naruto
04:30 08/07/2008
sexysakura

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Usuari@
Nivel: Kage
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Titulo: Recuerdos de una violación y una venganza sangrienta

Categoría: Drama, gore, lemon y shoujoai

Recomendado: +18 y a los de mente abierta.

Personajes principales: Cristina Estrada y Alberto De Los Ríos.

Personajes secundarios: Alexandra Rivera y Luis Rivadeneira

Estado: Finalizado

Nº capítulos: un solo capítulo largo.

Sumario: Una joven sufriendo los traumas de una violación, el proceso de su recuperación y como se venga.

Comentarios del Autor:
Pues la verdad, Es primera vez que escribo una historia de esta índole, siempre he sido de las que escribe cosas cursis, pero bueno, mi traviesa mente se le ocurrió escribir algo nuevo como el gore, así que no tengo mucha experiencia, por eso acepto criticas y/o sugerencias, bueno mi hijita Mimiko me dijo que si escribiría gore debía asegurarme que me diera asco, eso fue difícil porque no soy asquienta Y Shunsui me dijo que el metal le inspiraba y así que me puse a escuchar las agresivas guitarras de Slayer y walls of Jericho, pero bueno hay que ver si llega a ser bestial.
Otra cosa…Kalec mi vida, no me tengas miedo que yo soy incapaz de hacer algo como eso, yo nunca te violaría así…bueno talvez si pero de la manera que a ti te gusta , así que cariño no temas en hacer el amor conmigo XD.


Prólogo:

Creo que ya me siento bien…aparentemente…no, no estoy del todo bien, es imposible olvidar ese acontecimiento que me causo ese desgraciado, por culpa de ese maldito perdí cinco años de mi preciada vida por estar en tratamiento psiquiátrico debido al trauma que me provocó todo lo que ocurrió ese día, pero como ya lo dije, estoy bien…supongo, creo que estoy lo suficiente sana psicológicamente para cumplir mi venganza, esa que no pude lograr antes por mi shock, si…ese incidente hizo que estuviera inmóvil como una estatua durante tres años, es tan raro ver a alguien tan estática como yo lo estuve, pasaba todo el día con los ojos abiertos sin espabilar y la única manera de hacer que los cerrara era sedándome, no movía ni un solo milímetro de mi cuerpo, de hecho pareciese que no respiraba, tampoco comía porque cuando las enfermeras del sanatorio intentaban darme los alimentos no abría la boca yo sólo miraba fijamente la pared situada al frente de mi cama, los médicos estuvieron forzados a suministrarme los nutrientes vía intravenosa…vitaminas, suero, hierro, calcio, zinc, magnesio, fósforo, potasio, sodio, yodo y entre otros minerales que ayudarían a que no me descompensara pero por mucho que al cuerpo le metan todo eso no se puede comparar con los alimentos naturales, ese cambio drástico de estilo de vida me provocó una gran delgadez, mi cuerpo estaba lleno de escaras por la mala circulación, mi cabello y uñas se caían por la ausencia de queratina…parecía un zombie, estaba desmoronada en todos los sentidos, pensaba que no saldría de ese oscuro abismo pero alguien me ayudo a reflexionar y salir de mi eterna pesadilla…mi mejor amiga…Alexandra Rivera, hija de Álvaro Rivera, dueño de un gran ganado así que ella es de una familia poderosa, no obstante, eso no le quitaba la humildad, ella es tan noble, la quiero como mi propia hermana, estoy tan agradecida con ella porque me dijo toda la verdad en la cara aunque fuera muy dolorosa, pero igual ayudo que me recuperara…si…recuerdo cuando regrese a la “vida”.

Flash back...

Hace dos años era un muerto viviente, no comía, no me movía, ni siquiera hacía mis necesidades fisiológicas…todo era por entubación e intravenosa dependiendo lo que me hacían.
Era una moribunda pero lo que todavía tenia fresco era la consciencia…aparentemente...claro, yo entendía todo lo que me decían pero nada me interesaba para dar a entender que los escuchaba, además tampoco me sentía con fuerzas para responderles.

En un día común y corriente en donde estoy como siempre meditabunda en mis vacías ideas, escuché la voz de alguien conocido, de repente apareció una enfermera permitiéndole el paso a una persona y cuando entró me di cuenta que era mi mejor amiga Alexandra Rivera, ella se me acercó cautelosamente con una mirada triste.

-Cris…Soy yo…Alexa, tu amiga del alma-me saludó con un tono bastante compasivo y suave.

-Uno de los campesinos me contó sobre el asesinato de Luis, lo lamento mucho amiga…entiendo como te sientes y por eso mismo no te pregunto como estas porque seria muy insensato de mi parte hacerlo, pero debes recuperarte, aunque estarás pensando que soy una descarada porque llego así como si nada después de haber estado tanto tiempo sin comunicarnos, pero sabías que estaba realizando un diplomado en finanzas en Nueva York y no tuve mucho tiempo para llamarte…bueno el punto es que hace una semana que regresé y una de las primeras cosas que deseaba hacer era verte y me tomo la sorpresa que estas hospitalizada en un manicomio…amiga perdóname por decirlo así…pero es que no puedo asimilar que estés tan grave, comprendo que tu marido fue asesinado y eso es terrible porque sabía que lo amabas con todo tu ser pero ya han pasado tres años desde su muerte y tu todavía no lo has superado…¡¿Qué carajos te pasa?!...esa no es la Cris que yo conozco… ¿Dónde esta la Cristina que no se dejaba derrotar por nadie? ¿Dónde esta esa chica de acero? –cuando terminó de hablar se quedó unos minutos callada esperando que yo dijera algo pero no lo hice, así que ella nuevamente empezó a darme la lata.

-Cristina Estrada te estoy hablando, no me ignores que me encabrona…ya es hora que hables, llevas mucho tiempo en ese estado devastador así que levántate de esa cama y ve a rehacer tu vida…mírate pareces un zombie y no te ves para nada sexy…estas echando a perder tu belleza, tú sabes que puedes conseguir a cualquier hombre e incluso si fuera lesbiana ya te hubiera violado jeje, mira… eres divina, yo siempre he envidiado tu cabellera rubia y tus ojos verdes…así que deja de ser tan pendeja y espabila de una vez que tu vida aún no se ha terminado- Alexandra calló cuando ella percibió mi mirada de rabia durante unas milésimas de segundo, ¡por qué mierda tuvo que nombrarme esa palabra!.

