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| #41 @ 00:58 17/07/2007 | |
| Kolmor
Nivel: Chuunin |
Otro capitulo magnifico (alabanza) (alabanza) (alabanza) (creo que me estoy repitiendo xd)
Edit: se le cayo de los dorados |
| #42 @ 09:02 17/07/2007 | |
| Noa_Aitso
Nivel: Chuunin |
Me ha gustado mucho si, vaya que si!!!!!!
Bueno pues continualo que escribes genial!!! |
| #43 @ 13:12 17/07/2007 | |
| Sianat_hyuga
Usuari@ Genin |
genial!!!
buen capitulo!! |
| #44 @ 13:43 17/07/2007 | |
| nara_medea
Nivel: Kage |
A-L-U-C-I-N-A-N-T-E
a parte de las faltas de ortografía,que no son demasiado importantes,yo no te veo ningun error.sigue asi,que esperamos el siguiente capitulo!! (alabanza) |
| #45 @ 16:10 17/07/2007 | |
| Sora_93
Chuunin |
Que flipeeeeeeeeeee. Siiiiiiiii fiuuuuuuuuuu(silbido) |
| #46 @ 16:19 17/07/2007 | |
| ROBERUTO ROCHI
Chuunin |
no tengo idea de porque no habia visto este fic ES FANTASTICO!ME GUSTA MUCHO! dime algo estas realizando un amor entre el hermano de sasuke y la hermana de naruto? |
| #47 @ 17:26 17/07/2007 | |
| airun
Nivel: Chuunin |
me a encantado el capitulo
espero ver pronto el siente |
| #48 @ 21:48 17/07/2007 | |
| nimzay yalcj
Nivel: Chuunin |
ta muy bueno (te aviso que ya lo habia leido antes y me encanto jeje) por cierto soy nueva en este foro tu fic es genial el mejor que e leido en mi vida ^^ |
| #49 @ 23:03 18/07/2007 | |
| llas10
Nivel: Chuunin |
hoooooooooooooooooooooooo
todavia no esta lo estoy esperando y me estoy intrigando demaciado http://farm3.static.flickr.com/2231/2422345232_f77e264fb7_o.gif http://farm3.static.flickr.com/2231/2422345232_f77e264fb7_o.gif http://farm3.static.flickr.com/2231/2422345232_f77e264fb7_o.gif http://farm3.static.flickr.com/2231/2422345232_f77e264fb7_o.gif http://farm3.static.flickr.com/2231/2422345232_f77e264fb7_o.gif y eso no me gusta |
| #50 @ 23:04 18/07/2007 | |
| 1.000narutos
Nivel: Chuunin |
buenisimo espero k lo sigas pronto
ahi queda eso |
| #51 @ 23:49 18/07/2007 | |
| Haruka Uzumaki
Nivel: Kage |
Aquí está la lokilla con otro cap XD. Debo agradecer de nueva cuenta a todos los que apoyan este fic. Por eso lo escribo ^O^ (ah, y grácias por firmarme XD).
Capítulo 7.- Dioses del aire. El tercer Uchiha Las gotas brillantes y transparentes aún se aglomeraban en las hojas tras la tormenta. Las nubes que habían parecido amenazar Konoha se retiraban tranquilamente, dejando pasar los rayos de un cálido sol de una mañana de verano. Naruto estaba sentado en la repisa de la ventana, con los pies descalzos fuera jugando distraídamente. Había mirado como la llúvia había ido parando hasta desaparecer por completo. No obstante, su estado de ánimo estaba por los suelos.
