, preguntó:
-¿Quién fue?
-Mira- le dijo Sid alcanzándole una foto.
El detective tomó la foto y vio en ella una cara de boca grande, nariz respingada, cabellos claros peinados hacia el costado derecho, y unos afilados ojos que, a pesar de que la foto estaba en blanco y negro, notó que eran de color verdes. Carlos abrió los ojos como platos y se quedó con la boca abierta.
-No puede ser…-susurró.
-Lamentablemente, lo es…-dijo el comisario, con un cierto aire de tristeza- el hombre que mató a tu hermano es el famoso asesino internacional, Isaac Kerdonel
- ¡Pero tiene que ser imposible! ¡Isaac Kerdonel hace cinco años que no ha aparecido o cometido delitos por ningún lugar! ¡Se marchó del país y nunca más se supo nada de él! ¿Por qué se le ocurrió volver por aquí, ahora, y encima de todo…matar a mi hermano?
-Eso es lo que estamos tratando de deducir- terció Marcelo, enrollándose el bigote- nosotros tampoco podemos creer que el autor de este crimen fue Isaac Kerdonel, pero creíamos que era importante que lo sepas.
Carlos volvió a mirar la foto.
-¿Y qué pruebas tienen de que fue Isaac Kerdonel?- objetó, algo desconfiado.
-Esperaba que preguntaras eso.- respondió el comisario, abriendo un cajón y sacando de él un largo y delgado cuchillo, que se encontraba envuelto en una bolsa de evidencias- Esta es el arma con el que le quitaron la vida a Pedro. Observa el grabado que tiene en la hoja y el mango.
El detective le hizo caso y revisó con profunda atención la hoja y el mango. En la hoja del cuchillo había grabada una gruesa “I” mayúscula, al igual que el mango tenía una gran “K” tallada.
Eso fue suficiente para que Carlos se convenciera. Todavía no se olvidaba de todas las noticias (de hace 5 años) que involucraban a Kerdonel como el autor de los asesinatos de grandes figuras representativas; de importantes robos millonarios a bancos prestigiosos; y de infiltración y robo de información confidencial del Estado y de la Comisaría Central de Policía. En resumen, era el hombre más buscado de los cinco continentes.
Pero una gran pregunta sin respuesta tomó posesión de su cabeza en ese momento:
¿Porqué Isaac Kerdonel asesinó a su hermano?
-Pero de algo estoy muy seguro y confiado- le dijo a los presentes- les prometo aquí y ahora… que voy a buscar, voy a encontrar… y voy a hacerle pagar a Isaac Kerdonel por haberme quitado a mi hermano, así me cueste la vida- y rompió la foto del asesino en varios trozos pequeños.
Un salu2, la iba a seguir pero veo que la hice muy extensa ^^U, en un par de días pongo el cap4 (alabanza)
-Eso es lo que estamos tratando de deducir- terció Marcelo, enrollándose el bigote- nosotros tampoco podemos creer que el autor de este crimen fue Isaac Kerdonel, pero creíamos que era importante que lo sepas.
Te has liado un poco con los tiempos verbales: de este crimen fuera/haya sido Isaac Kerdonel, pero creíamos que era importante que lo supieras
El capítulo ha estado bien, se ve que va a empezar la acción, aunque vi algo raro: que fueran a velar los restos y Carlos no supiera nada xd, ¿tiene familia? son dudas que a uno se le quedan xd
Otra cosa poco normal es que haya roto la foto , supongo que lo hizo porque no era la original si no, está como una cabra.
Hola! aquí he vuelto! he estado muy ocupado con el colegio estos últimos días, por eso me he retrasado con la salida del cap4, les pido disculpas a mis lectores T-T.
pero aquí les traigo el cap4!!!
CAPÍTULO 4/b>En el velorio
Antes de marcharse de la oficina, Carlos les preguntó:
-¿Ustedes han organizado el velorio?
-Es lo mejor que podríamos haber hecho por ti, por Pedro, y por su esposa y su hijo, quienes están tan destrozados en el corazón como tú-le respondió el comisario.
-Creo que ningún dolor podrá superar el mío- dijo Carlos bajando la vista y sintiendo un arrebato de depresión.
-Será mejor que vayas a seguir descansando y a prepararte para el velorio, será en el salón de Madame Black- terció Sid, quien agregó, alcanzándole una lámpara:- aquí te traje tu lámpara.
-Olvídate de la lámpara, yo me voy- contestó Carlos- hasta luego- y se marchó.
