naruto
05:58 27/12/2007
Kenia_Uchiha

46274

Usuari@
Nivel: Jinchuuriki
Título: "1ro de diciembre"

Categoría: Tragedía.

Recomendado: + 13

Serie basada: Ninguna.

Personajes principales: Una familia donde los abuelos acogieron a las nietas cuando sus padres se divorciaron, abuelos paternos.
Abuelo, Abuela, nieta mayor y nieta menor

Estado: En edición.

Nº capítulos: One-shoot.

Sumario: Versión de la nieta menor de lo sucedido en una familia donde el núcleo son los abuelos paternos cuando entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre sus vidas toman un camino completamente diferente al acostumbrado.

Comentarios del Autor: La historia aún no la acabo de escribir, faltara aproximadamente un día para eso pero me gustaría que la leyeran aunque no tenga nada que ver con el SasuSaku ni con la serie "Naruto", la historia me hace llorar y no se lo deseo a nadie.

Mientras les dejo casi la mitad o la verdad no sé, pero seguro mañana les pongo el final. Mo es el definitivo, probablemente lo lea vaias veces y cambie muchas cosas pero quería irles dejando un adelanto.
Me gustaría pedirles un favor y creiticarme la estructura, aqui mismo ire poniendo las correciones que le haga hasta que quede bien y bueno pues leeanlo!!!




Esa mañana yo me encontraba con mi novio en la entrada de mi casa, ambos vimos como a lo lejos mi auto se venía acercando para estacionarse, la primera en bajar fue mi abuela, traía algunas bolsas del súper así que mi novio y yo nos acercamos para ayudarla:
-Ahorita que bajes el abuelo quiere hablar contigo- me dijo mi abuela mientras subíamos por las escaleras hasta llegar a nuestro hogar.

Al bajar mi novio se quedo en la entrada y yo me acerque al auto, donde mi abuelo seguía sentado; él bajó la ventanilla y le dije:
-Hola abuelo- lo salude como todos los días.

-Hola Hija- me respondió igual que siempre -Mañana es nuestro compromiso ¿verdad?- Yo asentí con la cabeza, creyendo saber de que me hablaba, pero después lo pondría en duda.

Desde unas semanas atrás mi abuelo y yo habíamos quedado en que el 1ro de diciembre me compraría un celular y solo faltaba un día para eso, lo cual me hacía feliz.

Después de nuestro encuentro en el auto yo me regrese a la entrada con mi novio y al cabo de unos minutos mi abuelo salió del auto y subió a la casa.

Como era viernes y mi novio y yo vamos en la tarde, aunque en diferentes escuelas, ambos tuvimos que separarnos para preparar nuestras cosas para la escuela, pero era viernes, viernes 30 de noviembre para ser exactos y el maestro que me da las primeras dos clases nunca asiste y la siguiente clase a esa es libre así que yo entraba hasta las 5:50 así que yo me quede viendo televisión un poco, luego de un rato mi abuelo salió de su cuarto y me encontró sentada en el sillón

-Hola Hija- me saludo nuevamente.

-Hola abuelo- le respondí el saludo pues nosotros cada que nos veíamos hacíamos lo mismo, al día nos saludábamos mas de 7 veces.

-Vamos a ver que dejo tu abuela para comer- decía mientras se metía a la cocina.

Mi abuela había salido por lo que yo tenía que acomodar la mesa, colocar los cubiertos, mantelitos, platos, en fin, todo.

Comimos de lo mas tranquilos, mi hermana no salió a comer pues estaba en Internet y eso nos dejo a mi abuelo y a mi comiendo solos, después de comer continuamos sentados platicando de cosas interesantes, datos curiosos, de libros, de películas y cosas por el estilo como solíamos hacerlos casi todos los días, puesto que el abuelo y yo teníamos una conexión muy grande, él no podía hablar de temas de importaría con mi hermana o con mis primas pues casi ninguna puede mantenerle la conversación, en cambio conmigo, platicábamos todo el día, desde muy chica me metía a su cuarto y veía muchas películas con el, cine de arte o de acción, no importaba por que lo maravilloso era estar con él.

Últimamente él estaba un poco triste, su hermano había muerto hace poco, tenía cáncer, estaba sufriendo mucho por las quimioterapias, y estaba con ganas de dejarlas y probar con la medicina alternativa, cosa que mi abuelo y yo desaprobábamos por completo, pero no nos hizo caso y al poco tiempo murió, mi abuelo se sentía un poco culpable pues creía que pudo haber hecho algo mas por mi tío, y sobretodo se sentía mal por que mi bisabuela viajo desde Monterrey hasta acá y solo enterrar a su hijo.

