#120 Kenia, claro que no me molesta hacerlo, de hecho lo hago por que eso me gustaría también que hicieran en los fics que suelo leer, pues de pronto me confío y ya han puesto varios capítulos. . gracias por acordarte del fic! xDD
Bueno, al tema del fic! que pa eso he venido xDD...
Quisiera hacer una pregunta a todos aquellos que siguen el fic
Bien, la pregunta es la siguiente: ¿Cómo desean que siga colgando los capítulos?
Por partes, como lo he hecho hasta ahora cada 4 o 5 días mas o menos... o todo un capítulo completo cada 15 días o un poquito más.
Lo digo, xq recuerdo que antes habían pedido un capítulo completo, y supongo que leerlo por partes será algo hartante... el único inconveniente sería el tiempo u.u.
Yo me acomodo a como les parezca mejor , si piden que siga así, así seguimos, y si quieren caps completos, pues los cuelgo completos =D
Espero y puedan responderme, muchas gracias a todos los que lo leen!! T^T. Saludos!
A mi me gusta como va el ritmo en partes, un capitulo estaría muy largo y en partes cada 4 o 5 dias es perfecto para mí ya no siempre cuento con el tiempo suficiente para leer un capitulo tan largo como sería si lo pones completo.
Yo voto por que siga igual!!
Por cierto si quieres que te avise cada cuando pongo un capituilo no dudes en pedirmelo he!!!! es para devolverte el favor jajajaja!!!
Besos, bye.
Holas!!!!!!
15 dias o_0 tanto tiempo ni agunto!!!de paso todo junto o_0 me muero antes de terminar...xP quiero que siga igual cada 4 o 5 dias, eso puedo aguantar, pero mas me matoxPnah bromaxP a mi me agrada que valla por partes ^-^
Buneo,sayonara!!!^-^
No aguantaria tanto tiempo sin leer...
yo diria que por partes...
no aguanto mas de 15 dias sin leer una historia...
esa es mi humilde opinion...^^
espero que.... :_(
maldicion...mi garganta...me duele, tengo gripa, hoy no fui a la secu por esta infeccion...pero me tenia que enfermar, ya era tiempo, tenia mas de 1 año y medio sin enfermedades ^^...
Me gusta más por partes, es más comodo de leer que si te lees un capitulón entero de tirón 8)
Pero bueno, como más te guste a ti, siempre la autora por delante...o era al revés? xD
muy bien, contabilizando votos...
a favor de la moción: 1..2..3... xDDD Bueno no hace falta contar, es obvia la respuesta ^^. Lo que digan mis lectores son órdenes para mi ^^. Muchas gracias por responder, esta era una duda que me venía incomodando desde hace algún tiempo, pero veo que vamos bien así como estamos ^^, y veo una nueva lectora (creo que eres lectora ^^u, si no... sorry ), hinata_sh, gracias por comentar ^^
y pues como han decidido seguir el fic por partes, pues aquí tengo la primer parte del quinto capítulo ^0^.
TERCERA PARADA Villa Oculta de la Lluvia---------------El Buen Ladrón (The Good Thief)
CAP. 5. DEBILIDAD (Parte 1)
Sumario/b> Es momento de abandonar Konoha y marchar. Nekota partirá hoy de su hogar e, inevitablemente, mirará atrás...
/////FLASH BACK ON/////
Lugar. Konoha, algunos días antes de la desaparición de la aldea/em>
-Vamos...que después de un tiempo se vuelve molesto ¿porqué no sales de una vez?...-baja la voz-... o ¿es que me estaré volviendo loco?
Esto fue lo que preguntó aquel hombre volviéndose a sus espaldas, observando al aire que circulaba en medio de la avenida. Nadie respondió, pero él estaba seguro, de que aquel niño le venía siguiendo desde hacia varias calles.
El pequeño, viéndose sorprendido, no tuvo más remedio que salir a descubierto, para enfrentarle.
-Oh! entonces sí había alguien
- ... –Nekota le observó nervioso.
-¿Qué es lo que buscas de mi?- volvió a preguntar aquel sujeto
-Yo...- respondió el pequeño, observándole bien. Repasó sus rasgos, examinó su cara, su rostro serio y cabal, su cabello y ojos oscuros, incluso esa mirada imperturbable, todo ello le era familiar; no había duda de quién era aquella persona- ... yo... yo vine para hablar con usted...
-¿Mmm? habla entonces...
-Yo le vi... en el funeral de mi padre... usted es Yamato-san ¿no es así?
Aquel hombre le observó.
- ...y tú...eres su hijo, Naruto-chibi... ¿o me equivoco?
-¡¡Nekota!!- rectificó el niño- ¡¡mi nombre es Nekota Uzumaki!! no Chibi!! >.<’
-Bien, bien...- tranquilizó Yamato- es sólo que se me ha quedado el apodo que te llamaba tu padre... si es que eres idéntico a él ^^
- ...- Nekota le miró algo molesto. No sólo había tenido que soportar aquel apodo de su padre, si no que ahora sus conocidos le llamaban de igual manera.
< “Sin embargo...- pensó el niño con tristeza- ... en estos momentos no me molestaría escucharle llamarme así...” >
-Y bien...Nekota Uzumaki...- continuó Yamato- ¿qué es lo que buscas de mí? me has estado siguiendo por media hora...
-Yo...-intentó Nekota- ... he venido a unirme
- ...¿? ¿Unirte a qué?
-A la misión
- ... ¿a qué misión te refieres?
-La misión que partirá mañana en la noche... la misión de rescate
- ...- Yamato le observó, su semblante de pronto se volvió serio- y... ¿qué es lo que sabes acerca de eso?
-Escuché que parten a la ciudad de la roca, para buscar un grupo perdido
-¿Quien te ha dicho eso?
-Yo... lo he escuchado del consejo
- Mmm...
< “Así que...- pensó Yamato- ... el consejo ya lo sabe... vaya si son rápidos! ... pero... ¿cómo lo han averiguado?” >
-¿Entonces quieres unirte a mi misión?- preguntó acercándose al niño
-Si!!
-¿Porqué?
-Porqué es mi deber- contestó Nekota sin vacilar- soy el hijo del Hokage, es mi deber proteger la aldea y a sus habitantes... más aún a aquellos que se encuentran perdidos
-Entiendo... –contestó Yamato- pero no puedes ir
-¿¡Porqué!? Ya me he graduado de genin! soy apto para cumplir misiones!
-Pero no eres apto para llevarlas, Nekota
-...
-Si, ya te has graduado de genin, pero tú cuerpo aún no está listo... tu corazón está enfermo...
- ...- el niño baja la mirada molesto, mientras rechina los dientes con furia- ¿cómo lo supo?
-No es noticia nueva... el rumor de que el hijo de Mittsudaime haya abandonado la academia por una enfermedad... y de que si no fuera por tu padre nunca hubieras pasado el examen genin.
-Yo presenté el examen... y lo aprobé, no obtuve la bandana solo por mi apellido
-Lo sé... pero tu corazón es débil, no podría llevarte a la misión
-...
-Piensa... ¿qué es lo que diría tu padre si te dejo marchar conmigo?
Nekota le miró serio, sin parpadear siquiera.
-Diría que está orgulloso de ser mi padre...por querer dar mi vida por la aldea
-...!!- Yamato le observó unos momentos, al término de los cuales no pudo evitar emanar una leve sonrisa. Cientos de memorias aparecían en su cabeza en segundos. Tantos recuerdos de aquel personaje, del que ahora se sorprendía de ver la viva reencarnación... en un cuerpo más pequeño.
-De acuerdo- dijo- te diré cuál será tu trabajo en esta misión
-...!!- Nekota le miró sorprendido, incluso él se impresionaba de que sus palabras hubiesen hecho efecto en Yamato- ... ¿en serio? ¿En serio?
-Si...
-¿Cuál es mi misión?
-Si tanto deseas proteger a la aldea... eso es lo que harás
-¿Eh?
-Te quedarás aquí... y cuidarás de Konoha
-Pero..!!!-replicó el niño- Yo quiero ir con usted, Yamato-san
El aludido sonrió.
-Escucha, escucha... no me has dejado terminar
-...
-Nekota...- nombró Yamato hincándose en el piso, hasta quedar a la misma altura que el rostro del niño, quien le miraba algo confundido, con el rostro sonrosado y emocionado- ... tú lo sabes, lo que el consejo pretende hacer...
-...
-Se avecinan tiempos difíciles para la aldea... el nombramiento del nuevo Hokage traerá discordia, y miedo, entre los pobladores... si permaneces aquí, como lo hubiera hecho tu padre en estos momentos... la aldea se sentirá más tranquila
-...
-Ésa es tu misión Nekota, proteger a Konoha, no abandonándola...
/////FLASH BACK OFF/////
******Parte1******
Lugar. Konoha, unas horas después de la partida de Konohamaru/em>
-Proteger a Konoha...-suspiró Nekota, mientras comía de una manzana el último rastro, antes de encontrarse con el corazón-...mmm...
Arrojó los restos de la fruta hacia la maleza vecina, que circundaba el camino cuesta abajo. Recostó su cuerpo sobre el césped, cruzó los brazos debajo de la cabeza y cerró los ojos, mientras la brisa, provocada por la altura del monte, le acariciaba el rostro.
A sus espaldas se encontraba la pared de un acantilado, que subía más de 35 metros hacia la punta del cerro Este, gran loma de piedra caliza que veía de frente, y a lo lejos, los rostros de los Hokage. Nekota se encontraba en el otro extremo de la villa... un lugar olvidado por los aldeanos, pero siempre vigilado por los ojos atentos de Los Grandes.