- Menuda mala suerte... -se quejó por lo bajo- Hemos perdido toda la mañana sin entrenar... - No te preocupes -dijo Fuuko, calzándose las sandálias- Este es el mejor momento para entrenar. El aire es mucho más límpio después de una tormenta -añadió, con una sonrisa deslumbrante. - ¡Pues vamos allá...! -gritó Naruto entusiasmado. - Eh, Naruto -le llamó una voz llana y sin altibajos. El rubio miró hacia la calle encharcada por la llúvia, para ver a Gaara mirándole desde el camino de tierra del otro lado, acompañado por sus dos hermanos. - Ah...Buenos días, Gaara -dijo Naruto, sorprendido. De repente, se le ocurrió la idea, por lo que arrugó los labios y apartó la cara, mirando de reojo al pelirrojo. - ¿No habrás venido para vigilarme? -inquirió, ceñudo. - Nada de eso -se explicó el Kazekage, visiblemente molesto- Sólo quería...hablar. Naruto pareció dudar por unos instantes, pero finalmente sonrió levemente y aterrizó con total facilidad a nivel del suelo. Después de eso, miró hacia la ventana, en la cual estaba asomada su hermana. - ¡Fuuko, me voy un rato con Gaara...! -gritó el chico, como si de un párvulo se tratara- ¡Entrenaremos en la tarde! La chica sonrió maliciosamente mientras veía a su hermano irse. Después, en un acto instintivo, miró hacia el cielo que empezaba a hacerse raso. Tras unos segundos de observar la infinidad azul, vió una mancha más oscura surcando el aire a contraluz con el sol. Arrugó ambas cejas, distinguiendo un gran ser con alas. "¿Desde cuando las águilas vuelan tan bajo...?" +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ A pesar de que inicialmente Gaara parecía ansioso por hablar con él, el silencio había sumido a los cuatro shinobis desde que habían marchado, dejado atrás la casa de Naruto. El rubio esperaba que Gaara empezara a hablarle de Akatsuki o algo relacionado con el encuentro de la noche anterior. Por eso se sorprendió de ver la expresión calmada y inusualmente perdida que tenía el pelirrojo. Normalmente, Gaara siempre tenía cara de absoluta concentración, como si pensara premeditamente cada uno de sus movimientos. En aquella ocasión, en cambio, parecía extramente emocionado. Era algo que Naruto podía notar a pesar de la aparente inexpresividad de su rostro. Miró de reojo a su amigo cuando prácticamente llegaban bajo la sombra de las rocas de los Hokage. - Gaara...te noto muy...raro hoy... -inquirió, levantando una ceja. El Kazekage sólo atisbó a agachar la cabeza. Si no le conociera bien, Naruto hubiera jurado que un leve rubor había cubierto sus mejillas. Los ojos verdeazulados del chico se posaron titubeantes en el rubio. - Oye... ¿sabes como se llama esa chunnin rubia...que está en el grupo del tal Shikamaru...? -dijo casi en un susurro. Los ojos de Naruto se abrieron a sobremanera, contemplando a su compañero con total desconcierto. - ¿Te refieres a Ino Yamanaka...? -inquirió. Arqueó ambas cejas- ¿Por qué lo preguntas...? - Por nada... -se apresuró a mentir el pelirrojo, apartando la vista con visible enfado. Naruto meditó por unos instantes sobre la curiosa actuación de su amigo, pero después se llevó una mano a los labios y río divertido, mirando a Gaara de una forma más que maliciosa. - Jeje, Gaara, no conocía esa faceta tuya... -dijo, buscando picarle- Así que te gusta cortejar a las chicas... - ¡Yo no he dicho eso...! -se apresuró a aclarar Gaara, más rojo que su cabello. - Jiji -reía Naruto por lo bajo, con cara de triunfo- Te has puesto colorado... ¿A que te gusta Ino...? -dijo, pinchándole sin compasión sólo por hacerle rabiar. - Yo te mato... -murmuró Gaara saliendo de sus casillas, haciendo saltar el tapón de su calabaza. De repente, pero, algo llamó su atención. Una sombra recortada por el sol que justo empezaba a librarse de las nubes. Una silueta que no formaba parte del habitual decorado de la villa de Konoha. Un augurio que sólo pronosticaba la muerte. Con un poderoso presentimiento, Gaara levantó la vista, posando sus agudos ojos aguamarina en las dos personas que observaban la villa desde el rostro pétreo de Sandaime. Una sonrisa