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| #121 @ 20:19 12/09/2007 | |
| ds_0609
Nivel: Jinchuuriki |
Bueno bueno, me esperaré, pero no exageres, que no será para tanto, jajajajaaj!
Por cierto, estoy con Kolmor en el comentario #118 cuando explica los motivos de la falta de lectores. En realidad no creo q seamos pocos, todo lo contrario. Pero si q es verdad que muchos no leen por pánico a la cantidad de letra. De todos modos, no todo el q lee comenta. Aunq nunca llegamos a saber a ciencia cierta si hay más lectores al no comentar. Lo q no saben es q se estan perdiendo una gran historia, xq pese a estar basada en naruto, como bien dice Nara Medea en el #120, podrías estar leyendo otra muy buena historia de suspense y aventura. Enfin, ellos veran. Nosotros lo único q podemos seguir haciendo es apoyar al escritor, leer sus historias y sobretodo, RECOMENDARSELA a los colegas, es decisión suya leerla o no ]!
No tardes con el 12............................................ ¬¬ |
| #122 @ 21:02 12/09/2007 | |
| Cliff
Nivel: Chuunin |
#118 Supongo que en ese aspecto tienes razón. Es el motivo por el cual llevo tanto tiempo en off en la web. Hace mucho tiempo que estoy registrado y sin embargo sólo comento este fanfic y me descargo el manga. Cosa que por cierto, ahora he dejado de hacer, porque con lo mal que va, prefiero leerlos de 4 en 4 o de 8 en 8, y seguir esta historia, que me intriga más que la real. Muy triste por parte del autor real del manga.
Sobre lo que dices de los fanfics dialogo, los odio. Eso es basura de basura. Ya hay que partir de la base de que la gente que escribe son aficionados, por lo tanto son basurillas. De ahi salen algunos mejor que otros, que se les puede considerar novatillos, y luego sale algun que otro excelente. Pero los que escriben dialogos son los tipicos que quieren que les lean, llamar la atención, y ganar publico. De escribir, no tienen ni la menor idea. Es el motivo más importante por el cual no soy lector asiduo a los fics. Sin embargo, un amigo me recomendó éste, asegurando que no era un fic corriente, que era atípico, fuera de lo común, que era como leer una novela, y que la historia distaba mucho de ser predecible, como la del autor real, y al principio no le creía, pero cuando comencé a leerla (que no lo hacía aquí, la leía por fanfiction) me di cuenta de que tenía razón y de que esta historia, de no ser por que parte de la trama y de los personajes son de otra obra, podría presentarse a una editorial y ser editada y vendida al público. A raiz de ahí conocí al escritor y me contó muchas claves secretas de la historia y soy un apasionado. Estoy deseando que llegue la segunda parte con todas las primicias que me ha contado; y seguro que Sen no te parecerá tan off. Ahora mismo es un poco soso, pero se puede excusar siendo un niño pequeño ajeno a konoha. Capitan del barco, guíanos hasta el siguiente capítulo. |
| #123 @ 21:06 12/09/2007 | |
| ROBERUTO ROCHI
Chuunin |
Si tienes tiempo....lee mi fic....un amor,un asesino una guerra
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| #124 @ 00:15 13/09/2007 | |
| ds_0609
Nivel: Jinchuuriki |
#122 y #118 Cliff y Kolmor, no, sabéis que? yo creo q es más cuestión del público, es decir, como que aquí no hay el público adecuado para leer esta historia.
No quiere decir que la gente que hay aquí no pueda leerlo, poder puede, es cuestión de su voluntad, pero la historia tiene una extensión, sintáxis y léxico, tal vez demasiado rebuscado y elevado para niños de entre 10 y 14 años, que es lo que más abunda en este foro. Además de no olvidar la calidad en la que esta calificada el fic, no es un romance ni un drama, nada más y nada menos que es de suspense. Y por aqui lectores de suspense hay bastantes pocos, más bien hay amantes de las aventuras, de la ciencia ficcion y del romance. Si tenemos en cuenta todas esas premisas, al fin y al cabo es un logro que tenga cerca de los 30 lectores comentando. De tener más fama y más publicidad, tnato el autor como el fic, dentro de este foro, estoy segura de que lo leería más de el doble de personas que ahora lo hacen. Pero no creo que sea el lugar más idoneo para publicitar una novela, es casi normal el resultado. No con eso quiero decir que este de acuerdo, en cierto modo me apena ver que es tan poca gente, no saben lo q se pierden, pero no peudo hacer nada por que lo lean, así que aprovechemos nosotros y disfrutemos de ella Jojojo!
QUEREMOS EL 12, QUEREMOS EL 12, QUEREMOS EL 12!!! |
| #125 @ 04:34 13/09/2007 | |
| Uzumaki_Hinata
Nivel: Kage |
me ha encantado, lo termine de leer por completo y me gusto muchisimo, espero lo continues pronto, cuidate mucho, bye |
| #126 @ 17:39 13/09/2007 | |
| naruto_sasuke69
Nivel: Kage |
Estoy completamente de acuerdo con ds_0609 en lo que dice de que esta historia (llamarla fic sería casi insultar la inteligencia de cualquier lector de la misma y de su autor) no esta destinada al sector de publico de este foro, sino para un público más adulto y adicto a la lectura.
En lo que no estoy del todo de acuerdo con ds_0609 es en lo de que aquí hay pocos asiduos al suspense. Estoy seguro de que muchos de los users que pululan por aquí adoran leer un buen libro de S. King (como Shinji...) o de cualquier otro autor que les obligue a mantener el 100% de su atención en la historia, fijandose en cada detalle y sorprendiendose a cada giro de la historia. Sin embargo les, por decirlo de alguna manera, asusta salir de los típicos fics romanticos que tienen un esquema fijo, basado en: 1º El/la protagonista confiesa su amor platónico hacia la otra persona y esta, como es obvio, responde que sí diciendo que también le ama locamente. 2º Les envían a una misión, solos o con otros ninjas, donde se dan continuas muestras de amor y, como también suele ir la persona locamente enamorada de uno de ellos (ejemplo: Kiba - Hinata - Naruto) pues hay celos, incluso peleas. 3º Uno de los dos resulta herido y el otro gana a todos los enemigos (da igual que sean mil Kages, les gana) y le lleva al hospital de Konoha donde, "tras mucho esfuerzo por parte de Tsunade y los demás ninjas médicos" salvan la vida a la persona. 4º El ciclo se repite hasta el infinito Tengo que admitir que también hay otras historias románticas que no siguen este esquema y por lo cual respeto a sus autores, sin embargo la mayoría de historias lo utilizan. salu2 Pon pronto el capítulo 12 anda... |
| #127 @ 22:29 13/09/2007 | |
| Sakuraky
Nivel: Jinchuuriki |
¡Hola Shinji!
¡Perdón, perdón y mil veces perdón! No pude seguir con el fic, se me empezaron a acumular los exámenes, luego, en verano, me fui de viaje y tuve que estudiar con unas amigas para ayudarlas, y bueno... Dejando las excusas aparte, porque yo no soporto que me pongan excusas estúpidas como las que yo acabo de poner, te diré que tenía tu fic totalmente abandonado... Hoy he vuelto a leer de golpe hasta el 5, porque, voy a ser sincera, hay demasiados cambios en la historia (con respecto al manga original), y no me enteraba de mucho, son demasiados datos de golpe para mi pobre cabecita ^///^. Y eso, lo he dejado en el 5. En días siguientes, iré leyendo todo hasta ponerme al día, y te comentaré como es debido. No le veo grandes fallos al fic, salvo que no dejas de decir "El Hokage", y Tsunade es mujer, así que lo lógico sería decir "La Hokage", aunque bueno, es una tontería. También tienes algunos fallitos de puntuación, pero son poquísima cosa, y se ven claramente compensados con el magnetismo y el interés de la historia ^^. Perdón por haber dejado ésto aparcado, no volverá a ocurrir. Promesa de Sakuraky ^^. ¿Me harías el favor de leer mi fic? ItaSaku; Un amor prohibido. Quizá no te guste el ItaSaku... Pero me gustaría recibir algún consejo de una persona que escribe tan fantásticamente bien. ¡Hasta otra! |
| #128 @ 21:23 14/09/2007 | |
| xXx_Kakashi_xXx
Nivel: Chuunin |
AVISO PARA EL FC
bueno , esto es una noticia para los pertenecientes al Fc , si kereis cada uno de nosotros podriamos dibujar a Ikari como nos lo imaginamos cada uno de nosotros , siempre y cuando vosotros querais , decidme lo k opinais sobre la idea plis , y depende de vosotros , k lo agamos o no Gracias x escuxarme PD-Otra cosa esto solo se hara si esta de acuerdo shinji A y otra kosa , shinji y Ds plis pasaros a leer el capi 4 de las cronicas del colmillo blanco plis si puedes claro |
| #129 @ 22:14 15/09/2007 | |
| *jinx_ember*
Nivel: Chuunin |
me encanta la historia, es muy buena y me encanta la trama....ya quiero que continues .
PD: perdon por el post tan corto pero esque me he quedado sin palabras. 8) |
| #130 @ 02:56 16/09/2007 | |
| Kolmor
Nivel: Chuunin |
Yo dibujar... como me dejeis dibujar a algo se acabara mas pareciendo a un perro que a otra cosa xDDDDD |
| #131 @ 11:21 16/09/2007 | |
| xXx_Kakashi_xXx
Nivel: Chuunin |
xd xd lo importante no es el diujo , si no la idea xd |
| #132 @ 20:13 17/09/2007 | |
| nara_medea
Nivel: Kage |
Pues a mí como idea me parece la h*stia,que quieres que te diga xD.Yo no voy a participar,entre otras cosas por que no tengo escáner,pero me hace ilu ver los dibujos de los demás >.<.
Por cierto,quiero ver a senro (sen + perro xDD) |
| #133 @ 20:07 19/09/2007 | |
| sHinji iKari
Usuari@ Nivel: Estudiante |
Dados los últimos cambios de la serie, y teniendo en cuenta que mi historia era bastante vieja, estoy remodelando algunas conversaciones, donde aparecen nombres inventados que ha día de hoy se conocen.
Disculpadme por tardar tanto con el siguente capítulo, cuando termine de cambiar los nombres y técnicas, con la reales de la serie, lo subiré. Y por supuesto contestaré todos vuestros comentarios ^^! |
| #134 @ 00:39 20/09/2007 | |
| *jinx_ember*
Nivel: Chuunin |
yo esperare ansiosamente ( <---- creo que haci se escribe >.<) ^^ |
| #135 @ 00:45 20/09/2007 | |
| ds_0609
Nivel: Jinchuuriki |
#134 Sí, se escribe ansiosamente, pero el 'HACI' en español internacional no existe. Supongo que quieres decir: 'Creo que ASÍ se escribe'
#133 No te ronees y cuelga ese capítulo, que nos vas a dejar de piedra. Un pajarito me ha chivado que tiene mas de 20 mil palabras, XD!!!! |
| #136 @ 04:14 20/09/2007 | |
| sHinji iKari
Usuari@ Nivel: Estudiante |
#135 jeje^^ No me roneo. Ya sabes que ando liado. ¿Quién ha sido ese pájaro de mal agüero? ¿Cliff? No sería de extrañar...
De todos modos decir 20 mil palabras no esclarece mucho, jeje^^. Son más de esas, pero para hacerte una idea: en un libro din A5, con los márgenes de encuedernación y letra 10 times, son más de 50 páginas. Es un capítulo de una novela en toda regla ^^! Ya veras, sé que con este vas a disfrutar de lo lindo ^^! |
| #137 @ 05:14 20/09/2007 | |
| Uzumaki_Hinata
Nivel: Kage |
espero muy ansiosa tu proximo capitulo, por mi puede ser una enciclopodei, pero no importa con lo bueno escritor que eres, todo lo que escribas esta bien |
| #138 @ 05:55 21/09/2007 | |
| sHinji iKari
Usuari@ Nivel: Estudiante |
Hola^^! Es un poco bastante tarde, pero como marcho de viaje y no voy a volver hasta el miércoles seguramente, prefiero dejaros aquí el nuevo y último capítulo de la primera parte de LOK. Es el capítulo más largo que he escrito, pero con el que más he disfrutado. Lo voy a separar en dos partes, porque no se me ocurre otra manera de subirlo. Tiene mas de 23 mil palabras y el post acepta poco menos de 12 mil, pero en realidad no son dos partes, ee? Es todo seguido. Quiero disculparme en primer lugar por no poder contestar los comentarios. Juro que cuando regrese del viaje los contestaré todos, uno a uno ^^! Espero que el capítulo no se os haga pesado en absoluto, yo he disfrutado releyéndolo y corrigiendo algunos de los nombres que aparecían. Advierto a los no lectores de Manga de Japón que después de los cambios que he efectuado, aparecen diversos spoilers. Cuando escribí el capítulo desconocía el nombre de muchos de los personajes que empleé, por lo que me inventé tanto sus técnicas, como sus nombres. Ahora que se conocen los nombres reales y las técnicas que emplean (suerte que más o menos lo que inventé es compatible con la historia real, jeje^^) he preferido cambiarlo por los nombre de Kishimoto para no liaros más con la historia. También he subido el mapa total de la Konoha que yo me invento. No uso el mapa de Kishimoto, si no que creo otras situaciones, por eso en el tema #1 abajo del todo del tema uno, encontraréis el mapa de la Konoha de LOK y os podréis situar mejor durante todo este capítulo ^^! Creo que no me dejo nada respecto a la historia. Lo único que me queda es volver a disculparme por no contestar todos los comentarios y agradeceros que sigáis conmigo, aunque después de éste capítulo, no sé yo si me odiaréis a muerte (con esas 78 páginas de libro de bolsillo que hacen éste capítulo él solo, XD). Como recompensa para que os sintáis bien con vosotros mismos, que sepáis que cuando terminéis de leer éste capítulo, habréis leído en total 72543 palabras ^^! Se dice pronto ee? Sois unos cracks ^^!!! Gracias por todo. Espero que a la vuelta sigáis conmigo ^^!
