Gracias por los consejos, a partir de ahora pondré el número de capítulo en portada y así todos sabréis por donde va la historia ^^!
Me alegro de que se sigan sumando nuevos lectores, y que os aficionéis. La verdad es que esto no es más que la presentación de la historia, para ser sincero con vosotros, todavía no ha empezado lo serio. A partir del capítulo 7 comenzaran a verse los primeros problemas, pero no será hasta la 2ª parte cuando llegue la chicha de verdad de la historia. Espero que esta introducción sirva para que conozcáis al nuevo clan Ikari y a otras dos familias que estan por llegar, el clan Futaba y el clan Sahori.
Como siempre y ya no me alargo más, dudas por favor, preguntármelas!
Que lo disfrutéis^^
CAPITULO 6: La hora de la verdad
IKARI: La hora de la verdad
6 de Septiembre 07, 22.00h
Sala privada del Hokage
Sobre la cómoda de la sala privada del Hokage yacía el Dragón Imperial Blanco Sen Ikari. Su corta edad le hacía ser muy pequeño y apenas medio un metro y medio de largo, lo que facilitaría a la maestra Tsunade las cosas a la hora de tratarle. Un dragón de avanzada edad no se dejaba domar, pero éste, pese a tener su apariencia humana entrante en la adolescencia, seguía siendo un bebé. Para ellos los días transcurrían con el ciclo lunar: Nuevo día, Luna Nueva. Sin embargo, no se podía decir que los dragones se rigiesen por un riguroso calendario. Su existencia era tan longeva que casi podríamos decir que eran eternos. Así que contar la edad de un dragón era inútil y se prefería hablar de ciclos. Esos ciclos estaban relacionados con sus conocimientos y poderes: Cuanto más poderosos eran, más mayores se hacían. No obstante, como en todo, siempre existía una excepción: Era el caso del Dragón Imperial de la familia Ikari; Tsunade poseía diversos conocimientos acerca del clan, pese a su relativa extinción. Ella siempre se había interesado por una familia tan misteriosa. Antaño habían sido reyes de los montes de Hokkaido y aportaron a sus lugareños, paz, salud, bienestar y riquezas. No obstante, no vamos a engañarnos y diremos que, como en todo, siempre tenía su parte negativa. Igualmente para el Hokage había sido un clan admirable. Siendo maestra de la madre de Sen Ikari aprendió muchos secretos acerca de un animal tan mitológico como el dragón. Sin embargo, los conocimientos que tenía serían insuficientes para aplicarlos en Sen, ya que él era un dragón especial, único. Nunca había existido uno como él y jamás volvería a existir. Por ello debía ser cuidadosa con sus palabras y gestos, debía ganarse el favor del dragón o de lo contrario, la villa se sumiría en el terror. Sen Ikari se había convertido en el nuevo rey de los dragones: un líder ante el que acatarían fuesen cuales fueran sus decisiones. Y teniendo en cuenta la situación actual del niño, su descomunal poder para su juventud y sus nulos conocimientos en las artes ninja, podría provocar la ira en los dragones del ‘Valle’ y estos aprovechar para arrasar con la Villa Oculta de la Hoja.
Tsunade sabía que había tomado una decisión muy peligrosa el día que decido portar al niño a Konoha, pero creía que era necesario. Tarde o temprano los dragones despertarían y de un modo u otro le devolverían a su hogar. Así que sería mejor traerle por voluntad propia y enseñarle la verdad cara a cara. Una verdad muy dura para un niño que creía ser un humano. No obstante, Tsunade jugaba con una baza a favor que desconocía: El nacimiento del dragón imperial daba lugar el mismo día que el nacimiento del humano. Mientras la madre gestaba al niño en su vientre durante nueve meses, unas ‘damas ocultas del bosque’ se encargaban de cuidar el huevo del dragón. El día del parto, el dragón se desprendía de su cascarón de chakra para ocultarse en su recipiente humano, donde se quedaría hasta que adquiriese los conocimientos necesarios para poder transmutar su cuerpo. Sin embargo, en el caso de Sen Ikari, el hecho de que Jiraiya le sellara los canales de chakra provocó el encierro del dragón durante doce años. Doce años hasta el día que Sen rompió el sello de la tiara y liberó al dragón y sus poderes. Durante doce años su cuerpo se había desarrollado como un humano común y su desarrollo no afectó al dragón. Sin embargo, en el interior, éste se apoderó de su ‘falsa’ mente humana, y aprovechó sus sentimientos, de dolor, ira, rabia, desolación, entre otros, para desarrollar sus poderes. Poderes de los cuales el niño era consciente ‘relativamente’, poderes que le atormentaban y que por suerte, lejos de su tierra natal, de su valle, no se incrementaban. Sin embargo estaban allí, pero por miedo nunca quiso decir nada. Era inútil explicarle a alguien que creías haberle visto morir, o explicar que tu difunta madre te acompañaba al colegio cada mañana. Por alguno de estos motivos siempre fue un niño solitario en el colegio, pese a ser muy popular entre las niñas por su cara bonita, sus miedos le hacían apartarse de la gente, de sus compañeros. Siempre se sintió diferente a ellos y tenía miedo de que si le descubrían, le ridiculizaran. Ahora, las cosas habían cambiado, el dragón se había apoderado completamente del cuerpo y de su voluntad, ya no quedaba rastro de aquel tímido humano y sus poderes se habían descontrolado. Llegar a la villa había despertado al dragón, y ahora, por fin, comenzaría a ser el verdadero Hikaru Sen Ikari. Podría vivir tranquilamente con su apariencia humana, pero aquí, no tendría por que ocultar ser diferente. En la villa sería bien recibido.
El dragón comenzó a estremecerse sobre la cómoda, y lentamente se iba estirando, hasta el punto que resbalaría y caería al suelo a plomo. Dormía plácidamente pero pronto despertaría. Hoy era un día nuevo para el dragón, la luna nueva lo vaticinaba. Tsunade estaba muy preocupada por el despertar, pero necesitaba que lo hiciese: Seguramente Sen sabía donde se encontraba Sasuke. Quería salir en su búsqueda, pero temía que si se movía de la sala o simplemente le quitaba un ojo de encima a Sen, huiría y lo perdería. Así que no cesaba de mirar. En ese momento escuchó un ruido tras ella. Quiso girarse para mirar que se movía, pero hábilmente pensó que Sen pudo provocar los ruidos para que ésta se girase y así huir. El Hokage, orgulloso de su conclusión, se puso en jarras y continuó mirándole. Sin embargo, los ruidos no cesaron y súbitamente, por detrás del Hokage, se precipitó Sakura.
Aún estaba aturdida por el golpe que se dio contra el suelo. Fue ridículo que en una habitación de hospital plagada de ninjas, ninguno tendiese un brazo para recogerla antes de golpearse, pero en realidad era porque todos estaban iguales de sorprendidos de ver allí, en pie, a Sasuke; Sakura no decía palabra, eran tanto lo que quería preguntar que no sabía por donde comenzar, así que lo hizo Tsunade:
― ¿Qué tal Sakura? – y esbozaba una sonrisa sin quitar ojo a Sen.
― …creo que bien…estoy algo confusa, no estoy segura de si he estado soñando durante horas, de que ha sucedido…- agitaba la cabeza suavemente, cerrando los ojos mientras se acariciaba la cara, intentando despejarse del ensueño.
― Bueno, tranquila. Intentaré explicártelo todo con calma, estoy segura de que me comprenderás, pero ahora, mi bella, debes hacerme un favor. No puedo salir de la habitación porque he de vigilar ese dragoncito que ves ahí. Necesito que llames ha Shizune, que debe estar recogiendo los últimos tallos en el invernadero. ¿Podrás llegar?