La perspectiva de darle el último adiós a su ser más querido, de no volver a ver su rostro y su cuerpo, desanimaba y deprimía mucho al detective, pero pensó que era lo mejor.
A las diez de la noche empezó a prepararse, y a las diez y media partió de su casa al salón de Madame Black.
El ambiente que lo recibió en el salón fue muy desolador: varias personas vistiendo de negro, unas llorando y otras consolando a las personas más dolidas por aquella pérdida. Y en el centro de la sala, en un ataúd abierto, yacía descansando el cadáver de Pedro. Todo esto volvió a inundar el corazón de Carlos en la tristeza.
Caminando despacio, fue recorriendo el salón y reconociendo a cada persona que se hallaba en el lugar (muchas de las cuales eran familiares con los que nunca había hablado); hasta que reconoció a la esposa de su hermano: Estela.
Estaba llorando desconsoladamente junto a su hijo, un joven de dieciséis años. Carlos los observó un momento, abrazados y llorando con tanto dolor que ablandaba hasta al más duro corazón.
Pero después se dirigió al ataúd donde descansaba Pedro. Al ver su apacible rostro que expresaba vacío, su mente volvió a inundarse de recuerdos felices junto a su hermano; y eso lo ponía aún más triste. Siguió mirándolo, hasta que se echó a llorar sobre el cuerpo, con el corazón consumido de pena.
Estuvo llorando durante media hora abrazando el cuerpo con delicadeza, hasta que finalmente besó su frente y dio media vuelta, dispuesto a volver a su casa, ya que su dolorosa despedida había acabado. Y entonces advirtió que alguien le observaba.
Miró hacia donde había distinguido la mirada y se encontró con los ojos de Estela. La anciana mujer lo miraba con mucha compasión. Carlos la miró también… deseó decirle, comentarle y expresarle su dolor…compartir su pena con ella.
El detective se acercó a la mujer, y se paro delante de ella. Sin saber qué hacer, le dijo:
-Vengaré la muerte de tu esposo, mi hermano. El responsable pagará por quitarnos a lo que más queríamos en este mundo.
La anciana siguió mirándolo con ojos tristes.
-¿Crees que podrás contra el asesino tú solo?- le respondió al fin.
-Haré todo lo posible por encontrarlo y que se arrepienta de sus actos. Eso me lo prometí a mí, a mi hermano, y ahora se lo prometo a usted – miró a su sobrino- y a ti también.
El joven de pelo castaño asintió y bajó la vista, con la mirada perdida en el suelo.
-Bueno, no tengo nada más que decir, volveré con las noticias de la investigación, si a ustedes les interesa saberlas- se despidió el detective.
-Estaremos esperándolas, te deseo mucha suerte, y encuentra al culpable- le saludó Estela.
Carlos cruzó la habitación en pocas zancadas y, cuando estaba por salir, echó un último vistazo a la tumba… allí había alguien extraño.
Era una figura muy alta (medía treinta centímetros más que Carlos), corpulenta y con un grueso chaleco que le llegaba hasta los tobillos. El chaleco tenía un cuello tan alto que le tapaba el rostro, y los ojos del sujeto estaban ocultos tras unos lentes oscuros.
Carlos lo miró con mucha curiosidad. Entonces se le acercó para preguntarle quién era y de dónde conocía a su hermano, pero tropezó con una baldosa levantada del suelo y lo atropelló sin querer.
Mientras le pedía disculpas, el alto hombre volvió a colocarse los lentes que se le habían caído, y en un fugaz segundo, Carlos distinguió unos ojos verdes. El detective retrocedió, sorprendido. Era imposible que fuera él.
-Tú…- susurró.
El extraño lo miró unos segundos. Súbitamente, lo apartó bruscamente y se dirigió apresuradamente a la salida, y Carlos lo siguió rápidamente…todavía sin poder creer que esa persona era Isaac Kerdonel.
La figura de Kerdonel salió del salón y empezó a correr por la calle. Carlos también empezó a correr con todas su fuerzas.
-¡¡¡ALTO!!! ¡¡¡DETENGASE!!!- le gritaba, sabiendo que no iba a hacerle caso.
El detective estuvo persiguiendo a Kerdonel por seis cuadras, hasta que éste se metió en un callejón sin salida. Carlos entró triunfante al callejón: lo tenía acorralado.