CAPÍTULO 12: Respuestas KONOHA: El Final del Inicio 7 de Septiembre 2007, 06.20h Isla de Hokkaido, Desconocido El cielo amenazaba tormenta con sus grises nubes, que bañaban de oscuridad las tierras de la hermosa isla de Hokkaido. Una fina brisa helada atravesaba los bosques, rozando las ramas, dando paso al impávido día que amanecía. Iba a ser, sin duda alguna, la jornada más fría de todo el verano, el cual lentamente se despedía de nosotros, dando paso a las triste y secas tardes del otoño; en un lugar indocumentado en los mapas de la isla, la lluvia había alcanzado sus tierras y la humedad de éstas avanzaba en el aire, advirtiendo de su inminente llegada a la Villa Oculta de la Hoja. Allí, en la lejanía, cobijados en una cueva oculta, yacían nueve sombras. Nueve siluetas ataviadas de oscuras lonas negras como el betún y rojas manchas cual carmín. Reunidos en la penumbra de la gruta, teorizaban su próximo ataque, estudiado al nimio detalle, preparados para la incipiente victoria. No existía la derrota, no había cabida para el error. Sin más preámbulos, los nueve partieron a su destino. 7 de Septiembre 2007, 06.20 h Residencia del Hokage Poco a poco el cielo se tintaba de negro. Los aldeanos más madrugadores, quienes astutamente se habían equipado de ropajes impermeables y sombreros para protegerse del apremiante temporal, advirtieron la llegada de la tempestad. El aire portaba el olor de las tierras húmedas del oeste, pisando los talones de los campesinos, afanados por llegar a sus cultivos. En Konoha, hacía apenas veinte minutos que el cambio de turnos en las vigilancias de las fronteras se habían producido, por lo que los convoyes estaban preparados para la nueva jornada. En el centro neurálgico de la villa, el movimiento de los ciudadanos era constante, así como el de los equipos ninjas que se reunían para el nuevo día de trabajo. Aún en la residencia del Hokage restaban Sen y Tsunade, quienes continuaban conversando acerca del pasado de la madre de Hikaru y el cuarto Hokage. No habían pasado más que veinte minutos, pero las palabras del Godaime habían sido suficientes para apaciguar el miedo del niño. Lo único que lamentaba el Hokage, era no haber podido saber más acerca de ese tal Kaede Masato. Eran muchas las historias que Tsunade podía contar al chico acerca de su madre y todas las que pretendía contarle, pero el tiempo les apremiaba y debían llegar a un punto final antes de la reunión con los consejeros a primera hora. Antes que el Hokage pudiese terminar sus relatos, Shizune interrumpió en la habitación. Tenía un aspecto muy cansado. Bajo sus ojos unas manchas oscuras denotaban la falta de sueño que arrastraba desde la pasada noche, y es que apenas habían descansado desde el día anterior, el cual había sido soporífero con los numerosos incidentes que habían sufrido. — Hokage-sama, siento interrumpirles, pero se acerca la hora de la reunión. Debería apresurarse. Le he preparado un baño de agua caliente y le he dejado un kimono de seda sobre la cómoda. También he cocinado un tentempié para Hikaru. Si lo desean pueden ir comiendo algo. – hablaba tan seguido que apenas tenían tiempo para tomar aire. Shizune había sido tiempo atrás la aprendiza de Tsunade y siempre fue muy disciplinada. Pero transcurridos los años se convirtió en la dama de compañía de la Bella Princesa de las Babosas, por lo que acostumbraba a preocuparse por el aspecto y la salud de ésta, siendo así casi una madre para la descuidada Hokage. Por ello se había tomado todas esas molestias y de buen agrado que lo seguiría haciendo el resto de sus días. Convivía juntas y Shizune se hacía cargo de las tareas de la casa. Era una muy buena cocinera, aunque no era lo único en lo que destacaba. Pese a haber derrochado más años de su vida atendiendo a Tsunade que no practicando las artes ninjas, era una excelente médico, al cual apenas nadie podía hacer frente en ese aspecto. En cualquier caso no le importaba derrochar su tiempo con su increíble maestra; tras una breve pausa y casi sin tomar una nueva bocanada de aire, añadió: – ¿Os apetece un chocolate, Sen? — Muy amable Shizune. Danos un minuto más, enseguida iré al baño. – respondió Tsunade risueña. — Gracias por la comida, señorita… – contestó Sen tímidamente, recibiendo una mirada cómplice de Shizune. Poco después el Hokage abandonó la habitación tras despedirse debidamente de Ikari. El niño se dirigió a la cocina, donde le esperaba el almuerzo que Shizune le había preparado. Una vez allí, seguiría las órdenes de Tsunade: comería pacientemente y esperaría la llegada de la señorita Shizune, quien se encargaría de protegerle hasta su regreso. No estaba del todo muy seguro de lo que sucedía, pero al fin y al cabo no tenía más opciones. No es que fuese un secuestro en toda regla, ya que no le estaban maltratando, pero si algo sabía seguro es que si intentaba escaparse, le atraparían y le volverían a traer a la residencia. De todos modos no eran sus intenciones. Estaba tranquilo y seguro rodeado del Hokage y su aprendiza, por lo que restaría así hasta nuevas noticias. Igualmente nadie le esperaba en casa; Tsunade, por su parte, se dirigió al baño donde Shizune la esperaba para ultimar los detalles de la nueva jornada. — Buenos días, Shizune. Nos espera un día aterrador. Al final Naruto y Sakura no han marchado a casa…pero bueno, mejor. – Y sinceramente, estaba en lo cierto. Si la noche había sido eterna, el día no lo sería menos, con un poco de suerte, si la tormenta comenzaba a descargar su aguacero, el día se haría más llevadero, como el agua cuando fluye. – Siento tener que dejarte tan temprano sola. — No importa. – La atajó su aprendiza. – No hay tiempo para la espera. El Hokage había comenzado a desnudarse lentamente, mientras se tomaba pequeños sorbos de Sake, (recién servido por Shizune), entre prenda y prenda que desprendía. Era un hábito típico de la vieja Tsunade. El Sake estuvo desde el principio en su cuna y con ella lo arrastraría hasta su lecho de muerte. Mientras tomaba su baño caliente, no cesaba de planificar y organizar las tareas que Shizune realizaría durante el día en su ausencia. Por supuesto, debía acompañar en todo momento al niño dragón y dar órdenes a Naruto y Sakura, quienes aún esperaban la buena nueva. Durante la noche no habían tenido tiempo de investigar las heridas que recubrían el cuerpo del niño, por lo que Shizune se encargaría de ello. Y así, una incesante lista de encargos que la astuta mujer no necesitaba apuntar, acostumbrada a la cantidad de órdenes que su respetada maestra le daba continuamente. — …lleva al niño a una habitación donde se sienta seguro y protegido. No olvides entablar una conversación agradable con él, es fundamental si quieres que las cosas salgan bien, y sobretodo, no nombres durante todo ese tiempo nada referente a su familia, pasado o presente. Cuando creas que está lo suficientemente convencido de que eres de confianza, entonces intenta saber quien le ha producido todas esas magulladuras, ¿me entiendes? Hace escasos minutos estaba muy rebelde y asustadizo, y ha citado a Kaede Masato ¿Le recuerdas? Es el asesino de su padre, el empresario aquel. No sé a donde nos llevará todo esto. – Tsunade parecía nerviosa al hablar. Su voz era temblorosa y su discurso más acelerado de lo normal. Se denotaba cierta inseguridad, en realidad miedo. Y no es que no confiase en su aprendiza para hacer el trabajo, si no que tenía miedo de las posible reacciones del niño o bien del dragón y sus fatales consecuencias. No quería poner en peligro la vida de su estimada compañera, pero Shizune supo como contestarle para apaciguar su temor. — No te preocupes, sé como quieres que lleve la situación, al fin y al cabo has sido mi maestra – y culminó su frase con una amplia sonrisa. — Gracias. Respecto a Naruto y Sakura, ya que aún siguen aquí… – se detuvo unos instantes para pensar exactamente sus palabras -, no sé cuanto tiempo me llevará la reunión, ni cual será la respuesta de los consejeros, pero espero poder llevar al niño esta tarde noche al Valle Ikari y que Naruto y Sakura se queden allí con él. — ¿No será algo precipitado? He de examinarle. Tal vez las cosas no salgan como esperamos, incluso no sabemos si los consejeros estarán de acuerdo con el hecho de que el niño esté en la villa. Ni si quiera lo saben. Haber como se toman la noticia…si es que no lo saben ya… – Shizune comenzaba a adquirir ese tono alarmista que solía utilizar cuando las cosas no iban como ella deseaba. — No seas catastrófica, podremos salir de esta. Limítate a ordenarles que se preparen. — ¿Qué se preparen? – la miró con una cerca enarcada. — Sí, ya sabes, una buena mochila de campamento…o mejor dicho, de supervivencia. No sé a ciencia cierta que podrán encontrarse en ese bosque. – Tsunade parecía entusiasmada con la idea de enviarlos a su suerte, pero a la vez algo preocupada, aunque la mezcla de sensaciones terminó en una seca carcajada. — ¿Mochila de supervivencia? ¿Y que es lo que dirá exactamente Sakura a sus padres antes de marchar? ¿Adiós papás, me exilio, tal vez a mi muerte? – Ahora si que se había alterado, casi perdido los papeles ante su maestra. A veces no entendía ciertas decisiones de ésta y mucho menos cuando se trataba de sus niños. Aunque en realidad ya no eran tan niños, pero para Shizune siempre lo serían, tuviesen la edad que tuviesen. Ella los había criado, sobretodo a Naruto y durante todos estos largos años se había sentido casi una madre para ellos, y ahora ¿iba a dejarlos abandonados en un bosque? Sí, ‘ciertamente bien gordos y hermosos que eran ya ambos’, (expresión pintoresca que solía emplear la abuela de Shizune y no precisamente porque fuesen gordos, era una forma de decir que ya eran adultos), pero tenía ese afán protector que toda madre tiene hacia sus hijos aunque ya tengan cincuenta años a sus espaldas. — Shizune – atajó Tsunade lacónicamente – aquí, el Hokage soy yo. – No le gustaba tener que decir esas palabras y mucho menos a ella, pero eran del todo necesarias. – La decisión esta tomada. Ellos irán con el niño, ya sea hoy, mañana o el mes que viene. Limítate a transmitir la orden. Si tan preocupada estar por ellos, asegúrate de que te comprendan al cien por cien a donde se dirigen y de que sus macutos tengan lo necesario para sobrevivir, un día, un mes, un año u ocho, ¿me explico? — Sí. La hostilidad se respiraba en el ambiente. No duraría más de cinco minutos, pero de momento Shizune se sentía herida y traicionada por las duras palabras y la manera en la que su maestra se había dirigido hacia ella. No le dirigiría la palabra hasta sosegar los ánimos. Rotó sobre si misma y abandonó el baño para cumplir con sus tareas. Así mismo el Hokage la imitó, retirándose a sus aposentos para vestirse y dirigirse a la reunión que la esperaba. Mientras, en la cocina, se habían dado cita Sen, Naruto y Sakura. Estos dos últimos se incorporaron al festín del desayuno tras percibir, desde la sala de estar, el flagrante delicioso aroma de la comida. Shizune estaba apunto de entrar por la puerta y con el malhumor que arrastraba, no sería conveniente ‘robarle’ el desayuno a Sen. Pero Naruto y Sakura no sabían nada de su humor. En el mismo instante en que Shizune irrumpió en la cocina, los gritos comenzaron a proliferar. Sen quedó atónito ante la situación, mientras observaba a ambos ninjas huyendo despavoridos, intentando evitar los guantazos que Shizune iba a propinarles. Sin duda, les esperaba una mañana movida; cuando ya creían estar a salvo de las garras de Shizune, ésta los sorprendió en el jardín de la residencia, aún exhaustos por la persecución. Debía transmitirles el mensaje del Hokage y cuanto antes lo hiciese, antes se pondrían en marcha para preparar sus maletas. Naruto y Sakura esperaban una nueva reprimenda, pero no fue el caso, o tal vez sí: — Chicos…en primer lugar, la comida es para Sen…si queréis desayunar…¡Os lo hacéis vosotros mismos! – dijo Shizune en un estertor. – Y segundo, tengo un mensaje para vosotros departe del Hokage. – Añadió, ahora sí, en un tono más apacible. Sus caras cambiaron del miedo al asombro en cuestión de segundos. Ambos estaban ansiosos por saber el mensaje del Hokage y Shizune no les hizo esperar más: — Os marcháis de viaje. — ¿Qué? ¿Dónde? – preguntaron al unísono. — No puedo deciros exactamente donde, de momento. Pero os advierto que no es un viaje programado. No es un viaje de ida y vuelta. — ¿Cómo? – Esas últimas palabras no les emocionaban tanto como la idea de irse de viaje. — Pues que partiréis un día, que seguramente será esta misma tarde o noche, y volveréis cuando el destino os lo indique. – Shizune dejaba caer sus frases, como un jarro de agua fría sobre los cuerpos de ambos. — No lo entiendo – dijo Naruto desalentado, mientras Sakura asentía con la cabeza a las palabras de éste. — Sen debe partir de la villa cuanto antes, no está preparado para vivir aquí. Aún debe aprender muchas cosas acerca de este lugar y de si mismo, pero está solo en el mundo. No queda nadie en su entorno que pueda ayudarle, no tiene familia. El Hokage ha pensado, y si recordáis hace escasas horas os lo comunicó, que las personas mejor indicadas para acompañarle en su viaje de descubrimiento sois vosotros. Por ello os vais a embarcar en un viaje de partida del cual desconocemos su regreso ¿Entendéis ahora? – Sakura lo entendió perfectamente y su sonrisa volvió a resurgir en su joven rostro, pero Naruto aún continuaba haciendo sus cábalas – Necesito que preparéis vuestras mochilas de viaje, que seáis inteligentes y penséis que no vais a una residencia, ni a un castillo, ni a ningún lugar habitable. Os dirigís a bosques penumbrosos y taciturnos, poblados de animales salvajes y legendarios, habitados por bestias desconocidas a la memoria humana. Lugares sin ley, sin autoridad, una tierra desconocida por nuestros habitantes. Tal vez sin luz, tal vez sin sombra, tal vez sin agua, tal vez sin alimentos, quizá sin cobijo…es nada lo que puedo deciros y todo lo que debéis de aprender. Por ello, con astucia y afán de supervivencia, haced de vuestras maletas, un equipo para sobrevivir en la nada. — ¡Genial! – Espetó Naruto – Va a ser el mejor entrenamiento de la historia. Cuando regrese seré Hokage y derrotaré a la vieja. O al revés… – Sakura lo miraba de soslayo, no tan entusiasmada con la idea de viajar a semejante lugar. — Bien Naruto, Sakura, es todo cuanto puedo deciros