Mi abuelo estuvo devastado 2 días, no salió de su cuarto para nada, no tenía apetito ni se esforzaba por comer, realmente verlo así me dolía pero; para el tercer día salió como si nada y le pidió a mi abuela que lo llevara a un servicio funerario pues quería comprar un ataúd y todo por si alguien muriera; mi prima, que tan solo es 2 años menor que yo, lloró desconsolada al saber esto pues creía que mi abuelo moriría.

Bueno pues si pensamos que estamos a 30 de noviembre sería el 12 cuando mi abuelo compró el ataúd con servicio completo, una capilla para velar, y una urna.

En la mesa mi abuelo me dijo que se iba a dormir un rato pues no se sentía muy bien, yo comprendí y me fui a mi cuarto, use un poco el Internet ya que mi hermana estaba tomando una ducha, pero de pronto oí el grito característico del abuelo:
-¡¡Mi Amor!!- de esa forma me llamaba el abuelo, yo salí de mi cuarto y allí lo encontré parado y le dije:

-Hola abuelo- le dije cuando abrí l puerta.

-Hola hija- me dijo –¿No sabes a que hora llega tu abuela?- me pregunto mientras volteaba a ver su reloj.

-No, pero no debe tardar, salió hace mucho rato- le dije mientras veía que eran como las 4 de la tarde.

-Ha bueno, gracias hija- me dijo ara después meterse en su cuarto nuevamente.

Después de ese momento yo me encontraba aún en la computadora escuchando música cuando mi abuela entro en la habitación, me asuste pues no toco la puerta como es su costumbre; en su rostro había una expresión que casi nunca puedo ver, preocupación.

-Te dejo de una vez en la escuela, por que voy a llevar al abuelo a la clínica- eran aproximadamente las 5 y llegaría muy temprano pero acepte.

Apague rápidamente la computadora, tome mi mochila y en el pasillo me encontré al abuelo, estaba tocándose el estomago y se quejaba con fuerza, yo me asuste así que lo mas rápido que pude lo ayude ara poder bajar las escaleras y subir al auto; una vez dentro acomode el asiento para que estuviera lo mas cómodo posible; la abuela aún no bajaba y el abuelo se seguía quejando:
-Hay diosito, que mi gordita nunca sienta este dolor que estoy sintiendo- oírlo decir eso casi me mata, ya que mi abuelo casi nunca le dice gordita a mi abuela, siempre es gorda o vieja, no como grosería, así le decía de cariño.

Aunque me doliera en el alma verlo así no me permitiría llorar enfrente de él, mi abuelo siempre fue de carácter muy fuerte y si llorará en esos momentos él se sentiría derrotado, no sé como explicarlo pero llorar por él lo haría sentirse más mal.

Saliendo del estacionamiento había un trafico espantoso, la clínica del seguro social más cercana era la clínica 46, así que pensamos en llevarlo allí pues no soportaba el dolor pero el transcurso se hizo largo y yo sentía que mi abuelo no llegaría, prácticamente lo confirmaban sus quejidos que susurrantes decían:
-Este dolor me esta matando- seguido de eso se oía un grito de dolor –Mi pierna, no puedo mover la pierna- seguido por mas quejidos pero una vez muy bajito dijo –Siento que ya me muero- fui la única que pudo oírlo porque yo lo estaba abrazando y le secaba el sudor de la frente.

Estaba mas nerviosa que nunca hasta que vimos que la clínica a fin estaba cerca, y me sentí muy aliviada pero no podíamos dejar de preocuparnos, así que no nos pusimos a buscar un lugar para estacionarnos, y dejamos el auto justo en la entrada de la clínica, justo en la avenida, con tal de que mi abuela estuviera bien no me importaba el auto ni nada en este mundo.

Entramos directo a la zona de urgencias, pero parecía que para esa gente no era urgencia pues mandaron a mi abuela a pedirle una autorización de no se que a no se quien, mientras nos dejaron a mi abuelo y a mi en la sala de espera. Se seguía quejando de un intenso dolor en la pierna y el corazón, muchas personas nos miraban de modo lastimero eso me molestó pues yo no quería sus miserias de compasión, yo quería que atendieran inmediatamente a mi abuelo; de momento mi abuela llego con la dichosa autorización y dejaron entrar a mi abuelo.

Los tres entramos y perdí gran parte de mis esperanzas, la sala de urgencias no eran mas que camillas, con una cortina y ya.
-Debieron llevarlo a la clínica 32- decía una enfermera que nos guió a una camilla.

