¡Hola!
Ya he este capitulo y me ha gustado mucho... ¡es muy mola! Raimei tiene un pontencial muy genial, es hijo de 2 clanes, me ha gustado mucho el capitulo, continualo Saludos
Después de darse una Ducha caliente, Raimei se quedo pensando, sentado en su cama, frente a un gran espejo que cubría toda la pared. A la derecha de la misma estaba un armario abierto, el cual dejaba lucir par de armas, dignas de un Guerrero muy poderoso, y, por esa razón, no las bajaba de su atrio.
Lentamente, se miro las manos... unas manos blancas, tan delicadas, que no serian capaces de hacer grandes hazañas, como las que solía oír de Hashirama-sama, y menos aun podría defender a alguien cercano, si lo llegase a haber...
Se detuvo en seco, ya que el bombillo de la habitación estaba a su espalda, y por ende, debería haber una sombra muy grande en el área de sus piernas, por lo menos, así que subió su mirada al espejo, y quedo boquiabierto, porque... No había ninguna sombra que se posara en el!
Se arrastro frenéticamente hacia la parte de detrás de su cama, aterrorizado, inspeccionando todo su cuerpo, en busca de sombras, pero en vano lo hizo, porque parecía que la luz se generaba en su cuerpo, entonces se escondió entre las sabanas, oscuridad pura, pero se maravillo de que la sombra se volvía unicolor en todo su cuerpo, nada más claro ni nada más oscuro, y así se quedo hasta muy tarde...
Eran días de retiro para Raimei, porque según Sarutobi-sama, lo encontraron en un estado de descontrol mental, hicieron lo posible para ayudarlo pero no sabían si podrían lograrlo, así que Sarutobi-sama le compro un apartamento en el centro de la Aldea, para cuidarlo de cerca.
Los días eran difíciles, Raimei sufría de ataques impulsivos inconscientes, en los cuales recordaba vagas escenas de la masacre de sus padres, pero raramente, no recordaba de lo que le paso a EL.
~Días después, en una caminata al bosque~
Sarutobi-sama llevo a Raimei al bosque a las afueras de Konoha para admirar el paisaje, y a ver si recuperaba sus habilidades, y poco a poco le fue enseñando las clases básicas del Camino Shinobi, y moldeo de chakra, mientras hablaban amenamente.
El joven Sarutobi le puso la mano en el pecho a Raimei, deteniéndolo, porque lentamente se acercaron un par de bestias, muy lentamente...
-Hay... que atacar???- Preguntaba Raimei inocentemente, entonces Sarutobi volteo la mirada hacia él, y dijo dulcemente... "No todo el que se te cruza en el camino es tu enemigo, la cualidad principal de un buen guerrero es la paciencia, y después de analizar la situación, tener en mente la salida más fiable..."
Las Bestias resultaron ser dos Leones hermosísimos, cada uno llevaba en el hocico un pergamino, entonces, Sarutobi hizo rápidamente una reverencia, e invoco lo más rápido posible a Enma.
Los Leones Bajaron lentamente la cabeza, en señal de reverencia a Enma, quien apareció entre ellos y los Shinobi, después de unos segundos de charla mental, Enma se giro hacia Sarutobi, diciéndole sorprendido... "Ese niño es el elegido para ser el usuario de las Armas de la Luz, y ellos quieren que firme el contrato con ellos para poder serlo, e invocarlos también..."
Raimei levanto la mirada hacia Enma, sin saber lo que realmente pasaba, y Sarutobi lo codeo... -Acepta, Raimei...!- Entonces Raimei, aun sin una pista, miro hacia los lados... Y aprobó con la cabeza.
Los Leones entonces se acercaron a Raimei, mientras Enma y Sarutobi se alejaban; Raimei los miraba con la mayor pureza posible, entonces, al unisonó empezaron una corta ceremonia... "Aquel que fue elegido por la Luz, nacido entre espinas, logro florecer, y aunque le cortaron el tallo, logro permanecer en pie, ahora, tu, levanta tu vuelo, y protege a tus queridos con tus fuertes alas!!!"
Los pergaminos se abrieron delante de Raimei, rodeándolo rápidamente, "Rápido! extiende tus manos hacia adelante!" Le mencionaron los Leones, y Raimei hizo así, de pronto, sus manos quedaron impresas en el papel del pergamino.
Al terminar todo unos minutos después, Raimei ya no se veía igual, parecía como si hubiera crecido un poco, su rostro ya no era de niño, aunque igual emanaba luz, era un Raimei adolescente, suficientemente maduro como para ser el portador de las Armas de la Luz, fue entonces que volteo hacia su maestro, y con una sincera sonrisa dijo... "Gracias, Sarutobi-sama".
Los 3 seres invitados desaparecieron en un halo de luz, y Sarutobi abrazo fuertemente a Raimei -Volviste, hijo!!!-
Raimei se fue con Sarutobi a descansar, podrían llamarlo un día, un muy buen día...
~Habitación de Raimei~
Raimei se encontraba de nuevo frente al espejo, esta vez, solo pensaba en lo bendecido que era... No importa lo que había pasado antes, todo fue por un bien mayor, tal y como le había dicho Sarutobi-sama; tenia ansias de reencontrarse con su equipo, volver a la vida diaria de Konoha y vivir, vivir mucho. Se dio vuelta hacia su armario, y pensó: "Y como hago para usar las Armas, ya que no están???", entonces una voz susurro en lo profundo de su mente: "SI las necesitas, solo piensa en ellas..."
Raimei cerró sus ojos, y en ese preciso instante, una Boken espectacular se formo lentamente en su mano derecha, y un deslumbrante Kunai Blanco en su mano izquierda. . .
Gracias a todos por comentar... @AI
bueno... jajaja solo gracias...^^
Y si, Sarutobi es el personaje que mas me influyo sentimentalmente... de toda la serie...