Sublime vista la que ofrecía tal zona, desde la cual se apreciaba entera la ciudad, cada calle, cada casa, cada rincón escondido y cada intención.
El lugar en el que descansaba el muchacho era, por más, un escalón del acantilado, que mediaba el recorrido entre la punta de este y el extremo más bajo de la ciudad; a tal lugar sólo era posible acceder por medio de un sendero, fabricado por los arquitectos de los rostros de los Hokage, con motivo de vigilar a lo lejos la construcción de los mismos monumentos.
Era un terreno pequeño, en el había sido instalada una pequeña cabaña de subsistencia, que aún guardaba, en evidencia del uso que se le había dado como refugio de los arquitectos, los mapas cartográficos de la ciudad. Una pequeña casa de apenas 4x4 metros de superficie, una ventana, una puerta, una chimenea, una mesa y una cama, eran los únicos muebles y accesorios que contenía.
Esta era la casa de Nekota Uzumaki, quien, después de la noche trágica, había escogido como puesto de vigilancia, para así poder mantener constante guardia por sobre todo aquello que ingresaba o salía de la villa. Así de celoso se había vuelto con su hogar, así de protector había sido con aquella ciudad en ruinas.
Era tarde, y la hora de la cena se avecinaba. Aunque Nekota no comería, pues todos los víveres ahora se encontraban empacados en su mochila de viaje, que preparó con ansia después de la partida de Konohamaru.
Sólo se había dejado fuera una manzana, que aprovecharía para calmar su hambre.
Abrió los ojos, miró el cielo, y calculó el tiempo. Eran alrededor de las 7, aún le quedaban cerca de dos horas, antes de que el grupo guerrero de la caravana le encontrase.
Pero también ese era el tiempo que faltaba para que emprendiese su escape de Konoha.
En dos horas Touza-kun, su padre, y posiblemente algún aliado, se darían cuenta, después de recorrer toda la ciudad, de la existencia de la cabaña, e irremediablemente irían en su busca.
Les había estado vigilando desde las 5, observando sus movimientos desde su puesto de control, y había calculado que, según el rango de cada hombre, y el tiempo que tomaba cada uno en recorrer tal distancia, para las 9 de la noche estarían tocando a su puerta.
Eso considerando que Nekota tuviese suerte... y es que el muchacho nunca la tenía...
Pero no podía escapar aún. La única forma de salir de aquel peldaño era bajando el sendero, que se extendía por la pared del acantilado a plena vista de la aldea. Si bajaba en estos momentos, lo más probable era que Touza y los suyos pudiesen verlo... pero si esperaba hasta el anochecer, en el momento en que él calculaba se darían cuenta de la cabaña e irían en su busca, emprendería la bajada por el sendero. Así es, sonaba loco, bajar por el mismo camino en el que sus adversarios comenzarían a subir... irremediablemente se encontrarían a mitad de camino. Pero lo que ellos no sabían era que Nekota conocía dicho sendero aún mejor que la palma de su mano, y aprovecharía tal ventaja sobre ellos.
El sendero, fabricado de piedra, madera y otros materiales, pendía delicadamente por sobre el borde del acantilado, como una delgada rampa inclinada que guiaba hacia la villa. Más los constantes deslaves de tierra que provenían de la cima a causa de las lluvias, alentaron a los arquitectos a construir uno alterno... un escape de emergencia.
Tal escape era casi invisible, puesto que el viento y los años le habían cubierto de polvo y lodo, haciendo que la pared se engrosase y el sendero se hiciese delgado. Este ahora era un escape suicida. El espacio apenas daba para que un par de pies jóvenes, como los de Nekota, pudiesen caminar con temor, apegándose a la pared para evitar la caída, y escapar.
Así pues, Nekota esperaría a la hora prevista, y en el momento en que se percatase de que aquellos hombres comenzarían a subir, él simplemente bajaría, y justo antes de encontrarse con ellos desviaría su camino por el sendero de emergencia; sólo entonces podría escapar de la villa sin ser visto por ellos.
Este era el plan que se maquinaba dentro de la mente del muchacho, mientras yacía recostado en el suelo del peñasco. Así permaneció por alrededor de una hora, mientras revisaba cada paso del escape, cada detalle, procurando que nada le viniese por sorpresa, procurando que todo error estuviese cubierto, y advertido.
De pronto las palabras de Yamato volvieron a sus pensamientos.
-Proteger a Konoha...-murmuró, mientras abría de nueva cuenta los ojos- ... ojala hubiese podido hacer algo...-se incorpora y mira hacia el monte de los Hokage-... ¿qué habrías hecho tú padre?
Pero no recibió respuesta alguna... más el joven Nekota no la esperaba. Guardó silencio, mientras se hundía unos momentos en sus pensamientos; volvió a mirar al cielo, y se dijo que sólo tenía una hora, más o menos, para preparar sus cosas y escapar.
Se levantó y con paso pesado caminó hacia la cabaña, entró en ella, y con una ligera angustia, de abandonar lo que por seis años había sido su refugio, comenzó a empacar los pedazos de su vida pasada... aquello que había sobrevivido a la tragedia.
Recorrió el lugar, cerrando ventana, apagando chimenea. Miró la pequeña habitación, esperando no olvidar nada, y vio, en una esquina, reclinada sobre la pared, una espada de gran tamaño envuelta en una tela negra. Aquella arma era la que Touza se había dejado atrás al momento de su escape, y que Nekota había recuperado de regreso a su refugio. Unido al recubrimiento negro de la espada, para protegerla de las inclemencias, se unía una correa de cuero que el muchacho había incorporado para poder cargarla a sus espaldas.
Al lado de la espada se encontraba la mesa, en donde reposaban un plato y un vaso metálicos, de aquellos usados por los campistas para calentar los alimentos. No había gas en la casa, ni si quiera contaba con una cocina, así que su única forma de preparar la comida era haciendo fuego al exterior de la cabaña... o utilizando la chimenea como cocineta cuando el frío arreciaba demasiado en el exterior.
Al lado de los platos, la comida, empacada y lista, en una bolsa de plástico, que le permitiese permanecer fresca hasta el momento en que Nekota sintiese de nuevo hambre.
Se acercó a la cama, y sacó una mochila del cajón, metió la comida en las bolsas laterales y luego la poca ropa con la que contaba en el fondo. Dobló cuidadosamente su pijama, sus cambios de sandalias, ropa interior y alguna que otra playera. Se dejó el pantalón gris y una camisa blanca (que era lo que normalmente portaba) afuera, para luego calzársela. También se dejó la chamarra gris, pues todo anunciaba que aquella noche haría un frío infernal.
Dejó la mochila cerca de la puerta, y regresó a la cama, para hacer a un lado el colchón de la misma. Debajo de esta encontró su estuche de armas, herencia de su padre el Hokage. Lo revisó, contabilizando el número de estrellas con las que contaba. En poco más de seis años había extraviado casi dos docenas de estrellas, entonces, ante esta carencia, se sintió aliviado de tener la espada en su posesión.
Ciertamente Nekota no era experto en el manejo de esta arma, más las tardes de entrenamiento con su padre le habían valido para aprender los aspectos básicos, y teóricos, de los mejores espadachines. Nekota era un niño enfermo, y jamás pudo igualar a su padre en el uso de fuerza y chakra, más eso no le impedía el poder estudiar cada jutsu que Naruto realizaba. Nekota conocía perfectamente, de pies a cabeza, y hasta con los ojos cerrados, cada movimiento necesario para realizar técnicas tan difíciles, incluso como el rasengan; pero a pesar de esto, no podía ejecutarlos...
La debilidad de Nekota era su corazón, que reclamaba doloroso a cada esfuerzo físico extremo, dejándole exhausto, impidiéndole continuar con las técnicas aprendidas. Irónicamente el muchacho sabía ejecutar cada técnica, cada jutsu, que alguna vez su padre utilizase... pero la condición de su cuerpo le impedía hacer uso de ellas.
-Soy tan débil...- murmuró Nekota mientras cargaba la pesada espada, y la colocaba en el marco de la puerta, junto a la mochila. Aseguró el cierre y la correa de la misma, y regresó su vista hacia la cama.
Tendida y lista, tal como la había encontrado aquella mañana, en que llegó a la cabaña, atemorizado, hambriento, y esperanzado de encontrar alguna persona con vida, al creer que la cabaña estuviese habitada, engañado por el humo que sobresalía de la chimenea, y la luz de una veladora que brillaba por el marco de la ventana.
Pero no... Todo había sido una vana ilusión. Aquella casa, y aquellos que la habitaban habían sido, al igual que toda la aldea, víctima de la oscuridad, de aquella masa que se había formado a la cabeza del monte de los hokage y que se había tragado cada vida, de cada persona, en la villa...
*****
Se acercó a la cama, tomó una de las almohadas y la arrojó lejos, para descubrir aquel tesoro escondido, de patas y orejas peludas, mirada tierna y cola sedosa. Yüki, con el mismo semblante de siempre, le observó desde la suavidad del colchón.
Nekota le devolvió la mirada, melancólica, y le tomó entre sus brazos, acariciando su lanosa piel.
El zorro de peluche se dejó inundar del cariño que el niño le ofrecía. Tal era esa la última vez que estuviesen juntos.
-Yüki...-nombró Nekota, mientras lo alzaba con ambas manos, para mirarle bien- ... lo siento, pero no puedo llevarte conmigo.
El afelpado animal no respondió. El niño lo colocó bajo su brazo, y salió de la cabaña. Se acercó al acantilado, hincando sus rodillas para alcanzar el nivel del suelo, y así poder arrancar una pequeña flor, que increíblemente había sobrevivido a las inclemencias del tiempo.