-¿Por qué lo dice?- pregunto mi abuela como esperando que le dijera cualquier cosa menos lo que ya sospechábamos.

-Es que aquí no tenemos nada para tratarlo- En ese momento me cayó un balde de agua fría, no lo pude evitar por mas tiempo, me voltee para que el abuelo no me pudiera ver y comencé a llorar, las lágrimas salieron silenciosas por mis ojos y resbalaron sigilosas por mis mejillas y trate de suspirar lo mas quedo posible, me voltee secándome las lágrimas. Esa fue la primera vez que caí.

La enfermera me paso las cosas de mi abuelo, una gran chamarra que llevaba en ese momento, era grande y de camuflaje, me dio sus zapatos, y una pequeña bolsa que se ponía como los estuches de pistolas como chaleco pero de lazos de cuero, de forma que cuando te pones un saco o algo no se ve, esa pequeña bolsa él la llamaba mariconera pero no creo que se llame así.

Luego de darme sus cosas me pidió que saliera de la habitación pues como tengo diecisiete años no podía permanecer allí. Obedecí de mala gana y me senté de nuevo en la sala de espera y allí caí por segunda vez, pero varias de las personas que antes estaban viéndome a mí y a mi abuelo seguían allí y por mi orgullo deje de llorar.

Lo malo fue que había una mujer que no estaba allí hace rato, se sentó a mi lado y me dijo:
-¿Estas llorando?- me dieron unas ganas de decirle no idiota estoy muy feliz ¿y tú? pero simplemente no le conteste -¿Es por alguien que esta allí?- me pregunto señalando la puerta de urgencias.

-No tengo ganas de hablar- le respondí lo mas educadamente que podía, no estaba de humor para soportar mas gente con sus migajas de pena pero la mujer era insistente -¿Quieres que recemos por ese familiar tuyo?- yo simplemente negué con la cabeza a lo que ella se sorprendió mucho -¿Estas tan preocupada por tu familiar pero no quieres rezar? Bueno yo rezare y si quieres me puedes acompañar- realmente estaba molestándome de sobremanera y no es que no me preocupara lo suficientemente para rezar pero mi abuelo y yo no creemos en la religión, no rezamos ni vamos a ningún tipo de misa, somos espirituales, sabemos que hay un dios pero no sabemos cual es, así que no iba a rezar con esa mujer, para mi fortuna prontamente ella tenía que ir por su medicamento a la zona de la farmacia y ya no estuvo molestándome.

La espera se hacía interminable, ya no sabía que hora era pero no me importaba, obviamente no iría a clases hoy, no podía despegar mis ojos de la puerta de la sala, y solo veía como la gente entraba y salía, pero mi abuelo no. En una de esas veces que la puerta salió, una señora que tenía mucho tiempo allí, desde que llegue, se acerco y me dijo:
-Ya no te preocupes tanto, ya casi no se queja- luego puso su mano en mi hombro en señal de apoyo y se marcho.

Yo estaba furiosa, ya no quería mas señales de supuesto apoyo, esa gente no me conoce ni me conocerá, no les importa mi vida ni a mi la suya, en esos momentos odiaba todo, odiaba al gobierno por su pésimo servició medico, debimos haberlo llevado con el doctor Marín, era el doctor de cabecera del abuelo pero quedaba bastante lejos el hospital donde él trabaja.

De pronto salió mi abuela tan nerviosa y me dijo:
-Háblale a tu tío y dile que venga para acá para que nos lleve a la clínica 32 no hay ambulancias, mientras yo voy a pedir la autorización para trasladarlo- en cuanto acabó de decirlo yo corrí, no traía dinero para llamar así que pedí prestada una tarjeta de teléfono, llame a casa de mi tía y le explique lo que pasaba, dijo que mi tío ya salía para acá y colgamos.

Devolví la tarjeta y corrí a la sala de urgencias nuevamente, esperaba ver a mi abuelo mejor pero aún no salía, estuve esperando un rato más y la abuela bajo con la otra autorización, y entro en la habitación para que el abuelo ya pudiera salir.

El abuelo salió de la sala en silla de ruedas aún se quejaba pero ya no tanto pues le había dado una dosis de Morfina, eso me entristeció mas, pero no dejaría que él lo viera. Salimos y milagrosamente el auto seguía allí, cosa que a todos sorprendió pues la grúa seguramente se lo hubiera llevado, en ese momento me sentí un poco afortunada. Pero el problema es que mi tío aún no llegaba.