― Sí, tranquila. Enseguida iré…pero, Tsunade-sama- Sakura la miró extrañada- ¿Qué haces con un dragón en casa? No sabía que existían todavía…
― Ves, ves, te prometo que ahora te explico todo.
― Está bien, ahora vuelvo.- Y se marchó agitando su mano a modo de despedida, pero con mucha desgana.
Justo en ese mismo instante, Sen resbaló por completo de la cómoda y calló al suelo. En ese momento el dragón recuperó su forma humana y se despertó. Tsunade, sobrecogida, se acercaba lentamente al niño intentando no asustarle, evitando gestos o espasmos innecesarios. Él le miró fijamente y acompañándola con la mirada hasta que ésta tomó asiento a su lado, se fijó como le extendía una mano sobre la cómoda, haciendo un gesto para invitarle a sentarse una vez más.
Lo que Tsunade no sabía es que Sen estaba tan asustado que no deseaba irse de ahí. El miedo que le recorría el cuerpo en la casa del Hokage se le apaciguaba. Había vivido años de terror e infierno y en esta casa, en este lugar, en este mismo momento, se sentía protegido. No obstante, seguía atónito con los acontecimientos que le rodeaban, aunque todo le resultaba familiar. Este lugar ya lo había visto anteriormente, pero ¿Cómo? Incluso tenía la sensación de conocer a Tsunade, pero era imposible. Entonces recordó sus sueños, sus pesadillas, sus premoniciones, recordó esos poderes tan horribles que le atormentaban constantemente, y le postró en su última pesadilla:
La tarde caía y los hombres de negro ya se habían retirado. No quedaba sujeto con vida. Pero allí volvía a estar el infante, con sus brazos replegados entorno a su tripa, seguía derramando lágrimas, y se acercaba lentamente, muy lentamente. Esta apunto de alcanzarle, se había aproximado por completo…susurraba algo…no…no…ya iba a gritar…debía detenerle…no debía dejarle retirarlos brazos de su tripa, pero era demasiado tarde…era imposible, no podía hacer nada por él…una vez más se desplomó en su suelo y su grito de desesperación colmó la mente de Sen…
Yacía en el suelo, había perdido la conciencia y se agitaba enérgicamente. Tsunade le miraba preocupada, pero no quería tocarle. Quizás despertarle en mitad de aquella pesadilla podría transportar malos augurios al presente. Debería esperar que se calmase. Cuando parecía que dejaba de sacudirse, la maestra se arrodilló en el suelo acercándose a él. Le agarró y lo arrastró hasta ella, posándole sobre sus piernas y pecho, abrazándole como una madre. Intentaba transportarle al mundo de los vivos. Todo lo que estaba sucediendo por momentos era paranormal, de hecho, ella nunca había creído en esas cosas, pero lo había leído en los libros del clan, y lo había visto con la madre de Sen, estaba segura de que Ikari estaba atrapado en el limbo…aunque ni ella misma supiese explicar ni el cómo, ni el por qué. Repentinamente, Sen se aferró a sus brazos fuertemente como buscando refugio y sin recobrar la conciencia, parecía que perdía las fuerzas, soltándose lentamente, dejándose caer…
Una dama encapuchada se acercaba. Su larga capa negra no dejaba ver silueta, pero la capucha dejaba entrever su rostro, oscuro por la apagada noche que la contemplaba…se agachó cerca de Sen y haciendo ademán de retirarse la capucha le sopló sobre el rostro. Del interior, salieron unos haces de luz en forma de dragones blancos diminutos que se introdujeron en la boca de Sen, cuando este despertó emitiendo un alarido:
― Mamá!!- El grito de Ikari inundó la habitación. Su respiración era agitada y su cuerpo estaba helado, pero la sensación térmica le hacía parecer sudoroso. La respiración entrecortada no le dejaba pronunciar palabra y el agotamiento no le permitía levantarse. Los ojos se le entrecerraban de cansancio, pero luchaba por mirar el rostro del Hokage.
― Cálmate…todo esta bien…todo esta bien- Siseaba Tsunade mientras le acariciaba suavemente el pelo y le mecía sobre sus piernas, apretándole contra el pecho.
En realidad estaba atemorizada, tenía pánico de que de un momento a otro el dragón se revelara y le atormentase con algún jutsu. Tenía miedo de que las pesadillas de Sen le hicieran perder la noción de la realidad y se autodefendiese como horas atrás había hecho con Kakashi. Miedo de que perdiese el control sobre su propio cuerpo y el dragón actuase sin control. Pero no podía hacer otra cosa más que arriesgarse. Entonces comenzó a notar una fibrilación por su cuerpo. Estaba perdida. Notaba como lentamente desde los pies en adelante, un frío helado le recubría y tenía la sensación de convertirse en escarcha. Dejaba de sentir los brazos y el peso del niño sobre ellos. Como si hubiese desaparecido. La habitación se plagaba poco a poco de niebla que avanzaba por los bajos de las puertas y se alzaba ante ella hasta crear una silueta. No podía moverse, estaba petrificada, congelada. Si se movía su cuerpo se rompería en mil pedacitos de hielo. Poco a poco su garganta se anegaba de vaho sin dejarla respirar, apunto de perder la conciencia…aquella silueta…aquella silueta masculina, era…era la silueta de Dan; ahora era Tsunade la que había entra en los sueños de Sen y por suerte o por desgracia, podría comenzar a comprender un poco más sus reacciones:
No se veía más allá de un paso. La niebla lo había recubierto todo. El cuerpo del Hokage flotaba en la habitación, sin sensación térmica ni de gravedad. Se movía por pensamientos, por deseos, así que decidió incorporarse y, sin dudarlo, traspasar la silueta de Dan, lo que le costó su primer error. Al otro lado de la silueta había un agujero y justo en ese momento el cuerpo de Tsunade se hizo de plomo y aunque deseó flotar, ya no funcionó y comenzó a caer…no dejaba de caer y caer…caer…se había perdido…los recuerdos le sucedían. Toda su vida se resumía en el tiempo de su caída, sus recuerdos con Dan, como si él estuviese allí…y le veía caer, caer a su lado y sonreír. Pero pronto se borró su sonrisa. Tsunade calló en un gran lago sin fin. Atrapada entre cuatro paredes del acantilado, del pozo, estaba inmersa en un charco rojo, en un lago de sangre, hundida hasta el pecho, embadurnada por completo, teñida de rojo, incluso tenía la sensación de poder oler la sangre…intento dar paso, avanzar, pero no podía, cuando se iba a echar las manos a la cabeza tampoco pudo, ni si quiera podía gritar…su brazos pesaban mucho, estaban inmersos en el charco de vida y no podía extraerlos. La agonía, la angustia, el ansia, la desesperación le comenzaba a invadir el cuerpo. Estiraba y estiraba, hasta que finalmente pudo extraer sus brazos y con ellos, el cuerpo de Dan…destrozado, ensangrentado, lleno de heridas insanables, desgarrado…era claro: la sangre era de Dan. Se estaba bañando en su sangre, le estaba robando la vida y se la estaba pisando, se la estaba manchando. Fue entonces cuando Tsunade dejó de luchar, las fuerzas le flaquearon, la imagen de Dan desmembrado le atormentaba…un grito desesperado y mudo, que ahogaba su garganta, anegó sus ojos de lágrimas y lentamente se dejó hundir en el lago rojo…estaba apunto de perderse, apunto de desaparecer, apunto de morir… apunto de cruzar la fina línea que la llevaba del mundo de los vivos al limbo, una delgada línea que la separaba de perder para siempre el alma…Dan iba a robársela y ella le esperaba con los brazos abiertos…pero llegó su salvación…una mano apareció de la nada, limpia, brillante, rodeada de chakra apartaba la sangre sin mancharse y agarró a Tsunade de su mano y estiró de ella, sacándola del limbo, devolviéndola al mundo, al bosque, a la niebla…debía encontrarle, a él, a Sen…y enseguida el Hokage lo comprendió todo. Él era el camino, el guía, guiaba a las almas, pero no podía luchar por ellas. Tsunade debía hacerlo por si misma; Corría sin rumbo, pero no importaba, porque sólo deseaba encontrarle y el deseo la salvaría… hasta que al fondo … al fondo se vio: Era ella misma, estaba allí, con Sen en brazos, dormido…se acercó y se acabó.