ahora. Marchad a casa, recoger vuestros bártulos y regresad. Yo misma me encargaré de revisar vuestras mochilas. — …eh…¿Shizune? – Sakura parecía algo preocupada – ¿Qué le diré a mis padres? ¿Y qué sucederá con Sasuke? — No has de preocuparte, cuéntales la verdad. De todos modos el Hokage irá a visitarles muy pronto. Y por Sasuke no hay nada que temer, aquí estará a salvo. – Shizune culminó con una dulce sonrisa que apaciguaba el corazón de Sakura. En realidad, Sakura estaba preocupada con la idea de envejecer y perder a Sasuke. Si marchaba de viaje a ‘La Tierra de la Nada’ sin saber que día sería su regreso, tal vez podía ser de aquí a diez años. Para entonces, Sasuke estaría casado y posiblemente con más de cuatro hijos. Esa idea minaba su mente y comenzaba a mermar su paciencia. ¿Y si no le dejaban despedirse de él? Después de aquellas palabras tan bonitas, después de aquella declaración de amor a la que él había reaccionado, ‘vaya asco’ se decía a si misma. A diferencia de ella, las preocupaciones de Naruto eran más nimias: ¿Cuántas cajas de ramen me llevaré? ¿Me llevo un tazón o dos? ¿Necesitaré una cacerola para calentar agua? Más que nimias, estúpidas. Si Shizune abría la mochila de Naruto y encontraba un arsenal de comida, probablemente desearía retirarle el carné ninja, pero como no sería posible, le daría azotazos hasta en la mismísima documentación. No se podía ser tan tonto. En cualquier caso, de momento, sólo eran pensamientos, no hechos; ambos partieron a sus casas, organizando su propia lista de objetos necesarios para el viaje. En ese instante, Sen había terminado el desayuno y se dispuso a fregar los platos que Shizune había ensuciado, cuando ésta entró. Retiró a Ikari de la pica y comenzó a fregarlos ella misma. Pensó que era la oportunidad perfecta para entablar una conversación cotidiana con él: — ¿Fregabas a menudo en casa, Sen? — Sí, bueno, siempre. – Shizune arqueó una ceja al escuchar la respuesta del niño. La pregunta había sido muy buena. Estaba convencida de que ahondaría en el pasado del niño y encontraría las respuestas que Tsunade y ella ansiaban hacía horas; el niño había dejado de mirarla y analizaba despreocupado sus pies descalzos. — ¿Te ayudaba tu padre? — ¿Sendoh? – Alzó la vista ávidamente y clavó su mirada en la espalda de Shizune, como si intentará atravesarla. — ¿Le llamas por su nombre de pila? — Sí, es mejor así. Y respecto a la cocina, no, no me ayudaba. No podía. – ¿No podía? ¿Qué clase de respuesta era esa? Shizune estaba disfrutando con la conversación y eso que acababa de comenzar. — ¿Qué quieres decir con ‘no podía’? ¿Tenía algún problema físico? ¿Estaba herido? — No, no. No es eso. Él no le dejaba. — ¿Él? ¿Quién es él? – No sabía que había una tercera persona conviviendo en la casa de Nagoya con el niño y su padre. Ahora si que había quedado sorprendida, pero intentaba hacer lo posible por disimularlo en su voz. No debía dejar que el niño se diese cuenta de que estaba indagando en su pasado, tal vez no le haría mucha gracia. — Kaede. Kaede Masato. – Shizune quedó perpleja. Era el hombre que había asesinado a su padre, el hombre que había acompañado al niño al depósito de cadáveres, el hombre que con total sangre fría fue al entierro, ¿vivía con ellos? — ¿Vivía con vosotros? – intentaba ser lo más serena posible, aunque había llegado a una respuesta que no esperaba y ahora no sabía como tratar. — No, bueno, sí, a veces. Es difícil de explicar. — ¿Quieres explicármelo? No me importa escucharte, soy todo oídos. — …bueno, ese hombre era un empresario. Trabajaba con Sendoh en los laboratorios. A veces venía a casa. Sendoh tenía un laboratorio en casa y él venía a casa. — ¿Tu padre era científico? — …no sé…bueno, sí. — ¿No quieres hablar de ello? – Shizune temía haber entrado en terreno pantanoso y que el niño retrocediese en su declaración, pero tenía la sensación de que ese tal Kaede tenía mucha importancia en la vida del niño y que sería de gran ayuda para entender muchas de las cosas que le habían sucedido. Necesitaba indagar más. — Es que, puede oírnos y entonces vendrá a buscarme…y no quiero. — ¿Kaede vendrá a por ti? — Sí. Él nos escucha, no hay que decir su nombre, o nos escuchará. — Bien, digamos ese hombre, ¿te parece? — …bueno. – Sen estaba muy preocupado, su rostro mostraba cierto pánico al decir el nombre de Kaede, pero en el fondo se sentía aliviado de poder explicarlo, de poder compartirlo. Era un gran desahogo. — ¿Tienes miedo de ese hombre? – Ella había terminado de fregar, enjuagar y secar los platos, y ahora había procedido a guardarlos, pero antes de eso, dedicó una mirada tierna a Sen, buscando un ápice de confianza en el niño. — Él puede matarnos. Puede matarnos a todos. Y si quiere nos matará. – Vaya, ahora si que se había quedado atónita. ¿Quién demonios era ese tipo? — Sen, dime una cosa – Shizune se agachó frente al niño y cogió sus manos – ¿Ese hombre te hacía daño? – No hubo respuesta del niño, ni tan si quiera un gesto, casi ni se notaba su respiración. Pasados unos segundos, Shizune lo intentó por segunda vez. – ¿Es él quien te ha hecho las heridas de los brazos? — No. — ¿No? – Volvió el silencio. ¿Estaba diciendo la verdad o simplemente tenía miedo de admitir que era él? – Sen, quiero ayudarte y puedo, pero debes decirme quien te ha hecho todas esas heridas. — No. No puedo. Mientras estamos hablando, él está aquí. Lo está escuchando todo y los ha llamado. Vienen al acecho, se están acercando y cuando estén aquí, no podrás detenerles. — ¿A quien ha llamado? ¿Quién viene? Sen, ¡explícate! – el niño estaba a punto de perder la conciencia, cuando el dragón comenzó a hablar por él. — Shizune, él tiene el poder de poseernos. Jiraiya selló nuestro cuerpo para evitar que fuésemos uno solo, para evitar que nuestras fuerzas creciesen juntas. Kaede aprovechó ese sello para introducir el suyo propio, un sello capaz de doblegar la voluntad del dragón, capaz de hacerle su pupilo. Él está aquí, puede poseer cuerpos, puede poseer mentes. Ha conseguido que le curemos, como también ha conseguido nuestra protección. — Un momento, necesito que me expliques algunas cosas. No comprendo nada de lo que has dicho…Tsunade me ha explicado algunas cosas acerca del tema, pero no son suficientes… — Kaede Masato puede manipular al niño. Tiene poderes sobrenaturales capaces de doblegar su voluntad. Hace algún tiempo, tras la muerte de Yui, Kaede aprovechó para introducir un eslabón más en el sello que el niño lleva dibujado en su espalda. Ese sello tiene el poder de poseerle. Es muy peligroso, tiene la voluntad del niño y con él la nuestra, la del dragón. — ¿Ese hombre es un ninja? ¿De está villa? ¿Tiene poderes especiales? — Por lo que he podido ver desde que vivo con él, es desertor de la Lluvia. Tiene poderes síquicos-mentales, muy peligrosos y un chakra muy portentoso. Deberías encontrar a Jiraiya y romper el sello del dragón, liberarnos y dejar que finalmente nos fusionemos con el niño. No es más que un recipiente vacío, Sen Ikari soy yo, dejadme ser libre. — Espera ¿Jiraiya? ¿Un recipiente? No es exactamente eso de lo que Tsunade me había hablado. Ella habló de una esencia de dragón, oculta en el Valle de las Futaba. Habló de un poder dividido en ambos cuerpos, un parte en la esencia del dragón y otra en el niño…si el niño tiene poder, no puede ser un recipiente vacío…además, el sello de Jiraiya no es el que os separó…os separaron las Futaba y la madre Ikari de Sen…¡explícate! — Las Futaba me han liberado de ‘La Sala Imperecedera’…- antes de que pudiese continuar, Shizune volvió a interrumpirle. — ¿Sala Imperecedera? Sé más concreto, explica que me estas hablando… — No me has dejado tiempo…La Sala Imperecedera es el lugar donde la Gran Futaba y Yui me encerraron. En ese lugar el tiempo es eterno, no hay nada, más que tiempo. Ni día ni sol, ni luz ni sombra, simplemente la nada. Cuando el niño llegó a la Villa, ellas mi liberaron y me ordenaron dos cosas: regresar a mi cuerpo y recuperar el libro sagrado. — Perdón – volvió a interrumpirle – del libro sagrado hablamos luego. ¿Qué me dices de referirte al niño como recipiente vacío? — Sen Ikari, es decir, yo mismo, pero hablando de mi cuerpo humano, tiene algunos de los conocimientos técnicos secretos del clan, pero desde que Kaede le selló, su poder es anulado, como ya te he dicho anteriormente. La primera vez que he estado en contacto con él y he conseguido extraer el espectro del dragón, he podido unir mi esencia con la suya, pero cuando el espectro vuelve a ocultarse en el interior del niño, la esencia me la vuelvo a quedar yo, por lo que él sigue estando vacío. Eso es a causa del sello de Jiraiya, que no nos permite fusionarnos. Cuando eso sea posible, y seamos cuerpo y esencia en uno mismo, podremos mutar y el espectro del dragón no volverá a aparecer…ahora nos estamos muriendo lentamente… — ¿Qué? ¿Cuánto tiempo me queda? ¿Quién se acerca? ¿Dónde está él, el hombre? — No tienes mucho tiempo. Mi tiempo como dragón se agota y el recipiente que nos contiene cada día es más débil. Kaede merma todas sus facultades, entre ellas la de regenerar las células que recubren nuestro cuerpo. Si no rompéis el sello a tiempo, el cuerpo del niño se desvanecerá y no podremos encontrar un nuevo recipiente; no sabemos quienes son ellos, nunca los hemos visto, pero sabemos que se acercan. — ¿Quieres decir entonces que el niño esta muerto?¿Qué es un cuerpo vacío? — No. Hikaru Sen Ikari soy yo y es él. Somos uno solo. Como dragón tenemos el poder de mutar nuestro cuerpo, cual humano, cual bestia. Sin embargo, la voluntad de nuestra madre fue separarnos, eliminar mi existencia para así proteger la vida humana que Sen nunca habría podido tener conmigo. Sin embargo, cuando Kaede sumó su parte del sello al que ya poseía el cuerpo del niño, rompió la vida humana de éste, convirtiéndolo en un recipiente hueco que poco a poco se va mermando. Es por eso que las heridas no sanan y no cicatrizan. Si nos liberáis seremos uno sólo, recuperaré mi cuerpo y seremos libres a la voluntad de Masato. Si no lo hacéis, tarde o temprano el niño morirá como humano y de él sólo quedaré yo. — ¿Si rompemos ese sello no huirás como dragón? ¿Estarás aquí como el niño Sen que hemos conocido? — No estoy a salvo en este lugar. Kaede sabe donde estamos y nos esta buscando. — ¿Pero que es lo que quiere de vosotros? ¿Por qué os ha herido? — Quiere mi poder, mi chakra. Él no nos hirió, fuimos nosotros mismos. — ¿Qué? ¿Por qué? – Shizune estaba perpleja con la conversación. Apenas alcanzaba a entender la mitad de las cosas que el dragón le había explicado, pero no era tiempo para pedir más explicaciones. — Para evitar que nos llevase con las nueve sombras. Si moría el cuerpo del niño, jamás nos podría coger, sin recipiente, sin cuerpo humano, somos como un espectro de dragón. — ¿Pero entonces, por qué quieres ahora salvar el cuerpo del niño? — Porque nosotros somos eternos. Nuestra vida es eterna y sin un cuerpo humano, nunca podríamos regenerar nuestra piel, así que seríamos eternamente viejos y débiles. Mientras que con nuestra parte humana podemos descansar y regenerar nuestro cuerpo de dragón, manteniéndolo joven y poderoso. De esa forma seremos de gran ayuda para esta villa. Viejos, espectrales y tullidos sólo seremos un estorbo. — Entiendo, no tengo más remedio que creer tus palabras, aunque en un principio parecían contradictorias respecto a las que Tsunade me comentó…es mucha información, espero que todo esto lo sepa ella también, porque no creo que sea capaz de explicárselo todo…¿Kaede está cerca? — Está a…– antes de que pudiese terminar, el cuerpo del niño se desplomó en el suelo y finalmente adoptó su forma de dragón blanco. Rápidamente Shizune recogió al dragón y lo llevó a la sala de estar, reposándolo sobre los cojines que yacían extendidos por el suelo. Tenía miedo de dejarlo solo en casa, pero debía localizar lo antes posible a Jiraiya. El niño estaba en peligro y no era momento de avisar al Hokage, ya que supondría interrumpir cierta reunión. El tal Kaede rondaba los cimientos de la casa, sus hombres no andaban muy lejos y el niño restaba inconsciente, ¿qué demonios debía hacer? En un ápice de cordura recordó que los ANBU seguían regentando la casa, así que se dispuso a llamar a uno de ellos para encomendarle la misión de búsqueda de Jiraiya. Sin demora, el ninja salió en su búsqueda. Mientras, ella se encargaría de curar las heridas del niño, darle un baño y cambiarle su deteriorada ropa (a causa de la gran cantidad de sangre que había segregado sobre ésta.) 7 de Septiembre 2007, 07.00h Frontera de Konoha Las gotas de agua repicaban contra la muralla de La Villa. Un manto de agua cubría la entrada a ésta, afianzando la muralla real. La lluvia torrencial hacía correr riachuelos de agua por las calles, que poco a poco habían comenzando a inundarse a causa del mal funcionamiento de los viejos desagües; con la lluvia había llegado a su vez la oscuridad. Unas nubes tan negras como el azabache cubrían el cielo de la villa. Entre ellas, fuertes rallos descargaban su energía y sonoros truenos golpeaban el aire. Era la advertencia de su llegada, la de las nueve sombras. Su destino: La Villa Oculta De La Hoja. Su objetivo: en el interior aguardaba. Las nueve siluetas se adentraron en los bosques ocultos de Konoha. 