Tras este acto, caminó algunos metros al este de la cabaña, y encontró frente a su vista tres tumbas; Tres lápidas construidas con fragmentos de piedra iguales en tamaño, forma y constitución. Tres sencillos sepulcros, los tres sin nombre, los tres igualmente fabricados por manos infantiles.
Lo único que los diferenciaba, era que uno de ellos rebosaba en flores.
Se acercó a esta última tumba, y colocó sobre ella la pequeña flor, para sumarla a la colección que ahí permanecía. Decenas de pequeñas florecillas rodeaban la base de la lápida, y en medio de todas ellas, colocó al zorro.
-Ya sabes, Yüki...-comenzó Nekota mientras tomaba asiento y juntaba sus manos en una oración- ... que tu trabajo ha sido protegerme, siempre lo has hecho, desde que era pequeño... pero ahora debes proteger este lugar... y a esta persona... – observó las otras dos tumbas, austeras y solitarias, incluso un tanto grises- ... ...Ustedes fueron trabajadores en esta cabaña, lamento que no los conociese, pero he rezado por sus almas, y los he puesto juntos para que se hagan compañía... ... -ve las tumbas sombrías- ...lo siento, ustedes dos, quizás también deseen que les adorne con una flor diario, como lo he hecho con esta tumba...pero no puedo hacerlo. El invierno apenas ha comenzado y todas las flores han marchitado. Ha sido un verdadero milagro que en este acantilado aún haya sobrevivientes, y de tal belleza... es por eso que he decidido utilizarlas todas en ELLA... he arrancado cada flor de este lugar y lo he puesto en su tumba, para compensar la soledad que sentirá cuando me marche, así sentirá que por lo menos tendrá una flor por cada día que esté ausente...
Guarda silencio unos momentos, y cerró los ojos, mientras en su cabeza rezaba una invocación al descanso de un alma. Inevitablemente una lágrima intenta brotar, pero el muchacho logra contenerla.
-No...-se dijo- prometí no volver a llorar... pero... pero es que es tan difícil... MADRE... ¿Dime cómo hago para no volver a llorar? ¿Dime cómo hago para ser tan fuerte como lo fue mi padre? –deshace la forma de sus manos, y las recarga sobre la tierra en la que se cernía la tumba, acariciándola, como acariciando a una persona amada- soy débil... ayúdame madre... vuelve a mi, y dime que todo estará bien.... vuelve a mi y sonríeme, como lo hacías antes de que mi padre muriese... como lo hiciste esa noche antes de morir...
Calla de nuevo unos momentos. Mientras sopesa las palabras que había dicho, y veía la lápida, que no contenía ningún epitafio.
-No...- continúa, ya controlado el llanto- ... me he equivocado de nuevo...esa no fue la verdadera sonrisa. Esa sonrisa no se acerca ni en lo más mínimo a la sonrisa que nos dabas a mi y a mi padre aquellos días, en que todo estaba bien, en que tú estabas bien... pensándolo bien...desde el día de la muerte de tío Neji, tú jamás volviste a sonreír de la misma manera... creo que fue desde ese momento que comenzamos a perderte... en que comenzaste a marchitarte...
Alarga un brazo y toma al zorro por una de las orejas, lo levanta y lo lleva hacia su pecho, para darle un tierno abrazo.
-Es por eso que he traído a Yüki, madre, para que te proteja, y esté a tu lado... y así será como si yo estuviera aquí también... no quiero que entristezcas por mi partida, piensa en eso... Yüki te cuidará, y... –apunta su brazo hacia el monte de los Hokage, que se divisaba perfectamente desde ahí- ... y mi padre también ¿lo ves? él te está observando, desde ese monte...
Una brisa comenzó a soplar, bajando desde la cima del acantilado para llegar a la cabaña, y de ahí a la villa. Nekota observó el paisaje de la aldea, a sus espaldas. Sabía que no tenía ya mucho tiempo. Debido a la brisa, el olor de la madera quemada y el humo que aún brotaba levemente de la chimenea bajaría hasta las calles, y entonces sus captores se darían cuenta de su ubicación.
Suspiró, y la brisa se hizo más intensa. El aire levantó las pequeñas florecillas, arremolinándolas por sobre la tumba, bailando también alrededor del muchacho. Algunas de ellas terminaron su viaje en el cabello de él, acariciándole el rostro en su trayecto hacia el suelo una vez calmado el ventarrón. El joven sonrió, y colocó al zorro de nuevo entre las flores restantes.
-sabía que te alegraría escuchar eso... mi padre una vez prometió cuidarnos a ti y a mi ¿lo recuerdas? ... –baja un poco la mirada- y de igual manera yo prometí, el día de su funeral, protegerte a ti, a la aldea... y a ese bebé que esperabas... a mi hermanito... ¡¡pero no pude!!- exclamó de pronto, molesto- ... me paralicé...fui demasiado débil como para poder hacer algo...y... y ahora, ese nuevo Naruto-chibi no fue capaz de nacer... –observa al zorro, un tanto triste-... es por eso que también he puesto a Yüki en este lugar, porqué aquí yacen tú, y mi hermano menor... él murió contigo... y es mi ofrenda, mi disculpa a él, por no haber sido un buen hermano mayor...
*****
, espero y les haya gustado lo de la mamá de Nekota, sé que no fue muy original u.u , pero va con la historia que tengo preparada ^^
ELLA ... lo dices asi como si fuera un personaje ahi to misterioso como intentando darle fuerza y 2 lineas despues dices quien es xDDDD lo siento pero aqui me dio la risa (si soy raro que pasa?)
El tio Neji? que yo sepa neji no tiene hermana xd, supongo que sera una manera afectuosa de llamarle , pero por si acaso aclaramelo xDD
No esperaba que fuera un hyuga la verdad , por eso de los ojos y tal , porq se supone que el byakugan tendria que ser por un gen predominante de los hyuga, porq si no para que salgan hyugas con el byakugan tendrian que liarse entre ellos que mal rollo xDDD(no intentes entender esto si no has dado biologia de cuarto),aunque bueno no creo que eso lo tenga claro ni el mismo kishi xDDD
Oye es cierto! o.o
Si se lían con diferentes personas cada vez, eventualmente el byakugan debería desaparecer!! LoL!!!
Eso de "el tío Neji" Hinata y Neji son primos, el primo de tu padre/madre es tu tío n____n (hasta donde yo entiendo, ya que me estoy confundiendo un poco @____@)
EXCELENTE ^^
EDIT: Nooooooooo T______T porque deja a Yüki!!!??? los animales de felpa no ocupan much espaciooooo.
Nekota so BAKA!! xDDD
Como prometí, una parte de capítulo cada tantos días (aunque creo que me he pasado por unos cuantos ^^u). Este quinto cap es de los más cortos, y por eso esta segunda parte, de hecho es la última . Gracias a todos por leerla, y espero la disfruten, aunque me ha salido un poco corta -,-!
CAP. 5. DEBILIDAD (Parte 2)
*****Parte 2*****
Era un jueves, de noviembre... y la canción era una de viajes, y despedidas.
Sus labios tarareaban, y el sonido de sus palabras entrecortadas eran llevadas por el viento hacia el camino que dejaba lejos, en su pasado.
Su paso era lento, pero con fuerza, y su rostro era alegre... apenas.
Nekota Uzumaki caminaba tranquilo por una vereda descubierta, mientras a su espalda cargaba los últimos restos de su vida en Konoha. La presencia de una mochila al hombro, rebosante de artilugios, le daba el matiz de marchante, preparado para el viaje; su chamarra y gorro alistados, le preparaban para el invierno; y la espada colgante, le preparaba para la guerra...
La guerra que tendría que afrontar de ahora en adelante, si es que quería llegar a su destino, a ese destino que se había prometido a si mismo... a ese destino que le había jurado a su madre cumplir.
-♪♫♪Y volverán...- tarareó- ... volverán los que han ido a pelear... y volverán... volverán, volverán... y para siempre permanecerán... ♪♫♪
Calló un momento, más no detuvo el paso. El sonido de las aves silbantes le indicaba que se encontraba cerca de un lago. Viró su cuerpo hacia el norte, y agudizó la vista esperanzado en ubicar su punto de referencia. Suspiró. Volvió a virar, esta vez hacia el sur... o lo que él pensaba era el sur
-De... demonios- murmuró- ... creo... que me he perdido
Bajó la mochila, junto con la espada, y tomó asiento, a mitad de la vereda. Se cruzó de piernas, mientras calentaba su cuerpo de espaldas al sol mañanero; entrelazó los brazos sobre el pecho y meditó unos momentos, tras los cuales se quitó el gorro montañés, liberando los mechones rubios que bailaron al son del viento.
Metió la mano en el gorro, y sacó de su interior un papel cuidadosamente doblado. No con el mismo cuidado, lo abrió, estruendosamente, para posarlo luego por sobre el suelo en el que descansaba.
Lo que el muchacho tenía ante su vista era un mapa... un viejo y antiguo mapa del país del Fuego.
-Mmmm....- dijo, mientras se rascaba la barbilla- según esto... creo que me encuentro al sureste de Konoha... ¿o será el noreste?...- da la vuelta al papel- ... la verdad es que es difícil distinguir en este plano dónde es arriba y dónde es abajo...- medita un momento- baah!!! – lo arroja por sobre el hombro, haciéndolo bolita-... la verdad es que jamás aprendí a leer estos mapas, son un poco complicados para mi...
Se da por vencido, y termina por dejarse caer en la grava, cruzando los brazos por debajo de la cabeza, y bronceando su rostro ante el sol. No pudo evitar el observarle unos momentos a vista directa.