-Cris, ¿Por qué me miraste así? ¿Dije algo que te molesto? ¡Joder ya me tienes estresada! ¡Dime algo! me fastidia estar hablando con una pared- Alexandra bajo su cabeza y dio un gran suspiro, talvez ya se habia cansado de insistirme y desistiría pero me di cuenta que fue todo lo contrario.

-Cristina Estrada, ¡reacciona!- mi mejor amiga se atrevió a darme una grañidísima bofetada, tanto así que mi mejilla estaba roja y mi cuello todavía estaba volteado pero no me importó porque me quede abstraída viendo un rincón de la habitación.

-Cristina, me duele hacer esto pero es por tu bien ¡reacciona!- me dio otra bofetada más fuerte –Eres una Estrada, estas deshonrando a tu familia, yo siempre he sabido que los Estrada son muy luchadores, invencibles y no se dejan derrotar por un dolor emocional…si el señor Cesar Estrada te viera así estaría muy decepcionado porque no estas siendo la hija de la cual esta orgulloso…amiga ya es tiempo que salgas de ese infierno en el que estas sumido porque no logro entender que estés tan fatal…al menos que en ese incidente te haya pasado otra cosa, estoy en lo correcto ¿verdad?- ¡Rayos! Odio que me conozca tanto, le ha dado en el blanco.

-Cristina Estrada te estoy hablando y no me iré hasta que me digas algo… escúchame bien porque lo que te voy a decir es importante…si estas así porque te sientes una mierda por no haber ayudado a tu esposo, pues deja de sentirte así porque no tuviste la culpa pero por lo menos deberías vengarte para calmar esa impotencia que tienes y de paso haces justicia por lo que te hizo.


-¡Ya cállate estúpida perra!- exploté…al fin me atreví a hablar nuevamente.

-Vaya me llamaste perra, extrañaba que me dijeras así, creo que estamos avanzando- Dijo Alexa, como siempre con su sarcasmo.

-No tienes ni puta idea de lo que he pasado, no sólo mataron a mi marido sino que lo hicieron en mi presencia, no se conformaron en pegarle un tiro…lo torturaron hasta la muerte y a mi…a mi…-no pude continuar hablando porque empecé a llorar como nunca, necesitaba desahogarme…mi garganta ya no podía soportar ese nudo que se formaba cuando contenía las lagrimas.

-Dime que te pasó Cris…desahógate conmigo amiga- me dijo mi gran amiga mientras me acariciaba el cabello.

-A mi…me violaron… ¡ese maldito de Alberto De Los Ríos me violó de la peor forma posible! Pero eso no es lo peor, yo…yo estaba embarazada, apenas llevaba cuatro semanas de gestación…todo lo que me ha pasado ha sido catastrófico y nadie me ha apoyado ¡Nadie!- gritaba y lloraba desconsoladamente.

-Cris…te estas olvidando de tu familia- me dijo con una voz bastante angustiada.

-¿Mi familia? Mi familia prácticamente me ha olvidado, mi papá como máximo me ha visitado unas tres veces porque como tú ya sabes mi familia vive en Bogotá, además allá esta la empresa principal del señor Cesar Estrada, ¿mi mamá? Parece que yo no le importo porque pasa viajando con mi hermana Natalia…así que si yo fuera el orgullo de la familia Estrada ellos se preocuparían por mí- ya terminé de contarle todas mis desgracias, era como un vaso lleno de agua que cuando lo llenan demasiado el agua se derrama y así me pasó, saqué todo lo que mantuve guardado…pero sentí una paz interior cuando lo hice.

-Amiga…no te preocupas que yo siempre te apoyaré-Ella me abrazó tan fuertemente, demostrándome su apoyo y cariño, yo sólo le correspondí, su hombro se convirtió en mi pañuelo, lloraba tanto que su blusa ya estaba mojada por mis lagrimas, ella sólo me consolaba y me acariciaba el cabello, hasta que deja de abrazarme y me mira directamente a los ojos.

-Cristina, si no te paras de esta cama no podrás cumplir tu venganza además sabes que puedes contar conmigo en lo que sea así que estoy dispuesta a ayudarte-Sus palabras me fortalecían, definitivamente Alexandra Rivera es mi amiga…no, es más que una amiga, ella me ayudo a regresar a la “normalidad”, lo admito no estoy del todo bien pero de igual manera estoy casi bien.

Habían pasado tres años que duré abstraída en mi propio mundo pero logré salir, ahora podía comer y hablar… ¿caminar? No, no podía caminar, por la falta de alimentos no tenía fuerzas para hacerlo y para ir al baño me tenían que cargar, recuerdo que Alexandra todos los días sin falta alguna me paseaba en silla de ruedas alrededor del hospital, ella decía que necesitaba aire puro.
Ya había pasado más de cuatro años y por fin accedí a hablar con un psiquiatra porque si no lo hacía no me darían de alta y que bueno que lo hice, ese loquero me fue de mucha ayuda pero no se compara con la ayuda de Alexa.
Me sentía sana y podría decirse que recuperé mi belleza pero quería un cambio.

-Cris, estoy muy feliz que ya estés rehabilitada, estas linda y sana-me dijo mi amiga con mucha emoción.

-Supongo…creo que ya es hora que haga justicia, pero primero quiero un cambio-decía mientras miraba y tocaba mi rubia cabellera -quiero tinturarme el cabello de un color como castaño o chocolate, eso sería el comienzo de mi cambio en todos los sentidos-.

Fin del Flash back...


Estaba caminando en el cementerio buscando el panteón de mi difunto esposo, estoy como algo perdida porque no se donde esta, estuve tan mal que ni siquiera le hice el sepelio, estoy agradecida con los empleados de mi cultivo que se tomaron la molestia de enterrar las pocas partes que quedaban de él.
Al fin lo encuentro, me pongo de rodillas en el pasto y empiezo a llorar, mis cristalinas lágrimas caían en su tumba, necesitaba despedirme ya que no lo hice en años anteriores.