triunfante desbordó los labios de Deidara mientras su mano dejaba caer en apenas un instante una pequeña figurita alada hecha de arcilla. - Mi obra de arte...será lo último que veréis de este mundo... Sólo el Jinchuuriki podrá salvarse... La reacción de Gaara fue rápida, aún más que la gravedad que atraía aquel cuerpo hacia el suelo, cayendo de un modo indudable sobre ellos, salvando un desnivel de centenares de metros. - ¡Cuidado! -gritó el Kazekage, en el último instante. La explosión fue tan brutal que hizo saltar varias decenas de metros de roca por los aires, creando un cráter de un diámetro desastroso y una onda expansiva que barrió más de un kilómetro a la redonda. El polvo flotó en el aire por unos dolorosos instantes, cegando la visión. Nadie podía sobrevivir a aquella explosión directa. ----------------------------- El mundo se congeló unos pocos segundos. El polvo suspendido en el aire tras el artificial cataclismo impidió que nadie pudiera ver a través. La risa complacida del rubio Akatsuki fue lo único audible una vez extinguido el estallido. - ¿Seguro que no te has cargado también al Jinchuuriki? -preguntó Tobi a su lado, con una gota en su cabeza. - No sufras -repuso Deidara sin dejar de sonreír- Este es el que tiene el poder de Kyuubi... Aunque la explosión le hubiera dañado, el poder del último Bijuu es demasiado fuerte como para dejarle morir... No obstante, de los demás sólo quedarán pedazos... Un sonido deslizante se propagó por el aire. Tanta era la seguridad de Deidara en el apocalíptico efecto de su técnica que no pudo más que abrir su único ojo sano a sobremanera el contemplar lo que había varios metros por debajo de sí. A través del aire enrarecido, podía verse una gran y compacta orbe de arena, justo en el centro del gigantesco hoyo formado en el suelo. Deidara agudizó la vista cuanto pudo, mientras recostaba ambas manos en el suelo y trataba de adivinar qué había sucedido. - ¿Qué rayos...? -empezó, con visible frustración. Pero no pudo terminar la frase. La superfície de la esférica masa de arena se resquebrajó levemente. En un instante, los granos se fueron precipitando hacia el suelo, deshaciendo con la lentitud con que avanza una nube la estructura invocada en apenas segundos por el Kazekage de Suna, el cual fitaba con agudez cualquier movimiento en falso de sus enemigos. Tobi bufó, visiblemente complacido. - Que sólo iban a quedar pedazos... -dijo, burlonamente- Pierdes aptitudes, Deidara. Una mirada psicópata por parte de su rubio compañero provocó que Tobi apartara la cara, visiblemente asustado. Una vez recuperada la seriedad, Deidara clavó de nuevo su mirada entre azul y gris en sus, hasta hacía poco, víctimas. La arena terminó de desprenderse de la cubierta creada por Gaara, de modo que dejó ver también a los tres shinobis a los cuales el pelirrojo había protegido. Naruto levantó la vista una vez vió de nuevo la luz, observando con atención a las dos siluetas vestidas de negro. - Conozco a ese... -dijo por lo bajo, poniendo su atención en Dediara- Kakashi-sensei le venció... - Pues ahora vamos a vencerle nosotros -dijo Temari con absoluta confianza, desplegando su arma- Daikamaitachi no jutsu! Las ráfagas cortantes tomaron una velocidad asombrosa al levantar el vuelo y dirigirse imparables hacia los dos Akatsukis, los cuales no se movieron hasta el último instante. Fue como una ilusión óptica, ya que la extrema rapidez de ambos dejó aturdidos a Naruto y sus compañeros. Temari abrió los ojos a sobremanera, totalmente patidifusa. - Son rápidos... -alcanzó a susurrar. - Eso no sirve contra mí -dijo Deidara con orgullo, hundiendo su mano izquierda en la bolsa que colgaba de su cinto. Naruto apenas había visto directamente la asombrosa habilidad de aquel Akatsuki, pero sabía en qué consistía su fuerza: explosiones que tomaban la forma más insospechada. - Cuidado...puede hacer explotar cualquier cosa... -les recordó a los tres ninjas. - A esta distáncia, estamos en desventaja -analizó Kankurô- Debemos acercarnos... - En eso no hay problema -aclaró Gaara, juntando ambas