-El sol...- se dijo- recuerdo que mi padre una vez me dijo que utilizara el sol para ubicarme...- cierra los ojos- aunque no creo que pueda fiarme de sus palabras ^^u, así fuese el Hokage no creo que pudiese regresar sólo a casa sin ayuda de alguien... –vuelve a abrirlos, recordando- ... ¡¡aunque!! Creo que alguna vez tía Sakura me dijo algo sobre las estrellas... algo sobre seguir a la estrella más brillante... pero no sé si el hecho de seguirla me lleve a Konoha, o a la villa de la roca...
Guardó silencio unos momentos.
< “La villa de la roca...- pensó para si- ... después de lo que dije a Konohamaru, es seguro que irá a ese lugar... que buscará a Yamato. Entonces lo que debo hacer es ir también a esa villa, sé que si lo hago encontraré a Konohamaru, y posiblemente a Yamato y a los demás ANBUs también... aunque...” >
-Diablos!- exclamó- ¡¡Es que no conozco donde jodidos está esa villa!! ...- se rasca la cabeza- me avergüenzo... jamás antes había abandonado Konoha... la verdad es que no estoy muy seguro de qué hacer; si tan sólo mi padre me hubiese dejado acompañarle a alguno de sus viajes... ahora no estaría en esta situación...
-... Me...-continuó- …me pregunto qué es lo que diría tía Sakura de mi en estos momentos, si viera mi situación...- sonríe- ja ja... es seguro que me reprende... o me golpea, o primero me golpea y luego me reprende... ja ja...tía Sakura...
< “Tía Sakura...-nombra en su mente- ... me gustaría saber en dónde te encuentras ahora, ¿Qué es lo que haces? ¿Con quien estás? ¿Estás sola? ¿Estás triste? ¿Piensas en mí? ... ¿Aún te acuerdas de mi? ¿Del hijo de Naruto, tu gran amigo?... pero, lo que más me interesaría saber es... ¿Tía Sakura, sabías tú lo que iba a pasar en Konoha? ... tú abandonaste la aldea sin previo aviso; visitaste a mi madre antes de aquella noche, discutiste con ella... no sé porqué razón, pero tú querías llevarme contigo, eso lo recuerdo muy bien. Me pediste que te acompañara, pero yo no podía abandonar a mi madre...o más bien, ella no quería dejarme ir y... tú te fuiste...” >
-Aún...- murmuró de pronto- me pregunto que hubiese pasado si hubiera aceptado ir contigo esa noche...
< “Pero... –se dijo- ya es tarde para pensar siquiera en esa posibilidad” >
Volvió al paso, luego de un breve descanso y de comer un poco de su merienda…
…o lo que quedaba de ella.
Cuatro días llevaba marchando, en los cuales siete veces había cambiado de dirección, y dos veces había regresado en sus pasos para intentar encontrar, de nuevo, su “ubicación”. Ciertamente Nekota Uzumaki no era muy buen viajero...
Para el anochecer del quinto día, la comida agonizó, jamás planeó tardar tanto en dar con la villa de la roca, y los nervios de perderse en la nada comenzaron a invadirle.
Se encontraba cruzando el fondo de un cañón, que cortaba por la mitad un sendero de montañas; el inocente joven caminaba por el centro, temiendo volver a perderse en su camino, e intentar animar el paso, pues los alimentos se habían agotado horas antes del amanecer de ese mismo día.
El frío comenzó a arreciar, ante la presencia del aire invernal, lo que lo obligó a calzarse su gorro montañés y la chamarra. Temiendo ser emboscado a mitad de la noche, apegó su marcha a la orilla de la montaña, en el punto en donde el cañón finalizaba y las faldas de la cordillera daban inicio. Algunos árboles de espinas frondosos le daban cobijo de posibles miradas, escondiéndolo sutilmente mientras durara la caminata.
No quería viajar más, pero la situación le obligaba a seguir. Sus reservas estaban en cero, y en medio de aquel lugar no había plantío suficiente del cual subsistir, ya ni que decir del agua que necesitaría para mantener su cuerpo en funcionamiento. Dos noches llevaba sin dormir, esperanzado en aventajar un poco el recorrido, más el esfuerzo, aunado a la poca comida de la cual había dispuesto, y el ininterrumpido ritmo que llevaba, caminando en día o en medio de la oscuridad, le habían fatigado de sobremanera. Inevitablemente jadeaba, y su respiración entrecortada se volvía en dolor, que cruzaba desde su pecho hasta llegar a su espalda.
-oh… no…
Aquello era mala señal. No podía darse el lujo de enfermar... de nuevo
Fue hace poco más de cuatro años la última vez que sintió ese mismo dolor, mientras recorría la aldea, en su soledad absoluta. Entrenaba diariamente, esperando poder algún día ejecutar el Kage Bunshin con tal profesionalidad como los mejores que existieron en aquel lugar, pero después del doceavo intento, simplemente desfalleció. Lo último que recordara de aquella tarde, fue hacer los sellos, y ejecutar la técnica. 42 clones, para el doceavo intento, es el número que había contado, y ese había sido el resultado; perfectamente ejecutados, más un dolor intenso le atacó, y lo único que divisó fue la tierra acercándose a él, de forma rápida, y golpearle el rostro, sin clemencia.
Permaneció en ese lugar, inconsciente, quien sabe por cuánto tiempo, cuántas horas, o cuántos días...
Despertó después, agitado y aún adolorido, con el cuerpo debilitado. Asustado, pues pensó se encontraba ya en el otro mundo, acompañando a sus padres. Tardó algunos minutos en comprender lo que había pasado: el entrenamiento le había hecho enfermar el corazón, el cual, “medianamente” bien, años después de la última operación que le hiciese Sakura Haruno, la mejor ninja médico de Konoha por esos tiempos, y que le hubiesen practicado en calidad de emergencia, tras sufrir un terrible atentado...
Su corazón fallaba, y ahora, a la mitad de su viaje, Nekota no podía hacer otra cosa más que rezar, para que no volviese a caer enfermo, como aquella última vez, en la que tuvo que reposar por meses, hasta que se sintiese lo suficientemente fuerte como para volver a andar...
-no...- murmuró el joven, mientras presionaba con su puño el área de la chamarra justo encima del corazón- ... no puede ser...
Se angustió, de sentirse débil nuevamente; apresuró el paso, si no encontraba un lugar rápido, caería rendido a la mitad del cañón, y moriría sin más...
La continuidad era horrorosa, y la salida a la cordillera apenas era visible. Pareciera que esta se alejaba a cada paso que daba.
Por fin atinó a correr, desesperado por que aquello terminase.
Tanto corrió, y tanto se desesperó, que no se percató del momento en que abandonaba las puertas del cañón, y se adentraba a un extenso valle de pastizal. Recorrió aún otros cuatro kilómetros cuando por fin divisó, a lo lejos, las portezuelas de una gran ciudad, que, metálicas, le esperaban abiertas de par en par, como invitándole a entrar, y a disfrutar de su acogida bienvenida.
La sonrisa afloró en su rostro, y el dolor se volvió un simple recuerdo... más podía la felicidad de haber llegado a algún lugar, que una enfermedad.
*****
Inexplicablemente comenzó a llover. Tan de pronto como aquella villa había aparecido ante sus ojos, así de pronto había iniciado el aguacero; la noche, fundida entre la llovizna, se hacía espesa y dolorosa, incapaz de mostrar al muchacho su verdadero rostro... sólo sombras, y extrañas siluetas en el cielo, eso era lo que aquella villa daba a su nuevo visitante...
- ...
Nekota recorrió las calles con visible incertidumbre, la pesada lluvia caía sobre su rostro sonrojado, confundiéndole al doblar cada nueva esquina. El sonido del agua rebotando entre las metálicas paredes producía un eco casi terrorífico y en sus ojos no cabía el ver tanta bruma, tanta sobriedad, tanta soledad...
Aquella villa parecía totalmente vacía.
Acaso habría llegado a otra Konoha... ¿…muerta...?
-No...-comenzó a murmurar- ... no entiendo... ¿Dónde están los habitantes de este lugar?
Caminó algunos metros más, adentrándose por la avenida principal, mientras escuchaba el agua correr en forma de riachuelo por las calles aledañas, cayendo de forma estruendosa, y rebotando por las altas paredes metálicas de la villa hasta llegar al suelo...
-¿huh?...
Nekota detuvo su paso algo abrumado. Aquello no era el sonido de agua cayendo, aquello era... algo más...
El sonido de un objeto pesado, golpeando las paredes, descendiendo rápidamente, en dirección hacia él. Volvió su mirada, espantado por el chapotear del agua detrás de su persona. Vio el agua de un charco saltar, pero no pudo ver el causante de eso... más Nekota ahora estaba seguro de lo que ocurría: alguien le seguía.
Tanto desierto en una sola villa no podría ser otra si no una emboscada, una trampa.
Tenía la sensación de ser observado, y sumergido entre la ligera neblina que se formaba, solo podría ser ahora la presa perfecta.
Inmediatamente llevó su mano hacia el mango de la espada, que descansaba en su espalda, lo sostuvo con firmeza y... esperó.
Algunos momentos permaneció así, con el corazón latiéndole fuertemente, y las piernas temblándole. Ya no sabía si aquello se debía a la fría agua de la lluvia, o al miedo que le causaba encontrarse en tal situación.
De alguna u otra manera, debía mantenerse sereno. Respiró profundamente, y calmó sus nervios, algo que le costó mucho trabajo realizar. Pero lo logró.