Sin embargo, en el oscuro callejón no había nadie…estaba vacío. Extrañado, Carlos se adentró más…estaba seguro de que lo vio meterse en ese lugar. Aguzó el oído, y oyó unos suaves pasos, y un cubo de basura se tumbó detrás suyo. El asustado detective dio media vuelta, sin embargo no vio a Kerdonel….pero sentía su respiración. Inmediatamente la respiración cesó. Carlos miró por todos lados, pero no distinguía a nadie en la oscuridad de aquel callejón. Aguzó todos sus sentidos, y algo se movió en la oscuridad, haciéndole dar un respingo. Pero era solo un gato sucio y flaco.
El ambiente estuvo silencioso y tenso un largo rato, hasta que Carlos se relajó y se dispuso a volver, totalmente decepcionado. Quizás se lo había imaginado.
-Voy decirte una cosa…-una voz ronca rompió el silencio-…no te metas en mis asuntos.
Carlos instintivamente dio media vuelta, y un garrote de hierro le golpeó la cabeza, dejándolo inconsciente.
Espero que hayan disfrutado el capi, y trataré de no retrasarme mucho para subir el siguiente
Hola, me he retrasado un poco en esto..=)
Oo con ese es el asesino? ojala lo atrapen y tenga su merecido.
Pobre Carlos, me da tanta pena...
Esperare tranqila la continuacion..
Aunqe el colegio me de stress
saludos.
La verdad, que solo la crítica que te dejé en el messenger hoy son las que encontré, pero ya te dije la solución: "INVIÉRTETE LOS OJOS, QUE ASI CAPÁS QUE LE DAS BIEN A LAS EXCLAMACIONES!!!!!" x'DDDDDD
Yo había leido solo el cap 1 y 2... Pobre Carlitos... T^T... Con lo sensible que soy... Ese desafortunado evento me hizo llorar muuuucho... T_T...
Pero basta de lágrimas, que una panda punk y fanática del gore no llora
Solo te voy a decir una cosa...
CONTINUALO PRONTO!!!
Te voy a apoyar como vos apoyas mi fic... =)
#14 No importa cuánto te retrases, lo más importante es que lo has leído =)
#15 Gracias por hacerte un tiempito para leer, sobrinita! es muy gratificante para mí que leas mi FIC-NOVELA
(a ver si pronto sigues con el tuyo, pero hazlo cuando tengas suficiente inspiración)
Y LES TRAIGO EL CAP5 !!!
CAPÍTULO 5/b>Nuevo compañero. La búsqueda empieza
-Carlos…Carlos… ¡Carlos!
Una voz retumbaba en su cabeza, e inmediatamente sintió que le daban ligeras bofetadas en la mejilla. Carlos abrió los ojos, y quedó medio enceguecido a causa de la luz del sol de la mañana. Esperó a que su borrosa vista fuera dando formas a los objetos, y, cuando al fin pudo observar con más claridad, se dio cuenta de que se encontraba tendido en el suelo. A su lado se encontraba Marcelo, vestido con un traje.
-¿Estás bien?- le preguntó.
Carlos se sentó con dificultad, y sintió un intenso dolor en su cabeza.
-He estado mejor- respondió frotándose el gran chichón que se le había formado en la coronilla.
-¿Qué ha pasado?-interrogó el oficial, muy preocupado.
Carlos aún se encontraba aturdido a causa del golpe y el desmayo, por lo que solo atinó a responder:
-Déjame recostarme y trataré de recordar- y se echó en el suelo.
Mientras observaba cómo las nubes se formaban y se esfumaban, fue reconstruyendo todo en su cabeza. Un velorio…él llorando sobre el cuerpo de Pedro…un extraño con la cara tapada…ojos verdes…un callejón…y un garrote de hierro.
-¡Ya recuerdo!-exclamó levantándose.
Le contó con lujo de detalles a Marcelo lo ocurrido la noche anterior. Pero éste lo miró con desaprobación.
-¿Estás seguro de que aquel hombre era Isaac Kerdonel?-preguntó, creyendo que el detective aún estaba aturdido.
-¡Completamente seguro! – Respondió Carlos completamente exaltado- ¡Esos ojos eran inconfundibles! ¡Hasta me habló!
Marcelo siguió mirándole, sin creerle.
-No creo que…
-Los veré en la Comisaría en tres horas. Quiero que busquen un ciudadano que conozca muy bien cada terreno y rincón de esta ciudad, y quiero que también busquen datos e información de algún cómplice de Kerdonel que resida por aquí, o en los pueblos más cercanos- interrumpió Carlos, negándose a escuchar una reprimenda del bigotudo oficial.
-Este…si claro…como digas-respondió el otro, algo desconcertado.