7 de Septiembre 2007, 06.50h Edificio del Hokage, Sala de reuniones Todo estaba listo en la Sala de Reuniones del nuevo edificio gubernamental del Hokage. Hacía seis años que Tsunade había ordenado su construcción y hoy iba a ser la primera reunión que se celebraría en la Sala. La idea de crear un nuevo edificio para las funciones ‘políticas’ de la villa había sido un éxito. Antiguamente la residencia del Hokage hacía ambas funciones, hogar del máximo mandatario y oficinas de la villa ninja, por lo que la privacidad y el descanso del Hokage eran apenas nulos. Si hubiese decidido tener familia, habría criado a sus hijos entre papeles, armas y ninjas de guardia. Necesitaba crear un ámbito de Hogar y un ámbito de Trabajo. Por ello, el nuevo edificio no era más que un adosado a la antigua construcción, respetando el diseño y estructuras de la residencia en el exterior. No era el caso del interior. Por su puesto, Tsunade había contado con las mejores prestaciones tecnológicas del mercado y eso se hacía notar en la nueva Sala de Reuniones. La estancia se distribuía con el diseño de un anfiteatro: En el centro de ésta había una gran maqueta tridimensional de la villa y sus lindes, todo en color y texturas reales. Se podía acceder a la maqueta por uno de los lados de la gran mesa ovalada que la rodeaba, la cual disponía de veinte escaños, que a su vez gozaban, respectivamente, de una pantalla digital donde podían seguir los planes de la reunión. Cada asiento estaba equipado con un micrófono y un teléfono, así como también de un lápiz digital para hacer las anotaciones pertinentes durante los debates. La necesidad de instalar los micrófonos se debía a que, tras la mesa ovalada y detrás de cada uno de los veinte escaños, excepto del asiento del Hokage, (el cual estaba dispuesto como si fuese el escenario del anfiteatro), se configuraba un arco de cien asientos, dispuestos cual tribuna, pensados para la asistencia de los acompañantes de máximos mandatarios, feudales u otro tipo de participantes parlamentarios. La sala gozaba de grandes amplificadores de sonido así como de una gran pantalla esférica central, que permitiría al resto de asistentes divisar la reunión; los veinte escaños estaban destinados a los grandes líderes de clanes, los consejeros de la villa, los líderes ninja de cada rango, el hokage y sus secuaces Sages. Poco a poco la sala fue llenándose. Tsunade no había llegado aún y comenzaba a demorarse, inquietando algunas de las celebridades que habían asistido al encuentro. Kotetsu, el ayudante del Hokage para la entrega de misiones, se hacía cargo de la lista de asistencias a la cita. Sorprendido al ver que los cabezas de familia de cada clan se daban encuentro en la sala, así como los líderes de cada rango ninja y los Sages, no dudó en preguntar a los consejeros quien había citado a todas aquellas personas. Estaba seguro que únicamente debían asistir al encuentro los consejeros y ahora la sala casi estaba repleta de asistentes. Koharu, miembro del consejo y compañera de Homaru, advirtió a Kotetsu que ellos mismos habían sido los encargados de citar a los representantes de cada clan, así como a los jefes ninjas. Tsunade debería dar la cara ante sus trabajadores por ocultar un secreto tan peligroso como podía ser para la villa el niño del clan Ikari. Kotetsu no sabía exactamente que se traía entre manos su Hokage, pero si sabía seguro que debería informarle lo antes posible sobre la situación de La Sala de Reuniones; entre los asistentes se encontraba Hizashi, Neji y su prima Hinata, quienes habían sido recomendados por el gran anciano Hyuga para asistir a la reunión. El viejo Hyuga estaba demasiado tullido para dejar su residencia a las afueras de la villa y viajar hasta el palacio del Hokage. Confiaba plenamente en sus sucesores, quienes le informarían de las novedades comentadas en la reunión. Neji estaba muy preocupado con el tema del clan Ikari. Había visto con sus propios ojos, el día de ayer, que potencial tenían aquellas técnicas y la espera del Hokage comenzaba a impacientarle. Ya tocaban las 7.15 de la mañana. — Maestro Hyuga – dijo Neji cabizbajo - ¿Se avecinan tiempos de guerra? — ¿Por qué dices eso, Neji? – Hizashi no se había inmutado. Su rostro mostraba un temple sereno que podría apaciguar hasta el corazón más inseguro. — Nunca hemos asistido a una reunión de este alcance. Sé que somos jóvenes e incultos, sin embargo, la última y única vez que nos reunimos de este modo, fue para el entierro del 3º Hokage. Además, sé que la reunión tiene relación con el niño dragón y lo único que he visto de él hasta ahora es dolor, miedo y sufrimiento. – Neji alzó la mirada hacia su tío, intentado dar convicción a sus palabras. El joven Neji Hyuga y su prima Hinata habían madurado mucho desde la muerte de Hanabi, la hermana menor de ésta. La tragedia colmó sus corazones de inseguridad durante su adolescencia, ayudándoles paradójicamente a unirse más el uno al otro y madurar como hombre y mujer a una temprana edad. La extraña enfermedad que padecía Hanabi, propia del clan Hyuga, era altamente contagiosa para los maestros del Byakugan. Desgraciadamente, todos los miembros del clan Hyuga eran expertos en las artes secretas de la familia. Encerrados en sus propias y extensas tierras, lo único que podían hacer era abandonarla a su suerte. Una dolorosa decisión para una familia, pero necesaria para poder salvar a los demás miembros. Ni el Hokage, ni ningún otro miembro del cuerpo médico podían salvar a la niña Hyuga. Sólo quedaba una elección: Dejarla morir abandonada en un hospital o darle muerte. El viejo Hyuga, sabio de generaciones, experto en el clan, resolvió acabar con la niña con un golpe seco en sus puntos vitales. Una fría noche de invierno, pocas semanas después de enfermar, el mismo Viejo Hyuga procedió a golpearla mientras dormía, arriesgando su propia vida. No debía estar en contacto con ella más de sesenta segundos. Abrió las puertas de la sala, donde yacía encerrada en la más profunda oscuridad, y todo terminó. Desde aquel día, nada volvió a ser lo que era en el clan. Ya han pasado cinco años desde lo ocurrido y en sus ojos sigue brillando la luz de Hanabi. Neji decidió proteger a su prima como lo habría hecho de tener una hermana, hasta que la muerte los separase y está cuidaría de él como lo hacía de su propio padre. Una afinidad demasiado exacerbada a los ojos ajenos al clan; restaban sentados en la tribuna, cogidos de la mano, calmando sus inquietudes. Ambos miraban al suelo, esperando que Hizashi contestase a sus preguntas y apaciguase así sus dudas. Hinata había crecido considerablemente. Era una chica bastante alta y esbelta, casi de la altura de su primo Neji, quien también había estirado unos centímetros. Poco más o menos rozaban la altura de metro noventa. Ella hacía un metro ochenta y él un metro ochenta y nueve. Ambos lucían una larga y lacia melena, negra y brillante como el azabache, recogida por un fino lazo negro a modo de diadema. Su indumentaria era clásica del clan: pulcros kimonos de raso y seda. Hinata había vestido durante mucho tiempo de riguroso luto, pero comenzaba a dejar entrever piezas de seda blanca en sus trajes, símbolo de valentía y resurgimiento por su parte. Hoy, ambos vestían de negro, apenados por el recordatorio del padre de Neji, tras la aparición del alma de éste a causa de las técnicas del dragón Ikari el día anterior; Hizashi los miró un instante y sin cambiar su semblante contestó: — Hijos, hoy no vamos a enterrar a nadie. – Alzó su mirada al cielo, inclinando a su vez la cabeza y prosiguió – No estamos en guerra y no debemos pensar en ella. Hay que estar preparados para los imprevistos, pero eso no implica que hagamos cábalas. Nos han convocado para asistir al parte del Hokage acerca de su última decisión. Tsunade ha cometido un grave error y puede ser peligroso para La Villa. Por ello, los consejeros creen que debe responder ante nuestras preguntas y dar la cara. El Hokage no sabe que estamos aquí. — Entonces, ¿no nos va a comunicarnos una mala noticia? – Preguntó Hinata tímidamente. — No lo sé. Sólo sé que no hemos sido llamados para la guerra. — ¿Es peligroso el clan Ikari? – dijo Neji ávidamente. — No he vivido tanto tiempo como para verlo con mis propios ojos, pero no es oro todo lo que reluce en el clan. Del único miembro que conocí sólo puedo tener buenas palabras. Fue una gran mujer, una gran kunoichi y una gran madre. Si lo que os preocupa es el poder del niño, estoy seguro de que Tsunade sabe lo que se hace, confío plenamente en ella, como mi Hokage y como mujer. — ¿Eso quiere decir que el niño es peligroso? – Añadido Hinata rápidamente. — No lo sé. Pero si el Hokage lo ha traído hasta aquí no creo que pueda causarnos daño. La técnica que el dragón empleo para hacernos ver almas no fue intencionada. Estoy seguro que el niño estaba aterrorizado e instintivamente como dragón se protegió. Pero tranquilos, todas estas preguntas podréis hacérselas al mismo Hokage en persona. No habían quedado muy satisfechos con las respuestas de Hizashi, pero no había tiempo para más. El Hokage estaba apunto de irrumpir en la sala. Tsunade estaba radiante. Pese a las horas que habían transcurrido sin descansar, la belleza de ésta afloraba segundo a segundo. Su fino cabello recogido mediante cilíndricos palillos lacados de azul, se desmoronaba a su paso, dejando caer varios mechones dorados, reposándose sobre sus hombros, deslizándose suavemente sobre su moteado kimono de seda. Un kimono estampado con cientos de pétalos de crisantemos, que volaban sobre un fondo blanco, degradándose hasta los bajos de sombras verdes, rodeadas de las mismas flores naranjas que lo estampaban. A su vez, de un color homogéneo, era el obi de su cintura, que se teñía del intenso naranja y dorado de los hermosos crisantemos. Su tersa piel blanca era tan neblinosa, que dejaba ver extremadamente sus orondos labios rojos. A su llegada, la sala sepultó en silencio. Tomó asiento en el Óvalo central, frente a los consejeros, Koharu y Homaru, y procedió a saludar a los asistentes a la reunión. — Bienvenidos a esta cita extraordinaria que los miembros del consejo han concertado. Gracias por asistir a cada uno de los honorables cabezas de familia y el resto de líderes ninjas del parlamento. – Todos se habían puesto en pie para saludar al Hokage y ahora procederían con ella a tomar asiento. – El asunto que hoy nos concierne es la visita de un nuevo inquilino en la Villa Oculta de la Hoja. – Los asistentes murmuraban entre ellos de quien podría tratarse. Los más educados guardaban silencio. — Silencio! – Convino Hagane Kotetsu, quien yacía tras Tsunade a su lado izquierdo. Al momento la sala se silenció. — Gracias. Hay algunos clanes que ya tienen cierta información al respecto, pero es insuficiente, por ello, explicaré de quien estamos hablando y seguidamente contestaré todas vuestras dudas. — ¿Estamos en guerra o que? – Vociferó un ninja acompañante del clan Shirobu. Antes de que nadie pudiese contestar a la impertinencia del genin, el líder ANBU Pantera se presentó en la sala. Ágilmente se posicionó al lado derecho del Hokage y le comunicó su cometido. Segundos después, Tsunade ordenó a Jiraiya que acompañase a La Pantera. Una vez más los cuchicheos colmaron la sala y esta vez fue Koharu quien los hizo callar. — ¿No os da vergüenza? ¿Qué hacéis cuchicheando? ¿Sois aldeanos? Sois ninjas disciplinados, representantes de clanes, así que comportaos como tal. – La vieja Koharu se había levantado y apretaba fuertemente su puño, al mismo tiempo que golpeaba la mesa a cada final de pregunta; el silencio regresó una vez más. Tsunade hizo un gesto cómplice a Koharu en señal de agradecimiento y ésta tomó su escaño. Repentinamente y por segunda vez consecutiva, sin tiempo a mediar palabra, alguien engalanado con una capa negra entró. 7 de Septiembre 2007, 07.25h Residencia del Hokage, Sala de estar Acompañado por La Pantera, Jiraiya alcanzó la habitación donde se encontraba Sen Ikari, poco segundos después de abandonar la reunión. En el interior, restaba Shizune y el espectro de dragón, el cual descansaba sobre un futón mullido. Shizune había aprovechado su pérdida de conocimiento (durante la conversación de Kaede Masato) para asearle, protegerle las heridas y cambiarle la ropa, por lo que el niño estaba lleno de vendajes. Hacía pocas horas que Jiraiya había hablado con el espectro de dragón, en la habitación del hospital donde residía Sasuke Uchiha, y no recordaba haber visto ningún indicio de malos tratos, lo que hizo pensar al Sage que probablemente se estaba haciendo viejo, (aunque realmente no había llegado a hablar físicamente con el niño. El cuerpo de éste se materializó mucho más tarde, cuando el espectro desapareció.). Pero no era lo que importaba ahora, importaba Hikaru Sen. Shizune le explicó todo lo que había hablado con el niño y el dragón, intentando ser lo más fidedigna posible a sus palabras, aunque como ya había dicho, le sería difícil recordar. Sin embargo, tuvo la suerte que Jiraiya había sido un experto ayudante de Yui, (madre de Sen) y conocía al pie de la letra la historia, el problema y sus consecuencias. De lo único que no tenía constancia era del tal Kaede Masato. Los había cogido totalmente por sorpresa y sobretodo, la parte de los nueve ayudantes. Jiraiya comenzaba a sospechar algo, pero tal vez ya era demasiado tarde para averiguar quien y cuando llegarían, y sobretodo, como protegerse y proteger a la villa. En el tatami de la estancia, sobre el pequeño futón que Shizune había estirado, yacía el niño y sobre su pecho, su pequeño espectro dragón enrollado. Vestía un kimono de seda negra, que los ninjas empleaban cuando vestían de luto. Antaño había sido el traje de Naruto, (durante el entierro de Sandaime), pero ahora el kimono le estaba pequeño y Shizune lo guardaba en casa dentro de cajas, junto a otras prendas donadas por Naruto y Sakura. (Alguien más necesitado le daría uso y precisamente hoy, había llegado ese día). Como no tenía más ropa que ponerle, optó por reutilizar los kimonos del rubio; únicamente llevaba el traje cruzado sobre sus vendajes, los cuales casi recubrían su cuerpo por completo. Apenas se podía ver su rostro y manos, las únicas extremidades que se había salvado de los golpes y tajos. Su fino y corto cabello oscuro, rozaba las pulcras fibras del tatami, que aún desprendía su intenso olor a fresco verde. Alrededor del niño Ikari, el líder ANBU comenzó a dibujar con chakra una serie de simbologías ninja, únicamente conocida por el cuerpo medicinal especializado de la villa. Mientras éste lo hacía, Jiraiya procedió a desprenderse de la parte superior de su kimono y a recogerse su espeso cabello. La técnica que iba a emplear para romper los sellos del niño, no era peligrosa para la salud del viejo, pero si que desprendía un gran calor. Creaba una reacción exotérmica alrededor de éste, casi insoportable para un hombre no acostumbrado al calor. Alcanzaba cerca de los cuarenta y cinto grados Celsius de sensación térmica, motivo por el cual, Shizune pulverizaba gotas de agua sobre el tatami, a modo de evitar posible incendios; mientras ellos hacían los preparativos, un ANBU del escuadrón de vigilancia picó a la puerta de la estancia. — ¿Si? – preguntó Shizune. — Miembro del escuadrón de vigilancia 1, ANBU halcón. Shizune-sama, tiene una visita. – El ninja dio sus datos enérgicamente, pero esperó órdenes antes de abrir y cruzar la puerta de la estancia. Sabía perfectamente