De pronto otro chapoteo se dio a cabo. Esta vez a pocos metros de él, a su derecha más específicamente. Seis segundos después, se daba a su izquierda nuevamente. Ahora el patrón era evidente. Alguien, o algo, le estaba rodeando.
< “El sonido parece el mismo en cada vez...- se dijo Nekota, mientras aguardaba a la mitad de la avenida inundada- ... es posible que sólo sea uno, pero... no puedo ubicar de dónde provendrá la siguiente vez!!” >
El agua continuó saltando a su alrededor, tal como si pesadas piedras cayesen del suelo, irrumpiendo la tranquilidad del lugar, pero aquello no eran piedras. Eran pisadas, pasos, saltos y demás movimientos efectuados por un posible agresor, del cual el muchacho debía tener plena conciencia.
Hasta lo que podía percibir con sus habilidades, era un solo ejemplar, que giraba en torno a si, a una gran velocidad. Tal pareciese que se apoyaba sobre las altas paredes de las construcciones para cambiar su ubicación cada vez, y evitar que el joven ninja le localizase por medio de los chapoteos. Pero lo que esta figura persecutora no sabía, era que Nekota no se guiaba por el sonido del agua al ser golpeada, si no por el sonido que producían sus pies al tocar la pared para tomar un nuevo impulso.
Aunque leve, los ágiles pies de aquella sombra lograban producir una vibración, que Nekota logró captar tras varios segundos de concentración, en los que, para su mala suerte, el radio del círculo que el agresor formaba alrededor de él fue disminuyendo hasta casi sentirlo pasar tras su cabeza. Escuchar el aire ser cortado al saltar rápidamente, e incluso el percibir su respiración al calcular el nuevo lugar en el que caerá.
< “izquierda!!!- se dijo Nekota mientras desenvainaba la pesada arma de su espalda, para lanzar la estocada hacia el lugar en el que creía se encontraría aquel “algo/alguien”- ... ¿huh?” >
Pero Nekota se equivoco. O más bien... su persecutor fue más rápido que él. De ante mano vio los movimientos de su mano, y se percató de que atacaría, por lo que había logrado cambiar de dirección antes del momento de la estocada.
-¡¡Equivocado!!- exclamó una voz masculina, perteneciente a una sombra, que se presentó justo al lado derecho del joven Uzumaki, mientras se preparaba para brindarle un buen golpe al torso.
-Rayos...- alcanzó a comentar Nekota, mientras agachaba su cuerpo, en dirección al suelo para evadir el ataque. Posó la mano que tenía libre en el piso, y utilizando la potencia usada en la estocada, logró impulsarse a si mismo hacia atrás, realizando una marometa, mientras pretendía caer de espaldas y volver a blandir el arma.
-No... No tan rápido- murmuró la sombra, mientras daba vuelta a su cuerpo para evitar que la marometa pudiese terminar de ejecutarse. Antes de que Nekota pudiese poner pies sobre la tierra, su cuerpo terminó por encontrarse con una de las piernas de su agresor, quien le propinó una fuerte patada en el pecho. El joven apenas alcanzó a colocar sus brazos entre el golpe para defender su, de por si, delicado corazón.
-¡¡Aghh!!- exclamó, mientras resbalaba por el piso mojado unos cuantos metros, hasta llegar a la intercepción de dos calles más adentradas en la villa.
Tardó un poco en incorporarse, pues el agua encharcada en las vías le había cubierto la mitad del rostro, haciéndole tragar un poco de esta. Tosió unos segundos, e inmediatamente levantó la mirada, esperanzado en poder volver a tomar un poco de ventaja, aprovechando la distancia que había logrado robar con su rival; más apenas parpadeó para clarear su vista cansada por el viaje y la falta de alimento, cuando encontró delante de sí el resplandor de un objeto metálico, siendo alzado frente a su rostro.
La punta extrema de una navaja se le tendía amenazante entre ceja y ceja, evitando pudiese hacer cualquier movimiento brusco sin ser cortado por el filo de esta, de forma inmediata.
-... ah... ah…- intentó Nekota, mientras hacía bizcos al seguir atento con la mirada la punta del arma que le amenazaba.
- ha ha...-rió levemente aquella silueta, que húmeda y sombría se acercaba a él, hasta el punto en que el joven pudo ver, a través de la espesa lluvia, los brillantes ojos que poseía -... descuida, no te mataré... por ahora. Primero necesito hacerte algunas preguntas... y después quizá... –se detiene un poco- ...mmmhh!!! Ya pensaré que hacer contigo, pues desde este momento... me perteneces... eres mi rehén…
*****
FIN CAP. 5. DEBILIDAD
Y bueno, como ya hace tanto tiempo que no cuelgo un perfil, pues ahora pondré 3!! xD (que de hecho son más de 40 personajes, según la última vez que los conté , y eso contando que posiblemente modifique la historia y añada más xDD)
Pues bueno, sin vacilar más, los perfiles:
Nara Shikamaru
Edad: 40 años (actual)
Origen: Aldea oculta de la Hoja
Reside: Muerto
Rango: Hokage provisional, chuunin
Estatura: 1.72
Peso: 69 kg.
Descripción/b>
Nara Shikamaru fue nombrado Hokage provisional tras la muerte de Tsunade. Después de este hecho, mandó iniciar las líneas de investigación ANBU con las que se pudo localizar la libreta de Jiraiya; participó en el escuadrón de rastreo, más murió antes de que se pudiera dar con el supuesto asesino
Curiosidades de Shikamaru/b>
Se negó inicialmente a convertirse en el Hokage, propuso a Kakashi Hatake en su lugar.
Recibió las solicitudes de los ninjas de la aldea de la arena para participar en el escuadrón de rastreo, pero después de mucho meditar, las rechazó.
Tsunade
Edad: 73 años (actual)
Origen: Aldea oculta de la Hoja
Reside: Muerta
Rango: Godaime Hokage
Estatura: 1.63
Peso: 50 kg.
Descripción/b>
Tsunade entra en la historia como Godaime Hokage. Mantuvo a Konoha en paz y prosperidad por alrededor de 5 años. Durante las celebraciones de los exámenes para ascenso a genin y chuunin, desapareció poco después de asistir al primero y días antes del segundo examen. Su desaparición fue muy misteriosa, pues la última vez que fue vista con vida fue por uno de sus guardaespaldas ANBU minutos antes de entrar en su residencia. A la mañana siguiente aquel ANBU yacía inconsciente sin recordar nada y Godaime había desaparecido.
Tras este acto varias misiones de rescate, investigación y rastreo fueron sucedidas, hasta que una mañana, su cuerpo fue encontrado atado al escritorio de su despacho, marcado con extrañas heridas.
Curiosidades de Tsunade/b>
Nadie sabe los verdaderos motivos por los cuales Godaime murió, ni a quién beneficiaría su muerte. La persona que encontró su cuerpo a primeras horas de la mañana, fue una Jounin de élite, pero por órdenes del consejo, se mantuvo su identidad en secreto. Nadie sabe los motivos por los cuales esta Jounin visitó el despacho del hokage ese día.
Yamato
Edad: desconocida
Origen: Aldea oculta de la Hoja
Reside: Muerto/Desaparecido
Rango: jounin, ANBU
Estatura: 1.78
Peso: 71 kg.
Descripción: Fue él líder del grupo ANBU de Kiba, y colaboró con el grupo de Asuka y Konohamaru durante algún tiempo. Sin embargo fue destituido por el consejo del Hokage, para ser enviado a una misión de mayor importancia. Fue de los únicos que pretendieron organizar un equipo de rescate, pero fue ignorado debido a que al grupo de Asuka se le daba por muerto. Fue asignado a un nuevo grupo en el cual fue el líder durante unos pocos años, pero después desertó. Reapareció hasta el día antes del día de la tragedia, buscando a Sakura.
Curiosidades de Yamato/b>
La última persona en saber de él fue Nekota, a quien vio por las calles de Konoha la noche anterior al día de la tragedia.
Espero que les hayan gustado los perfiles ^^, espero sus comentarios pronto, gracias de nuevo por leerme y comentarme ^^
Holas!!!!
como estas?
ejem...hace tiempo que no leo tu fic...ejem -.-U
falta de tiempo -.-U pero intentare leerlo mas seguido ^-^.....
GUAUUU ME HAN ENCANTADO LOS CAPITULOS QUE
ME HE PERDIDO!!!!JEJEJEJEXP
muy buenos los perfiles que has puesto ^-^
errores...me tengo que fijar mejor si tengo que encontrarlos...
PERO POR AHORA NO LEI NINGUNO JEJEJEJXP
siguelo pronto ^-^
sayonara!!!!^-^
Que trisetza!!!! se me borro mi mensaje.
Bueno lo intentare nuevamente!
Te estaba diciendo que cuando leí la primera parte ya era bastante noche y no me daba tiempo de escribirte mi comentario, pero lo leí una noche antes de que pusieras la segunda parte, entonces al día siguiente cuando te iba a comentar estaba la segunda parte esperandome, pero tendía que esperarme mas por que no me daba tiempo de leer todo el capitulo, y no se si te lo he dicho pero no me gusta comentar sino he acabado de leer el capitulo así que estube esperando tener otro tiempo para poder leer este gran capitulo y así comentarte los dos.
Ahora si, me gusto mucho leer que es lo que le pasaba a Nekota después de que Konohamaru lo dejara allí, también me gusto ver lo que le dijo Yamato, eso se me hizo muy interesante.
Pero creo que la mejor parte fue cuando Nekota se despidió de su peluche y de su madre, suponiendo que fuera Hinata estoy muy triste por lo que le halla pasado pero no estoy muy segura de que sea ella, pero mejor espero que tu me reveles el secreto lentamente y de esa forma tan especial con la que siempre lo haces. Por eso me encanta tu fic, por la forma en la que escribes y nos enrollas mas y mas en la historia.