Carlos volvió rápidamente a su casa, pero al instante recordó otra cosa: el entierro de su hermano sería esa misma mañana. Con mucho pesar se puso ropa limpia y partió al cementerio. Una vez que llegó allí, la tumba de Pedro ya estaba levantada: al parecer el entierro se había echo con anticipación…o él había llegado tarde. Como forma de recompensar esa grave falta, se pasó dos horas acariciando la tumba y mirando la foto de su hermano, con los últimos sentimientos de dolor que le provocaba despedirse de su ser más querido. Hasta que finalmente se marchó, rumbo a la Comisaría Central.
Una vez allí, colgó su abrigo en el perchero y se dirigió rápidamente al Departamento de Investigaciones, y se reunió con Marcelo.
-¿Y bien? -le preguntó- ¿qué han averiguado?
-Bueno -empezó el oficial- Hemos tenido recientes informes de que un hombre llamado Amelio Porfei está residiendo en un local bailable en el sector Norte, y es un cómplice no muy importante de Kerdonel. Tras la repentina parada de crímenes por parte de Kerdonel, Porfei aseguró que todos los robos que cometió fueron bajo amenaza, y el antiguo comisario le concedió la libertad.
-¿Cómo se llama su local?- preguntó el detective.
-Night Max –respondió el comisario, apareciendo por detrás de Marcelo- en ese lugar siempre hay problemas que nos obligan a ir a dejar todo bajo control.
-Ya veo…-suspiró Carlos.
-Y ya te conseguimos un nuevo compañero para la investigación, que conoce cada terreno de nuestra ciudad con todo lujo de detalles- le dijo Sid, que se apartó del teléfono para unirse a la conversación- y está aquí esperando.
-¿Y porqué se tardan? ¡Tráiganlo enseguida!- ordenó Carlos impaciente.
-¡Está bien, no te apures, acá estoy!- una voz se escuchó detrás de Carlos, y a éste le resultó extrañamente familiar.
El detective se dio vuelta, y observó a un joven de veinticinco años, un poco más bajo que él, y que vestía unos enormes pantalones bolsudos, zapatillas blancas y un buzo de lana que le llegaba hasta las rodillas, sumado a su cabello con trenzas enmarañadas y mal hechas.
Carlos se acordó inmediatamente.
-Tú eres…- empezó, sorprendido- ¡el taxista que me llevó a la escena del crimen de mi hermano!
-¡Exacto!- respondió el desarreglado chofer- me encantaría contarte la historia del viejo que me golpeó con su bastón de hierro, pero como mi vida de taxista no te importa, mejor me callo- dijo con un claro gesto de ofendido, y agregó- ¡ah! Y te fuiste sin el cambio.
-Yo…discúlpame. Es que me encontraba de mal humor ese día- se disculpó Carlos, algo apenado.
-No hay problema, pero mejor nos vamos: tenemos una investigación que realizar- le dijo el taxista, sonriente- te espero en el parque de estacionamiento - y se marchó.
-Bien Carlos, te deseo mucha suerte y te ayudaremos en lo que sea- le dijo el comisario, estrechándole la mano.
-Gracias, señor comisario, volveré con más información…o mejor… con un cómplice de Kerdonel- y salió de la sala.
No le costó mucho encontrar al chofer, ya que su taxi era el único entre todos los patrulleros.
-¡Sube rápido, vamos!- le apuró el taxista.
Carlos se subió en el coche y partieron a toda velocidad.
Llegaron a Night Max cuando el sol ya se ocultaba en horizonte, y las primeras personas entraban al local bailable. Carlos observó Night Max un momento, y luego se dirigió al chofer:
-Por cierto, ¿cómo te llamas?
El taxista le miró con gracia.
-Me llamo Fork… Axel Fork- y bajó del auto.
Un salu2 a todos (alabanza) (alabanza), comenten y critiquen ^^
PD: trataré de dejar entre 1 y 2 capítulos por semana ;)
¡¡¡TIO!!! T^T
Genial el capi... De verdad. ¿El taxista es el nuevo compañero de Carlitox? Jojojo...
Pobre Carlitox... Todavía lloro por él... La verdad, yo también lloraría si a alguno de mis hermanos se muriera (Inner: Claaaaaaaaaaaaaaro... Creele y todo a esta) ¬¬
De verdad, este fue un muy buen capítulo... En verdad, tengo ganas de leer el proximo capi... Solo te pido que hagas los caítulos más largos... ¿ok? ^^
Besos y gracias haber colgado (al fin) el capi 5!!! ^3^
Hola, bueno aqui me paso...