manos. La arena se deslizó como agua bajo los pies de los cuatro jounins desde la calabaza de Gaara, proporcionándoles un fuerte sustento. Sin que pudieran casi darse cuenta, el elemento que dominaba el Kazekage les estaba ascendiendo, acercándoles como si nada hasta centenares de metros sobre sus cabezas, a la altura de las cabezas de los Hokages. Aquel movimiento inquietó a Tobi, aunque Deidara no borró su expresión triunfante. - No te preocupes. Esto está hecho -dejó caer con contundéncia, al tiempo que levantaba una mano en la cual reposaba una pequeña figura que parecía viva. No obstante, Naruto ya preparaba su siguente movimiento. El chakra se acumulaba en espiral en su mano, maleable como el hierro fundido, tomando una armoniosa forma esférica. Un rasengan que demostraría cuanto había aprendido durante apenas dos años que estuvo bajo la tutela de Jiraiya... ...y los efectos del entrenamiento con Kakashi. Gaara, por su parte, concentraba todas sus energías en mantener la columna de arena. Aunque ese esfuerzo se vió interrumpido cuando observó el imperceptible movimiento que el rubio Akatsuki se traía entre manos. - ¡Naruto, tiene que ser más rápido! -exclamó, temiendo lo peor. - ¡Voy tan rápido como puedo...! -gritó Naruto, concentrando el chakra a la mayor velocidad posible. El sudor empezaba a aglomerarse en su frente a causa de la tensión. - Demasiado tarde, kitsune -se burló Deidara, dejando ir su obra de arte. Tanto Temari como Kankurô estaban dispuestos a atacar en el acto, aunque ambos sabían que sus ataques no llegarían a tiempo. El pequeño ser explosivo aleteaba de un modo casi inocente hacia los cuatro shinobis, justo en el instante en que Naruto completaba su rasengan y saltaba en el aire, lanzándose sobre Deidara, el cual sonreía complacido. Una voz conocida estalló por encima de todo. - ¡Fuuton: taifuu no jutsu! (Elemento aire: técnica del tornado) Una fuerza repentina desbordó el ambiente, arrastrando el aire en espiral con una poténcia descomunal. El pequeño pajarillo alado explotó unos metros más allá, arrancado de su trayectória por una fuerza superior. Cuando tanto Deidara como Tobi tubieron de nuevo la visión límpia, posaron su mirada en la shinobi recién llegada, la cual fitaba a sus enemigos con sus rasgados ojos azules. Fuuko sonrió de un modo contundente. - ¡Ahora, Naruto! -exclamó. - ¡Fuuton: Rasen Shurinken! -gritó el rubio, con todo lo que daban de sí sus pulmones. Ante los ojos de todos, la mirada de Naruto se tornó roja. Las marcas de sus mejillas se hicieron más profundas y unos pequeños pero visibles colmillos asomaron de la comisura de sus labios. Sus manos habían tomado la forma de garras, al tiempo que sus ojos se alargaban aún más, acompañando en una repentina transformación a su rasengan, el cual desarrolló brazos espirales. Deidara apenas tuvo tiempo de reaccionar, contemplando como aquel se le lanzaba encima a una velocidad muy superior a la suya própia. "¿Ese es...el chakra de Kyuubi?" Aquellos últimos pensamientos fueron borrados brutalmente cuando la orbe de chakra impactó...en su hombro izquierdo, grácias a un rápido movimiento que su cuerpo ejecutó por puro instinto. Sólo hubieran hecho falta unos centímetros más para que su muerte hubiera sido instantánea. El rubio Akatsuki se tambaleó, maldiciendo por lo bajo. Gran parte de su hombro estaba malherido o incluso chamuscado por la acumulación de chakra. La sangre rezumaba de las profundas heridas, mientras en el fondo agradecía seguir con vida. Rabiando de dolor, observó como la apariéncia de Naruto regresaba a la normalidad, dejando al genin exhausto por el uso del chakra. Fuuko lo notó en el acto, corriendo hacia su hermano para ayudarle a sostenerse. - ¿Estás bien? -inquirió, con ánsia. - Me recupero pronto... -aseguró el Uzumaki, sonriendo maliciosamente- No he tenido tiempo...de acabar ese Rasengan... Por su lado, Tobi se acercó con cautela a Deidara, el cual echaba chispas. - Oye, Deidara-chan...