No me espere que el hijo de Naruto estubiera enfermo del corazón, realmente creí que era un poco torpe y por eso no era un gran ninja, o que no había ya buenos maestros o no se, cualquier cosa menos que estubiera enfermo del corazón.
Ya quiero saber en que continua, bueno vos vemos luego.
Besos, bye.
Jaja voy a repetirme, aqui en españa tio=hermano del padre
Primo del padre=primo segundo.Supongo que alla sera diferente Tia Sakura.. este le llama tio/a a to el mundo o que? xD esto me hace dudar de la identidad de la madre, pero solo un poquito
Pobrecillo Nekota, que tipo de atentado sufrio para dejarle el corazon asi?
solo me pasaba por aquí para poner el comienzo del siguiente capítulo, que ya me había tardado un poco -,-u
Sorry por no poder avisar de la actualización, vengo de pasada porque ya es un poco tarde y hace sueño ò.ó, espero que puedan leerlo ^^,
bueno sin más, aquí el capi, luego respondo a los comentarios ^^, muchas gracias ^0^
nos vemos
bye;
CAP. 6. EL HIJO PERDIDO DE KONOHA (parte 1)
Sumario: Cría cuervos, y te sacarán los ojos... cría a un ladrón, y te robará la vida...
*****Parte 1*****
-Ow ow ow ow!!- se quejaba Nekota, mientras su cuerpo era arrastrado por el frío pavimento. Le había cubierto los ojos, y sin más reparos, le había atado de manos y pies... poco faltaba para que el muchacho se sintiese menos que una res, que era conducida cruelmente hacia el matadero.
-Calla!!- exclamó la voz, que identificaba como el mismo que le había atacado minutos antes- ... me harta escucharte llorar
-no estoy llorando!- prorrumpió Nekota, dirigiendo su rostro hacia donde pensaba se encontraba su captor- pero esto es muy incómodo...
-Lo siento por ti- respondió el otro de forma sarcástica- pero el cargar todo tu equipaje me limita, así que no he encontrado otra manera de llevarte...
-Desata entonces mis pies, por lo menos... caminaré detrás de ti
-Olvídalo! ¿Y que intentes escapar? ¿Acaso te crees que soy un chiquillo?
-¡¡Maldito!!- exclamó Nekota retorciéndose- ¡Ya di cuáles son tus intenciones! ¿Por qué me has atado? ¿A dónde me llevas?
-eso es algo que no te concierne...
-¿Qué... que no me concierne?- repitió el muchacho indignado- ¿no soy yo el que está siendo secuestrado? y arrastrado como un vil animal...
- Suficiente! tu palabrería está cansándome, seré yo quien a partir de este momento hará las preguntas... si respondes sin oponer resistencia, y te comportas, quizá no tenga que matarte...
-“Quizá...” - Nekota tragó saliva. Comenzaba a sentir miedo, pues ya comprendía la situación que atravesaba- ... de acuerdo... tú harás las preguntas...
- ...
El secuestrador detuvo su paso. Nekota se percató de esto, e intentó investigar qué era lo que pasaba. Alzó el rostro, pues, a pesar de que no podía ver nada, aún era capaz de escuchar, y de oler el ambiente que le rodeaba. Percibió el aroma del carbón, que reposaba no muy lejos de ahí. Se preguntó frente a qué lugar podrían estar. Se encontraban aún en la calle, se percataba de eso debido al suelo húmedo, y a que unas ligeras gotas de llovizna aún caían sobre su rostro. Ciertamente la lluvia había aminorado considerablemente en el transcurso del viaje.
Sintió de pronto que el secuestrador se alejaba.
< “ eh!!- exclamó en su mente- ¿es... es que piensa dejarme aquí?” >
Escuchó los pasos de aquel sujeto, alejarse unos metros a sus espaldas. Se detuvo, e inmediatamente después el sonido de un cerrojo siendo removido con dificultad llegó hasta sus oídos. Alguna puerta pesada fue abierta.
-Diablos! –Exclamó el secuestrador- maldita lluvia... creo que volveré a enfermar
-hey Nat- saludó otra voz, que al parecer provenía del interior de un lugar amplio y vacío, debido al eco que producía- ¿Qué has traído para mi, amigo?
- no creerás lo que he encontrado vagando por las periferias de la ciudad, justo a media noche...- respondió el aludido- ... un poco más y sus ruidos despertaban a media villa...
< “¡¡huh!!- pensó Nekota- ¡entonces la ciudad no está vacía! que alivio... ahora solo tengo que escapar de aquí, y pedir alguna ayuda...” >
-No me digas... menos mal que la lluvia ha caído más fuerte que de costumbre, así no te han podido localizar, pero... ¿porqué le has traído?
-pues por esto...
-mmm?
Nekota esperó unos momentos. Sus oídos prestaban plena atención a cualquier matiz en las voces que escuchaba. El segundo personaje, que parecía ser un hombre joven, de voz algo aguda y tosca, mostraba ahora interés por algo, que aquel llamado Nat, el que parecía ser el secuestrador, le revelaba.
-¿huh? así que... la espada...
-así es... todo indica que es la que Touza usaba para su defensa...
-entonces ¿este niño es su amigo?
-no tengo idea... no creo que Touza le haya dado su arma como obsequio de su amistad...
- err...- intentó Nekota, reaccionando ante lo escuchado- ¿ustedes conocen a Touza-kun?
-mmm? – Respondió el segundo personaje con voz divertida- ¿“Touza-kun”? que demonios... no me digas que eres su novio, o algo así...
-¿queeee? –exclamó el muchacho, revolviendo su cuerpo hasta quedar de frente a las voces- ¿Qué dices? claro que...
- ja ja- interrumpió el denominado “Nat”- digo, este tipo tenía gustos realmente extraños...
- Ja Ja Ja!!
-¡¡Claro que no!!- rugió Nekota avergonzado- eso... eso no tiene nada que ver aquí...
-Entonces...- replicó la segunda voz, dejando caer bruscamente un objeto pesado, de composición metálica, lo suficientemente cerca del rostro del muchacho como para que este sintiese el vibrar del asfalto sobre sus narices- ... explica esto...
- ...!!!
Nekota guardó silencio unos momentos. Sabía que lo que había tocado piso era la espada que había dejado Touza en el suelo al momento de su escape, y que él había tomado para su beneficio, allá en Konoha; más ahora se percataba que aquellos dos personajes eran de cuidado. Si ciertamente Touza-kun era un maleante, posiblemente estos le superasen... y con creces...
-No... No puedo ver... no sé de lo que hablas...
- ...
Inevitablemente sintió las miradas de aquellos sujetos. Miradas furiosas y que penetraban en su corazón, haciéndole temblar de miedo, y de angustia. No sabía en qué momento había cruzado la línea de su mundo... y el mundo real.
Ciertamente no estaba preparado... sí, se había graduado de genin, y con honores... conocía a la perfección la teoría de algunos de los grandes jutsus... pero no podía ejecutarlas... ¿De que valía ahora tantas horas de estudio, de los pergaminos ocultos de Konoha? ¿Qué podrían hacer ahora un montón de palabras por él?
< “Patético...- se dijo Nekota-... un ninja que no sabe defenderse, y que tiembla de miedo... es patético...” >
Y evidentemente así era. Quizás no lo demostrase demasiado, pues el entumecimiento causado por la exposición al agua helada evitaba que sus piernas temblasen como locas, el castañear de sus dientes era disfrazado por el aliento cálido que escapaba de su garganta, convirtiendo a aquel acto de miedo desmesurado en un simple reflejo al frío extremo, y cambiando el velo de su piel palidecida por el susto, por la reacción a los comienzos de hipotermia...
Pareciese que estuviese a punto de colapsar.
Hubo un breve silencio, en el cual Nekota perdió de vista (o mejor dicho de oído) a las voces que tenía cerca de él. Ahora ya no eran tan importantes. Se sentía demasiado avergonzado de su condición como ninja que no prestaba atención alguna a las manos que le sostuvieron por los brazos, y le levantaron. Se lamentaba tanto de haber faltado a los entrenamientos con su padre, por la débil condición de su corazón, que no se percató de que aquellas manos le arrastraban, hasta introducirle en aquel lugar vacío y espacioso, lleno de ecos. Y se reprimía a si mismo tanta debilidad, que tampoco sintió el leve calor que emanaba cerca de él, calentando su cuerpo y haciéndole recuperar poco a poco su color, y normalizar su respiración.
< “diablos...- se dijo- ¿ahora que haré?” >
-¡¡clack!!- sonó el golpeteo metálico por toda la estancia, siendo llevado por el eco hasta repetirse infinidad de veces dentro de su mente, devolviéndole inmediatamente la lucidez.
-¿huh?- Nekota volvió la cabeza hacia la procedencia del sonido, que curiosamente, se sucedía algunos centímetros debajo de su espalda- ¿eh? ¿eh? ¿eh?
Entonces cayó en la cuenta de su situación. Le habían arrodillado, de espaldas a lo que parecía una red de tuberías metálicas, en donde ahora sentía sus manos atrapadas, de pronto la movilidad fue nula.
-¿Qué? ¿Pero que hacen?- exclamó extrañado.
Por toda respuesta, sintió una figura acercarse a él, y posar una mano sobre su rostro. Con dedos fríos extrajo bruscamente el vendaje que le cegaba, permitiéndole ver lo que a su alrededor sucedía. La contestación era clara: “calla, y ve por ti mismo”
Nekota parpadeó atontado. La luz, extrañamente, era aún más baja que incluso en las calles, en donde al parecer, la lluvia había cesado. Se encontraba en un lugar cerrado, eso pudo determinarlo por el olor a carbón, que se incrementaba considerablemente en aquel lugar.