que no debía hacerlo, a menos que se lo indicasen. — Abra la puerta, Halcón. ¿De quién se trata? – Preguntó Shizune alzando la vista hacia la entrada. — Shizune-sama. – dijo nada más abrir la puerta, agachándose ante esta con una rodilla contra el suelo y cabizbajo – Un miembro del clan Futaba desea ver al Hokage o a usted. Hemos preferido hablar con usted primero, dado los menesteres que incumben en estos momentos al Godaime. — Bien decidido. Hágalo pasar. Puedes volver a tu puesto. Gracias Halcón. – y sin mediar palabra, el ANBU se retiró, dando paso, minutos después, al miembro del clan Futaba. Nunca antes Shizune había visto un miembro del clan Futaba. Sabía a ciencia cierta que el clan únicamente estaba compuesto por mujeres, pero nunca se había llegado a conocer los motivos. Y no fue porque no le interesase el tema, si no porque no había libros ni personas a las que preguntarle más historia acerca de ellas. Hacía escasas horas que Tsunade le había contado que eran las encargadas de criar y educar a los dragones, pero eso no atañía nada con el hecho de que el clan fuese únicamente femenino. Estaba tentada por preguntar a Jiraiya más cosas acerca de las damas ocultas del bosque, pero no era ni el momento ni el lugar para hacerlo; al poco, la dama blanca irrumpió en la estancia. Su belleza era indescriptible y eso que aún no habían alcanzado a ver su rostro. Arrastraba un haz de luz blanco a su paso, como si de la cola de un vestido de largo se tratase, dando la sensación de que levitaba sobre el tatami. Su atuendo, blanco como el marfil, brillaba cual escama de dragón, pero su textura esa frondosa, alisada, suave y pesada. Caía sobre su curvado cuerpo, desdibujando cada uno de sus recovecos, frunciéndose en su caída, cual vestuario de una deidad griega. Sobre su busto, una amplia capucha blanca ensombrecía su rostro, cubriendo los hilos de plata que conformaba su cabello, lacio y largo, reposado sobre sus pechos. Por momentos, parecía que la iluminada habitación a la luz del amanecer, se había vuelto mortecina y era ella quien traía la luz a la estancia. No habían llegado a ver ni una sola extremidad de su cuerpo, cuando repentinamente, su mano derecha se deslizó, desde el interior de su vestido blanco, hacia el cielo. La fina y casi translúcida mano de la mujer, dio un golpe seco en el aire y una pequeña ráfaga de viento le respondió, retirándole su capucha hasta los hombros. Fue entonces cuando un haz de luz deslumbró la habitación y cegó momentáneamente a Shizune y Jiraiya, quienes continuaban mirándola. Finalmente recuperaron la visión y pudieron verla. Una joven mujer de rostro pálido, pero enfermizamente hermoso, se postraba ante ellos. Su belleza creaba una tonalidad de brillos blancos en la habitación, dejándola ver blanquecina, entre nieblas. Uno almendrados ojos negros resaltaba junto a sus orondos labios rosados, que dominaban sobre su fina piel blanca. Poco a poco el cabello se tornaba más oscuro, adquiriendo una tonalidad grisácea, hasta acabar siendo negruzca. Sin dar tiempo a los integrantes de la sala a mediar palabra, un suave y dulce susurro surgió de sus labios: — Aiya Meldor… – y al tiempo inclinó su cabeza a modo de reverencia y respeto. Jiraiya y Shizune se miraron de soslayo, atónitos ante la situación, ante la mujer, ante su lenguaje, ¿Qué es lo que ha dicho? Sin duda, el más atrevido de los dos era el viejo Sage, quien apenas dubitativo preguntó: — ¿Ese es su nombre? Encantado, mi nombre es Jiraiya. Soy el viejo sapo de Konoha. – Culminó mientras rascaba su cabeza con la mano izquierda. — Na iz su nascli. Su nascli iz Merei Futaba. – La mujer estaba algo sorprendida de que no la comprendiesen. Alzó su mirada penetrante hacia Shizune y con una ceja enarcada dijo: – ¿Na inhinbïuz ir ubuaso bir blovän? Iz neizhla rinveopi! – Shizune la miraba algo asustada. Parecía que la mujer se enfurecía, pero únicamente era una sensación. No sabían que estaba hablando, ¿Qué podía decirle? — Buenos días, señorita. – dijo la Pantera — Buenos días – contestó dulcemente la mujer. — ¡¿Qué?! – gritaron a la vez Shizune y Jiraiya, y éste prosiguió – ¿Qué le has dicho para que conteste? — Vamos a ver, sabe nuestro idioma por que ha hablando con mis compañeros de escuadrón, así que creo que era tan fácil como decirle buenos días. – dijo la Pantera, intentado ser lo menos vacilante posible. Jiraiya y Shizune se sonrojaron de vergüenza al ver lo simple de la situación. — Discúlpenos señorita, hemos sido algo tercos. ¿Desea algo? – Preguntó hábilmente Jiraiya, intentando ser lo más galán posible. — No hay nada que disculpar. Busco a la señorita Shizune y ya la he encontrado. – contestó mirando hacia la misma. — Hemos sido algo torpes. Dígame, si no es mucho preguntar ¿Qué había dicho anteriormente? No he podido entender ni una palabra. Y discúlpenos, no le hemos preguntado ni su nombre. – Shizune cada vez estaba más ruborizada con la situación. Si Tsunade tuviese la oportunidad de ver el grado de patetismo que habían alcanzado, no dudaría en darles una buena reprimenda. — Ah! Sí. No hay problema. Decía: Hola Amigos. Y después contesté al señor Jiraiya, que ‘Aiya Meldor’ no es mi nombre, que mi nombre es Merei Futaba. Al ver que no respondíais nada, os pregunté si no entendíais el idioma del dragón, que ese es nuestro lenguaje, y como he podido comprobar, no entendéis nada. — Encantada señorita Merei. No tenía ni la menor idea de que existiese tal lenguaje. Supongo que el Godaime estará al tanto. – Todos estaban atentos en la habitación a las palabras de la señorita Futaba. - ¿Puedo saber que le ha traído hasta aquí? Nunca antes había visto un miembro de su clan pisar La Villa. — Un lenguaje tan antiguo como el vuestro. – replicó Merei. – He venido a ayudar a Sen Ikari. Soy la líder del clan Futaba. Hace algunas horas liberamos la esencia del dragón imperial, a la espera de que éste llegase a su destino y cumpliese una misión, pero no lo ha conseguido. Cierto sello le impide fusionarse con su mitad humana y no hay tiempo para la espera. Las sombras vienen en su búsqueda y él está en peligro. — Es verdad, ahora que lo dice. No es que quiera ponerme a discutir en este momento con usted, Merei, pero dígame, ¿si ustedes sabían que el niño estaba en peligro en manos de ese tal Kaede, por qué no fueron a buscarle? — No lo sabíamos. Así de simple. – Jiraiya aguantó el ataque de risa que estaba apunto de darle. Se podía decir que la Futaba acababa de dejar con dos palmos de narices a Shizune. Era normal que ésta estuviese nerviosa y buscase un culpable para la situación. Casi todo el mundo lo hubiese hecho en su lugar, pero lo que también era verdad es que, si Shizune no sabía que el niño había estado en peligro en Nagoya, las Futaba tampoco. No tenían ningún contacto con él. Ellas sólo vivían con su esencia imperial. – ¿Podemos proceder a eliminar el sello? — …claro… – dijo entre dientes Shizune, escondiendo su cabeza, después de su terrible intervención. Mientras la habitación donde yacía Sen Ikari se colmaba de sombras, (que Shizune iba produciendo a medida que cerraba las ventanas, corriendo los paneles), y la temperatura del ambiente comenzaba a elevarse, en la habitación contigua, donde aún yacía el cuerpo de Sasuke encerrado bajo sellos, una silueta negra comenzaba a desdibujarse a su alrededor. Hacía horas que rondaba las inmediaciones donde el Uchiha se encontraba. Había hallado el recipiente ideal para ocultarse. Súbitamente, se alzó entorno a Sasuke, el cual yacía inerte sobre el futón, y poco a poco, la oscura sombra fue adentrándose en el cuerpo de éste, hasta poseerle por completo. Repentinamente, sus dos rojos ojos se abrieron de par en par. El cuerpo poseído se incorporó y lentamente fue pasando de un estado de letargo y sonambulismo, hasta un cien por cien de su capacidad física. El poseedor se había hecho con su recipiente y era hora de pasar a la acción. Se acercó hacia el panel de salida y con ambas manos comenzó a crear siluetas en la sombra, dibujando en el aire un rectángulo insistentemente, una y otra vez, hasta que un haz de chakra empezó a marcarse en el aire. Cuando ya estaba conformada por completo la figura geométrica, dio un golpe en el centro de ésta y los sellos, al otro lado de la puerta, se desvanecieron, convirtiéndose en gotas de agua negras, que repicaron contra el suelo, dejando su huella. Uchiha Sasuke dio un paso al frente y se dispuso a cruzar la puerta hacia la estancia de Sen. En la habitación de éste, había finalizado los preparativos. La estancia había alcanzado la temperatura ideal, treinta y seis grados Celsius y había llegado la hora de iniciar el ritual. La Pantera y Shizune, se habían encargado de girar al niño boca abajo y ahora sujetaban ambas manos y pies del niño. Jiraiya se situaba de pie, con sus piernas abiertas a cada lado del tronco de éste y Merei Futaba yacía, con las piernas encogidas sobre el suelo, frente a la cabeza del niño, reposando una mano sobre ésta y la otra alzada al cielo. La cabeza de Sen miraba hacia la derecha y dejaba ver, que pese a todo el movimiento que le habían causado al retirarle la chaqueta, cortar las vendas y girarle sobre si mismo, aún continuaba durmiendo; había llegado la hora de comenzar el ritual y Merei lo inició: — Ena…baz…hlih…deohla…dunda…En blovän, baz izmidhlaz, hlih orsoz, deohla izhoduaniz, dunda lideilbaz…lideilba…zeinja…izhi iz ir donha bi raz zeinjaz…este es el canto de los sueños… - repetía una y otra vez mientras sacudía su mano sobre el rostro del niño. A su vez, Jiraiya comenzó a estructurar, con sus manos, la serie de sellos ninja necesarios para eliminar las ataduras del dragón. Un cerco de sudor recorría su rostro, resbalando poco a poco hacia su nuca, ahora descubierta gracias al recogido que había hecho anteriormente en su cabello. Un aro de fulgor radiaba a su alrededor, denotando la incandescencia en la piel del viejo sapo. Todo estaba listo. Inclinó su cuerpo sobre el niño, reposando ambas manos sobre la espalda descubierta. En el centro de ésta, un ojo abierto encumbraba el dibujo, rodeado de símbolos legendarios, ornamentados con kanjis singulares, que daban nombre a cada una de las puertas cerradas del chakra del dragón. En el momento que la piel de las manos chocó contra la de la espalda, un destello rojizo iluminó el sello y súbitamente el ojo, bajo las palmas de Jiraiya, se cerró. Era el ojo de Kaede Masato, el sello final que éste había incorporado a la espalda del dragón Sen para así poder controlarlo. Ajenos a lo sucedido, Jiraiya continuó con el proceso, mientras Merei pronunciaba las palabras necesarias para atraer la esencia del dragón hacia ellos: ‘Fin berdi orso, fin o sü, Blovän bir orco’. Paulatinamente, iba disminuyendo su tono de voz, hasta emitir un suave susurro sobre el odio de Sen, que tras escuchar la palabra ‘Dragón’ en Oblovänur, (el lenguaje de los Dragones) abrió sus ojos y dejó ver su iris, que se había tornado completamente amarillo. Era la señal de que el poder del dragón comenzaba a circularle por sus venas. Merei había conseguido su objetivo: la esencia de Ikari ya estaba entrando en su cuerpo. Pero ahora necesitaban romper el sello. Jiraiya había conseguido eliminar nueve de los diez sellos que cubrían su espalda, pero había agotado su chakra y ya no tenía poder suficiente para eliminar el ojo de Kaede. Las piernas del viejo sapo habían comenzado a fibrilar y era necesario retirarse cuanto antes. La temperatura ambiente se había elevado más de lo esperado, cerca de los cincuenta y cinco grados centígrados, y ese calor unido al corporal de Jiraiya, eran demasiado para soportarlo. El cuerpo del viejo Sage rondaba los cuarenta grados y estaba en peligro. Se retiró a un lado y al instante cayó desvaído contra el suelo. Hábilmente Shizune se abalanzó sobre él. Tomó su temperatura y sin dudarlo dos veces, corrió hacia la cocina a por hielo, agua fresca y trapos húmedos. Al mismo tiempo, la Pantera creó una copia de si mismo y ocupó el lugar que la maestra médico había abandonado, mientras que Merei pasó a la acción, ocupando el lugar de Jiraiya. Debían eliminar el sello lo antes posible o el niño estaría en peligro y todo habría sido en vano. Sin embargo, nadie pudo hacer nada de lo planeado. En el momento que Shizune abrió la puerta, al otro lado la esperaba una ingrata sorpresa: — Sasuke!? – pronunció en un fuerte alarido Shizune — Devuélveme a Sen…ahora! – siseó el cuerpo poseído de Sasuke al oído de ésta. — Cough…! – balbuceó Shizune. Sutilmente, Sasuke le había clavado un Kunai incandescente en el estómago, penetrándolo unos veinticinco centímetros sobre éste y quemado a su paso, piel y órganos. Tras su gemido, giró el arma noventa grados y la extrajo. Al poco, Shizune se derrumbó, tiñendo el verde tatami de un espeso granate. 7 de Septiembre 2007, 07.25h Valle Ikari, Paso de Alfgard El grupo de nueve sombras se había disgregado. Ahora dos de ellas avanzaban entre los bosques penumbrosos del Valle Ikari, pero no sabían que las bestias del monte las estaban acechando. Ellas eran feroces, cuales bestias, pero en la frondosidad del valle no eran bien recibidas. Un mal aura pesaba sobre las siluetas, atrayendo a las bestias del bosque, que prontamente humedecerían las nucas de las siluetas con su pesado aliento. Antes de que las fieras zarpas de las oscuras criaturas pudiesen atraparlas, retrocedieron en su camino, dejando atrás el Paso de Alfgard, en dirección al norte, hacia el Valle del Fin, donde cruzaría por las montañas del Shodai. En esa misma cordillera, en algún lugar recóndito, se ocultaba el refugio del viejo Danzo. Las sombras lo sabían y su propósito les esperaba en el interior de aquel lugar. Sin demora, pusieron rumbo a las montañas del Shodai. Minutos más tarde, ya lo habían encontrado. Aquel lugar estaba sumamente oculto. Ningún ninja podría haberlo encontrado, sin embargo las sombras eran infinitamente poderosas y el refugio de Danzo, no iba a ser un impedimento en su trayectoria. La más alta de las dos siluetas fue la primera en avistar la entrada. Avanzó hasta su puerta oculta y sin tiempo a que los ninjas que la protegían se defendiesen y la defendiesen, éste los descuartizó cual cubos de carne. Era la hora. ‘La sangre llama a tu puerta.’ 7 de Septiembre 2007, 07.00h Villa Oculta de Konoha Sobre la montaña de los Hokages, oculto entre las ramas de los árboles, camuflado cual camaleón, una de las nueve siluetas se resguardaba, observando el movimiento de los habitantes de la villa. Había llegado la hora de dispersar al grupo de sombras y comenzar con el plan de ataque. Hacia el barrio Uchiha, cautelosamente se dirigían dos sombras más. En el Ichikaru Ramen otras dos siluetas aguardaban nuevas órdenes, estudiando cuidadosamente la situación. Por supuesto, los cinco habían ocultado su auténtica identidad bajo la técnica de transformación de cuerpos, ‘Henge’, adoptando típicos rostros civiles. Sin embargo, no era el caso de los dos miembros del equipo que aguardaban tras el edificio gubernamental del Hokage. Ellos continuaban con sus oscuras capas, a la espera de su oportunidad. Acechando a su presa, que tarde o temprano flaquearía y sería su pasto. 7 de Septiembre 2007, 07.25h Edificio del Hokage, Sala de reuniones La oscuridad bañaba la entrada a La Sala de Reuniones. Alguien había abierto las dos puertas de par en par, pero era imposible distinguir su rostro. Únicamente se alcanzaba a vislumbrar una silueta negra. Repentinamente una fuerte ráfaga de viento sacudió la sala, que provocó un gran estruendo. Una masa de papeles inundó la sala, revoloteando por la estancia, creando tirabuzones y giros sobre el aire. Al poco, las hojas comenzaron a tornarse triangulares, afilando sus puntas y se lazaban contra los asistentes de la sala, produciéndoles cortes y rasguños en sus ropas y piel. Los ninjas se levantaron de sus sillas e intentaron defenderse de los papeles, pero en un lugar tan pequeño era peligro |