De pronto Tsunade volvió en sí. Dios mío! He estado a punto de morir! ¿Qué hubiese sido de mi cuerpo sin alma? Tsunade estaba aterrada y a la misma vez aliviada. Nunca en años había amado tanto su propia vida, pero rápidamente pensó en Sen: ¿Qué terrible destino le esperaba?. Dormir y ver morir a la gente sin poder ayudarles. Era desesperante. Necesitaba ayudarle, estaba obligada a hacerlo, así se sentía. Él sería el futuro de la villa, el futuro de Naruto, Sakura y Sasuke, pero a su vez, también merecía un futuro. Había que encontrar la manera de aplicar ese don en beneficio y no en maleficio, y estaba dispuesta a hacerlo, costase lo que costase; Sen despertó:
― Quien…?- Quería hablar, pero no estaba seguro de que preguntar. Aquella mujer le hacía estar tranquilo, le recordaba a su madre, le apaciguaba.
― Hola Sen…soy Tsunade…me recuerdas?
― Tsunade…Tsu…, no debes culparte por la muerte de Dan…no le dejas descansar… - susurró desvaído.
Los ojos del niño estaban perdidos, parecían turbios, y su voz se desvanecía, sonando en la lejanía. Lentamente un chakra blanco comenzaba a rodearlos, como humo…los ojos comenzaban a tomar un tono ocre y se perdían en el vacío, hasta crear una espiral. Parecían dos pequeños dragones dormidos en su interior. El Hokage no estaba muy convencido de lo que estaba haciendo el niño, pero no estaba seguro de poder intervenir sin causarle daños:
― Sen…¿Qué quieres hacer? Sen! – Tsunade intentaba hablar calmada y devolverle la conciencia, pero seguía con su poder. Tenía la esperanza de que Sakura entrase de un momento a otro por la puerta, pero no se había dado cuenta que había perdido la noción del tiempo y Sakura hacía más de dos horas que había marchado en busca de Shizune. – Sen, debes despertar…no somos tus enemigos!
― No voy a hacerte daño…Dan…él esta en ti.- Siseó el dragón.
― ¿Qué?!- Que poco le gusto a Tsunade esa frase. Hombre, ella había amado a su novio, pero no tanto como para regalarle residencia en su propio cuerpo…debía ser una broma- Sen, ya esta bien. No hay espíritus, ni nada de nada, de acuerdo? Sólo son pesadillas.
― Tú le has abierto la puerta, el miedo los alimenta, les dais poder y os manipulan. Sen lo sabe, él lo sabe, hay que liberarle de su dolor, de tu dolor.
El dragón se incorporó delante de ella y rodeándola con diversos dragones iluminados la elevó. Poco a poco, una silueta gris se formaba en el aire alrededor de Tsunade que se retorcía y no dejaba de gritar. Finalmente logró extraerla por completo y tomó la forma del antiguo novio de Tsunade, que no cesaba de rizarse y de gritar. Un espeluznante alarido inhumano, que se clavaba en la mente de Tsunade, resonó en la habitación, colmándola de terror. El hokage logró entender unas de las frases: ‘Tu me dejaste morir!’. Súbitamente Tsunade se desplomó contra el sofá. Todo había terminado. Ya no quedaba una sola gota de humo en la habitación. Todo había recobrado su aspecto natural; Sen recuperó su forma de dragón y tras recorrer la habitación revoloteando, se posó sobre la cómoda una vez más, cuando Tsunade intervino:
― Sen…él me odiaba!- Tsunade estaba afligida. No prestaba atención al hecho de que Sen estuviese allí. La frase de Dan le atormentaba mucho más.
Aquella silueta que había rodeado al Hokage, turbia y maldita, ya no era Dan. Era un alma en pena alimentada por el remordimiento de Tsunade. Ella había escuchado lo que deseaba oír, lo que su mente estuvo creando todos estos años de castigo por la perdida de su amado. Pero ese ya no era Dan, ni su voluntad, aquella frase que marcó a la Maestra no era el remordimiento de Dan, era el suyo propio. Su alma se quedó atrapada en la vida real porque ella no le dejó marchar, no le había permitido descansar todos estos largos años y perdió su voluntad, su carácter, quedando atrapado en este mundo, el de los vivos para ellos llamado ‘El Limbo’, alimentado por la pena de su amada Tsunade y su sentimiento de culpa por no haberle podido salvar; Las almas son buenas hasta que se convierten en espíritus, y para ello, para convertirse en espíritus, han de intervenir los humanos, alimentándoles de remordimientos, ira, dolor y desolación, como era el caso del Hokage. Ahora el alma de Dan, limpia y sin poder, descansaría en paz.
Sen había experimentado, durante sus escasos años de vida, la diferencia que había entre las almas y los espíritus o fantasmas. El dragón, que yacía en el interior del recipiente humano, estaba cargado de poderes sobrenaturales que le permitían verlos, oírlos y tocarlos (esto último en algunos casos). Poderes que convivieron con el niño Ikari desde la muerte de su madre, quien los desató a causa del dolor que provocó sobre él tras su desaparición. Nunca supo como emplear sus poderes en beneficio, sin embargo, desde la noche en que lanzó la tiara contra la pared y desató el sello del dragón liberándole, los poderes y los conocimientos se solaparon en su mente, haciéndole capaz de emplearlos como autodefensa. Algo ciertamente muy peligroso para la villa y la vida de sus habitantes, ya que eran poderes sin control que podrían provocar muertes, como era el caso del Líder Hatake que estuvo al borde del abismo; no obstante, el niño había dejado de pensar como humano, había comprendido que él no era normal, no era un ser común, se sentía bien siendo lo que era, se sentía liberado y sabía que tarde o temprano alguien vendría a recogerle, a enseñarle. Y por alguna razón, Hikaru Sen Ikari, estaba convencido de que ese alguien era Tsunade.
Al Hokage le había dado tiempo de recuperarse y analizar la situación: Increíble, Sen esta conmigo! Esta tumbado sobre la cómoda como algo natural! ¿Esto es real? ¿Esto esta ocurriendo?!. La alegría invadía el cuerpo de Tsunade, que no cabía en sí de la emoción. El Dragón pudo haber huido mientras ella estaba en trance y sin conocimiento, pero no lo hizo. Quizás lo había conseguido, pero rápidamente recordó que, pese a este suceso acaecido minutos atrás, debería explicarle a Sen todo lo que sabía y entre esas cosas, narrarle el pasado de su madre, un pasado para el desconocido que quizás no lograría aceptar. En cualquier caso el mejor momento para hacerlo era este. Pero recordó algo importante: ¿Y Sasuke? Entonces pensó en Sakura y observó su reloj. Eran las 00.33h, había pasado mucho tiempo, demasiado, y sólo podían pasar dos cosas desde su punto de vista: O que Sakura e estaba en peligro, ya que todavía no había regresado y el invernadero estaba a 2 minutos de casa, O que ella misma estaba en peligro, éste chico no era Sen y estaba atrapada en algún genjutsu ejemplar. Sea como fuese, era momento de averiguarlo, pero tenía un resquicio de esperanza:
Aunque el niño no tuviese ningún conocimiento de las artes ninja, estaba claro que era un experto con los poderes sobrenaturales. Horas antes había curado a Sasuke de su letargo, y ahora lo había hecho con ella. Nadie en la villa era capaz de provocar un genjutsu de esas magnitudes en la villa que fuese capaz de engañar durante más de dos horas al máximo mandatario de la villa, así que, podría ser que lo que sucedía fuese cierto, y ese dragón fuese Sen Ikari y no un Henge falso, que lo que había visto y vivido hubiese sucedido de verdad. Si las esperanzas de Tsunade eran ciertas, únicamente le quedaba una cosa por averiguar: ¿Por qué en 2 horas y media Sakura no había vuelto, y tan si quiera nadie se había preocupado por el Hokage? ¿Y si realmente Tsunade estaba muerta?…
Holaaaa!!! necesito saber que sucedera en el proximo capitulo, Sakura se ha de estar besando con Sasuke!!!! jajajaja!!! esta historia no podia estar mejor!!!