-Luis Rivadeneira, te prometo que vengare tu muerte y la de nuestro hijo o dejo de llamarme Cristina Estrada-.



Recuerdos de una Violación y una venganza sangrienta

Desde mucho tiempo llevaba investigando a Alberto De Los Ríos, no sólo lo torturaría y después lo mataría…no, también quería darle en donde más le duele a un hombre ambicioso y avaro…su bolsillo…lo dañare físicamente, mentalmente y económicamente.
Recordé que Luis antes de morir me comentó que Alberto De Los Ríos no era un sujeto correcto, tenía negocios ilícitos y por eso no tendría tratos con él…por eso mismo lo mataron, porque descubrió las verdaderas intenciones de esa escoria.
No fue nada fácil comprobarlo pero al final con ayuda de mis contactos verifiqué que es jefe de un mini-cartel de narcotráfico y además tiene cultivos de coca, por eso no sólo me limite a investigar su fuente de dinero sino que conseguí la localidad de sus cultivos, ya sabiendo eso contraté a unos campesinos para que en las noches destruyeran sus siembras con glifosato.
Seguramente debe estar encabronado maldiciendo y tirando todo porque sus cosas no están siendo como él lo esperaba, definitivamente hoy me reiría como nunca así que me dirige a mi antiguo hogar donde viví muy feliz con Luis.
Llego a la hacienda pero no entro a la casa, decido ir al establo de caballos pero estaba vacío…camino mirando todo alrededor pero veo algo que me alteró…una cadena de oro que tenia un dijecito con las iniciales “LR”, estaba sucio de sangre coagulada, fue ahí cuando miles de imágenes aparecieron en mi mente evocando ese sufrimiento que viví aquel día.

Flash back…

Estaba en la alberca disfrutando de un día veraniego y aparece Luis besándome los labios de sorpresa, cosa que me encantaba, me abrazó dulcemente...acarició mi barriguita para saber como estaba el bebé, estábamos muy bien dándonos cariño cuando Petra una de las empleadas nos interrumpió para avisarnos que alguien había llegado pero antes que mi marido le dijera que le permitía el paso, este ya había entrado.

-Disculpe Don Luis, el señor entró antes que le avisara que podía-

-no te preocupes Petra, puedes retirarte…bueno ¿Quién es usted? ¿Y qué se le ofrece?- pregunto mi esposo.

-Soy Alberto De Los Ríos…dueño de- es interrumpido por Luis.

-Como no saber quien es Alberto De Los Ríos, el dueño de “Maíz de Antioquia” todo Medellín lo conoce, aunque no entiendo que quiere usted de mí- expresó mi esposo.

-La razón por la cual estoy aquí es porque quiero comprarle sus terrenos para sembrar maíz, mi empresa necesita abrirse a otros campos y sus terrenos son perfectos para mi cultivo ¿Qué dice? ¿Me los vende?-preguntó el bastardo.

-Pues señor lamento informarle que mis terrenos no están a la venta porque mis cultivos de algodón me dan muchas ganancias gracias a los contratos que tengo con las empresas textiles- le informó Luis con un tono muy seguro de si mismo cosa que me molestó porque no estaba de acuerdo con su decisión pero ahora me arrepiento de haber deseado lo contrario.

-¿Mi amor estas seguro de lo que hiciste?-pregunté como dándole a entender que no me gustó su decisión.

-Si Cris, no voy a vender mis terrenos-él dio su última palabra

-Esta bien, no hay problema, si usted no quiere hacer negocios, entonces me retiro…mucho gusto en conocerlo Luis Rivadeneira y a usted señora Cristina de Rivadeneira-se despidió besándome en la mano.

Eran como las siete de la noche, estaba leyendo una revista en mi cama y apareció Luis, se acostó a mi lado, él empezó a besarme los hombros e intentaba bajarme los tirantes de la camisilla pero lo detuve.

-¿Qué sucede mi amor? ¿No quieres? O ¿estás enojada?-preguntó con cariño.

-No tengo ganas de hacer el amor-le dije en un tono cortante.

-Estás enojada porque no le vendí los terrenos a ese sujeto, ¿verdad?-

-Si lo estoy, Luis yo te amo mucho pero para serte sincera no me gusta el campo, me da fastidio vivir en las afueras de Medellín, me encanta la vida urbana y es un problema salir con mis amigas porque esta ciudad es grande y los centros comerciales están lejos...no me gusta hacerme esos viajes, además tú sabes que no me gusta mucho que digamos las actividades económicas del sector primario, yo soy muy citadina-.

-Bueno si vendo los terrenos y nos mudamos a la zona metropolitana ¿Quedas contenta?- preguntó con carácter.

-Pues…si, me harías muy feliz-.

-Entonces si le vendo los terrenos ¿Cuál será nuestro sustento?-preguntó con angustia.

-Mi amor, eres economista y yo soy negociante internacional, somos inteligentes, estamos muy preparados académicamente y además tenemos bastante capital para invertir…así que no hay de que preocuparse-le sonreí y le dí un dulce beso.

-Esta bien, me has convencido ahora mismo iré a hablar con Alberto De Los Ríos para que negociemos-se levantó para vestirse más adecuadamente e irse.

-Mi vida, cuando regreses te tendré una sorpresa-le dije picándole el ojo.

Luis se fue con mucha emoción y rapidez para regresar pronto y estar conmigo.
Él conducía el carro con una velocidad promedio y paró en seco cuando encontró la mansión de Alberto, éste entró y empezó a buscarlo dentro de la casa pero no lo encontraba así que decidió ir a los establos, mi esposo caminaba pausadamente para no hacer ruido y escuchó una conversación bastante interesante.

-Jefe ¿Por qué está tan enojado?-preguntó un hombre de pequeña estatura de lentes oscuros y chaqueta de cuero.

-Microbio, estoy furioso porque el cabrón de Luis Rivadeneira no quiso venderme sus terrenos y yo que ya estaba convencido que ahí sembraría mí coca huánuco-

-Pero Jefe pues siembre esa coca en los llanos orientales, esas zonas son muy despejadas-

-Microbio no me entiendes, la coca huánuco sólo se puede cultivar en suelos de altura entre los 1000 a 2000 metros sobre el nivel del mar, si siembro esa coca en los llanos se echarán a perder porque no soportan esa temperatura, además allá tengo los cultivos de coca colombiana, necesito un sembrado de otro tipo de coca para satisfacer a los diferentes mercados-

-Usted si que es un capo con todas las de la ley, no sólo es el líder de un mini-cartel sino que es dueño de cultivos para producir drogas-

-¡Escúchame estúpido microbio no me vuelvas a llamar mafioso aquí porque sino te corto la cabeza!- le gritó a su subordinado mientras lo agarraba del cuello de la camisa.