¿estás bien? -inquirió. - ¡Idiota, ¿cómo quieres que esté bien?! -vociferó el rubio, estallando en rábia- ¡Si no llega a ser porqué lo he esquivado, ahora mismo sería un puñado de cenizas...! En apenas un segundo, moldeó su arcilla y creó, junto con unos sellos, uno de aquellos enormes seres alados que una vez le permitieran secuestrar a Gaara. Saltó sobre su montura y tiró de Tobi por su túnica de Akatsuki. El ave despegó en el acto, llevándose a ambos Akatsukis. Aunque no sin antes dejar un pequeño regalo por parte de Deidara. Un presente del cual sólo un Bijuu podía escapar con vida. -------------------------------- La roca en la que estaban Naruto y Fuuko voló por los aires, dejando que ambos chicos se precipitaran al vacío. Cayeron junto con los pedazos de una porción del rostro de Sandaime. La consciéncia de ambos hermanos fue cortada por unos dolorosos y efímeros momentos, hasta que sintieron el característico vacío en el estómago: un indicio de la fatalidad de lo ocurrido. Gaara sintió un tirón a la altura del estómago, mientras un grito de horror manaba de su garganta y su mano se lanzaba hacia su rubio amigo. - ¡Naruto...! -reverberó su grito en la ladera. Su arena no tendría suficiente velocidad para amortiguar el impacto. El aire frío impactaba en la cara de ambos rubios al tiempo que cortaban el aire en su caída. La gravedad les atraía como los imanes al metal, llevándoles a una muerte más que segura. Las mentes de ambos estaban atrofiadas por el terror, la certeza y la cercanía del final. Sólo un milagro podía salvarles. Esa desesperadamente deseada salvación llegó en forma de idea a la cabeza de Fuuko. Tan deprisa como pudo, se llevó un pulgar a los labios y se hirió superficialmente, dejando que una estela de sangre roja y brillante rasurara el aire, acompañándola en su caída. Sus manos dibujaron los sellos sin apenas consultar con su cabeza. Su palma extendida bañada en sangre simbolizaba la única esperanza de ambos. - ¡Kuchiyose: Kin no Kokuô! (Invocación: Rey dorado) +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Un estallido de luz dorada cegó la visión por unos instantes. Después, una lluvia de plumas del color del oro líquido empezó a caer sobre Konoha, llamando la atención de todos los civiles que paseaban por las calles. Las preguntas y los susurros confundidos manaban de los labios de la gente, los cuales observaban la curiosa escena, dándose cuenta con horror que alguien se había atrevido a resquebrajar la imagen del Tercero. Kakashi se dió la vuelta, inquieto por aquel repentino destello. Su corazón se estrujó repentinamente al ver lo que estaba ocurriendo en la roca de los Hokage. "¿Qué demonios...es eso...?" No esperó a resolverlo. Sin reparar en nada más, utilizó su gran velocidad para ir al encuentro de aquella batalla. Intuía qué tipo de personas estaban detrás de todo. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ En apenas lo que dura un parpadeo, la frágil ilusión de plumas se rompió, grácias a un ser majestuoso y grácil que atravesó aquella llúvia dorada, dejándose ver en todo su esplendor. Un gigantesco fénix desplegó sus alas en el aire, produciendo tal fuerza que los árboles más allá de la ladera fueron sacudidos bruscamente, perdiendo la mayor parte de sus ramas. Los ojos rojos de la criatura brillaron en plenitud cuando su canto, semejante al tañido de mil campanas, se propagó por el aire. Una esporádica demostración de libertad y poder. Naruto abrió los ojos pesadamente, sin comprender por qué se había detenido tan bruscamente en su caída. Con precaución, escudriñó su entorno, confuso. Ante sí vió la silueta firme de Fuuko, la cual presentaba un deslumbrante aspecto. Sus cabellos rubios totalmente sueltos eran zarandeados por al aire. Sus ojos estaban serios, una mirada azul que había pasado de la calidez de un mar tropical al implacable frío del hielo. Estaba furiosa. Una rábia que trataba de ocultar pero que no conseguía reprimir. Sorprendido por aquella increíble perspectiva, Naruto se incorporó levemente, aún sintiendo aquella pesadez en todas sus extremidades. Fue entonces cuando notó que la superfície bajo él no era de roca, hierba o