Me encanta!!!
Besos, bye.
Perdonarme por haberlo dejado caido, sHinjikari actualizó de madrugada y ya no estaba para subirlo.
Ya lo subo. Disculpadme -_-!
Leo todos los fics de esta web en la medida de lo posible, (ya que son muchos) pero este es que me fascina. Sin animos de ofender a todos los otros, que esto ya es a nivel personal, como gusto personal, la temática de este me encanta, es mi favorito de todos los que leo. Y bueno, la escritura es impecable.
Gracias por participar con nosotros en este foro !
Ya sabes Shinji, me encanta tu forma de escribir, el tema que has elegido y tu manera de exlpicarlo y presentarlo.
Seguiré leyendo la historia en la medida de lo posible durante las vacaciones, que estaré poco en casa, y ten por seguro que estaré ahí para animarte a que sigas y para sacarte los fallos que pueda ;)
alucinante...
es lo unico que puedo decir!
cada vez se pone mejor la historia,y has conseguido que parezca real,con lo de los periodistas,y poniendole la fecha y un lugar real como escenario.
siguiente capitulo,por favor!!
Increible.
Me fascina tu historia, Shinji, me atrapa y me encanta.
Escribes de forma increible. Cómo tú hay pocos.
Sigue escribiendo asi. Esperaré cada capítulo el tiempo que haga falta.
#46, jeje disculpa por lo que dije, es que no sabía (y sigo sin saber) como está organizado esto completamente... mejor revisare como funcionare todo antes de abrir mi bocota XD.
De nuevo mil disculpas.
Por cierto me encanta esta historia, no se como es posible que solo tenga 3 hojas, es algo extremadamente irónico (aunque la razon sea por que la mayor parte de la historia la tiene al principio) para mi XD.
#50 Nada nada, no te disculpes, soy yo kien se debe disculpar por llegar tarde !
Y lo otro, no se a q te refieres, supongo q hablas con el escritor no conmigo, jajajaja. Lo de las páginas, q solo tenga tres, yo creo q es xq la historia es larga, es una especia de novela y a la gente le cuesta mucho engancharse a una historia de este tipo, además no es romantica, si no q es de misterio y eso pues hace a la gente esceptica ante la historia, pero weno, ellos se lo pierden, jajaja, nosotros nos lo pasamos en grande !
Leo todos vuestros mensajes privados y vuestros comentarios, muchas gracias por el apoyo incondicional y por vuestras palabras ^^. Me alegro de que estéis enganchados a la historia y espero, como siempre os digo, no defraudaros.
Os traigo en esta semana, el último capítulo que prometí, el capítulo 7. Aquí empieza la historia, si hasta el momento han tenido problemas, ahora comienza a complicarse la cosa 10 veces más. A partir de este capítulo las horas corren contrareloj y los escenarios se intercambian varias veces, es bueno que prestéis atención a las fechas, lugares y demás, y si aún y así os perdéis en algo, preguntármelo, que estoy encantado de responderos ^^!
Por otro lado, ya se acerca el verano y por lo tanto mis vacaciones, con lo que supone viajar. En breve, no se deciros exactamente que día, pero llegará, habrá un paron de la serie y no podré seguir colgando capítulos, igualmente, ese día que me marche os avisaré con un comentario por medio de este mismo post. Cunado regrese y vuelva a reanudar la serie (que lo haré, xq los capítulos los tngo ya escritos) os enviaré un mensaje privado a todos los lectores que alguna vez habéis comentado aquí para avisaros de que actualizo la historia y además, agregaré un comentario de aviso con una actualización. Espero que para entonces, tengáis ganas de saber que pasará ^^!
No voy a enrollarme más, al lío:
Esta vez, voy a contestaros una vez más, uno a uno todos vuestros comentarios aquí^^ desde la actualización del capítulo 6:
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#44 Kenia_Uchiha
XD, no sé no sé, ya descubrirás que esta haciendo Sasuke y Sakura, jejeje, no te preocupes. No te anticipes a las anticipaciones, ninja! Estoy seguro de que la historia de estos dos te gustará. Atenta al 7 que Sasuke vuelve a aparecer ^^!
#45 Yingsnake
A ti te los contesto todos juntos, jeje^^
En primero lugar, gracias por reclamar la chincheta, eso quiere decir que crees que me la merezco, mola tener un seguidor que defienda a capa y espada mi trabajo ^^.
Y en segundo lugar, sobre lo de las 3 páginas, la verdad que estoy como ds_0609, no entendí a que te referías, ¿quieres decir que son muy pocos comentarios los que recibe? O ¿Qué es muy corta la historia? Supongo que es lo primero, pero no me preocupa. En realidad lo entiendo, es difícil engancharse a la novela de alguien que sabes q no es un escritor ‘importante’. La gente suele tener desconfianza y aquí hay muchas páginas que leer, hasta el momento os habréis leído unas 40 páginas, eso supone (contando la pérdida de espacios por las converaciones) unas 30 mil palabras y eso es mucho para la media que suelen tener los fics. Pero no te preocupes, no me molesta. En realidad no tenía expectativas de que funcionase, creía que al ser tan larga nadie se engancharía y me conformaba con un único lector y a día de hoy sois más de 15 en esta web, ¿qué más puedo pedir ^^? Sólo puedo daros las gracias.
#46 ds_0609
Gracias a ti
#47 naruto_sasuke69
Oki, no te preocupes. No estoy muy seguro de poder colgar más capítulos después del 7, ya que marcho de vacaciones al extranjero y no se cuando volveré. Pero continuaré la historia, tengo muchos capítulos ya escritos publicados en otras páginas, así que aquí también pienso subirlos. Tu leelos cuando puedas, no te preocues y si no puedes, oye, pues no puedes, que no pasa nada ^^!
Que lo pases en grande en las vacaciones ^^! Un saludo!
#48 Nara_medea
Muchas gracias! Estoy seguro de que este nuevo capítulo, el 7, te enganchará y te fascinará. Ahora empieza la ‘’fiesta’’ de verdad de esta historia, ya comienzan los verdaderos problemas para los personajes y os encontraréis más de una sorpresa ^^.
# 49 Cirhian
Gracias por todas tus palabras, pues como le dije a Nara_medea, si ahora estás enganchado, meto la mano en el fuego porque cuando leas el 7 estarás deseando leer el 8 y el 9 ^^! Espero que te siga gustando tanto hasta el final!
Intentaré actualizarla en la medida de lo posible, pero durante las vacaciones habrá un buen paron T_T, siento tener que dejaros colgados.
#51 FER_NARUTO
Gracias Fer, me alegro de que te hayas sumado al grupo ^^! Espero no defraudarte con la trama. Que la disfrutes^^!