La luz, como ya había mencionado, era extrañamente baja. La única iluminación la daba el pasar de la presencia de la luna, a través de un traga luz de cristal, que vigilaba desde las alturas todo movimiento dentro de aquella extraña... ¿Bodega?
No sabría identificar en qué lugar se encontraba, puesto que jamás había visto algo así.
Grandes estructuras metálicas se alzaban ante sus ojos. Muchas de gran forma cilíndrica, que abarcaban la altura de la bodega, hasta llegar al techo y salir de este por medio de un conducto o chimenea... ¿Dónde diablos estaba?
Recorrió con su vista el lugar, observando la gran magnitud que tenía. Con razón habría tanto eco, cada sonido rebotaba en los miles de recovecos metálicos que se erguían por todos los pasillo, que se distribuían a diferentes alturas.
La luz que alcanzaba a entrar desde el techo, se distribuía entre las paredes metálicas, bañándolas de un blanco mortecino, haciendo que la escena pareciese un tanto escalofriante.
Entonces Nekota se percató de las dos presencias que le vigilaban. Estaban a pocos metros de él, mirando en su dirección. Eran hombres, y vestían de un color sombrío, que en aquella ciudad grisácea, no extrañaba a nadie. Más lo que llamó su atención, no fue el hecho de que vistiesen el mismo matiz de color, si no que ambos portaban en el antebrazo, un pañuelo de un color rojo acre.
Aquel curioso detalle preocupó un tanto al joven viajero; que portasen el mismo accesorio sólo parecía indicar que compartían las mismas ideas, o que pertenecían a una misma organización. Recordó entonces a Touza-kun, el hijo del estafador.
< “¿Acaso...- se preguntó Nekota- acaso habré venido a parar en las manos de una pandilla?” >
Les observó. Sus semblantes tranquilos contrastaban con el suyo, que se mostraba nervioso.
Parecían diferentes el uno del otro, quizás provenientes de zonas distintas. El que se encontraba a su izquierda, que era al parecer el de la voz tosca, le miraba insistentemente. Sus ojos finos y rasgados, y coleta lacia en la nuca, contrastaban con su gruesa constitución y alta estatura. Parecía, no por menos, el más fuerte de aquel lugar. Su casi metro noventa, y sus ciento y tantos kilos le hacían el hombre más grande, sin contar a Morino Ibiki, que Nekota alguna vez haya visto en su vida. Un escalofrío recorrió su cuerpo; él era pequeño, un infante, una mosca, una nada... en comparación con aquel sujeto.
Entonces el sonido de sus platos chocando llamó su atención. Se percató de que el otro hombre, el de la derecha, que había reconocido como el que le hubiese atacado minutos antes, esculcaba animosamente el interior de su mochila.
-¡¡oye!!- exclamó Nekota, retorciéndose en su lugar. Más no pudo avanzar. Recordó entonces el “clack!” que había escuchado con anterioridad.
Volvió inmediatamente su mirada hacia sus espaldas, y descubrió que anchas cadenas rodeándole los brazos, desde la altura del codo, hasta terminar por encima de las muñecas, le impedían moverse libremente. Aquello era indignante. Le habían amarrado a la tubería a sus espaldas, para evitar escapase... tal como si fuese una res a punto de ser sacrificada.
Aquello no representaba nada bueno. El que le hubiesen permitido ver sus rostros, siendo pertenecientes a una pandilla delictiva, y le hubiesen atado de tal forma, sólo podía indicar dos cosas: o que eran amateurs y demasiado confiados en si mismos... o que no planeaban dejarlo mucho tiempo con vida...
Nekota apostaba por la segunda opción.
El sonido de sus pertenencias al caer al piso resonó en todo el lugar, con el característico eco al cual el chico ya se había acostumbrado. Volvió su mirada hacia el sujeto más pequeño, que parecía ser el denominado “Nat”.
Le observó unos momentos, mientras este vaciaba la mochila con descaro.
Su piel era más clara que la del primer sujeto, y también su constitución. Rozaría a penas el uno setenta, y su cuerpo delgado, pero atlético, era solamente la mitad del de su compañero. Su cabello trigueño, en un corte lacio y desarreglado, caía sobre su rostro mientras indagaba en las pertenencias del joven intruso.
< “¿Qué es lo que espera encontrar?- se preguntó Nekota, mientras le observaba seriamente. Era como si dudasen de él, como si creyesen que era algún especie de enemigo, enviado por Touza-kun para cobrar alguna venganza, o conseguir algún tipo de información” > Y sus pensamientos no tardaron en volverse realidad.
-Dime...- comenzó el corpulento a interrogar- ¿Dónde has conocido a Touza?
-¿eh?- Nekota bajó un poco la mirada- yo... le he conocido por casualidad
-No me vengas con tonterías- amenazó el hombre, acercándose peligrosamente- si quieres salir con todas tus partes de aquí, será mejor que nos digas todo
-¡¡Pero es la verdad!!- exclamó el joven- Touza-kun un día llegó a mi aldea, intentando estafar a muchas personas... yo simplemente le vigilaba
-¿Vigilar? ¿Es que acaso eres un espía?
-¡No!
-¿Entonces que eres? di tu motivo de visita a esta villa ¿A qué has venido?
-yo soy un viajero... ¡eso es todo!
- ... – el hombre le observó, parecía no creer ninguna de sus palabras
- ¡es verdad! he salido de mi aldea en busca de un amigo, pero... – se avergüenza un poco- ... me he perdido...
- ...!! – El grandullón se sorprendió de igual manera que el pequeño se sonrojaba- ... ja ja ja... ¿Qué te has perdido? ¡Pobre idiota! pero dime ¿A dónde es que pretendías ir?
- pues... a la villa de la roca
- mmm? ¿La roca? ¡¡Pero si eso está muy lejos de aquí!!
- ... - Nekota guardó silencio. Ya lo venía temiendo desde que se deshizo del mapa, que había tomado una dirección equivocada. Pero no sabiendo en qué lugar te encuentras, cualquier dirección que tomes, es la equivocada- ... entonces... ¿Qué villa es esta?
- ...- aquel sujeto le observó seriamente- ... ¿no lo adivinas?
- ... – Nekota bajó la mirada.
En ese momento, el sonido de la lluvia reanudando, se dio a conocer mediante el golpeteo de las gruesas gotas sobre el cristal del tragaluz. Su aumento en número, cantidad y fuerza, ocasionó que los sonidos dentro de aquel lugar se incrementaran. Eran sonidos ásperos y ecos sepulcrales que llegaban hasta sus oídos.
-... así es- continuó el hombre- esto es la Lluvia... y nosotros somos los jefes de este lugar...
-¿Qué?- preguntó Nekota- ¿Qué hay del líder de esta villa?
- ¿líder?- repitió aquel sujeto con divertido sarcasmo- el “líder” fue destituido por un ninja fugitivo... luego ese ninja fugitivo simplemente fue “desaparecido”... después de eso... hemos sido nosotros quien tomamos el control...
- ¿Desaparecido? - < “¡¡Ahora lo recuerdo!!- pensó para sí Nekota- el ninja que venciera alguna vez a Hanzou... recuerdo haberlo leído en algún lado. Fue traicionado... –ve al enorme sujeto- ... eso quiere decir que... ellos...”>- ¿No habrán sido... ustedes?
- Pues... no negaré que alguna participación tuvimos
- ...!!
El joven le observó seriamente. Ahora no podía esconder el miedo que circulaba por su cabeza, y por su cuerpo. Varias veces había escuchado a los jounin, que servían para su padre, hablar de aquel terrible suceso...
Hanzou, la salamandra, había sido vencido por un ninja de rostro misterioso, del cual ni si quiera sus propios seguidores conocían la identidad. La revolución había iniciado, en esta villa, a manos de un desconocido, que movía a las masas.
Para sus guerreros, no tenía nombre, ni cuerpo material... simplemente era conocido como: Pain. Tal cual como el dolor, que infringía a sus opositores; por años, Pain gobernó en la villa de la lluvia, guiando a su antojo a las fuerzas guerreras, robando sus vidas, exigiéndola a cambio de poder, del poder que prometía, y del cual nunca daba tregua. Todo esto continuó hasta que un día, uno de los eslabones de esta perfecta cadena simplemente se rompió. Pain fue traicionado, y lo último que pudo ver, antes de su inminente muerte, fue el rostro de aquel al que pensó un compañero.
Pero ese alguien no actuó solo.
Se dice que bajo sus órdenes procedía una de las bandas criminales más temidas de la región. Un grupo de ninjas delincuentes a los cuales vinculaban con juegos sucios y traiciones. Y tras la destitución del rey, el simple lacayo fue a convertirse en emperador, un emperador que, transcurrido el tiempo, partió tras la búsqueda de un reino mayor, dejando a sus secuaces a cargo del lugar.
< “Aquella banda criminal...- se dijo, mientras fijaba su vista a su interlocutor- ... aquellos secuaces... Jakudan...- puntualizó- así, así era como les llamaban aquellos jounin... ladrones y corruptos, mercenarios y caza-recompensas... protectores y sicarios... Jakudan” >
- ¡¡aha!!- exclamó “Nat”- mientras sostenía en su mano derecha un objeto metálico, encontrado en el interior de la mochila, de forma triunfante- ¡mira lo que he encontrado!
Tanto el corpulento hombre como Nekota viraron su mirada hacia él. La figura de una shuriken resaltaba entre sus dedos, y el sonido de un kunai al caer el piso, llegó hasta sus oídos.