Mi abuela estaba como enloquecida, me reclamaba que seguramente no le había dado bien los datos que según ella, le dije que estábamos en la 32 en vez de la 46, que era una inútil, pero estaba segura de haber dicho bien todo, me mando a comprar una tarjeta para celular y aunque corrí y corrí no vi ninguna tienda donde pudieran venderlas. Corrí varias cuadras cuando encontré un Oxxo y me metí directo a la caja y pedí una tarjeta de 100 pero ya no había, estuve a punto de caer por 3ra vez pero gracias a dios mi tío entro en la tienda y me dijo que nos fuéramos, como había mucho trafico se bajo del taxi en el que venía y corrió, me vio y nos fuimos al auto.

Desde el asiento de adelante aún podía escuchar a mi abuelo quejarse, me sentía terrible pero me sentí mas mal cuando mire por el retrovisor y lo vi, lagrimas de dolor escapaban por sus ojos, nunca había visto llorar a mi abuelo, ni siquiera cuando murió mi tío.

A pesar de todo el tráfico llegamos rápido a la clínica pues mi tío es taxista y se sabe muchas calles y atajos, en cuanto llegamos acostamos a mi abuelo en una camilla y lo metieron en la sala de emergencia donde iba a ser valorado, pude entrar un ratito y me agrado verlo tan tranquilo, muy de vez en cuando se quejaba y eso me aliviaba.

Yo permanecía a un lado de él, parada justo a un lado de su camilla, recargada en su pecho con tanta tranquilidad como cuando era pequeña y me dormía sin acabar de ver la película, ese aroma a cigarro con su loción era la mejor combinación del mundo, podía dormirme en ese momento pero no podía ser así, un policía se nos acerco y dijo:
-Solo puede haber un familiar- entonces levante mi cabeza de su pecho y me salí junto a mi tío.

Desde la puerta podía ver a mi abuelo, él y mi abuela estaban hablando con los doctores para buscar una posible causa de su malestar, pero el abuelo me estaba mirando, con sus ojitos casi cerrados pero se que me miraba, eso me tranquilizó mucho.

Paso mucho tiempo y ya estaba obscureciendo así que me puse la gran chamarra del abuelo, estaba tan calientita y con ese aroma que me adormilaba me sentía tan bien, con mi abuelo no había hasta el momento complicaciones y todos esos factores llenaron de esperanza mi corazón.

En un rato mi abuela salió, al principió me asuste pero no era nada grave, mi abuelo siempre ha ganado mucho dinero y aunque estaba jubilado recibía mucho dinero con el cual compraba muchas cosas costosas, como la ropa que usaba, los lentes, o joyas, el problema del momento es que traía una cadena bastante grande de oro con una gran cruz igualmente de oro y no se la podían quitar, mi tío paso para intentarlo y no lo logro, entonces se me ocurrió una idea genial.

Obviamente si mi tío no podía quitársela pues yo menos lo iba a poder hacer pero sería la excusa perfecta para pasar otro ratito con él. Así que de ese modo lo hice, le pedí permiso al policía para intentarlo y me lo concedió, me acerque a la camilla del abuelo y me pude justo a un lado de él, tome la cadena y un arete, simule estar tratando de quitársela pero claramente no podía.

Estaba allí sosteniendo la cadena cuando el abuelo volteo a verme, me miro fijamente a los ojos y me dijo:
-Hola hija- aún cuando recuerdo ese momento lloró.

Yo con la voz entrecortada, con el enorme nudo en la garganta le conteste –Hola abuelo- él cerró sus ojos y volteo de nuevo al frente para seguir hablando con la abuela, y o aproveche ese momento para llorar poquito y secarme las lágrimas.

Después de unos minutos me saco el policía de nuevo pero me quede tranquila aparte de que mi tío me daba palabras de aliento, realmente creí que todo estaba yendo bien, mas tarde mi abuela salí del cuarto y nos dijo:
-No hay ropa para ponerle, hay que ir a la casa por unas cobijitas-

Luego mi abuela y mi tío discutían el hecho de quien va y quien se queda, mi abuela estaba empeñada en ir ella a la casa por lo cual yo me quedaría, realmente no quería quedarme por que si algo malo pasaba yo no podía tomar ningún tipo de decisión por que soy menor de edad pero mi tío dijo que tardarían máximo 40 minutos.

Temerosa yo acepte, me quede sola esperando afuera del hospital y paso aproximadamente una media hora y ellos aún no llegaban, ya habían pasado 45 minutos y seguían sin llegar cuando por el altavoz voceaban que algún familiar de mi abuelo tenía que ir a las ventanillas, muy asustada fui hasta allí, pero para mi fortuna me dijeron:
-¿Es usted su familiar?- pregunto una enfermera.