| #139 @ 06:00 21/09/2007 | |
| sHinji iKari
Usuari@ Nivel: Estudiante |
CONTINUACIÓN DEL ANTERIOR COMENTARIO La rabia contenida del Hokage estaba apunto de estallar. Toda su belleza ahora se veía resumida a una vena palpitante en su frente y unos ojos desorbitados de fuego. Nadie osaba dejar en ridículo al máximo mandatario de la villa delante de todos sus súbditos; Pein y Konan estaba dispuestos a abandonar la sala sin mediar más palabra, sin intervenir en una batalla. Pero ni Tsunade, ni el resto de integrantes de la reunión, estaban dispuestos a dejarlos escapar. El ambiente se había caldeado lo suficiente como para iniciar una guerra si era necesario. Ambos Akatsuki dieron media vuelta y se retiraron a las sombras del pasillo. En ese mismo instante el Hokage se abalanzó sobre ellos. Todos los ninjas de la sala estaban en guardia y comenzaron a dispersarse por las salidas de emergencia, dispuestos a acorralar a los miembros intrusos. Antes de que ninguno fuese capaz de alcanzar su puesto, una fuerte oleada de viento azotó una vez más la sala de reuniones. Esta vez mucho más intensa que la anterior. Una especie de tornado comenzó a conformarse en el centro del óvalo central, arrastrando a su paso todo el mobiliario, incluso a los mismos ninjas. Aquellos que aún residían en el interior de la sala y que no habían sido arrastrados por el tornado, reunieron sus fuerzas en un intento de detener los destrozos, pero era demasiado difícil. Pronto, el cabeza del clan Shirobu y sus acompañantes (también miembros del clan), rodearon como pudieron el tornado, posicionándose como tres vértices de un triángulo equilátero. De sus ropas comenzaron a salir cintas de una resistente tela, muy similar al cuero. Parecían cinturones, pero bailaban en el aire, flotando, rodeadas de un brillo de chakra. Hacia ambos lados de sus cuerpos, se iban extendiendo éstas, hasta llegar a tocarse con las cintas del miembro situado a su izquierda y derecha. En el centro, las cintas se unieron fuertemente, conformando un gran cordel triangular, acordonando la zona más cercana al tornado. Poco a poco, a las primeras cintas se iban uniendo otras, hasta crear un muro de cuero y chakra que no permitía al tornado absorber más material. Súbitamente, los tres miembros del clan Shirobu desaparecieron cual camaleones, transformándose en parte de sus cintas. Desde el exterior del tornado, lo ninjas que quedaban en la sala no podían ver nada, ni tan solo podían notar el aire rebufar. De repente, un fuerte estruendo brotó desde el interior del muro de cintas y el tornado cesó. Los miembros del clan deshicieron el muro de telas y aparecieron los destrozos. Eran muchos los ninjas heridos que necesitaba ser atendidos. Los ninjas ilesos se organizaron en grupos de ayuda y se pusieron a desmantelar las ruinas mobiliarias para rescatar a los heridos. Todo ocurrió al mismo tiempo que Koharu y Homaru, salieron tras Tsunade. Ésta logró alcanzar a los Akatsuki al final de la puerta posterior del edificio. Allí les esperaba Deidara con un gran pájaro de barro. El Godaime no lo dudó ni un instante: antes de dejarles escapar, prefería hundir el edificio de un solo golpe. No fue así, y no lo derribó, pero si que golpeo el suelo, provocando una falla en éste que alcanzó hasta los pies de los Akatsuki. Konan saltó sobre la técnica de Deidara y escaparon en dirección a la montaña de los Hokages. Pein, a diferencia de ésta, una vez más dio muestras de su superioridad física. Justo cuando el suelo se abrió bajo sus pies, un potente haz de luz, similar a un rayo, cayó sobre este, fulminando su presencia y dejando atrás una gran masa de humo. Los Akatsuki habían conseguido escapar. El Hokage sabía que las cosas no terminarían así y que de un momento a otro volverían a atacar en cualquier otro lugar de Konoha. Estaba claro que algo buscaban y no se marcharían hasta encontrarlo. Las siguientes decisiones que tomó Tsunade fueron muy rápidas y acertadas. Movilizó a los ninjas médicos para curar a los heridos, los necesitaba listos para el combate. A los que quedaron ilesos los envío de regreso sus casas para informar a sus familias y crear unas defensas. Ordenó a Kotetsu avisar a Ibiki Morino, experto estratega en guerra, y citarlo en la residencia del Hokage. Mientras que ella formó un equipo con Neji para regresar lo antes posible a la casa del Hokage y proteger, tanto a Sasuke como al dragón. Los ninjas reaccionaron muy rápido y en cuestión de minutos, todas las defensas de Konoha se habían movilizado. Había llegado la hora de la verdad. 7 de Septiembre 2007, 07.50h Campos de Cultivo, Río Nidaime Sobre las cordilleras donde se encontraba el monumento a los Hokages, pasando el parque de éstos, al otro lado de los Ríos Shodai y Nidaime, se encontraban los extensos campos de cultivo de Konoha. La lluvia azotaba fuerte sobre sus tierras y sus siembras. Ahora una fuerte ventisca había comenzad a resoplar. Bajo el cobijo de un gran árbol caído sobre un fuerte de rocas, próximo al Río Nidaime se encontraban cinco de las siete sombras que se habían adentrado en la Villa Oculta. El responsable de la misión, Pein, reorganizaba a sus secuaces a la espera de la llegada de dos miembros más que habían quedado atrás, cerca del barrio Uchiha. Pronto se incorporaron al grupo. — Ya estamos todos reunidos. – dijo Pein. – Ha llegado la hora de aplastar esta villa. Si no podemos encontrar lo que queremos por nuestros propios medios, le haremos salir de su guarida a golpes. — Deberíamos esperar a Kazuzu y Hidan. Ellos han ido en busca de más información, tal vez éste en casa de Danzo y no será necesario abrir un frente en Konoha. – Replicó Sasori. — Yo quiero aplastarles, ahora! – Decía Kisame alzando su Samehada al aire. – ¿Para qué esperar más? — Será una buena oportunidad para mostrar mi arte a esos pueblerinos, sí. – Añadió Deidara, relamiéndose. — … – Itachi los miraba con desprecio, apenas murmuraba un silbido de aire. — Callaos! – Finalizó Konan. – Aquí se hará lo que Pein ordene. — Zetsu, ¿cómo están Kazuzu y Hidan? Necesito saber con urgencia si lo que buscamos está con el Viejo o no. Konoha no tardará en reaccionar y cuando estén en guardia, nos será más difícil atacar, aún teniendo a Kaede de nuestro lado. Necesitaremos refuerzos. – concluyó Pein. — Vuelven en dirección Konoha. Siguen el paso del Río Shodai. En breves instantes les veremos aparecer. No traen lo que buscamos. — … asqueroso Viejo, será el siguiente que elimine. – murmuró Pein. Lentamente se aproximaba las dos últimas sombras de Akatsuki. A lo lejos, entre los árboles y sus sombras, comenzaba a desdibujarse sus siluetas. Algo o alguien traían con ellos y no eran más que los dos periodistas: Mitsui Fukada y Josh Aerlen; Kazuzu había sido el primero en adentrarse en la guarida de Danzo. No dejó títere con cabeza, aunque por suerte para el viejo, los efectivos ninjas a esas horas eran mínimos. Kazuzu mató a los dos vigilantes de la entrada y a cuatro más que se encontró en los pasillos laberintos de la cueva. No le fue nada difícil, ya que ninguno superaba el nivel de Jounin. Poco después alcanzó la habitación de Danzo, pero en el interior no quedaba ni rastro de él. Sin más demora, llamó a Hidan y entre los dos revolvieron todas las estancias y habitaciones en búsqueda del tesoro preciado, hasta que finalmente dieron con parte de él. En una habitación similar a una sala de espera, yacían los dos periodistas, quienes habían intentado huir en vano, tiempo atrás, después de liberarse de sus ataduras y asaltar la despensa de alimentos. Hidan recogió a ambos reporteros del suelo y los maniató el uno contra el otro. Después Kazuzu los acordonó con hilos de chakra y extrayendo una especie de tentáculos de su espalda, se los cargó y los ató contra ésta. Ahora, habían llegado bajo el árbol que daba cobijo al resto de compañeros. — Tenemos a los periodistas. Je, ha sido fácil, muy fácil. – comentó Hidan en un tono altivo. — ¿Dónde está el viejo? – Espetó Pein. — No estaba. – contestó Kazuzu. – Pero ya es historia, tenemos lo que queríamos. Ellos nos guiarán hasta lo que buscamos. — Esperaré unos minutos más la señal de Kaede. Si no dice nada, pasaremos a la acción. Los dos periodistas habían perdido el conocimiento por el camino, no sabían en que lugar se encontraban y aún les quedaban unos cuantos minutos para recobrar la conciencia. Mientras, las nueve sombras, aguardaban bajo la fría lluvia la señal del ataque. 7 de Septiembre 2007, 07.25h Residencia del Hokage, Sala de estar El cuerpo de Shizune yacía inerte sobre el tatami del pasillo. Estaba derramando mucha sangre y si no detenían a tiempo la hemorragia, sería imposible salvarla. Al mismo tiempo, la vida de Jiraiya también peligraba. La fiebre iba en aumento y el cuerpo de éste había dejado de sudar para tomar un color pálido amarillento. La Pantera se puso en guardia para proteger al niño y a Merei, quien aún no había terminado con el ritual. Era necesario eliminar la voluntad de Kaede del niño lo antes posible, o de lo contrario, estarían perdidos. — Ya habéis perdido a dos efectivos…no seáis estúpidos, entregadme al niño. Ahora. – Dijo el cuerpo poseído por Sasuke. — Por encima de mi cadáver. – siseó el líder ANBU Pantera, al tiempo que hacía una señal de aviso para el resto de sus ayudantes. Al instante, las espaldas de Sasuke estaban rodeadas. Cuatro ANBU taponaban sus posibles salidas y frente a él, el líder le plantaba cara. Sin tiempo a la reflexión, Sasuke se abalanzó sobre la Pantera; un fuerte trueno golpeó la villa y al segundo, tras un relámpago que destello sobre el cielo, la tormenta comenzó su más voraz descarga. — ¡¡¡Söldtohi!!! Na iliz cuinfinuba. – Gritó Merei antes de que el cuerpo poseído alcanzase al líder ANBU. Decía: ‘Márchate! No eres bienvenido. – Unfada o roz orsoz bi Tuira! – susurró: ‘Invoco a las almas de Hielo’. Y antes de que los cuerpos de la Pantera y Sasuke se llegasen a tocar, un fuerte caño de agua entró por una de las ventanas de la estancia, arrancando a su paso los pórticos. En cuestión de segundos el agua conformó una silueta de cuerpos retozantes, que a medida que se iban aproximando a Sasuke, se convertían en agua sólida, conformando piedras de hielo. Merei guiaba las almas de Hielo hacia el cuerpo del Uchiha, y en dos gestos, rodeó el cuerpo de éste y lo dejó estático, congelado. Al momento, una silueta abandonó el cuerpo de Sasuke y se fue formando al lado de éste. Comenzaba a adoptar una forma humana, aparentemente enfurecida. No era momento de perder tiempo, Merei continuó con el ritual del niño, mientras los cinco ANBU, intentaban encerrar en una caja de chakra la nueva silueta humana. Finalmente Merei lo había conseguido. Un haz de luz roja bañaba el cuerpo de la Futaba, mientras ésta gritaba: ‘Ven dulce alma, ven a mí, dragón del alba’ en Oblovänur (Fin verdi orso, fin a sü, blovän bir orco). El ojo que yacía en la espalda de Sen no cesaba de parpadear. Súbitamente, el dibujo de un contorno de dragón negro, comenzó a desdibujarse en la pequeña espalda. Cuando finalmente se podía ver en su totalidad, el dragón se movió por ésta, retozando sobre sí, danzando en la piel, hasta alcanzar con su hocico el brillante ojo de Kaede. En un abrir y cerrar de ojos, el dragón se comió el ojo y éste desapareció. Entonces Merei citó un conjuro más para encerrar al dragón imperial blanco en el cuerpo de Sen: To yivoba ir büo. Cizhuo u tesona walson ir blovän. Fin o sü. Fin okeü. Beilsi zacli zü. In ze zina jodiliz u in ze izmorbo balsulöz. Invocaba al espectro del dragón a introducirse finalmente en su recipiente para poder sellarlo. El nuevo sello de Sen, sería un gran contorno de dragón negro en su espalda, que representaba su propio espectro de dragón y que invocado a la lucha, yacería en su seno, descansado en el sosiego, yacería en su espalda; el juego de Kaede Masato había terminado. Al mismo tiempo que Merei Futaba conseguía terminar el sello, Kaede daba cuenta de su presencia. Los ANBU pudieron retenerle en el interior de la jaula de chakra, el tiempo justo para que Merei se deshiciese de él. — Has jugado con fuego, la Maldición del Dragón Negro pesa sobre ti, Kaede. — Estúpidas brujas…creéis que lo sabéis todo de los dragones, pero estáis equivocadas. El imperial será mío. Mío. — ¡¡¡Söldtohi!!! – Espetó una vez más la bella Futaba. Y sin dar tiempo a que éste huyese, un nuevo caño de agua y hielo azotó la jaula de chakra donde restaba encerrado, reventándola. Cuando alcanzó el cuerpo de Kaede, lo congeló y de sus labios brotó una fina brisa azul que al chocar contra el bloque de hielo, lo destrozó y millones de partículas de agua, haciendo desaparecer a su vez a Kaede. — Impresionante… – Dijo el líder ANBU. — No está muerto. Tiene el poder de tele transportarse. Sólo es un alma. Irá en busca de un nuevo recipiente que le contenga y