Los ojos del joven se abrieron de tal manera, que sus pupilas pudiesen haber absorbido todo rastro de luz restante en aquel lugar. Ante esto la sonrisa del que le hubiese descubierto no se hizo esperar.
-¿Así que un viajero? ¿No?
-¡Hey!- exclamó el más alto, acercándose a su compañero- entonces no estás tan perdido como dices estar...
-no!- se justificó un nervioso Nekota- son... son sólo protección
-¡¡calla de una vez!!- vociferó “Nat” arrojando la shuriken hacia su rehén, acertando eficazmente a rozar su mejilla derecha, cortándole un pequeño mechón de cabello. La shuriken hundió sus filosos extremos en la tubería tras el muchacho, ocasionando se produjera una abertura, por la cual ahora escapaba un chorro de vapor a presión. El cálido ambiente pronto les rodeó, humedeciéndoles la piel y los atuendos.
Por un breve instante se perdieron de vista, más no de ubicación. Nekota sabía perfectamente en qué lugar se encontraban sus captores, pues desde el momento en que el chorro de agua le había golpeado la nuca, haciéndole perder el equilibrio, la risa maliciosa de aquel enorme sujeto no había parado un segundo.
Aun en ese momento continuaba, resonando en el eco de la emanación.
Un empapado Nekota respiraba agitado, mientras hacía uso de su equilibrio para volver a incorporarse, ateniéndose a los límites que le permitían las cadenas. Su rostro, impregnado en agua caliente, resbalaba hasta sus rodillas, en donde caía el leve hilillo de sangre que salía ahora de su mejilla, a causa del roce del arma usada en su contra.
Su mirada se centraba en el suelo, ahora ya no sabría que hacer, más que esperar...
- ¡¡ja ja ja!!
Reía aquel con entusiasmo, mientras caminaba pausado hacia su presa, a la cual no había perdido el rastro, en ningún momento.
Le encontró, en el mismo lugar, con el rostro bajo y la mirada decaída.
-¿Qué sucede?- preguntó, mientras le sostenía por los cabellos- ¿es que no vas a defenderte, pequeño ninja?
- ...
- ¡ja ja! ¿Has visto Nat?- llamó- el pobre se ha paralizado... ¿Nat?
Pero no hubo respuesta, de ningún lado. El vapor continuaba emergiendo de la tubería, aunque con menor fuerza.
-¡Nat!- exclamó el hombre, temiendo que su compañero no le hubiese escuchado- ¿sigues ahí amigo? ¡hey Nat!
Nekota levantó la mirada, extrañado también por la situación. Una silueta de pronto se formó frente a ellos, mientras parecía acercarse hacia su posición. Ambos guardaron silencio.
-Dime... – comenzó a decir de pronto una voz, que concordó con el rostro que apareció tras la columna de vapor-...
- hey Nat ¿porqué no contestabas?
-¡¡calla por un momento, maldita sea!!- exclamó el aludido, mientras se arrodillaba al lado del pobre secuestrado- dime... dime algo...
-..¿Huh?- Nekota le observó confundido. ¿Qué había pasado con su actitud altanera? Su semblante indicaba que esta había desaparecido por completo. Más pronto pudo averiguar el porqué.
Se percató de que en la punta de los dedos cargaba algo, que al principio no distinguió debido a la bruma acumulada, más con el paso de los segundos, la figura del objeto que sostenía se hacía cada vez más evidente.
-...!!!- lo vio, y la ira inundó su rostro. Aquello que mantenía al vilo de sus dedos, de forma tan despreciativa, no era otra cosa si no la bandana que guardaba con tanto recelo.
Lamentablemente, el ladrón había encontrado su tesoro.
-¿Qué demonios?- replicó “Nat”, al ver la reacción del muchacho- ¿esto es tuyo? ¡¡Responde!! ¿Esta bandana te pertenece?
-argggg!!- clamó Nekota, mientras abalanzaba su cuerpo contra aquel sujeto, más el intento de ofensiva fue reprimido por la fuerza del corpulento compañero, quien aún le sujetaba por los cabellos- ...¡¡suéltala!! ¡¡No te atrevas a tocarla con tus sucias manos!!
- vaya... vaya... – musitó “Nat”- entonces sí es tuya... – la examina-... en realidad parece corriente...
-¡¡suelta!!
-¡¡escucha!!- exclamó el ladrón, exasperado, al mismo momento de tomar al chico por la mandíbula con la mano que mantenía libre, y retenerle para evitar que moviese la boca- escucha atentamente lo que voy a decir... si no respondes exactamente a lo que voy a preguntar, tendré que rajarte la boca para que no hables más ¿entendiste?
- ...- el chico sólo le observó. Sus miradas se cruzaron, ambas serias, ambas determinadas, ambas algo reservadas, inspeccionándose mutuamente, calculando la reacción del otro cuidadosamente...
- ...bien, tomaré eso como un si...
-...
-¿Esta bandana? ¿Te fue dada a ti? ¿O la has recogido de algún lugar?
-¿eh?
-¡responde!
- Yo...- comenzó Nekota, nervioso- ... ¡me fue dada!
- ...
- Esa bandana la herede yo, de mi padre... es el único recuerdo que tengo de él...
- ...
Hubo un momento de silencio, y la confusión abordó una vez más el semblante del chico. La reacción de aquel sujeto fue todo menos prevista.
Sus ojos, abiertos de par en par, denotaban una gran sorpresa. Pareciera que jamás esperase recibir esa respuesta. Su mirada divagó por el suelo algunos segundos, mientras en sus dedos se estrujaba nerviosamente la tela del objeto en cuestión; su boca se torció en una extraña mueca, denotando, más que sorpresa... incredulidad. Volvió a direccionar su vista hacia Nekota, quien le observaba extrañado.
-¿tu...- intentó “Nat”, pero el sólo pensar en la posible respuesta le hacía vacilar- ...tú... tú provienes de esta aldea?
-¿huh?
- ¿¡eres acaso alguien proveniente de la villa que porta este símbolo!?
-¡¡si!!- respondió Nekota sin flaquear- ¡¡¿Qué hay con eso?!!
- ...
El ladrón le observó unos instantes, y, al contrario de lo que pensaría el muchacho, este sonrió... una sonrisa sarcástica, y cargada de insolencia, que terminó convirtiéndose en risa, y luego en carcajadas... y después sólo en silencio...
-No... no lo puedo creer... Konoha... –ve a Nekota de reojo, tras apaciguar aquel arrebato de risa, tan repentinamente como había iniciado; su semblante era ahora... terroríficamente pacífico- ... ¿así que aún existen ninjas de la Hoja en este mundo? ¿Eh?
PD. dedico este cap a Kolmor, que ha seguido si no todos, casi todos, los caps que he puesto. Muchas gracias
Holaaaaa!!!
Que tristeza!!! no mw avisaste pero tenías prisa así que no importa!!!
Estubo muy bueno el capitulo! no creíq eu todo eso le pasara a Nekota, pobresito esa makldito aldea, tampoco puedo creer que hallan vencido a Pain unos de sus secuases pero bueno han de ser muy fuertes! pobre Nekota, ya quiero ver como le va en el siguiente capitulo!!!
Bueno nos vemos luego!!!
Besos, bye.
See ….
(o diablos estoy hablando sola de nuevo) O.O!
Perdón por no comentar antes, por que si he leído los capítulos que subes..
No creas que ya te deje en paz ..^^u
Aunque … se le esta quitando un poco (solo un poco XD) lo confuso … pero me agrada el misterio que siempre le das..^^
Ya tendré tiempo de leer y pasar un rato mas aquí “ya estoy de vacaciones”…
Continua, espero no te tardes demasiado ..voy a volver a leer desde el principio para entender mejor va??..
Nos vemos.
listo, pues ya he avisado, espero y lo puedan leer ^^
#134 mala T^T, me has abandonado xDD, no es cierto!!! siempre confío en que leas mis fics y los comentes, muchas gracias!! ^0^
#135 a lo que dices de Nekota, me alegra mucho, la verdad ya pensé que se habían cansado de tanto konohamaru u.u, jaja, y no estás tan alejada, el pobre si es un poco torpe xDD, se parece a su padre -,-u. Muchas gracias por tu comentario, pues me da a ver que lees a conciencia lo que escribo
#136, ya has visto?, te he dedicado el cap ^///^. Y yo me repito también, por acá todos los que sean mas o menos de la misma generación que el padre, son tíos o equivalentes (o por lo menos así me lo han enseñado a mi O-o), y respecto a lo del atentado, en la próxima parte se sabrá qué fue lo que sucedió... si, es que soy tan mala como para hacerle sufrir al pobre muajaja xD
#138 kenia otra vez ^^, sorry, de hecho no pude avisar a nadie, hasta apenas unos minutos atrás lo he hecho. Curiosamente mi lista de los que siguen leyendo y comentando se ha reducido -,-u, no sé si lean y no comenten, o de plano no lo lean
#139 que alegría ver que comentas ^0^. En serio, representas para mi un gran reto; no es la primera vez que me dicen que es algo confuso lo que escribo y siempre me propongo "asencillarlo" xD, pero si es un poco difícil. Te prometo que le echaré aún más ganas xD. Grax por tu coment ^^ y por leerlo, también tendré que dedicarte un cap a ti porque has seguido el fic aunque sea confuso O_o xD
Y bueno, sólo resta decir que este capi es uno que en lo personal me gusta mucho, porque da entrada a un personaje que de ahora en adelante tendrá mucha participación en el fic ^^ y espero que también guste este nuevo personaje. Gracias a todos por leerme ^^