-Si, soy su nieta- respondí asustada.

-¿No hay alguien mayor?- pregunto nuevamente la enfermera.

-Por el momento no, fueron por unas cobijas- conteste yo mientras mi miedo aumentaba cada vez más.

-Muy bien, pues cuando lleguen sus familiares dígales que suban para que le quiten esa cadena, por que no se puede quedar con ella- me informo amablemente la joven.

-¿Eso es todo?- pregunte muy aliviada.

-Si- contesto ella y entonces yo salí del hospital nuevamente.

Me senté nuevamente en las escaleras a esperar que mi abuela y mi tío llegaran, pues ya había pasado el tiempo que mi tío me dijo pero nada, ya había pasado una hora y veinte minutos, yo estaba muy ansiosa y desesperada, cuando escuche nuevamente que me llamaban por el altavoz, creí que sería nuevamente lo de la cadena pero esta vez no tuve tanta suerte:
-¿Eres tú su familiar?- me pregunto otra enfermera.

-Si, mi abuela aún no llega- conteste yo un poco asustada pero con la esperanza de que no fuera nada.

-Bueno pues llámale y dile que se apresure por que necesitamos conectar a tu abuelo a un ventilador- tal vez yo tenía mucho sin comer ó era aún muy inmadura ó ella no tenía tacto para decir las cosas que sentí como se me bajo la presión y casi me desmayo.

-¿Estas bien?- pregunto al verme.

-Si estoy bien, voy a marcarle- salí rápidamente de el hospital pero no traía ni un solo peso, corrí hasta la avenida para ver si ya llegaba el auto pero al no verlo mi desesperación me hizo volver, pero dinero prestado entre las personas y marque de un teléfono publico.

Mi tío me contesto, casi desesperada le dije lo que pasaba y me dijo que ya casi llegaban, eso me alivió y al cabo de pocos minutos los vi llegar y la abuela entro velozmente al hospital.

Después no hubo mucho que contar, mi abuela salió dijo que todo estaba más o menos bien y que teníamos que esperar, así lo hicimos por mas de dos horas, durante ese tiempo llego mi hermana y llego mi mamá, que aunque nada tenía que hacer aquí pues vino a darnos apoyo moral, cosa que a mi me molestaba y me hacía sentir acosada.

Al pasar del rato mandaron a llamar a mi abuela, todos nos preocupamos y al salir mi abuela confirmamos que algo no andaba nada bien, acababan de informar que mi abuelo tenía un choque séptico y según sabíamos mi abuelo y yo, muy pocas personas sobrevivían a eso pero no se lo dije a nadie pues los preocuparía mas, pero no puede evitar caer nuevamente, llore desconsoladamente, ni las palabras de aliento podían hacerme sentir mejor pues estaba casi segura que mi abuelo fallecería.

Un rato después me entere que el Doctor Marín estaba en contacto con la abuela, ella entro a hablar con un Doctor amigo de Marín y quería que ese doctor se encargara del caso de mi abuelo, pero eso no me servía de consuelo ya que Marín le dijo a mi abuela lo que yo ya sabía, que casi nadie sobrevive a un caso como este. Un choque como el que el abuelo tuvo es muy difícil de tratar pues una cosa provoca otra y así sucesivamente, no entendí el orden en el que fueron las cosas pero tenía insuficiencia renal, estuvieron reanimando su corazón por un ataque al miocardio, sus pulmones no querían funcionar y tenía una trombosis en la pierna.

Llore como una hora, las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos y los gritos no podían ser silenciados con nada, y aunque me quedara seca, deshidratada no dejaría de llorar pues mi alma se volvía liquida y escapaba de mi cuerpo a través de esas pequeñas gotitas que mojaban mi cara.

Pese a las suplicas por parte de mi mamá y de mi abuela no me moví del hospital en ningún momento, yo debía quedarme allí hasta que mi abuelo mejorará o muriera, cualquiera de esas dos, así que de esa forma lo hice, me quede sentada en las escaleras del hospital, varias veces volví a llorar pero de igual forma dejaba de llorar.

Seguían pasando las horas y no había noticias importantes de él, estaba inconciente pero la hora de visitas había comenzado y podíamos entrar a ver al abuelo, podríamos pasar a despedirnos, por que eso era, una despedida.

Primero paso mi abuela, tardo aproximadamente 10 minutos el limite de permiso y salió llorando sosteniendo con fuerza una esclava que traía el abuelo, esa se la quito desde que entro en la clínica 46.