no tardará en regresar a por Sen. Ansia su cuerpo. – concluyó Merei. — Ahora prioricemos. Debemos curar a la señorita Shizune y a Jiraiya – espetó preocupado un ANBU. — Ocupaos de Jiraiya. Pantera, tu encárgate de Shizune, desinfecta la herida y déjalo todo preparado para que pueda curarla. Yo me encargaré del cuerpo de Sasuke. Acataron al instante las órdenes de la desconocida Futaba, al fin y al cabo, acababa de salvar al niño y de eliminar a su agresor, ¿por qué motivo iban a desconfiar? La recuperación de Jiraiya fue pronta. Los ANBU médicos eran expertos en medicinas y sobretodo en trucos medicinales. Tenían infinidad de remedios caseros para catarros, dolores de cabeza, fiebres, o simples agujetas o dolores musculares. De no ser así, les sería casi imposible estar al cien por cien los trescientos sesenta y cinco días del año. En el caso de Shizune, las cosas habrían sido más negras, tal vez incluso habría fallecido, de no ser por la presencia de la Futaba. Ellas tenían el arte de la curación milagrosa. Casi podían resucitar lo moribundo. Lo único que no podía hacer era revivir. Mediante milagrosas técnicas curativas, Shizune logró salvar su vida que por momentos, había estado al borde del abismo. Un abismo del cual le quedaría una cicatriz de recuerdo para siempre. Con Sasuke no hubo que hacer nada en especial, más que descongelar su cuerpo. En realidad la Futaba no lo había congelado, era una técnica ilusoria, pero todo el mundo lo había creído en la sala. El poder de las Futaba era descomunal. El Uchiha permanecía inconsciente, como lo hacían también Sen, Jiraiya y Shizune. Los ANBU los extendieron contiguos en el suelo de la sala de estar y escoltaron cada una de las esquinas de ésta. Los minutos transcurrían volando. Se aproximaban las ocho de la mañana y aún no había respuesta del Hokage y su reunión, cuando repentinamente, ésta y Neji Hyuga asaltaron en la estancia con cierta inquietud, abriendo la puerta de par en par con un gran estrépito. ― ¿Donde está el niño? ¿Y Naruto? – dijo Tsunade en un estertor. ― El niño está a salvo. Naruto hace más de una hora que marchó a su apartamento, tras las órdenes que Shizune le transmitió. – Respondió el líder Pantera. Fue entonces cuando el Hokage se percató de la situación y vio los cuerpos de sus compañeros extendidos en el suelo. ― ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué están así? Jiraiya vino para eliminar el sello del niño, ¿Qué le ha ocurrido? Antes de que la Pantera pudiese explicar a su Hokage todo lo ocurrido, desde la penumbra del pasillo se difuminó un potente haz de luz, que instantáneamente vislumbró la silueta de Merei Futaba. Se había resguardado en las sombras a la espera del regreso de Tsunade. La misma mujer explicó con nimio detalle todo lo ocurrido en la habitación en el transcurso de las últimas horas, y advirtió a ésta del peligro que Hikaru Sen Ikari corría en la villa si continuaba Kaede Masato al acecho. El Godaime no podía creer que hubiese tenido delante de sus propias narices al asesino de Sendoh Ikari (el padre del dragón) y no se hubiese percatado de ello. Ni tan si quiera sospechado de que tal vez, la extraña actitud de Sasuke se debía a la posesión de dicho individuo. Sin embargo, lo que más le dolió de todo fue haber pasado por alto la falsa identidad de Kaede Masato. Recordaba perfectamente a Asuma Sarutobi comentándoles que él sólo identificaba como posible asesino a Masato y ellas se habían mofado del acérrimo fumador. ‘Que fallo más estúpido, ¿cómo no pude verlo?’ se decía Tsunade. Ahora ya no importaba, lo único que interesaba era poner a salvo el dragón. Desposeído del sello de Akatsuki y fusionado con su espectro imperial, sólo quedaba prepararle para el viaje al Bosque Milenario. Sin embargo no era lo único que preocupaba a Tsunade en estos momentos. El paradero de Naruto también la inquietaba por la presencia de los Akatsuki. Ella no sabía que Kaede y las nueve sombras trabajaban juntas, por lo que no podía dejar a expensas del secuestro al Kyubi; mientras Merei explicaba lo acaecido, Ibiki Morino se dio cita en la Residencia del Hokage. Era la hora de preparar las defensas de Konoha, pronto podía iniciarse una batalla campal y el Hokage debía partir hacia el Valle Ikari. Ibiki movilizó a sus hombres. En menos de diez minutos tenía a todos los efectivos preparados y listos para la defensa. Los miembros de los clanes más importantes protegían los lugares donde existía mayor aglomeración de gente. No querían alarmar a la población, por lo que no pensaban en dar una alerta máxima y reunirlos en sus refugios. A modo de proteger a sus ciudadanos, Ibiki inventó un plan: Abrirían la radio local y la televisión de la villa emitiendo un informe meteorológico de alerta huracanada. Recomendaría a todos los habitantes resguardarse en sus casas y proteger sus puertas y ventanas, de ese modo, un gran porcentaje de civiles estaría protegido en el interior de los edificios de posibles ataques y al mismo tiempo, Akatsuki no sospecharía que Konoha preparaba sus defensas esperando su próximo ataque. Si veían a los ciudadanos desfilar al refugio, lo más probable es que atacasen sin piedad y muriese gente inocente. La idea de Ibiki le pareció muy acertada tanto al Hokage como a Merei Futaba, Neji Hyuga y los líderes del cuerpo ANBU que asistían a la reunión atentamente. Tras ultimar las defensas, los cuatro ANBU escolta de la residencia regresaron a sus puestos de origen e Ibiki y sus acompañantes se retiraron a sus filas de ataque. Neji Hyuga regresó a sus tierras para informar a su clan del plan de escolta que Ibiki había compuesto para ellos. Todo transcurría en la villa con absoluta discreción. Poco a poco se veía como la gente protegía sus puertas y ventanas y ultimaban sus compras de pan caliente para pasar el falso largo día huracanado que les esperaba. Aunque tal vez no iba a ser tan falso como Ibiki creía. Al fin y al cabo una fuerte tormenta azotaba la villa y cada vez las gotas de agua eran más gruesas y frías. Se acercaba una potente granizada, el aire portaba el frío helado de las tierras del norte y cada vez bufaba con más intensidad. La villa se estaba convirtiendo en una pequeña Venecia; después de abandonar el edifico Morino, Naruto llegó con su mochila preparada. Venía con una sonrisa petrificada en la cara, como si le hubiesen dado la mejor noticia de su vida. Lo que denotaba es que Naruto no se había enterado de nada de lo ocurrido escasos minutos atrás. Vivía feliz en su burbuja de pensamientos, planificando sus futuros entrenamientos en un bosque perdido en el fin del mundo. Sin embargo, al cruzar la puerta de la estancia su rictus cambió radicalmente. Ver tendido en el suelo a Sasuke no era nada nuevo, llevaba años viéndole tendido en una cama de hospital, pero ¿El Viejo Pervertido?¿Ya le ha fallado el corazón? Pensó Naruto. Al igual que habían hecho con el resto que iban entrando en la sala, los integrantes conscientes explicaron a Uzumaki lo ocurrido horas atrás. A medida que transcurría la historia, la furia de Naruto se iba desplegando más y más, pero éste, ahora mucho más mayor, sabía controlar a la perfección sus impulsos, por lo que de cara al público se mostraba muy sereno. Quería ayudar a proteger la villa, pero sabía que si decía media palabra a Tsunade se lo recriminaría al instante. Él ya tenía órdenes: debía acompañar en su viaje de encuentro a Sen, junto con su compañera Sakura. Y eso es lo que haría sin rechistar, al fin y al cabo la idea le encantaba. Finalmente, contento de saber que no ocurría nada con el Viejo Sapo, decidió esperar sentado junto a la ventana el regreso de Sakura para ponerse en camino. En ese mismo instante Sen recuperó la conciencia. Se incorporó sobre si mismo y miró hacia los lados. Estaba tranquilo, no se parecía nada al antiguo Ikari que horas antes había despertado despavorido. Pero todo tenía un sentido: ahora no era mitad de Sen. Ya no era el niño que había vivido en Nagoya. Ahora también era su esencia que había vivido años, encerrado en las tierras Futaba. Ahora sabía quien era, sabía que poder tenía y sabía porque su hogar era la villa de ninjas y no el Japón cosmopolita. Sin embargo, eso no quería decir que conociese todas las respuestas a sus antiguas preguntas como medio Sen. Rápidamente Tsunade y Merei Futaba se percataron de que había despertado y se aproximaron a él: — Aiya Zin. ¡Cuinfinuba! – le susurró Merei al oído. Ésta le había dado la bienvenida en Oblovänur, pronunciando el nombre del Sen en dicho lenguaje. El dragón entendía perfectamente el idioma. Tanto el pequeño Ikari humano, cuando su madre estaba en vida, como la esencia de dragón, había tenido la oportunidad de escucharlo, estudiarlo y hablarlo. En el caso del espectro, en muchas más ocasiones, dado que las Futaba, en sus tierras, únicamente hablaban en su idioma dragón. Éste le contesto muy complacido de volver a escuchar el susurro de una Futaba: — En plodil, Merei! – Un placer, le dijo. Y se reincorporó hasta ponerse en pie. — Me alegro de que estés tan despierto, Sen. ¿Cómo te encuentras? – Preguntó Tsunade. — Estoy muy bien. Os agradezco que me hayáis devuelto mi cuerpo y mi esencia. Aunque sigo algo aturdido con los acontecimientos. — Vaya, parece que haya madurado y todo. Sus expresiones son sin iguales para un niño de su edad. – comentó sorprendida mirando ha Merei. — Es normal. Sen es un niño muy culto para su edad. Debes entender que anteriormente estaba asustado y desvaído. Kaede bloqueaba su fuerza de voluntad, tanto la física como la síquica, por lo que su expresión era más cercana a la de un niño de nuevo años, que no a su verdadera edad. De todos modos, debes saber que la capacidad mental de un dragón es muy superior a la de un humano. Lo notarás cuando veas lo rápido y fácil que aprende las cosas. — Desde luego, ya me ha dejado sorprendida y no ha dicho más que dos palabras. No imagino a Naruto con doce años, ni en un intento de aprendérselas. – y ambas mujeres echaron a reír. A diferencia de Naruto, que continuaba en su rincón refunfuñando. – ¿Ya no preguntas por Sasuke? – añadió Tsunade. — ¿Qué le sucede? Está aquí recostado ¿no? — Ah, verás Tsunade: las anteriores ocasiones, cuando Sen preguntó por el Uchiha, no lo hacía por el Sasuke ni por que realmente le interesase. En realidad era Kaede Masato, que poseía su voluntad y la del Uchiha. Como ya te he dicho, Kaede había poseído su cuerpo, desde mucho antes de estar en la residencia del Hokage. Ya en el hospital, la mañana que Sen llegó de la mano de Kakashi a la villa, Masato se había introducido en el cuerpo del Uchiha. Es por eso que los dragones de Sen y su esencia se reunieron en la habitación de Sasuke. Kaede los llamó para obligarle a curar el recipiente que le contenía. Estaba lleno de venenos y sellos de Orochimaru. Era un buen cuerpo para poseer, pero enfermo le serviría de poco. Como podía mandar sobre el niño, aprovechó para curarlo. – explicó Merei antes de ser interrumpida por el Godaime. — ¡¿Veneno dices?! Pero si le habíamos hecho infinidad de pruebas y jamás hallábamos respuesta. ¿Cómo puede ser? — Tanto no sé, no estaba presente. Tal vez Orochimaru tenga algo que ver. — Eso es lo de menos ahora. Lo importante es saber que Sasuke ahora está bien. — Lo está. – afirmó contundentemente la bella Futaba. — De todos modos tengo miedo de que despierte y quiera huir. Si los Akatsuki andan al acecho, no sé si entre ellos estará su hermano y de ser así, no habrá quien detenga a Sasuke. — ¡Yo lo haré! – Espetó Naruto. — No puedes. – zanjó Tsunade. — ¿Quieres que deje a Sasuke otra vez en el abismo? — ¿Quieres que Akatsuki se lleve al animal legendario más peligroso de la historia y tengan más poder que el mismísimo Kyubi? — ¿Quién es el animal legendario peligroso? — Tu misión. — ¿Mi misión? Vieja, yo me voy de viaje. – Al momento Merei asestó una bofetada a Naruto que le dejó toda la mano marcada. — No te atrevas a hablar así al Hokage, estúpido niñato. — Naruto, no te pases. Claro que te vas de viaje. Te vas de viaje con el animal legendario, a escoltarlo. — ¿Yo? ¡Escoltarlo! ¡Al más peligroso de los animales! Eso es por que yo soy el único capaz de detenerle. Lo sabía. – Naruto se había levantado sobre sí y gritaba de alegría, convencido de sus palabras y haciendo caso omiso de las de Tsunade. — No puedo creer que este niño, si así se le puede llamar, sea el portador del Kyubi. Es el peor energúmeno que he conocido en mi larga vida. – siseó Merei. — Puede ser mucho peor. – Añadió Tsunade. – Naruto, siéntate y cállate ahora mismo. Hay gente descansando. — En fin. ¿Entonces que piensas hacer con Sasuke? – Preguntó la Futaba. — Ya ha sido blanco de Kaede. Es poco lo que sabemos de ese hombre, y no sabemos si va a regresar. Pero enlazando sucesos, tal vez tenga que ver con Akatsuki. Lo que implica que tal vez todos quieran a Sen. Y si de paso se puede llevar a Naruto, mejor q mejor. La cuestión es que si lo que dices de Kaede es cierto, y no tiene cuerpo, no es más que un alma, puede ser que también quiera llevarse a Sasuke para utilizarlo. Tengo un lío mental que no me aclaro. Estoy agobiada y sólo son las ocho de la mañana. Soy un Hokage pésimo. — No digas eso. No has descansado desde el día de ayer y no son precisamente los días más ociosos de tu vida. Lo estas haciendo más que bien. Podemos llevarnos a Sasuke al Valle, también. – comentó Merei. — Había contemplado esa posibilidad, pero ¿Y si Sasuke despierta y no quiere estar con Naruto y Sakura? ¿Y si le da por huir? — No podrá. Una vez dentro de aquel bosque es como un laberinto y sin un dragón que te guíe, estás perdido. — Pues eso es lo que le sucederá a Sasuke, se perderá en la nada. Abandonará el grupo y se perderá para siempre en la infinidad. — En ese caso, ¿que tal si lo llevas con los monjes de Konoha? Estaría recluido y no tendría más opciones. — Podría hacerlo, pero desconocemos el poder de Sasuke. El llegó a la villa en peor estado del que ves ahora. No sabemos como de fuerte es. Podría llegar con los monjes, enrabietarse, matarlos a todos y escapar. — Podría. Esta bien, mira la pregunta es la siguiente ¿estás segura de que os conviene tener a Sasuke en la villa? Lo digo por que todas las hipótesis que te haces, te llevan a un Sasuke que quiere huir. Entonces, si quiere huir, quiere decir que no quiere estar aquí. ¿Qué me dices? – dijo Merei añadiendo una risita. — Pues que tienes toda la razón, pero que no podemos. Sasuke pertenece a un clan extinguido en Konoha. Si le dejamos ir, cualquiera puede capturarle y experimentar con él. O mucho peor, puede irse de Konoha a otra villa y trasladar su clan. — ¿Y eso es un gran inconveniente? Quiero decir, el hecho de que se vaya a otra villa y forme su vida. — No. Sería una gran pérdida. Sólo eso. — Entonces es mero egoísmo. — No. Tampoco es eso. Pero su pasado está aquí. — Lo sé. Te comprendo. Encontraremos una solución, no te preocupes. Las dos mujeres se barruntaban la conversación mientras Sen analizaba la lluvia caer a través de la ventana destruida. Tenía la mirada perdida como si esperase algo, como si añorase algo. Tsunade se percató de su ensueño y fue a preguntarle, pero Merei la detuvo. No estaba soñando despierto. Estaba viendo almas pasar a través del agua. Un escalofrío recorrió el cuerpo del Godaime. Que terrible vida, tener que ver día y noche los fallecidos vagar. Merei aseguró a Tsunade que era mejor dejarle ver, debía acostumbrarse a su nueva vida. En la villa sus poderes estaban desarrollados potencialmente respecto a la ciudad de Nagoya, por lo que todo se magnificaría y debería convivir con ello. Sen no parecía angustiado, ni tan si quiera triste. Sólo estaba perdido en el tiempo; de repente un nuevo trueno golpeó sobre la villa y a su vez, una fuerte bocanada de aire sacudió las calles de Konoha. El falso Huracán Ibiki había llegado. 