Luis se asustó por todo lo que había escuchado que decidió irse pero dio un mal paso haciendo que se tropezara con la pared lo cual alertó a Alberto y a “microbio”.

-Jefe alguien nos escuchó-.

“¡Mierda!” pensó Luis, estaba en un gran lío, si lo descubrían su vida finalizaría en ese preciso momento así que se fue corriendo, se montó en el auto y comenzó a conducir a alta velocidad para que no lo alcanzaran. Por otro lado Alberto salió del establo en compañía de su subordinado con un poco de frustración porque no pudieron ver quien era el intruso pero algo muy peculiar les llamó la atención, observaron una cadena de oro con las iniciales “LR”.

- “LR” ¿De quién es esto?-pregunto la mano derecho de Alberto-

-Luis Rivadeneira, esta cadena es de él, así que llama a los demás y que vengan armados porque vamos a darle una visitadita-dijo Alberto De Los Ríos con una sonrisa siniestra.


Mientras tanto Luis llegó rápidamente a la casa, tocó desesperadamente y yo abrí la puerta extrañada que regresara tan pronto, además se veía atemorizado y desesperado, por supuesto le pregunté que sucedía y el se tomó unos segundos para recuperar el aire y responderme.

-Alberto De Los Ríos es un narcotraficante y quería comprar nuestros terrenos para cultivar coca así que ni de broma se las venderé.

-Pero eso es gravísimo, debemos avisarle a la policía-.

-¡No le van a avisar a nadie!-apareció Alberto De Los Ríos en compañía de tres hombres.

Luis me tomó de la mano e íbamos a huir, no obstante, antes que pudiéramos correr a él le habían disparado en ambas piernas y por consiguiente cayó, lo iba a ayudar pero no me lo permitió quería que huyera e hice lo que me dijo, empecé a correr pero no corrí lo suficiente porque me habían atrapado dos de los hombres de Alberto, comencé a patalear y gritar pero ellos eran más fuertes que yo, me mandaron a callar pero no lo hice, así que uno de ellos me dio un puño en la cara y el otro me dio un fuerte rodillazo en el abdomen, caí en el pasto retorciéndome del dolor y preocupación por mi bebe mientras mi esposo gritaba para que me soltaran.

-¡Suéltenla malditos!-

-Hablas mucho, vamos, llevémoslos al establo porque éste lugar no es adecuado para nuestra diversión-ordenó Alberto y así fue, los hombres me llevaron halándome del cabello junto con Luis.

Estando en el establo, a Luis y a mí nos tiran al suelo toscamente, mi esposo intentaba pedir explicaciones de porqué nos estaban haciendo eso y Alberto le mostró la cadena, eso fue la explicación de todo.
Sin más preámbulos ataron rápidamente a Luis para comenzar a torturarlo, Alberto empezó golpeando a Luis con una pala en el abdomen hasta deformarle los órganos, mi esposo soltaba alaridos de dolor como nunca pero eso no era nada para lo que le esperaba, Alberto al ver como su abdomen estaba totalmente morado por las hematomas se dio cuenta que ya le había destrozados sus órganos digestivos, pero faltaba más, El mafioso prosiguió con las rodillas, él tomó un escalpelo y se las cortó quedando descubiertas las rotulas, ahora toma un gran martillo y las golpea, yo estaba impresionada lo sádico que era ese desgraciado, me dolía ver como sufría mi amor, Luis agonizaba como esos redondos huesos se volvían pedacitos de calcio y salía el gelatinoso liquido sinovial , Alberto toma las astillas de rotula cubiertas con esa sustancia que protege las rodillas y me las lanzó en la cara.
Ese maldito prosiguió con su boca, con el martillo le tumbó toda su dentadura dejándole sus encías inflamadas y llenas de sangre, luego agarró su lengua y se la cortó con unas tijeras médicas para que no volviera a gritar, luego se dirigió a su caja torácica, con un hacha le rajó todo el pecho y con el martillo empezó a partir las costillas, el sonido de los huesos crujiendo pareciese que le excitara y le daba el deseo de aumentar su fuerza y lo hizo, astillas de huesos salían disparadas, después con el escalpelo comenzó a cortar los pulmones de Luis, al final con esa herramienta atravesó los alvéolos pulmonares saliendo un gran chorro de sangre que ensució la cara de ese sádico hombre, éste la lamió disfrutando el sabor del hierro oxidado y del dolor ya que todavía podía hacerlo sufrir más porque el asfixie no es enseguida, ahora se dispuso a romperle el esternón con el martillo, yo suplicaba para que no lo siguiera torturando pero hizo caso omiso, siguió abriendo el esternón hasta que pudo visualizar el corazón que todavía seguía latiendo pero muy lentamente, Alberto agarró el músculo cardiaco y lo apretó fuertemente para reventarlo, sin embargo cambió de parecer, así que mejor decidió arrancar con sus propias manos la aorta que estaba conectada al ventrículo izquierdo del corazón, en ese momento todo se tornó a carmesí, toda esa sangre que transportaba oxígeno empezó a salir de la principal arteria a gran presión como si fuera una lluvia, Alberto De Los Ríos sabía que en poco segundos Luis moriría por desangre y paro cardiaco pero prefirió terminar con su vida de una vez, entonces agarró su cabeza y la doblo hacía atrás, lo último que se escuchó fue un CRAK, lo había decapitado, Luis Rivadeneira había muerto.

-¡Noooooooooooooooooooooo! ¡Maldito! ¡Como te atreviste a matarlo! ¡Eres un hijo de puta!-le dije en sollozos.

-Esta muerto, pero me falta algo más para que acabe mi diversión-dijo ese desgraciado con una sonrisa malévola.