Mi hermana y varias de mis tías se acercaron a consolarla, yo me quede donde estaba pues siempre he pensado que las penas se disfrutan solas.

La siguiente fue una de mis tías, la hija mayor de mis abuelos, ella tardo casi lo mismo que la abuela y también salió llorando pero no tanto como yo, nadie lloró tanto como yo, ella es una persona muy fuerte y muy inteligente, pero a pesar de eso mi abuelo no platicaba con ella como lo hacía conmigo. Creo que yo era especial para él, o eso me gusta pensar.

La siguiente era mi otra tía, la hija menor de mis abuelos, ella entro muy lento, tenía mucho miedo, estuvo allí muy poco tiempo, no fue ni 3 minutos, salió llorando y sin poder decir nada por los suspiros que de ella salían:
-Mi papacito… conectado a tantos tubos… mi pobre papacito…- y muchos suspiros y fuertes respiros entre cada oración.

La siguiente hubiera sido mi hermana, pero no quería entrar, era extraño por que no podía llorar, se echaba la culpa de muchas cosas y aún así no podía liberar todo su dolor, decía cosas como:
-No fui una buena nieta… nunca estuve en la casa ni pase tiempo con él… siempre lo estuve preocupando...- entre otras cosas.

Como ella no quiso pasar yo sería la siguiente en entrar, me levante de las escaleras, me acerque lentamente a la puerta y la abrí pero alguien me impidió el paso a la sala de urgencias.

Era el policía, me detuvo y me dijo:
-Usted no puede pasar señorita, es menor de edad- sentí un coraje y una rabia infinita a esa persona, como podía negarme el paso para ver a mi abuelo, tal vez sería la ultima vez que lo viera con vida y el iba a negarme eso.

Regrese frustrada a las escaleras, mi abuela lo había oído todo y le decía a los demás lo que paso, yo ya me encontraba llorando de coraje, coraje e impotencia por no poder hacer nada, mi abuelo se estaba muriendo y yo tal vez no podía hacer nada contra eso pero y si ¿Si? ¿Y si fuera como en las películas que al entrar un ser querido y tocar su mano despertara? Por que aún no estaba muerto pero ya no despertaba, mi abuela lo había dicho, por más que lo llamó no abrió sus ojos ¿Y si al menos los hubiera abierto conmigo? ¿Y si los hubiera abierto para decirme “adiós hija”?

Pero eso no pasaría por que a ese señor no le importó mi caso, no le importó las peticiones de toda mi familia para que me permitieran ver a mi abuelo, claro, no le importó por que no es su familia, no es su abuelo el que esta muriendo.

Al fin y al cabo no pude entrar y pase toda la noche allí sin dormir, no quería perderme nada, total, amaneció y el sueño me venció, dormí aproximadamente una hora de la forma mas incomoda que nadie se pueda imaginar y cuando eran las 8:00 AM mi mamá me propuso que fuera a dormir un rato a mi casa, al principió no accedí pero me sentía mugrosa y necesitaba un baño caliente o me resfriaría ya que yo solo llevaba una falda, mi suéter y la chamarra del abuelo.

Llegue a mi casa y me metí a la ducha, me estaba relajando realmente pero no debía tardar mucho para que regresáramos al hospital así que me apresure y salí, iba a ponerme cualquier cosa que encontrara con tal de apurarme pero se me acerco mi hermana y me dijo:
-No, vístete bien, vamos a ir a la funeraria… el abuelo murió-aún me siento entupida por haber ido a mi casa, no debí irme de allí, debí cumplir lo que dije acerca de no irme hasta saber alguna de las dos opciones, no debí irme. Cuando lo pensé bien, mi compromiso con él no era ir a comprar mi celular, era estar allí el día en que muriera, y no lo cumplí, ese era el verdadero compromiso y el mas importante que tuve con él y le falle.

Mi abuelo, el que nos acogió a mi y a mi hermana cuando mis papas se separaron, el que no dejo de trabajar para que nada nos faltara, el que nunca se quejo de sus malestares para que no nos preocupáramos, el que, aunque no lo dijera… nos amaba tanto.

Yo sugerí que ropa le pusieran para velarlo, una hermosa chamarra de piel negra, lo demás lo escogió la abuela y mi hermana, pero la chamarra era el toque de elegancia que caracterizaba al abuelo.

Al llegar todos a funeraria el cuerpo aún no estaba en la capilla donde nos tocó, nos sentamos a esperar que llegara, mientras yo seguía llorando con fuerza, aún no podía creer en la idea de llegar a la casa y no ver a mi abuelo sentado en el sillón, pero algo me saco de mis pensamientos.