Oo un complice del asesino?? ojala sirva de algo...aunque a veces eso no ayuda =P
Y bueno, esta historia cada vez me gusta y me atrapa cada vez más...
Esperare la continuación pronto.
Saludos
Bueno, al fin mi período de pruebas y exámenes en el colegio ha acabado, y les traigo el cap6!! . Espero que lo disfruten :
CAPÍTULO 6/u>Night Max
Axel y Carlos esperaron un momento escondidos detrás del auto, esperando ver a una figura alta entrar entre todo el tumulto de gente que iba y venía. Pero Kerdonel no apareció y Carlos empezó a impacientarse.
-Ya te lo dijeron, Amelio Porfei era un cómplice de Kerdonel de muy poca importancia- le espetó Axel al detective al ver que no paraba de moverse a causa de la impaciencia.
-Lo sé, pero puede haber una posibilidad.- le respondió Carlos con molestia- O quizás podríamos ver a Porfei – y volvió a mirar la foto del delincuente, que le habían entregado en la Comisaría.
La foto mostraba un rostro algo demacrado, calvo, con un espeso bigote negro, cejas pobladas y una mirada oscura y penetrante. Sin embargo, Axel y Carlos no distinguieron ese rostro por ningún lado.
-Bueno- suspiró el taxista, luego de un largo rato- creo que esperando escondidos detrás de mí auto no sirve de mucho.
-Tienes razón, Porfei reside dentro de su local, así que deberíamos entrar y buscarlo- reconoció Carlos, que salió de detrás del coche y se dirigió con paso decidido a la entrada.
-Me has sacado las palabras de la boca- Axel le siguió.
Carlos siguió caminando, hasta que tuvo que esperar en la fila que se había formado para pasar (Axel se ubicó detrás de él). Esperó unos cuantos minutos hasta que llegó a la puerta de Entrada, pero cuando se dispuso a pasar, una fuerte y pesada mano lo tomó del hombro.
-Tú no apareces en la lista de clientes- Carlos se encontró frente a frente con el guardia de Entrada.
-¿Eh? ¿Lista de clientes?- el detective quedó algo sorprendido por ese sistema de acceso.
El guardia lo miró con atención.
-¿Tienes identificación?- preguntó.
-Si te interesa saberlo…- respondió Carlos metiendo la mano en su chaleco para enseñar su placa de policía.
Pero, antes de poder mostrar su placa, una mano le sujetó la suya, impidiéndole mostrar la identificación.
-¡HEY! ¡Fabricio! ¡Cuánto tiempo sin verte!-dijo Axel apareciendo por detrás, sin soltar la muñeca de Carlos.
-¡Axel!- el rostro de piedra del guardia se ablandó en una simpática sonrisa- ¡que genial volver a verte a ti también!
-¡¿Qué?! ¿Lo conoces?- le preguntó Carlos al taxista, más sorprendido que antes.
Pero Axel solo se limitó a apretarle la muñeca, indicándole que guardara su placa. Carlos obedeció, molesto.
-Y… ¿qué te trae por estos rincones?-le preguntó Fabricio al chofer, sin escuchar al detective.
-Nada importante, he venido a acompañar a mi amigo aquí presente-Axel revolvió los cabellos de Carlos- Lo que pasa es que ayer escapó su perro y ha estado muy deprimido.
-¡¡¡¿¿¿HE???!!!-exclamó el detective.
El guardia soltó una ruidosa carcajada y dio unas palmadas a la espalda de Carlos, invitándolo a pasar. El detective entró mientras escuchaba como el guardia lo animaba contándole que había tenido una mascota que murió atropellada. Axel también entró detrás de él.
El ambiente del local era totalmente festivo y hasta lleno de locura: jóvenes y muchachitas bailando en poses atrevidas, otras personas bebiendo en la barra y charlando animadamente entre ellos, gritos de alegría y música muy movida y estruendosa. Todo esto sumado a las parpadeantes luces violetas y blancas, que se reflejaban en las púrpuras paredes.
Carlos buscó a Axel con la mirada, porque entre luces cegadoras lo había perdido entre la multitud.
-¿Que se escapó mi perro? ¡¿Te volviste loco?! ¡Esa excusa me ha dejado muy mal parado! ¡Y ni siquiera tengo uno!- le reprochó cuando lo encontró.
-Y supongo que no querrás imaginar qué habría pasado si enseñabas tu placa-le respondió el taxista poniéndose a la defensiva.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Mira…-Axel se puso serio- si alguien por acá se da cuenta de que eres un policía…créeme, la pasarías muy mal.