No sólo le bastó matarlo sino que seguía jugando con él como si fuese un cadáver de estudio experimental, ahora con el escalpelo le abrió la nuca, sacando la médula espinal, primero removió con mucha fuerza los tejidos meníngeos que la protegían, luego atravesó completamente la parte superior de la médula; el bulbo raquídeo, éste derramaba gran cantidad de sangre hundiendo todo el establo de ese liquido rojo, después con el hacha cortó la médula transversalmente a gran profundidad para ver la materia gris, ahora con el hacha cortó los nervios periféricos que se situaban en las vértebras inferiores y pudo observar la materia blanca. Alberto De Los Ríos tomó lo poco que quedaba de esa médula espinal para acercarse a mí y exprimírmela en la cara, ensuciándome toda de esas repugnantes sustancias.
Abrí mis ojos como dos platos y grité lo más alto que pude, estaba asustada e impactada, tenía rastros de mi esposo en la cara, sentí tantas náuseas que vomité, estaba pálida y fría, me sentía tan mareada y maltratada en todos los sentidos, aún así me paré e iba a correr hacia el cadáver de Luis pero el tal “microbio” me haló del cabello y me empujó contra la pared.

-Tú no vas a ninguna parte-habló Alberto De Los Ríos.

-¿¡Qué quieres de mi!? ¡Mataste a mi esposo! Ya has hecho suficien…-me calló dándome una bofetada.

-¡Ya cállate! La diversión no ha terminado, ahora me toca jugar contigo, preciosa-cuando escuché decirle eso me entró un escalofrío y empecé a temblar, tenía miedo de morir como Luis.

Intenté soltarme del agarre de los subordinados de Alberto pero no pude, ellos me amarraron las extremidades y me amordazaron, ese maldito ordenó a sus hombres que se retiraran para dejarnos solos.
Él se me acerco peligrosamente con su mirada diabólica y me miró directamente a los ojos, yo estaba aterrorizada porque sabía que me mataría pero me desconcertó lo que estaba haciendo, me quitó la mordaza, pensé que había cambiado de parecer pero no, Alberto me haló el cabello atrayéndome hacia él y me besó bruscamente, me mordía los labios fuertemente porque me oponía, tanto así era su rabia que sus dientes atravesaban ese tejido haciendo que la sangre fluyera, el introdujo su lengua mezclando los sabores de la sangre con la saliva.
Alberto con un cuchillo me arrancó mi pijama dejándome sólo en bragas aunque esa diminuta prenda duró pocos segundos cubriéndome porque me la quitó salvajemente, mis estruendos más grandes no podían ser pero me calló golpeándome en el estómago, me había sacado todo el aire, me estaba ahogando y necesitaba recuperar oxígeno pero él no me dio tiempo porque me volvió a besar, me estaba asfixiando, era el beso más desagradable que había tenido en toda mi vida, sus sucias manos tocaban mis senos y los pellizcaba, su boca comenzó a recorrer mi cuello, lo mordía sacándome sangre y obviamente la lamía, siguió bajando hasta que llegó a mis pechos, ese imbécil mordía mis pezones y los agarraba bruscamente, haciéndome gemir de dolor, me besó nuevamente para callarme y ahora introducía sus dedos en mi, estaba vez yo quise hacer algo, enterré mis dientes en sus labios lo más fuerte posible, al menos lo hice sangrar, logrando que me dejara de besar, pero ahora me estaba mirando con mucho odio y con su cuchillo me apuñaló el abdomen, jadeaba como nunca, mis ojos se cristalizaron, él me volvió a golpear en la cara para que no chillara y lo hice, lloraba silenciosamente porque no quería que siguiera golpeándome. Alberto prosiguió, ahora se quitó los pantalones y boxers, me obligó a que le viera su pene ya que me estaba amenazando en cortarme la yugular con el cuchillo y por eso tuve que hacerlo, él me abrió las piernas y entró en mí vagina bruscamente y empezó a penetrarme salvajemente, lloraba a cantaros, conteniendo mis ganas de insultarlo y maldecirlo, me dolía mucho, sentía que su miembro destrozaría todas mis paredes internas, era lo más horripilante que me estaba sucediendo, ese desgraciado sabía que pronto eyacularía así que aumento su ritmo y yo no aguantaba más el dolor, era agonizante, él continuaba penetrándome hasta que se corrió dentro de mí.
Alberto salió de mí, se vistió, me quitó las cuerdas, me pisó el estómago y grité.

-¡Cállate! ¡Pap!-me pateó la cara dejándome aparentemente inconsciente y desnuda, luego se fue.

Cuando se fue deje de fingir que estaba noqueada y me levanté con mucha dificultad, caminaba tambaleándome hacia el cadáver de mi esposo, me paré encima de lo poco que quedaba de él y empecé a llorar desesperadamente, perdí el equilibrio y caí de rodillas, me toqué la herida que tenia en el abdomen, mi mano se había ensuciado completamente de rojo, estaba perdiendo mucha sangre, mi vista se nublaba, lloraba y decía en sollozos que mi hijo había muerto y que yo también moriría, temblaba de miedo y dolor, no quería morir, le tenía pánico a la muerte, lloré tanto que mis lagrimas inundaban el suelo, estaba perdiendo la consciencia hasta que caí desmayada en el charco de sangre.

Fin del Flash back…

Seguía viendo la cadena de oro con melancolía, pero me cansé y de la rabia la lancé contra la pared, estaba hastiada de lamentarme, no veía la necesidad de estar así, ya lo había superado, lo único que conservaba era mi sed de venganza, me tire al suelo de rodillas, apoye mis manos en éste, tenía furia y empecé a golpear el suelo aunque mis nudillos sangraran, necesitaba descargar todo lo que tenía contenido, mis ojos se humedecieron, pero me contuve, no volvería a llorar.

-¿Estas recordando eso otra vez?-apareció Alexa.

-No, sólo vine a buscar esto-le mostré la cadena.

-No te creo, tienes un rostro muy taciturno-dijo Alexa con mucha seguridad.

-Detesto que me conozcas tanto-

-Te conozco tanto y te adoro que no puedo vivir sin ti... y tú tampoco puedes vivir sin mi jeje…-dijo Alexa con un tono gracioso.

-Tienes razón, no puedo vivir sin ti jeje…bueno, ya se esta haciendo de noche es hora que vayamos a casa para arreglarnos y comenzar la venganza-dije con seguridad y emoción.