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Bueno y a los que no habéis podido comentar, pero que siempre leéis, pues tb, muchas gracias por hacerlo ^^
Como siempre y ya no me alargo más, dudas por favor, preguntármelas!
Que lo disfrutéis^^
CAPÍTULO 7
KONOHA: ¿Trágico Final?
6 de septiembre 07, 22.00h
Camino de la Academia
Shikamaru estaba abatido. Aquellas palabras del Hokage habían caído a plomo sobre el chico. No podía creer que Tsunade hubiese sido tan dura con él. Su tono lacónico y a la vez sarcástico le hizo mella. Caminaba por las calles, pensativo, perdido, abstraído en aquella conversación que no cesaba en su mente. Desganado por la situación, arrastraba sus pies por el suelo, golpeando cada piedra que encontraba a su paso por el camino a modo de repulsa por la rabia contenida minutos atrás. Le hubiese gustado replicar las palabras del Hokage, debatir con él lo dicho, demostrar que no era del todo cierta su apreciación, pero en el fondo sabía que no serviría de nada y que lo mejor era oír, ver y callar o acatar, según se viera. Al fin y al cabo, no quería ser ninja activo más tiempo. Estaba más que seguro de la decisión que había tomado tiempo atrás. Ahora tenía la vida perfecta y le gustaba mucho su trabajo en el laboratorio farmacéutico. Bajo su punto de vista, ayudaba mucho más a la villa de esa forma y al mismo tiempo, se aseguraba no dejar a su mujer sola, muerto en combate o a saber de que otra forma. Además, para eso estaban los ninjas de alto nivel como Naruto. Rudos, tercos y cabezotas o mejor dicho luchadores persistentes. La inteligencia sólo servía para crear una buena estrategia, pero si después no eras capaz de ejecutarla con la fuerza necesaria estabas perdido. Más que vendido. Quizás como líder de escuadrón estratégico hubiese trabajado bien, pero lo que cobraba como Chunnin era una miseria para mantener una familia, y no estaba dispuesto a arriesgar su vida para conseguir un puesto de Jounin como maestro de genios. Él no tenía nada que explicar, pero si muchas cosas que aprender. Así que, su decisión de convertirse en sabio de medicinas curativas le aportaría todo el éxito necesario.
Aún pensativo, regocijándose de su sabia elección de futuro, olvidó mirar que camino tomaba para volver a casa. Caminaba por instinto, sin rumbo determinado, se dejaba llevar simplemente por sus piernas, recorriendo así las clásicas calles que tomaba cada día para ir a trabajar. Por lo que, sin quererlo, dio con el puesto de Ramen más codiciado de Konoha: Ichikaru Ramen. Y como no, allí encontró a su cliente predilecto. Llevaba allí sentado desde la mañana, cerca de las 10h. Por suerte no había estado comiendo durante las doce horas que estuvo en el puesto, de ser así, ¡en breve deberían hospitalizarle por algún tipo de paro estomacal o alguna enfermedad desconocida similar! No, en realidad había estado charlando con su cocinero favorito de su último viaje con Jiraiya. Le había contado con pelos y señales que entrenamientos había realizado. Incluso se había molestado en recoger sabrosos y exóticos ingredientes para la cocina de su viejo amigo del Ichikaru. Conclusión: Sin querer había olvidado la hora, el día e incluso el encargo que le encomendó a la mañana su Hokage, que seguramente a estas horas ya habría desfallecido de hambre. Al verle, Shikamaru recordó su encuentro a primera hora de la mañana y la conversación que habían mantenido, por lo que se interesó en saber que le contestó el Hokage en su cita:
― Waa!...Naruto-Kun, siempre comiendo ramen…que problemático! Sírvame uno, por favor- Y mientras hacía su pedido, Naruto, el viejo del puesto y él mismo, se echaron a reír de sus palabras. – ¿Cómo ha ido la reunión?
― Nara!! El Ramen es necesario para vivir bien, sano y feliz…pero ahora que lo dices: ¿De qué reunión hablas? – Dijo Naruto sonriente pero sorprendido
― Venga hombre, ¿Cómo que, qué reunión? La que tenías esta mañana a primera hora con la maestra Hokage, para lo de apuntarte al examen de ascenso, ¿Recuerdas? Que problemático no acordarse…
― Oh! Por los pelos del Sannin pervertido y por los viejos verdes! Me he olvidado por completo!!! Pero aún estoy a tiempo, no son las doce de la noche, quizás me atienda la maestra. He de irme Nara, nos vemos! – Y entre gritos y saltos, el joven Naruto salio despedido del puesto de sopas como un gamo.
― Vaya, este chico es un saco de sorpresas, buenas y no tan buenas- El cocinero y Shikamaru se miraron y agachando la cabeza, la sacudieron con pesadez, compadeciéndose del ninja.
Mientras Nara se tomaba la sopa, pensaba en Naruto y su futuro. Realmente lo tenía difícil: a su edad y con su nivel, ser un genin era una lacra. Su suerte era el hecho de poseer el Kyubi, ser quien era, porque en parte, esa idea hacía olvidar a los altos cargos el rango ninja de Naruto, pero en realidad…si alguna vez decidía hacer una misión, ningún cliente desearía que para un encargo de alto riesgo se destinase un genin mayor de dieciocho años. Y no porque fuese un mal genin, ni mucho menos, si no por el hecho de serlo, de ser un genin a esa edad. El nivel que se conocía como genin era el cargo que se les otorgaba a los alumnos recién estrenados de la academia, las jóvenes promesas del futuro, y en realidad más que un rango, era un nivel de transición. Se esperaba que todo aquel que finalmente decidiese dedicarse a la vida ninja, a los dieciocho años como mínimo ya fuese un chunin; en fin, por más vueltas que le diese a la historia, Nara no podía hacer nada por ayudar a Naruto en ese aspecto, así que, terminó su sopa, pagó y se marchó a casa. Había sido un día para el olvido y lo único que deseaba ahora, era caer en loa brazos de su esposa.
No muy lejos del puesto de Ramen, en una calle inferior que se hallaba al lado del paseo principal de Konoha, estaba el Hostal Haruno. Un edificio con una gran envergadura que ocupaba casi el ancho de tres casas. Además era tan alto, gracias a las dos torres que lo encumbraban, que desde el paseo del puesto de ramen se podía ver el interior de éste por las ventanas de la tercera planta. Esto era posible porque Konoha se había construido en las faldas de una montaña y sus habitantes, antaño, debieron construir sus casas a diferentes alturas, repartidas por los bancales de dicha montaña. Incluso en ocasiones había aprovechado los legendarios árboles como estructuras, pero ese no era el caso del Hostal Haruno. Éste era más bien un castillo que, en la actualidad, hacía servicio de pensión en la villa. Sus dueños, los padres de Sakura, lo habían habilitado convirtiendo sus frías estancias y salas, en acogedoras habitaciones que atraía a los turistas. De hecho, era el Hostal más concurrido de toda Konoha por su conocida belleza y comodidad. A día de hoy se hospedaban dos extranjeros. Al parecer, dos periodistas que vinieron a la villa para escribir una especie de guía acerca de la ciudad. O bueno, eso es lo que habían dicho a la madre de Sakura, la señora Ai Haruno, el día que llegaron. Anduvieron informándose sobre todas las bibliotecas del condado, y le hicieron cantidad de preguntas referente al actual Hokage y sus antecesores. En ocasiones preguntas bastante comprometidas que se negó a contestar, pese a intentar ser lo más amable posible con ellos. Sea como fuere, la madre de Sakura quedó extrañada después de aquella entrevista. No quería pensar mal, ni mucho menos, pero todos sabemos como son los adultos. Ella no hacía más que observarlos y veía que el americano se dirigía constantemente a la habitación del otro compañero, y además, siempre en horas nocturnas. Y luego no cesaban de hacer ruidos extraños y dar golpes, como si arrastraran los muebles…¿Qué podría pensar una mujer como ella de algo así? En cualquier caso, estaba equivocada. Ni muchos menos habían elegido un paraje perdido como Konoha para convertirlo en su nido de amor donde poder hacer manitas, (aunque de alguna manera ,era una buena opción para las parejas necesitadas), si no que, vinieron en misión de investigación para la redacción de un periódico de tirada nacional y una revista de interés público, y debían mantener en alto secreto su trabajo. De hecho, era bastante probable que si algún ninja se enteraba de las investigaciones que estaban llevando a cabo, los condenarían y juzgarían. Y quien sabe, tal vez se verían inmersos en algún problema más grande y peligroso; de esto último era de lo que sospechaba el padre de Sakura, Shin Haruno. Estaba convencido de que eran espías y no le hacía ninguna gracia tener que guardar sus secretos en una habitación de su Hostal. ¿Y si los ninjas creían que eran cómplices de aquellos huéspedes? Así se pasaban todas las noches, discutiendo en la trastienda del hostal, él sobre si contarle todo al hokage y ponerle sobre aviso, y ella dispuesta a encubrirlos. Sin embargo, caída la noche, no se esperaban que sus discusiones se fuesen a terminar.