Carlos se quedó mirándolo. Si lo que decía era cierto, entonces Axel acababa de salvarlo.
-Vamos a la barra a beber algo, yo te invito-dejo el taxista alegremente yéndose hacia el Barman.
-¿Te parece que este es momento para beber?- le discutió Carlos siguiéndolo por detrás- ¡Tenemos que encontrar a Porfei!
-¿Y a quién crees que le voy a preguntar?-respondió Axel burlonamente.
Carlos finalmente se resignó y acompaño a Axel a la barra. Pidieron una cerveza cada uno y Carlos estuvo un buen rato escuchando la insoportable historia de Axel y el viejo que le golpeó con un bastón de hierro.
-Más que bastón, parecía un garrote, y estuve una semana con el brazo enyesado-se reía el chofer, divertido y molesto a la vez- fui a hacer una denuncia a tu Comisaría, pero no fue un caso muy relevante y lo abandonaron a los dos días.
-¡Que conmovedor!-respondió el detective sarcásticamente mirando a la multitud que bailaba, buscando algún rostro con bigote.
Para su frustración, siguió sin ver a Porfei. Y luego escuchó que Axel le preguntaba al Barman:
-Disculpe… ¿Dónde se encuentra la sala VIP?
-¿Y tú quién eres para enterarte? Pero bueno, que más da…la sala VIP se encuentra subiendo las escaleras que hay al lado derecho de mi Bar-respondió el Barman señalando una escalera en donde vigilaba un guardia aún más fornido que el anterior.
-Muchas gracias-dijo Carlos apresuradamente levantándose de su silla.
Axel trató de seguirlo pero justo delante de él se interpuso una multitud que bailaba alegremente.
-¡Hey! ¡Ten mucho cuidado con ese guardia!-le gritó a lo lejos.
Pero Carlos solo tenía en mente una cosa: Atrapar a Porfei, interrogarlo sobre Isaac Kerdonel, para luego dar con el asesino de su hermano…y hacerle pagar.
Ahora su obstáculo era el guardia de la sala VIP.
-¿Adónde crees que tratas de entrar?- le preguntó a la vez que le impedía pasar.
Pero Carlos solo le dirigió una furiosa mirada de advertencia.
-Será mejor para ti que te hagas a un lado-amenazó tranquilamente.
-¿Quién te crees que eres para hablarme en ese tono?
-Te lo advierto de nuevo, déjame entrar.
El guardia hizo crujir sus nudillos.
-Hace rato que no me divertía echando a alguien de este lugar- dijo con una malévola sonrisa en su rostro.
Pero antes de que pudiera poner una mano sobre Carlos, recibió un fuerte puñetazo de este, que lo dejó inconsciente. La fuerza de Carlos era tremenda.
El detective subió la escaleras de a tres escalones, con una mano metida en el chaleco, agarrando firmemente su pistola. Finalmente irrumpió en una lujosa sala.
Carlos miró a su alrededor. La sala estaba decorada con objetos muy caros, una alfombra roja y lámparas de oro macizo. En aquel lugar había siete personas: dos guardias vestidos de negro, un sonriente rapero, un mozo…y Amelio Porfei, que hasta hace un momento estaba coqueteando con dos mujeres. Todos miraban desconcertados a Carlos.
Carlos se dirigió a Porfei:
-¿Señor Porfei?- le preguntó.
Porfei frunció el ceño.
-Si, soy yo-respondió- ¿qué ocurre, señor?
-Me temo que tendrá que venir conmigo.
-¿Quién te crees, un policía?-se rió Porfei mientras bebía un trago de vino.
-Eso es precisamente lo que soy- y Carlos mostró su placa.
Y, de repente, todo fue muy rápido: súbitamente, el rapero y los guardias apuntaban a su cabeza con revólveres, el mozo y las mujeres fueron a refugiarse a la cocina, y Porfei se paró delante de él, riendo.
-Has sido muy estúpido ¡Mira que mostrar tu placa en este lugar! -volvió a reírse- Ya me imagino porqué has venido: Kerdonel ha vuelto a su trabajo…y tú debes ser Carlos Telias, el hermano del asesinado Pedro Telias -se rió nuevamente- Ya me habían advertido que vendrías.
Mientras Porfei seguía riendo, Carlos sintió que los guardias y el rapero estaban a punto de apretar el gatillo.
un salu2 a todos (alabanza), pronto pondré el cap7