Nos fuimos a nuestra casa, si, estábamos viviendo juntas en el poblado, el mejor barrio de Medellín.
Ya estábamos listas, vestidas muy sensualmente porque nuestro atractivo era una de nuestras principales armas para hacer caer a Alberto De Los Ríos.
Desde mucho tiempo había planeado esto, pero obviamente debía conseguir los datos de ese maldito y gracias a un detective pude saber todo lo que hacía, sus lugares favoritos, etc…
El detective me dijo que hoy iría a un bar-disco en compañía de su mano derecha, por eso Alexa y yo nos preparábamos para encontrarlos y destruirlos.
Llegamos y nos parqueamos en el valet, al salir nos dirigimos al bar-disco y Alexandra me detuvo un momento.

-¿qué sucede Alexa?-pregunté con incertidumbre.

-Es que yo siempre he querido hacer esto…-mi mejor amiga se había acercado a mi y me besó, nunca pensé que ella hiciera esto, se supone que le gustan los hombres y a mi también pero…en realidad me estaba gustando mucho, besar a una chica es delicioso, sus labios son tan finos y suaves, era una sensación diferente y muy excitante, no quería que esto acabara, pero ella lo cortó.

-¿Por qué me besaste? No sabía que te habías cambiado para el otro bando, cosa que me parece muy raro porque cuando éramos unas adolescentes cada semana estabas con un chico diferentele pregunte fingiendo sorpresa.

-Que yo sepa no soy lesbiana, aunque no me disgustan las mujeres, pero te besé porque si el tiro te sale por la culata y te matan, no quiero que mueras sin que yo pudiera probar tus labios-expresó con una gran sonrisa.

-Vaya apoyo el que me das, pero…que tal si...nos damos otro beso de…despedida…-esta vez fui yo la que se acerco lentamente, posé mis manos en su delicada cara y la besé suavemente, ella me abrazaba por la cintura, nuestros cuerpos cada vez más estaban juntos, dándose calor, la temperatura aumentaba e igual pasaba con nuestras labios, sentíamos la necesidad de intensificar el beso, nuestras lenguas se rozaban con furor, para nosotras nada más existía, estábamos aisladas, sólo nos importaba demostrarnos lo mucho que dependíamos de la otra con ese apasionado beso, no quería que esto terminara pero alguien nos sacó de ese paraíso.

-¡Wow! ¡No puedo creerlo! Se esta cumpliendo mi fantasía…ver a mis amores…Cristina Estrada y Alexandra Rivera besándose, sólo falta que yo me una-¡Rayos! Nos tenía que interrumpir Fernando, un viejo amigo de nosotras…aunque para Alexandra no era un simple amigo, eran amigos con derechos, esos que se besan y se acuestan sin compromiso.

Me acerqué al oído de Alexandra -¿Estás pensando lo mismo que yo? –le pregunte con picardía –Si pensar lo mismo que tú… es que nos ayude a ponerle los somníferos a los mafiosos eso mientras nosotras los seducimos…pues pensamos lo mismo-sin duda ella me conocía perfectamente, hasta pensábamos lo mismo, así que ella se acercó a Fernando más de lo normal e intentó convencerlo para que nos ayudara, pero se opuso.

-De ninguna manera haré eso, yo sólo vine a rumbear y levantarme una vieja buena-.

-Pero Fer…ya te levantaste a una…está al frente de ti pidiéndote un favor, si lo cumples te prometo que saldremos y pasaremos un buen rato-como siempre Alexandra utilizando sus métodos de seducción para lograr lo que quiere y lo logró porque Fernando había accedido a ayudarnos…si que es fácil persuadir a un hombre.

Ya habiendo preparado todo, entramos al bar-disco y precisamente, ahí estaban esos desgraciados.

-Cris… ¿A ese tipo es al que tengo que seducir?-pregunto Alexa con decepción.

-Desafortunadamente si-le respondí.

-Ya entiendo porque le dicen “microbio” es un enano espantoso-.

-Bueno ya deja de quejarte que no tienes que acostarte con él, ahora vayamos a sentarnos y tomarnos unos tragos-.

Nos sentamos y le pedimos al barman dos vasos de whisky, mientras veíamos como ambos delincuentes se secreteaban y nos miraban disimuladamente.

Con Alberto y “microbio”

-Jefe, mire a esas mamacitas ricas, están como quieren-dijo “microbio”.

-Si, están deliciosas…mira el par de tetas que tiene la de ojos verdes, a esa me la follo esta noche- dijo Alberto con certeza.

-Que bueno que le guste esa, porque a mi me encanta la morena, tiene un lindo culo- decía morbosamente mientras miraba a Alexandra.

-Bueno que no se diga más, vamos por ellas-.

Alexa y yo tomábamos whisky cuando ellos se nos acercan seductoramente.

-Hola preciosa, ¿Cómo te llamas?-me preguntó ese desgraciado.

-Hola, me llamo Alejandra, ¿y tú?-mentí por seguridad.

-Alberto, sabes me parece que ya nos conocemos-me angustié mucho, ¿Será que se ha dado cuenta?... espero que no.

-No, para nada…¡Oye esa salsa que esta sonando me encanta! ¡Vamos a bailarla!-lo llevé a la pista de baile para darle tiempo a Fernando para que pusiera el somnífero en el whisky de Alberto, mientras tanto, lo seducía con mis sensuales movimientos e insinuaciones, hasta que se acabó la canción y fuimos a sentarnos, yo tomé mi vaso y él el suyo, veía con triunfo como el se tomaba todo el whisky y a los pocos minutos su vista se estaba nublando.

Con Alexa pasaba lo mismo, el tal “microbio” también estaba perdiendo la consciencia, así que ambas los sacamos del bar, los metimos en el mercedes de Alexandra y nos conducimos hacía las afueras de la ciudad y claro en el baúl teníamos bastantes “juguetes” con cual me divertiría, porque no metería a mi amiga en esto, no quiero que se ensucie las manos, ya ha hecho mucho ayudándome a dormirlos y llevarlos al lugar donde los mataría.
Llegamos a mi antigua casa, el vigilante de los cultivos de algodón me ayudo a llevarlos al establo mientras que Alexa y yo llevábamos las herramientas de tortura.
Le di la orden al vigilante que se fuera y que también le dijera a los demás campesinos, no quería involucrarlos.
Ya estando en el establo, mi amiga me ayudo a desnudar y amarrar a Alberto, en cuanto al “microbio”, sólo lo amarramos y amordazamos, lo único que deseaba es que el contemplara como asesinaba a su jefe.
Alexandra se fue del establo, ella no quería ver esas violentas escenas que se aproximaban, así que prefirió esperarme afuera.