7 de Septiembre 2007, 07.50 Hostal Haruno, Planta privada de la familia Haruno Hacía horas que Sakura preparaba su maleta. Desde que había llegado, atacada de los nervios comenzó a escribir sobre una pizarra magnética los objetos de primera necesidad que llevaría consigo. Su madre, Ai Haruno, había entrado en la habitación para ayudarla. Entre las dos preparaban ropa, sobretodo muda interior, y un buen equipamiento de tejidos impermeables y de abrigo. Sakura se hacía cargo de las armas. Había abierto su armario almacén y estudió minuciosamente que instrumentos le podrían ser útiles para sobrevivir en la nada: Desde tener que defenderse, hasta cazar o cocinar. Nunca se sabía que podía ocurrir. Durante el transcurso de los minutos, ambas mujeres habían tenido tiempo de hablar, como madre e hija, y como mujeres enamoradas que eran. También habían tenido tiempo de recordar sucesos pasados, de reír y sobretodo de llorar. Como se anhelaría la una a la otra. Las despedidas eran odiosas para cualquier ser humano, pero entre una madre y una hija, el dolor era el más intenso de los dolores del corazón. Ai había aceptado hacía mucho tiempo el hecho de que su hija fuese un ninja, pero nunca había llegado a superar la fobia a perderla. Como Sakura sabía perfectamente como era su madre, no quiso contarle con todo detalle a donde se dirigía. Si Ai supiese que ni el mismo Hokage sabía donde los enviaba (a Naruto y a ella), no podría dormir y acabaría muriendo de pena. Se acercaba la hora de irse. Shizune no les había citado a ninguna hora en particular, pero la mochila estaba preparada y ya se había medio despedido de sus padres, de su habitación, de sus recuerdos y de su foto de Sasuke. Sí, incluso de su foto de Sasuke. No pensaba llevarla al viaje. Había sido una gran tentación, pero pensó que era el momento de dar un gran paso en su vida. Tal vez había llegado el momento de olvidar. Sí, en el bosque podía hacerse más fuerte físicamente, pero también sicológicamente. Era una oportunidad de oro. Había llorado con su madre más de treinta minutos consecutivos despidiéndose de aquella estúpida fotografía, así que debía de superarlo. Era su gran reto. Mientras paseaba por los pasillos del Hostal, despidiéndose de su gran castillo, algo en el suelo de la puerta de una habitación, le llamó la atención. Era una mancha de sangre, no cabía duda. El suelo estaba enmoquetado con un tejido similar al terciopelo de color granate. Sin embargo, una mancha de sangre era inconfundible y más para un ninja experto en medicinas. Sakura observó detenidamente la escena: miró una vez más la mancha, observó meticulosamente la puerta y su marco, así como los extremos de la pared que la sujetaban. Después miró su número: Habitación 12. No había ningún cartel sobre el pomo. Estaba libre. Sin vacilar, Sakura entró. Una vez en el interior analizó la estancia. Todo estaba revuelto. El equipo de limpieza del Hostal aún no había llegado desde que el anterior inquilino se marchase. Lo sospechoso es que al marcharse, decidiese destrozar los muebles de la habitación y además dejase muestras de sangre por los suelos, sería un delincuente un tanto estúpido. Sakura sabía que había gato encerrado, pero no quería entretenerse más. Miró en los cajones que aún quedaban con vida, levantó las arrugadas sábanas, se asomó al armario y al aseo. Nada. ¿Qué se le iba a hacer? Dio media vuelta y se dirigía hacia la puerta, cuando se le antojó que podía mirar debajo de la cama. Tal vez se había caído algún papel. Se agazapó desde la puerta y miró bajo la cama: PREMIO! Corriendo se levantó, se acercó al borde del colchón estilo occidental y asomó su cabeza bajo el somier. Allí estaba. Era un libro y no parecía un libro cualquiera, era un antiguo libro de hojas de pergamino, atadas una a una y encoladas con resina de árbol tradicional. Estiró su mano y logró alcanzar su contorno, pero había algo invisible con lo que topaba. Intentó buscarle la forma, hasta que decidió posar su mano sobre aquella cosa invisible y ésta comenzó a tomar color: ¡Impresionante! Pensó Sakura. Se había convertido en un cofre con auténticas incrustaciones de Oro. Lo sacó de bajo la cama y lo abrió. El libro seguí allí. En el título rezaba ‘Leyendas Ocultas de Konoha’ y en el centro, bajo las letras, dos dragones se entrelazaban formando un círculo, atrapando entre sus garras un pequeño felino. Sakura estaba anonadada. Ahora creía que tal vez el inquilino de la habitación fue atacado por algunos delincuentes para robarle su preciado tesoro. Eso era, estaba segura. Cogió el cofre bajo su brazo y corrió hacia la cocina donde su madre había comenzado a preparar un té. — Mamá, no te lo vas a creer, pero he encontrado un tesoro. – dijo Sakura con un suave brillo de inocencia en sus ojos. Su madre se echó a reír. — Sakura…que bonita eres. ¿Me traes un regalo? — Que no mamá. Aunque lo siento, no te traigo un regalo, no es eso. Te lo digo en serio, tengo un tesoro, de los de verdad. – El corazón de Sakura se había encogido un poco al ver que su madre creía que ella le había comprado un regalo. Ahora se sentía un poco mal, tal vez hacía mucho tiempo que descuidaba a su madre y no le hacía un hermoso regalo. Pero el pensamiento fue efímero. Rápidamente volvió a su historia del tesoro. Explicó a su madre con todo detalle como lo había encontrado, como si fuese un niño de seis años contando su aventura en el parque a su madre, exagerando las situaciones, sonriendo como un inocente infante. Sin embargo la historia no estaba gustando nada a su madre. Ella sabía perfectamente a que se refería. Hablaba de aquellos periodistas. Hablaba de los ANBU corruptos, de Sai. Oh dios mío! Sakura lo ha descubierto, ahora los mataran. Las palabras de Sai azotaban la mente de Ai Haruno, que momentáneamente había dejado de prestar atención a su hija. La mujer palideció casi al instante y perdió el equilibrio. ‘…si cometes el error de tener la mínima intención de chivarte o el mínimo gesto de aviso a algún civil, ninja o miembros de tu familia, quien morirá en primer lugar será tu hija y después secuestraran a tu marido y lo matarán ante tus ojos.’ Había dicho Sai hacía menos de ocho horas. — ¡Mamá¡ – Espetó Sakura al tiempo que cogía a su madre por las axilas y la sentaba en un taburete de la cocina. – ¿Qué te sucede? — Estoy bien, hija, estoy bien. – Dijo aguda la madre y añadió: – es que anoche no cené nada. No tenía mucho apetito y me habrá bajado la tensión. — No debes jugar con tu salud. Ahora mismo te preparo algo para comer. Ni tensión, ni apetito, ni nada relacionado con ella. Lo que le ocurría a la señora Haruno es que no dejaba de recordar las palabras de Sai y de imaginar que le harían a su pequeña niña. Había estado muy aguda en su respuesta, pero lo tendría que estar más cuando Sakura le preguntase por los supuestos delincuentes. Entonces iba a tener serios problemas o eso creía, porque finalmente no los tuvo. — Mamá, dime una cosa, ¿Anoche no vino nadie extraño por el Hostal? — ¿Extraño? ¿Quieres decir forasteros? — No, no, bueno también sirve, pero me refiero a gente que no tuviese habitación y que no la alquilase. — Pues, que yo recuerde, no. — Que extraño, pero alguien debió entrar. — Tal vez el hombre que estaba en aquella habitación estaba borracho. — Pero, ¿qué me dices de la sangre? — Se pudo dar algún golpe, o cortarse, quien sabe. — ¿Y no le visteis salir? Le reconocerías, ¿no? — Pues la verdad que no recuerdo haber visto a nadie subir o bajar en las horas que estuvimos en la recepción. Tal vez coincidió en algún momento que estuve en el aseo. — Bueno, en las cámaras de seguridad estará registrado. — Si salió de aquí, seguro que sí. Pero no tengo las cintas. Recuerda que los videos se los lleva el equipo ANBU de las seis de la madrugada, durante el cambio de turno. — Es verdad, que mala pata. — No te preocupes, si hay algo extraño, vendrán a preguntar. — Sí, tienes razón. De todos modos el libro y el cofre lo llevaré para que Tsunade-sama lo vea. — Por mi no hay problema. Ambas mujeres se sonrieron. Sakura había terminado de preparar el desayuno y se lo servía a su madre, quien acababa de batir la carrera más dura de mentiras en su vida, y además con medalla de oro. En cualquier otro momento no se perdonaría mentir a su hija, pero ahora era estrictamente necesario: Mentirla le salvaría la vida. Sakura tenía mucho apetito así que tomó parte del desayuno que había preparado para su madre, quien apenas probó bocado. Se esforzaba en hacerlo, para dar más credibilidad a su historia de la cena pasada, pero sin hambre, poco se puede comer. Suerte que Sakura estaba más nerviosa por el viaje y por despedirse de sus padres, que por verla comer. Tras dar fin con los manjares, Sakura subió a su habitación para recoger la mochila. Una vez más se abrazó a sus padres, todos con lágrimas en los ojos y se despidieron efusivamente, como si marchase de casa con su marido para siempre. Una terrible despedida pasada por agua. Estos la acompañaron hasta la puerta y la siguieron con la mirada hasta perderla en la esquina de Ichikaru Ramen. Justo en el mismo lugar donde ésta se cruzó con Sai, quien se dirigía en el recorrido opuesto al que hacía Sakura. Al tomar la curva, la madre de Sakura vio el rostro del chico y se desplomó contra el suelo. Creía que el ANBU corrupto venía a matar a su marido y a su hija por haberlos medio descubierto. Su marido no tuvo tiempo de cogerla, ya que sólo tenía ojos para su hija y antes de que este tuviese tiempo para agacharse y recogerla del suelo, Sai ya la tenía en brazos. 7 Septiembre 2007, 07.55h Campos de Cultivo, Río Nidaime — Kaede está aquí – Dijo Pein al resto de integrantes de la organización. – Liberad a uno de los periodistas. Necesita un cuerpo para poder hablar con vosotros, ya que no le podéis ver. Kazuzu desató a Josh Aerlen, el cual parecía el más inconsciente de los dos. El cuerpo del reportero comenzó a fibrilar y a después de unos segundos, se puso en pié. Ahora ya no era Josh el reportero, era Kaede el asesino. Se acercó a Pein y se sentó sobre una roca que yacía a su vera, cubierta de la fuerte tormenta. — ¿De quién es este cuerpo? – Preguntó Kaede mirando a Pein. — Son los reporteros que siguen la pista del niño. Tenían en su posesión el libro legendario del clan. Estaba en Konoha estudiando secretos de guerra, corrupciones y otros asuntos, cuando por casualidad se toparon con esa información y con el libro. Con ese libro podría ver al niño, pero los estúpidos secuaces de Danzo sólo capturaron a los periodistas. — No os preocupéis, pueden servirnos como moneda de cambio. Son rehenes. – contestó una vez más Kaede. — Nosotros no trabajamos con rehenes. – replicó Kisame mirando con recelo hacia el cuerpo poseído de Josh. — Pues ahora trabajaréis. – Kisame alzó su espada y Pein intervino: — Haya paz. Somos un equipo, tenemos que trabajar juntos. — Mi equipo es mi espada y mi compañero Itachi. Lo demás… — … – Itachi siseo un débil silbido que Kisame comprendió y calló. — Vosotros queréis el chakra del dragón y yo únicamente quiero el cuerpo y sus conocimientos, es un trato fácil ¿No? — Sí. Eso ya está claro, sí. ¿Qué ha ocurrido en Konoha? ¿Por qué no nos has traído el dragón? – Preguntó Deidara impaciente. — Una de esas brujas zorra ronda las inmediaciones de la casa y esta protegiendo al niño. La muy puta ha roto mi sello de anclaje y a fusionando ambas partes del niño en el cuerpo. Si no tenemos el poder de una de esas putitas nos será imposible robarle el chakra al dragón, antes matará su propio cuerpo que lo capturen. — ¿Qué zorras? – Instó Sasori — Una Irva del bosque. Son una especie extinguida, descendientes de los elfos. Sólo son mujeres, pero tiene un gran poder. No son humanos, ni tampoco son ninjas. Sus artes nada que ver tienen con nuestros conocimientos. Son más bien magas de nuestra era. — ¿Me estas diciendo que una tía te ha pegado y te ha robado el cuerpo de Sasuke, sí? – dijo entre risas Deidara — … – Itachi volvió a murmurar tras escuchar el nombre de su hermano. — ¿Sasuke? ¿Qué tiene que ver el en todo este trato? – Preguntó agudo Kisame. — Nada. Escogí el cuerpo de Sasuke porque era el más adecuado para mi técnica dentro de la villa. ¿Acaso os importa su vida? — No. Es un estorbo. – Concluyó Pein Itachi siseó una vez más, esta vez dejando el sharingan al descubierto. No le hacía gracia que jugasen con la vida de Sasuke. Él tenía un pacto con su hermano y no quería que nada ni nadie se entrometiese entre ellos. Kisame agudo una vez más, se percató de que Itachi comenzaba a enfurecerse, por lo que se interpuso entre él y Pein, y replicó a Kaede que olvidase ese cuerpo, que no era para él, y que ellos tenían algo pendiente con dicho ninja. A nadie de los presentes le gusto aquella respuesta, pero aceptaron tras un largo silencio y co |

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si puedes claro
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