Eran los jóvenes que traían cargando el ataúd de mi abuelo, lo colocaron en su base y se marcharon. Nadie se acerco a ver a mi abuelo, cosa que no entiendo aún, así que yo me acerque me pare enfrente de la gran caja y la abrí. Mi dolor disminuyó al ver lo apacible que era el semblante de mi abuelo, era como si estuviera dormido, mire su pecho y esperaba que se inflara y se desinflara, esperaba verlo respirar pero no pasaba nada. Fue tan doloroso ese momento.

Yo estaba allí recargada en el ataúd llorando por mi abuelo y diciéndole cosas, por que sabíamos que durante las primeras dos horas la persona fallecida aún puede oírte, pero por mis lagrimas y mis suspiros tal vez él no pudiera entenderme.

Comencé a sentirme molesta por que los familiares y amigos de la familia empezaban a llegar y al verme en ese estado lloraban, pero no por mi abuelo como se debía, sino por lastima. Muchos llegaban a ponerme su hombro, a decirme que todo iba a estar bien pero si nada iba a volver a ser lo mismo para mi no estaría bien.

Pero una frase que dijo la abuela me hizo reaccionar y dejar mi coraje, ella estaba con su hermana y esta le dijo:
-Ya dile que no puede seguir así, quítala de allí que le esta haciendo daño- sentí coraje al escuchar esas palabras de la hermana de mi abuela.

-No puedo, ella tiene tanto derecho como yo de estar allí, por que ella era su nieta favorita, él cuando la llamaba le decía ”Mi amor”- No había pensado en eso pero era cierto, de esa forma me llamaba mi abuelo y creó que si era su favorita, él y yo nos queríamos tanto. Escuchar esas palabras me dio tanto sentimiento y mas gente le dijo cosas perecidas a mi abuela y ella siempre respondía lo mismo, que yo era su nieta favorita y que me quería como una hija y cosas así.

Yo no podía dejar de llorar y así no me entendería el abuelo así que le dije en mi mente a mi abuelo lo mucho que lo iba a extrañar, la falta que nos haría a mi hermana, a mis primas, a mi abuela y a mí. Le dije lo mucho que lo quería y le pedí sugerencias para un tatuaje de conmemoración para él, cuando note que tenía una pequeña pluma blanca en la chamarra, seguramente era del forro del ataúd pero le daba un toque tranquilo.

Esa pequeña pluma causo furor, mi mamá lo interpreto como que era una señal de que mi abuelo estaba yendo al cielo, mi hermana y mi papá lo interpretaron como un toque de abandonado, como si a nadie le importara y la quitaron.

Deje mi lugar para que lo pudieran ocupar otras personas pues muchas personas acudieron al lugar, gente que estuvo bajo su cargo, ex-colaboradores, su ex-jefe, vecinos, mi papá que viajo de Miami después de estar allá mas de 6 años, etc.

Pero algo que si me saco de quicio fue ver llegar al novio de mi hermana con su hermano y su prima, yo no llame a mi novio por que no es de la familia, no conoció casi nada a mi abuelo y en definitiva no tenía nada que hacer allí, así que peor aún tenían que hacer allí esas personas, pero eso no fue todo, se sentaron y platicaron de cosas que no tenían ningún sentido y ofenderían a cualquiera, como de la moto del tipo, una fiesta que se iba a hacer entre otras tonterías, así que notablemente molesta me levante y de la manera mas amable pero aún furiosa les pedí que se salieran a hablar. Un poco apenados se levantaron pero lo furiosa no se me quito hasta dentro de un rato.

Una vez mas pase la noche en vela pues no quería irme otra vez, obviamente no reviviría pero ahora si no me iría ni aunque me muriera de hambre, pero al ser aproximadamente las 3 AM llego uno de los trabajadores que mi abuelo contrato me dormí.

Cuando desperté como a las 6 vi un arreglo floral muy extraño, parecía una ensalada y no lo digo ofendiendo pero eso me pareció a mí, pero algo extraño paso:
-¿Quién trajo ese arreglo?- pregunte a mi hermana que se encontraba aun lado de mí.

-Ya te dije que lo trajo el señor Jaimito- me contesto mi hermana como si nada.

-Anoche llego sin el ¿verdad?- le pregunte por que no recordaba que me hubiera dicho quien las trajo ni recuerdo haber visto a Jaimito con él.

-Tú oíste cuando el dijo que iba por otro arreglo por que dijo que había muy poquitos- contesto mi hermana ahora si poniéndome atención como si le interesara lo que estaba pasando –Y cuando lo trajo preguntaste lo mismo “¿Quién trajo ese arreglo?” yo te respondí que el señor Jaimito y tú dijiste Que bonito esta.