Alguien llamó al timbre de recepción y el marido se dirigió a atenderlo. Al entrar en la sala quedó algo asombrado y al a vez perturbado por la situación. En el recibidor habían cuatro hombres enmascarados, seguramente Anbu por las mascaras y sus ropas, pero no podía cerciorarlo ya que nunca antes había visto a uno de cerca. Lo poco que sabía de ellos, era de boca de su hija Sakura. En cualquier caso, su presencia hacía temblar hasta los pilares de la casa. De ellos se desprendía una gran hostilidad: tres permanecían en guardia y el cuarto, que parecía el líder, sostenía con sus dos manos su Katana dorada al límite de desenvainar. Aquella imagen mermó la tranquilidad del padre de Sakura, que sin poder evitarlo, les preguntó con la voz partida por el temor:
― Buenas noches, ¿Qué desean?- y rápidamente tragó saliva.
Por su espalda resbalaba una fría gota de sudor que le hacía recordar a su mujer. Quería evitar a cualquier precio que la viesen, que saliese de la trastienda, debía de conseguir que no se acercase a la recepción, pero no sabía como hacerlo. El pánico le inundaba. Pese a que el cuerpo de élite (más conocidos por sus siglas ANBU) debía ser buena gente, además de los protectores oficiales del Hogake, Shin Haruno tenía un mal presagio. Aquellas personas parecían buscar algo, y no parecían estar dispuestos a dejarlo escapar bajo ningún concepto. Después de abrumarle el mal presentimiento, pensó que siempre le quedaba la opción y último recurso de pulsar el botón de la alarma y otros Anbu, encargados de vigilar los comercios, acudirían en su ayuda. De esa manera, los que actualmente yacían en recepción no se atreverían a atacar, dado que otros Anbu estarían presentes y así se acabaría la historia. Además, tenía pensada la excusa perfecta: ‘Piqué el botón de alarma por equivocación, mientras hablaba con estos señores de la seguridad en el Hostal’. Ya estaba todo pensado, sí, estaba decidido, eso es lo que haría. Ante todo apreciaba su vida, pero más la de su mujer y no estaba dispuesto a que le torturasen mediante su mujer, atacándola, sabe dios como. Todas estas ideas le asaltaban la mente por el remordimiento que guardaba desde que hospedaba en el hostal a aquellos dos periodistas. Estaba plenamente convencido de que no eran trigo limpio aquellos dos extranjeros y de que tarde o temprano vendrían a buscarles y ahora ya era demasiado tarde arrepentirse de no haber avisado antes al Hokage. Sin demorar un minuto más y sin la espera de la respuesta del líder Anbu a su pregunta, el hombre pulsó la alarma:
¡¡PI PI PI!!
― Vaya, vaya, vaya, suena el busca. Tenemos trabajo, chicos. Una alarma ¿De donde procede la llamada?
― Hostal Haruno, señor!
― Vaya, que viejo más predecible…- el anbu agitó la cabeza lentamente con negativa, compadeciéndose del torpe hombre.
El corazón de Shin Haruno se paró en seco por unas milésimas de segundo, o esa era la sensación que tenía. Frió como el hielo estaba, sangre gélida era lo que le recorría las venas en este momento. Todas sus predicciones se vieron cumplidas. Era el fin, el de él y el de su esposa, la cual, al escuchar la alarma del local, salió de la trastienda al mostrador para curiosear:
― Cariño. ¿Qué sucede ahí fuera? ¿Quién hay?- La cara de la mujer se petrificó de golpe al ver a su marido ante aquellos hombres, de los cuales, el líder se aproximaba lentamente hacia su marido, ahora si, con la katana desenvainada apuntando hacia su esposo.
― Fijaos, si el muy perro tiene perra! Y la tenía escondida. Pero la muy golfa ha salido de la perrera a husmear…jajaja! – El líder que se aproximaba, gritaba sin cesar entre risas. El resto de Anbu permanecían estáticos, serenos y silenciosos. Sin duda alguna eran metódicos, auténticos militares.
― ¿Qué sucede aquí? ¿Qué desean? No hagan daño a mi marido, no ha hecho nada malo…- La mujer sacudía a su esposo intentando devolverle a la realidad, y este reaccionó apartándola, situándose ante ella para protegerla.
― Váyanse les digo, aquí no se les ha perdido nada. Lo pagaran muy caro esto. El Hokage no lo permitirá. – Vociferaba el padre encolerizado por la situación, mientras reculaba con su esposa hacia la trastienda para protegerla.
― Deje de decir chorradas, el Hokage es un don nadie, un títere, las leyes las ejecutamos nosotros. Apártese antes de que le haga una cara nueva…
― ¿Pero que hemos hecho? ¿Qué diablos quieren de nosotros?…- Grito Ai Haruno casi con la voz anegada por la angustia y las lagrimas.
― Exactamente no han hecho nada, jajaja, pero podemos divertirnos ¿No? – añadió el líder irónicamente, mientras se acercaba hacia Shin empuñando la katana, que inmediatamente sacudió hacia el cuello del hombre. Pero la señora Haruno empujo a su marido contra la pared, salvándole la vida y perdiendo un mechón de su cabello, sesgado por la fina hoja de la espada, que por momentos quedó bañada de esa seda rosa. El líder siseo con su lengua, rabioso de no haber alcanzado el cuello del hombre, pero a la vez, alegre de haberle cortado el pelo a la esposa. – Bueno, no se podrá quejar, le he hecho un nuevo corte de pelo, deberá pagarme por ello, jajaja- sin duda, aquel Anbu era más retorcido y sarcástico de lo que los señores Haruno podían esperar.
Ai Haruno estuvo apunto de gritar, pero se contuvo pensando que si lo hacía no dudarían en matar a su marido. Se incorporó y sacudió el resto de sus cabellos cortados al suelo. En ese mismo momento el líder la agarró de un brazo y la empujo contra la pared. Mientras aguantaba la respiración intentando sofocar su ansiedad, la fina punta de la katana se deslizaba por su tráquea, bajando lentamente, rasgando su vestido y poco a poco su suave piel con la punzante hoja. El apretado vestido dejaba de hacer presión en su pecho que había quedado al descubierto ahora, rebosante y sensual, deslizándose entre ellos una caliente gota de sangre de su propio cuello. El líder continuó rasgando su vestido hasta llegar al ombligo, donde finalmente se detuvo. Espero que la sangre resbalase hasta la katana y justo al impactar contra la fría hoja, en un gesto ávido y seco, corto la pieza de unión del sostén, que saltó dejando caer sobre el tronco de la mujer, sus grandes y hermosos pechos:
― ¿Sabes que perrilla? Hace mucho tiempo que no disfruto de una mujer. Dime, ¿cuántos años tienes?