tierra...si no de plumas. A ambos lados de él, dos titánicas alas de color oro se movían acompasadamente, emprendiendo el vuelo con gracilidad. Bullendo en curiosidad, Naruto miró a su hermana. - Fuuko... ¿qué...? -empezó. - Te presento a mi invocación, Naruto -dijo únicamente la rubia- Tenoh, el rey de los cielos. Naruto abrió los ojos a sobremanera, impresionado por aquellas palabras. ¿Estaba sobre un pájaro gigante? De repente, y ante su absoluto asombro, el enorme ser alado giró la cabeza hacia ellos, dejando ver unos ojos rojos que parecían extrañamente humanos. - ¿Este es tu hermano, Fuuko? -inquirió con una voz melodiosa pero tremendamente temible- Esperaba algo más... - Sé amable con él, hiyoko-chan (n/A: pollito xD) -pareció reprimirle la rubia. Sonrió, deshaciendo parte de la ira acumulada en su rostro y mirando a Naruto- Parece muy gruñón, pero es un mendrugo de pan -pronunció la sonrisa, acariciando el cuello del ave dorada con una mano- Trabajamos bien juntos. Le invoqué por primera vez cuando tenía doce años... El rostro de Fuuko retomó su anterior decisión, en forma de una sonrisa maliciosa y triunfante. - Tenoh, te he llamado porqué creo que eres el único... -apuntó con un dedo al frente- ...que puede vencer a eso... Los ojos del diós del aire se posaron en el ser que volaba unos doscientos metros por delante de ellos, sobre el cual se mantenían dos Akatsukis. Al lado de Tenoh, el pajarillo de Deidara era una pulga. Una sonrisa casi igual a la de Fuuko apareció en el rostro del fénix dorado. - No será un problema -aseguró. La velocidad que adquirió el ser dorado en apenas un instante fue tan brutal que Naruto cayó de espaldas contra el lomo del ave. Sin embargo, Fuuko permaneció firme, sin perder el equilibrio en ningún momento. Estaba claro que estaba habituada a volar con aquel enorme rey de los cielos. Juntos se veían temibles, como dos sombras doradas sobre las que el sol dejaba caer toda su majestuosidad. ---------------------------- Deidara se estaba forzando demasiado a sí mismo: era algo que sabía y que le tenía preocupado. La herida le estaba debilitando, a pesar de su habilidad para curarse lentamente adquirida con el tiempo. Temía que eso le hiciera perder el control sobre su elemento. Si no se alejaban de Konoha cuanto antes, estarían en desventaja. Sus angustiados pensamientos fueron interrumpidos por un golpecito en su hombro sano. Giró la cabeza, con visible fastidio. - ¿Qué quieres...? -masculló entre dientes, mirando a Tobi. - ¿Qué es eso? -inquirió el moreno, señalando detrás de ellos. El ojo azul grisáceo de Deidara se abrió de golpe al entrar en su campo de visión aquel enorme ser alado que se acercaba a ellos a una velocidad asombrosa. Y más fue su sorpresa al disintinguir al Jinchuuriki y a la otra ninja rubia sobre su lomo. - ¿Esa cría...ha invocado a Tenoh? -susurró, con total sorpresa. - ¿Tenoh...? -inquirió Tobi, sin entender nada. - Es el rey de los cielos. La más fuerte de todas las invocaciones aéreas -explicó Deidara, aún sumido en su sorpresa- Debemos irnos...o no sobreviviremos. Temiendo lo peor, Deidara ordenó a su explosivo pájaro que accelerara al máximo. Sin embargo, un ser hecho de arcilla no podía vencer la velocidad del diós del aire. La majestuosa invocación de Fuuko alcanzó al ave de Deidara en apenas un par de segundos. El rubio Akatsuki ya preparaba una de sus pequeñas explosiones, pero el movimiento de sus oponentes era más rápido. - Naruto, agárrate bien -advirtió Fuuko con decisión, adheriendo sus pies con chakra. La sacudida del impacto entre el ave de Deidara y el fénix dorado fue tremenda. Un nuevo puñado de plumas de oro se precipitó hacia el vacío, destellando como puntos luminosos en la caída. No únicamente las plumas quedaron unos instantes supendidas en el vacío. Tobi cayó con ellas. Deidara, ajeno a aquel hecho, consiguió sostenerse a pesar de estar herido de gravedad, el tiempo justo para dejar volar su nueva obra, la cual tenía una naturaleza totalmente distinta... Un denso y espeso humo negro surgió de la nada, engullendo a