En el establo, yo esperaba con los brazos cruzados que ambos despertaran para comenzar la ceremonia de una vez.
Esperé mucho tiempo para que se despertaran pero al fin recuperaron la consciencia.

-Por fin despertaron-.

-¿¡Qué mierda hago aquí!?-preguntó Alberto De Los Ríos.

-Estas aquí porque vas a morir-se lo dije de la forma más seca y clara posible.

-¡Tú qué quieres conmigo, perra!

-mírame la cara detalladamente… ¿Te acuerdas de mí? O mejor… ¿A qué te recuerda esto?-le pregunté mostrándole la cadena con las iniciales “LR”.

-¡Tú eres Cristina de Rivadeneira!-.

-¡Era de Rivadeneira porque tú lo mataste! ¡Ahora prepárate!-.


Lo miraba a los ojos con mucho rencor, quería destruirlo, hacerlo papilla, pero no sabía por donde comenzar, así que decidí que primero me vengaría por haberme violado, esta vez yo lo violaría pero de una forma en la cual él no lo disfrutaría en lo absoluto, así que saqué un cuchillo de gran escala y de una fuerte patada que le proporcioné quedó boca abajo…como lo quería tener, lentamente introduje el cuchillo en su ano, él gritaba de dolor, eso era música para mis oídos y eso que sólo comenzaba, seguí introduciéndolo más hasta llegar a su recto… no, deseaba más, enterré completamente el cuchillo, lo introduje tan profundamente que penetró al intestino grueso y cuando lo saqué el cuchillo estaba totalmente sucio de material fecal, volví a introducirlo en el ano, pero esta vez entraba y salía con brusquedad, Alberto hacía mucha bulla, por mi que hiciera todo el escándalo que quisiera.
Sus hemorroides estaban destrozadas, no obstante, necesitaba ver sangre, así que nuevamente lo violé con el cuchillo y los vasos capilares se reventaron, saliendo de su ano gran cantidad de sangre.
Me sentía tan plena con ver ese líquido rojo, pero no era suficiente, ahora lo volteé, me arrodillé y saque un bisturí, me acerqué peligrosamente a su masculinidad, estaba indecisa, ¿pene o testículos?, elegí comenzar con los testículos, con el bisturí corté el escroto e introduje mis manos en estas para sacar esas dos bolas de carne que estaban rodeadas de una membrana fibrosa bastante resistente, así que las apreté lo más fuerte que pude y explotaron, ensuciándome la cara de sangre mezclada con un liquido blancuzco. Ahora venía lo más divertido para mí, pero lo menos agradable para un hombre.

Mire con perversidad su miembro –Sabes, me gustan los penes circuncisos- así que proseguí en removerle el prepucio, él se retorcía de dolor, agonizaba de una manera tan excitante que le arranqué ese pellejo brutalmente, ahora su pene estaba más expuesto, entonces introduje el bisturí en el diminuto orificio urinario, Alberto jadeaba y me decía todas las groserías que se le ocurrían, pero eso no me impediría seguir, introduje el bisturí hasta que la uretra y la próstata estuvieran desechas y lo pude confirmar porque Alberto “eyaculaba” sangre…perfecto, ahora viene lo mejor, saqué las tijeras médicas y le corté el pene, ese desgraciado profirió grandes alaridos de dolor, aproveché que él había abierto la boca para gritar y le metí el pene en la boca, se la empuje para que se la tragara y de paso cerrara el pico –Esto es para que nunca más puedas violar a una mujer, hijo de puta- le dije mirándolo a los ojos fríamente.
Falta más sangre, cogí el hacha y la enterré contra el abdomen superior, le hice una gran raja, ahora me dispuse a cortar el estómago, de éste salió un gran chorro de sangre y otras sustancias ácidas, luego metí la mano al costado izquierdo, le saqué el hígado y también lo abrí viendo las sustancias que éste chispeaba.
Me acerqué a su rostro, me coloqué de rodillas, con una mano le abrí el ojo y con la otra exprimí el estómago para que el ácido clorhídrico le quemara el ojo, luego cogí el hígado e hice lo mismo, la amarga bilis caía en el ojo de ese maldito produciéndole un infernal ardor, realicé lo mismo con el otro ojo, ahora sus ojos eran inservibles así que incrusté las tijeras en sus globos oculares llegando a la retina, de ahí salió el humor vítreo un líquido gelatinoso transparente, le arranqué los ojos bastamente y en esos vacíos agujeros donde anteriormente estaban salía caudalosos chorros de sangre debido a que cuando le extraje los ojos también le rompí la arteria central retiniana, me acerqué a sus oído-Esto es para que no vuelvas a ver a una mujer desnuda, Maldito-.
Me estaba aburriendo, ya le iba a dar su golpe final.
Alberto De Los Ríos estaba convulsionando y temblando, sabía que pronto moriría pero yo debía cortarle la respiración.
Tomé el hacha y atravesé su cabeza con todas mis fuerzas, luego agarré un bloque y lo lancé de la forma más brutal posible partiéndole el cráneo, ya sabía que estaba muerto pero quería ver más sangre, necesitaba satisfacerme, con el cuchillo empecé a trazar líneas –sabías que entre más surcos tiene un cerebro significa que esa persona es inteligente, bueno te haré más listo- seguí esgrimiendo el cerebro, haciéndole hendiduras, ¡quiero más sangre!, con el hacha partí el cerebro dividiéndolo en dos hemisferios comenzando a fluir el líquido cefalorraquídeo, con el cuchillo atravesé la arteria principal saliendo disparado un gran chorro de sangre que me ensució completamente, saboreé su líquido rojo que era como un orgasmo para mí, el hecho de ver como lo destrocé me había excitado demasiado.
Sonreía macabramente con ese ambiente carmesí, pero mi expresión cambió rápidamente, me sentía vacía, matarlo no me traería de vuelta a mi esposo y a mi bebé, me sentía mal pero a la vez bien, estaba realizada, cumplí mi venganza, sólo debía rehacer mi vida.
Visualicé a una esquina del establo y observé al “microbio” intentando zafarse pero era imposible, me acerqué sigilosamente a él y se asustó terriblemente, por lo visto le causó un trauma lo que le hice a su jefe, temía que le hiciera lo mismo, pero no, sólo lo quemaré.
Tomé un galón de gasolina, la regué en todo el establo, prendí un cerillo y lo lancé al suelo, enseguida salí de ese repugnante lugar, pero me quedé observando por la ventana como las carnes de ese bastardo se deshacían y sangraban, el fuego cada vez más atravesaba los tejidos de ese estúpido, creo que ya había quemado sus pulmones porque se estaba ahogando, bueno ya sabía que prácticamente estaba muerto y no se salvaría.
A fuera me encontré con Alexandra, ella corrió hacia mí y me abrazó, yo obviamente le correspondí.