Rabiosa, humillada, encolerizada, avergonzada y a la vez asustada y temerosa, la mujer contuvo una vez más su respiración, trago la poca saliva que le quedaba en su seca garganta y contesto a su pregunta, aunque de buena gana le hubiese escupido:
― 40.
― ¿40 Años? Si señor! Bien maduritas. No tiene usted un cuerpo de cuarenta años, ¿Sabe? ¿Eh chicos? Me dice treinta y me lo creo de no ser por esa hermosa, joven y provocativa hija que tiene, ya sabe ¿No? – añadía mientras limpiaba con el pulgar la sangre de la katana.
El cielo cayó a plomo sobre la mujer. Sabían quien era su hija: ‘Oh! Dios mió!’. ¿Y si la había secuestrado? ¿Y si la habían violado? ¿O torturado y asesinado? No podía soportarlo más. La presión pudo con la mujer. Los hijos siempre habían sido, era y será, un tema intocable para una madre.
― Oh señor! No por favor! ¿Qué le han hecho a mi hija? Por favor ¿Qué le han hecho? No le hagan daño por favor, déjenla, llévenme a mi, por favor se lo suplico, no hagan daño a mi niña.
La madre de Sakura cayó sobre sus rodillas, sometida, sollozando cual plañidera, abatida y destrozada por la desolación de aquellas palabras, de aquella idea, de pensar que podría tener un solo rasguño, suplicaba clemencia. A diferencia de Sakura, sus padres eran meros civiles indefensos, que además, ahora, recordaban que su hija no estaba en su mejor momento, frágil y delicada por la caída de Sasuke Uchiha.
― No mujer, no. Esté tranquila señora. No dude de que a usted me la llevo y además, seguramente a la cama. No se preocupe por eso. – la sangre fría del líder era palpable en el ambiente, no se le removía ni el estomago al ver aquella madre suplicando, sus palabras lo decían todo.- Y por su hija, no se preocupe tampoco, no le hemos hecho nada, nada que no le guste, ya sabe, es una golfilla, como usted. Madre e hija, jajaja! – se reía a carcajadas, mientras enfundaba su espada una vez más. Bien, compañeros, esto se esta alargando mucho. Vosotros cerrad las ventanas y oberturas por donde la gente ajena pudiese husmear. Tú ata al viejo y sustitúyelo, no sabemos si pueden regresar clientes a estas horas y necesitaran que alguien los atienda. Yo me marcho a una habitación con la perra, a ver que le saco, o mejor dicho, que le meto, jajaja! – y volvía a reír a carcajadas mientras se acercaba a la madre de sakura.
La agarró del brazo y la puso en pie, estirando fuertemente de ella. La acercó contra su pecho y la rodeó con el brazo izquierdo apretándola y aprisionándola contra su cuerpo. La mano derecha se posó en su cabeza y se deslizo lentamente por su fino cabello, ahora cortado en seco por el percance anterior. Fue dejando caer su mano hasta alcanzar los pechos de la mujer, entonces, se acercó su mano a la boca y con los dientes se fue quitando el guante que le privaba de tocar la suave piel de la mujer. Cuando lo consiguió, posó su mano sobre el terso pecho de la mujer y lo sopesó suavemente, hasta que una lágrima de ésta calló sobre la mano de él. Entonces se la cargó al hombro, como si de un saco de patatas se tratase y después, dándole palmaditas en el culo, subía las escaleras mientras hacía el signo de la victoria sus compañeros con la otra mano.
Mientras los otros dos Anbu, tras haber cumplido la orden de su líder, se encargaban de vigilar los pasillos por donde andaba el líder, el tercero ataba al viejo en la trastienda del hostal. Le dejó inconsciente y después aprovechó para hacer un ‘Henge’ del marido para no causar sospechas a la posible clientela que acudiese a recepción o entre los mismos huéspedes. Ya habían armado suficiente jaleo minutos atrás, y eso podría provocar que algún vecino se acercase a curiosear por la zona o simplemente que cualquier otro grupo de vigilancia se aproximase para saber que ocurría. Debía estar atentos y dar lo mejor de si mismos si querían dar el pego.
Ya en la habitación principal del hostal, se encontraba el líder con la madre de Sakura. Había escogido aquella habitación por su localización y situación respecto al resto de la casa y en especial, respecto a la villa. Habían estudiando minuciosamente el lugar y la situación que los ampararía esa noche y por supuestos, habían escogido el momento perfecto para poder asaltar el lugar. No había sido ni mucho menos fruto del azar. Sabían de sobras que esta noche Sakura no estaría en el Hostal, dado que a la mañana había caído enferma tras la recuperación de Sasuke y ahora yacía en casa del Hokage. Además, en la repartición de turnos de vigilancia, se aseguraron de ser el único grupo (refiriéndose a ellos cuatro) que tuviese acceso a la alarma del hostal, de manera que si alguno de los inquilinos se le ocurriese disparar la alarma, solo ellos pudiesen recibir el aviso y evitarse problemas con otros equipos Anbu. Era más que evidente que esta gente no era trigo limpio. El padre de Sakura había acertado de lleno, era un cuerpo de élite corrupto, no obedecían al Hokage, pero estaban infiltrados entre el cuerpo de élite de éste. Así que los padres de Sakura estaban perdidos: nadie acudiría en su ayuda esa noche, por que nadie sospecharía nada; en realidad, el equipo corrupto no contaba con tener que torturar a los padres de Sakura, esperaban poder tener un visita cordial y marcharse con la información necesaria, pero el estúpido viejo tuvo que pulsar la alarma y eso incendió la cólera del líder, que ahora no le perdonaría haber sido un entrometido gallina. Por ello, y por que no estaban del todo seguros de poder conseguirlo todo sin llegar a las manos, se había encargado de estudiar minuciosamente a Sakura Haruno, para poder amenazar a sus padres en caso de emergencia. Todo esto restaba por un lado, pero no era lo único que se había planteado antes del asalto. Otra de las cosas importantes, de hecho, casi la más importante, era el estudio del terreno. Motivo de la elección de aquella habitación. El Hostal Haruno era bastante similar a un castillo en miniatura: constaba de dos alas (Este y Oeste), encabezadas por dos grandes torres de vigilancia, que entremedias de éstas, en su centro, coronaba una gran estancia que actualmente se había convertido en sus salones, cocinas, terrazas y habitaciones. Las plantas normales llegaban hasta el cuarto piso, y después se le sumaban las plantas de las torres que hacían respectivamente tres plantas más, cada una. En total el edificio constaba de siete pisos, más sótano. La torre que había elegido el líder era la suite más cara del Hostal. Normalmente el Hokage la alquilaba a la familia Haruno cuando algún alto cargo visitaba la villa y necesitaba hospedarse en algún lugar. Ya podéis imaginar que si la habitación era alquilada para un alto cargo, es señal de que la torre reúne unos grandes requisitos. Y así era. Las tres plantas se distribuían como una casa aparte del resto del edificio. Constaba de todo lo necesario para hacer vida en ella, e incluso tenía una salida exclusiva, que evitaba pasar por el resto del edificio. La primera planta de la torre, (que correspondía a la cuarta en el edificio), era la que estaba aislada del resto mediante unas grandes puertas de madera que te llevaban a una habitación de espera. En ella unas grandes cristaleras daban luz a una recepción con unos cómodos sofás que dejaban ver tras ellos, unas hermosas cortinas rojas que te llevaban a la salida exclusiva de la torre. Si te