Naruto, Fuuko y a su invocación. Ambos rubios empezaron a toser al notar el gas presionarles la garganta. Con los ojos llorosos, Fuuko alcanzó a formar unos sellos con ambas manos, invocando su chakra elemental. - ¡Fuuton: kazegafuku no jutsu! (Elemento aire: técnica de brisa) El espeso aire se disolvió ante aquella inusitada corriente, dejando de nuevo el ambiente límpio y con visibilidad clara. Para sorpresa de los tres, tanto Deidara como su pájaro gigante habían desaparecido. Furiosa, Fuuko dió una patada sobre el lomo de Tenoh, aunque apenas llegó a hacerle cosquillas. - ¡Maldición! -se lamentó- Esa última era una maniobra de evasión... Se nos ha escapado de entre los dedos. Naruto se aseguró de que sus piernas le sostenían, aunque estas le temblaban violentamente. A pasos cautelosos, se acercó a la joven Uzumaki, posando una mano en su hombro. - No importa, Fuuko-chan... -se apresuró a decir el rubio- Lo importante es que grácias a tu invocación, no hay que lamentar daños mayores... La chica seguía ansiosa por demostrar su valía. En el fondo, la comprendía. Era un orgullo nato que ambos compartían: intentaban desesperadamente que el mundo supiera de lo que eran capaces. Aún así, Fuuko suspiró con calma y volvió a esbozar en sus labios aquella sonrisa amable y franca que tanto la caracterizaba. - Tienes toda la razón...qué tonta soy... -añadió, sonriendo mientras sacaba la lengua- Lo más importante...es que no te haya pasado nada... -afirmó, mientras le daba un golpecito cariñoso en la espalda. Con una calma y una sensación de triunfo desbordantes, Naruto posó sus ojos en Gaara, el cual les miraba con una suave sonrisa complacida desde la parte superior de la roca de los Hokage. Kankurô y Temari, no obstante, notaban cierta melancolía en la mirada, verdeazulada como el mar, de su hermano pequeño. El marionetista se avanzó unos pasos y posó una mano en el hombro izquierdo del Kazekage. - Te pena no haber podido ayudarles, ¿verdad? -inquirió. Gaara permaneció inmóbil por unos instantes, aunque después entornó los ojos con suavidad, dándose la vuelta y marchándose del lugar. Mientras avanzaba, sentía las miradas sorprendidas de sus dos hermanos posadas en su espalda, algo que le hizo sonreír. - Tendré que empezar a acostumbrarme... -admitió, aunque visiblemente feliz- Creo que he juzgado mal a Naruto... No necesita de mi ayuda...tanto como creía... +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Una vez estaba lo suficientemente lejos de Konoha, Deidara pudo por fin suspirar tranquilo. Por contra, dejar de pensar en la amenaza que acababa de desaparecer para él le costó caro: el dolor regresó con toda su intensidad. Se llevó una mano al malherido hombro: tenía un aspecto lamentable, aunque aún se sorprendía de seguir vivo tras recibir el impacto directo del chakra de Kyuubi. Un golpe de suerte, sin duda alguna. - Maldita sea... -se quejó por lo bajo- Tardaré días en curarme del todo... De repente, reparó en el inusual silenció que le rodeaba. Era extraño que su compañero estubiera tan callado. Giró la cabeza, buscando con la mirada a Tobi, sospechando que igual se había quedado dormido. Tobi no estaba. No quedaba ni rastro de él. Deidara abrió su único ojo normal con sorpresa. ¿Cuándo había caído su compañero? Sin embargo, la preocupación por él se disolvió rápidamente. A pesar de ser un pesado y un histérico, Tobi era mucho más fuerte de lo que aparentaba. Cualquier que se cruzara en su camino tendría el "honor" de comprobarlo. +º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+º+ Tobi se incorporó pesadamente tras un par de minutos, maldiciendo por lo bajo su torpeza al dejarse caer del lomo del pájaro de Deidara. Levantó la vista al cielo y vió como el enorme fénix dorado se alejaba en el cielo, perdiéndose como un punto en la lejanía. Se sacudió las hojas y las ramitas de los negros cabellos y de la túnica de Akatsuki. Su mente empezó a trabajar al máximo, pensando algún modo eficiente de salir de la villa sin causar ningún revuelo. Por el momento, decidió alejarse del Jinchuuriki