-¿Estás bien?-preguntó con mucha preocupación.

-Si Alex, estoy bien…al fin cumplí mi venganza-empecé a llorar de felicidad, por fin tenía la consciencia tranquila, ya nada me limitaba a seguir adelante.


Un año después…

Había pasado un año, todo para mi cambió radicalmente, estaba enamorada, sin embargo, nunca pensé que me enamoraría de una chica, si…mi pareja era Alexa, es extraño pero con ella me complementaba.

-Hola Cris-me saludó dándome un pico.

-Hola nena-la saludé.

-Cris, ¿Sabías que te amo?-

-Si, y yo a ti-la besé.

Fin…


¡Espero que comenten cabrones y perras mujajaja XD!

#1 @ 06:48 07/07/2008
karin-chan

83713


Nivel: Chuunin
HOLA ADRY!!!, wow, definitivamente fue asqueroso, diaj, eso de que le corto el...esto, ya sabesq ue, uy que dolor para el pobre tipo, pero pues merecido lo tenia, , tambien me sorpendio que al final se hiciera lesbi, eso si que fue un giro en su vida sentimental, jajaja, y pues que mas, muy sangriento, en definitiva, para ser de ese genero pues estuvo sanfriento, jajaja, ok, bueno ya te dejo sip?
#2 @ 01:53 08/07/2008
hipnos.saint

76389

Usuari@
Nivel: Chuunin
Hola neechan muy weno el fic ^^ mas la parte de la violacion y el dialogo del principio del 1 flash back te lo curraste! y tambien los names me gusto mucho menos lo "gore" etto me da cosita xDD sigue asi!

adios.
#3 @ 02:11 08/07/2008
gixds20

52770

Usuari@
Nivel: Kage
andaaaa....~

Espera, deja me recupero después de haberlo leído......
....

Espera, aún no X_____X

......


Listo, creo que ya . No sé si será que no estoy muy acostumbrada a leer Gore, o en serio te ha quedado bestial o.O pero bueno, supongo que eso es bueno xD, felicidades, oficialmente me dieron ñañaras

jajaja, yo lo vi bien, la ortografía muy bien; aunque ayudaría que, en vez de tantas comas, hicieras uso de más punto y seguido para separar las ideas.

Sólo me encontré con dos pequeñas incoherencias:

1.- de donde demonios sacó Alberto De los Ríos unas tijeras médicas en un establo?? o.O es que las carga todo el tiempo?? xD.
2.- si Alberto es un narco, cómo es que Luis Rivadeneira (jooo, que nombres más telenovelescos xD) pudo entrar tan campante a la casa si es que estos suelen estar rodeados de 20 gendarmes todo el tiempo???

Supongo que pudiste profundizar más en esto pero no lo hiciste para no alargar más la historia (supongo xD). Por lo demás lo vi muy bien: hay narración (mucha y muy explícita ) y debido a los nombres, los lugares y los aspectos que mencionas (lo de la coca, el cómo cultivarla y demás) da la sensación de realidad.

El shoujo-ai estuvo leve, me esperaba más xD.


Nos vemos
bye;

Pd.
X__________X (...se desvanece...)
#4 @ 15:31 08/07/2008
kalec

57466

Usuari@
Nivel: Kage
Hola cielo ^^ (vamos Kalec, entra despacio y no la alteres, que te puede cortar el epigastrio y restregartelo por las miajas) como esta mi guapa y hermosa Sexysakura (eso eso, dile lo guapa que es para que no te corte el cinber matutino) Bueno ya lo he leido, es genial, sublime, perfecto jiji (vale, ahora date la vuelta y escabullete lentamente como una rata....¡¡Aaaarrgghh se acerca, se acerca!! uff, menos mal que solo me ha dado un beso) Ha sido genial, sin faltas de ortografia, eso si creo que faltaba alguna comilla pero nada impor....(O_O...¡¡Tiene un cuchillo en la mano!! a no, que es un cortauñas) todo muy explicito y perfectamente explicado, jeje me ha echo gracia los nombre que parecen de telenovela jaja(¡¡Dios me esta cara de enfado!! aaaaaa que situacion mas delicada...a no, que se esta rascando el culo....mierda puta, el que se esta rascando el culo soy yo, y el de la mirada tambien, que tengo un espejo delante O_O) bueno como tu estreno en el gore ha sido genial, eso si, si vuelvo a leer que le cortas el.....no lo leo jajaja (Ahora si es ella la que me mira mal) era broma jaja, claaro que lo leere ^^ (u_u...me dice que vaya a la cama, va a matarme, no quiero no quiero...) ¿Mi amor, sabes que ahora las relaciones se basan en el cariño y el respeto sin sexo ni nada? ^^( o no, me ha preguntado que si no quiero hacerlo, que hago que hago) claro que quiero, lo que no quiero es morir apaleado con una cadena hasta que me cortes el jaarrl ^^ (lo he dicho, adios mundo cruel)

XD bueno fuera de coña me ha gustado mucho la historia de Cristina Estrada (o Reventiadsodnco o como coño se escriba el nombre del marido XD)

Besos guapa ^^ I lof yu (ingles del bueno)
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