asomabas, veías una gran terraza, seguida de una escalinata que te bajaba a la planta inferior, y así sucesivamente, hasta llegar a la planta suelo. Y durante toda la escalinata una inmensa fuente, te acompañaba haciendo cascadas en cada planta, hasta llegar a un estanque en el jardín posterior de la torre. Una belleza sin igual, y un paraje digno de visitar, pero al alcance de muy pocos. A Sakura le gustaba mucho leer en aquel lugar cuando nadie ocupaba la suite, ya que el sonido del agua al repicar contra las rocas le relajaba. Sin embargo ahora ese sonido no era para relajar. Al líder Anbu le venía bien para evitar posibles filtraciones de sonidos, como gritos de su rehén o similares. Pero prosigamos. En esa misma primera planta de recepción de la torre, se hallaba la cocina y el salón principal donde se comía, así que, el líder había aprovechado para recoger un tentempié para su posterior entrevista con Ai Haruno. En la segunda planta, a la que se accedía por una gran escalera de madera, tallada a mano con unos grabados de la 3ª gran batalla ninja, se encontraba la biblioteca y la sala de descanso. Allí todas las cristaleras estaban dispuestas de unas grandes cortinas bordadas con hilos de oro, con el dibujo del primer y segundo Hokage de la villa. Una obra maestra. Se denotaba que estaban en la suite de un palacio. Además, y lo más bueno de aquella hermosa planta, es que estaba rodeada de una doble cristalera, lo que insonorizaba el local, cosa que, como ya sabéis, convenía al líder corrupto. Y finalmente en la tercera planta se encontraba la habitación, el aseo y el baño. En el punto más alto de la torre, el séptimo piso. Éste último incluía una gran halconera circular, que rodeaba todo el cilindro de la torre y que por lo tanto, permitía vigilar, todos los puntos de Konoha. Además, hemos de recordar, que el Hostal Haruno estaba cerca de unos quinientos metros de la casa del Hokage y por lo tanto a unos setecientos de la cima de la montaña, las caras de los hokages talladas en roca, lo que suponía, que, desde el balcón de la séptima planta, se podía divisar hasta los movimientos del Hokage. De ahí que fuesen nombradas torres de vigilancia y por su puesto el motivo de su decoración: Antaño, aquella torre había sido habitación de los primero hokages de la villa y sido refugio de éstos durante las guerras; por todos estos motivos y alguno más que seguramente olvido citar, el líder había escogido aquel lugar, en aquel preciso momento. Ahora mismo era imposible que alguien los descubriese allí, aquel lugar era una guarida, era el lugar más recóndito y seguro para torturar a una persona, paradójicamente.
Después de analizar bien la situación actual y cerrar puertas, ventanas y cortinas, soltó a la mujer contra la cama y la comida de la que se había provisto en la cocina de la primera planta. Antes de que la señora Haruno pudiese rebullirse, la ató de pies y manos a cada una de las patas de la cama y gateó por encima de ella hasta llegar a la altura de su cara. Con la mano derecha se apoderó de un kunai y se lo reposó sobre los labios, deslizándolo lentamente por la comisura de sus labios, hasta llegar a sus orejas y apartando rápidamente el kunai para empuñarlo bien con todo el puño, poniéndoselo entre ceja y ceja, dijo:
― Colabore o le cortaré cada una de las rajitas de su cuerpo hasta convertirlas en brechas. No haga que corra la sangre desmesuradamente – Y mientras decía eso, hacía el gesto en su propio cuello con el Kunai, como si se lo fuese a cortar.
La mujer apartó la mirada girando la cabeza hacia un lado indignada, sin embargo, no opuso resistencia para ser atada. Sabía que estaba perdida, había perdido incluso las ganas de escupirle, ahora lo único que quería era ver su cara para poder maldecirle todos los minutos de vida que le quedaban para poder arrastrarle con la maldición hasta el mismísimo infierno.
El Anbu se había desplazado por toda la habitación buscando cámaras de seguridad o algún objeto que más tarde pudiese incriminarlos de algo. Debían eliminar todo tipo de pruebas, pero no halló nada, aunque no muy satisfecho, comunicó por el transmisor a sus dos compañeros libres que analizasen toda la residencia. Aunque habían hecho un estudio milimétrico del asalto, una vez dentro del edificio, no podía saber que se encontraría y por ello debía estudiarlo in situ:
― Dígame ¿No tienen cámaras de seguridad que registren las visitas? – Miro impaciente a la mujer que no hacía ademán de contestarle y sin demora se abalanzó sobre ella, poniéndole el Kunai entre las piernas – Conteste ahora mismo o la rajo!
― Aquí no – dijo lacónicamente con toda la poca valentía que le quedaba.
― ¿Dónde pues? No me hagas preguntarte cada matiz o matizaré yo todo tu cuerpo a cortes.
― En la entrada, en el restaurante, en los jardines y en la despensa, donde el montacargas de suministros.
― Así me gusta. ¿Ves? Comenzamos a entendernos – y se incorporó lentamente, resbalando la punta del Kunai, por la entrepierna de Ai, hasta su rodilla. – Beta dos, mira en el Hall, bar, patios y montacargas. Asegúrate de que no hay más. Beta uno, revisa el resto de habitaciones donde no hay huéspedes. Alfa informa! Cambio.
― Aquí Alfa, todo en orden señor, cambio.
― Bien, corto.
Tras terminar de dar las órdenes a los compañeros, decidió relajarse. Paseando lentamente por la habitación, ante la vista de su rehén, comenzó a desnudarse. Caminaba de un lado a otro, a la altura de los ojos de Ai, desabrochándose el chaleco. Primero lanzó sobre ella el único guante que le quedaba. Después el chaleco y las camisas, seguido se despojó de sus armas, dejándolas sobre la mesa, salvo un kunai que lo reposó sobre la mano izquierda de la señora Haruno. La mujer se puso nerviosa al ver que le entregó el kunai, no sabía que significaba aquel gesto. El Anbu, ya descamisado, con su torso desnudo y libre de armas, se desbotonó las botas y las retiró. En él sólo quedaba la ropa de sus piernas y su máscara. Se sentó al lado izquierdo de la cama, mirando hacia la mujer, que no cesaba de seguirle con la mirada, nerviosa, aturdida, a la espera de ver por fin su rostro. Un rostro que jamás olvidaría y que maldeciría cada segundo de vida que le quedase. Y llegó el momento…con su mano derecha sostenía su máscara y con la izquierda retiró el chakra que la mantenía sobre su tez…y allí estaba, era él, era el hombre que su hija había amado tantos años, llevaba el pelo liso y eso evitó que le reconociese, pero ahora, sin máscara, no cabía la duda…
No puede ser!!!!! esa noche Sasuke estaba conmigo para festejar mi cumpleaños!!!(si, el 6 de septiembre es mi cumpleaños jajaja)
Ya quiero leer tu siguiente capitulo!!!!
Besos, bye.
Me ha encantado este capítulo. Has enumerado y explicado minuciosamente una estrategia militar compleja y bien elaborada. Estudiando, lo más importante en cualquier misión, las salidas.
Aunque la personalidad de Sasuke esta un poco cambiada en relación con la serie. Pero obviamente, nadie va a pedir que mantengas su personalidad fría y solitaria. Aquí lo has presentado más como un psicópata que no tiene esa "precisión militar" de sus compañeros anbus. Pero me ha encantado.
Espero que no te molestes por la apreciación, sabes que me encanta tu historia y ya te dije que buscaré todos tus fallos posibles por tu bien ;) y espero lo mismo por tu parte en mi historia.