y los ninjas de la Arena. Apenas tuvo tiempo de dar un paso hacia un lado. Un kunai se clavó profundamente en la hierba húmeda, con clara intención de detenerle. El silencio se hizo de lo más denso e insoportable. Un sonido chisporroteante iba creciendo a sus espaldas, semejante a los gritos de mil pájaros. Aunque imperceptible para nadie, Tobi sonrió, de un modo malicioso y lleno de calma. - Cuanto tiempo sin verte...Kakashi... Aquellas palabras inquietaron de un modo asombroso al jounin que estaba tras él, con un brazo extendido y rodeado por la energía eléctrica del Chidori. Kakashi agudizó su único ojo visible. - No recuerdo...haberte visto nunca. ¿Quién eres...? Sin titubear o siquiera estremecerse, Tobi giró sobre sí mismo, mirando a Kakashi a través de la obertura de su peculiar máscara espiral. El Akatsuki estaba sonriendo, Kakashi lo presentía, a pesar de no poder ver su expresión. - Creía...que no me olvidarías tan fácilmente... Ya que, de hecho...te llevaste un trozo de mí... Ante la total sorpresa de Kakashi, Tobi se llevó una mano enguantada en negro al rostro, desprendiendo con cuidado su máscara. --------------------------------- El tiempo que aquella cobertura de expresiones tardó en caer sobre el césped fue lo que le hizo falta a Kakashi para ver todo su mundo roto en mil pedazos. Una sensación oprimente se apoderó de su pecho. Le faltaba el aliento. Las preguntas, dudas y emociones súbitas que bombardeaban su mente eran demasiado intensas, incluso para él. Temió perder el juicio en aquel preciso instante. Sus labios se movieron bajo la máscara, aunque sin articular palabra alguna. Tragó saliva y volvió a intentarlo, aunque le fue imposible. Ante sí permanecía un hombre de su misma edad, de aspecto joven. Unos mechones de cabello negro caían sobre su rostro de piel ligeramente oscurecida. Sus rasgos eran extrañamente jóvenes, dándole a su apariéncia un toque infantil. Tenía ambos ojos cerrados levemente, al borde de uno de los cuales, el izquierdo para ser más exactos, asomaba una pequeña pero visible cicatriz. Una sonrisa cruzó sus labios, cargada de malícia y a la vez diversión. Kakashi temblaba de pies a cabeza. No por el miedo, si no por la destrucción de todo en lo que había creído por muchos años... Movió los labios levemente, consiguiendo que una palabra articulada casi sin voz manara de garganta. - O...Obito... Los labios del moreno se curvaron aún más, como si sintiera una gran eufória que tratara de retener. - Hacía muchos años...que nadie me llamaba así... Dicho estó, su párpado derecho tembló efímeramente, para mostrar después la pupila de su único ojo, la cual presentaba el dibujo de tres aspas sobre una inmensidad rojo sangre. - Mangekyo...¡Sharingan! |
| #52 @ 00:12 19/07/2007 | |
| 1.000narutos
Nivel: Chuunin |
este capitulo me a gustao mucho
ahi queda eso |
| #53 @ 01:56 19/07/2007 | |
| Kolmor
Nivel: Chuunin |
Me dejaste sin palabras (alabanza) (alabanza) (alabanza) (alabanza) |
| #54 @ 10:55 19/07/2007 | |
| Noa_Aitso
Nivel: Chuunin |
Wow, este capitulo ha sio genial!!!!!! (alabanza) (alabanza)
Una xulada!!!
Siguelo porfa!! (alabanza) (alabanza) (alabanza) |
| #55 @ 12:29 19/07/2007 | |
| Sianat_hyuga
Usuari@ Genin |
un final IMPRESIONANTE!!!muy logrado de verdad!! |
| #56 @ 13:28 19/07/2007 | |
| Sora_93
Chuunin |
No tengo palabras... Ha sido increíble sencillamente increíble
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| #57 @ 14:24 19/07/2007 | |
| airun
Nivel: Chuunin |
es sensacional |
| #58 @ 14:42 19/07/2007 | |
| ROBERUTO ROCHI
Chuunin |
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| #59 @ 15:48 19/07/2007 | |
| nara_medea
Nivel: Kage |
flipante el ultimo.
plis,pon cuando pongas un capitulo nuevo en el titulo,que o si no la mayoria no nos enteraremos ^^ |
| #60 @ 17:18 19/07/2007 | |
| squee
Nivel: Jinchuuriki |
Acabo de leerme el prólogo... xD. Me ha parecido bastante interesante y bien escrito (aunque con bastantes faltas de tildes, pero bueno ). Seguiré leyendo, me ha enganchado . |
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