Pero realmente ese arreglo no me gustaba para nada, era raro y parecía plato de ensalada, no me gusta creer en ese de los fantasmas ni las posesiones por que me da miedo pero no recuerdo nada de ese acontecimiento, tal vez mi hermana me estaba tomando el pelo así que le pregunte a mi abuela y confirmo lo dicho por mi hermana, eso no era un juego.

Después ya no le tome mucha importancia al hecho por que en un rato incinerarían a mi abuelo, después de una misa católica que le iban a hacer, yo no estaba de acuerdo por lo ya dicho antes pero que tal que me equivocaba y si existiera Jesús, obviamente no lo descubriría hasta morir pero no me gustaría pensar que mi abuelo no encontró el descanso eterno por que yo allá detenido la misa.

Yo me sabía todo pues por que oficialmente era yo Católica e hice mi bautizo y mi comunión pero después me volví escéptica y deje de creer en esa iglesia.

Cuando acabo la misa solo nos daban media hora antes de incinerarlo y mi mente no dejaba de trabajar, quería que una parte de mi estuviera en las cenizas pero no tenía idea de cómo, hasta que una simple cosa me vino a la mente, arranque de mi bufanda negra 3 cordones largos y los trence con ayuda de mi prima, luego la pequeña trencita la introduje en uno de los bolsillos de la chamarra de piel negra y antes de cerrar el ataúd le dije muy bajito:
-¡Buenas noches abuelo!- justo como le decía cada noche, por que para mí mi abuelo esta dormido en algún lugar esperando por todos nosotros.

Introducir la trencita lo hice justo a tiempo pues ya habían llegado los muchachos para llevarse el ataúd y todos nos despedimos pero yo fui la primera.

De eso ya ha pasado algunos días, fue el primero y estamos a veintisiete de diciembre, aún lloró cuando oigo algunas canciones que me recuerdan a él y aún espero verlo salir de su cuarto para contarme algún dato curioso, a comer ó al menos para decirme un “Hola hija” como el que me dijo en el hospital, esa frase fue la última que me dijo a mí, la última dirigida para su nieta favorita, por que yo sé que yo era su favorita.

Apenas hace unos días, llegue de la escuela y me dirigí directo al lugar donde se encuentra la urna con las cenizas de abuelo, me senté frente a ellas y dije:
-¡Hola abuelo! Mira lo que hice- saque un cuaderno donde había dibujado un boceto del que sería mi tatuaje, era un arete, el mismo que utilice para “intentar” quitarle la cadena, de el colgaba una pluma muy pequeña blanca, por la pluma que tenía en la chamarra y abajo las palabras “Buenas noches” por que siempre le gritaba así antes de dormir y estarían siendo subrayadas con una trencita negra como la que hicimos mi prima y yo.

Ese sería mi tatuaje en conmemoración a mi abuelo, al que fue mi verdadero papá.


Espero que les guste y me dejen sus comentarios!!!!
Besos, bye.

#1 @ 01:35 28/12/2007
^^ALI^^

42674

Usuari@
Nivel: Kage
Hermanita, me ha hecho llorar.
Que mala eres, hacerme llorar en mi cumpleaños, pero bueno, es tan realista...Dios, me lo he imaginado a la perfección.
Te diré por privado más detalladamente ya que no quiero escribirme una novela sobre esto, porque creo que tengo demasiado para comentar.

Con respecto a la gramática, creo que debes de narrar un poquitín más, y cuidar algunas tíldes que se te han escapado.
Lo que le sucedió al abuelo no lo entendí muy bien, ¿era el estómago o el corazón?.
Bueno te has lucido, te felicito hermanita, espero con ansias la continuación.
#2 @ 05:09 28/12/2007
gixds20

52770

Usuari@
Nivel: Kage
Hola!!

> ~ < me ganaron el primer post!!

Me ha encantado cómo has planteado la relación entre el abuelo y el personaje, se palpa el cariño y el cómo se complementan ambos; me han dado ganas de llorar con el último diálogo del abuelo.

Con respecto a la narración a mi me pareció perfecta, más que narración me parece que haría falta agregarle el romanticismo de una historia trágica (no hablo de amor eh? ^^) no sé si me explique... yo lo llamo así, "romanticismo", al hecho de que inundas las palabras con sentimientos (buenos, malos, trágicos, de zozobra, etc).

Lo demás te lo diré por MP xq ya es offtopic ^^,

Nos vemos
bye;

PD1, eso del romanticismo me lo he sacado a última hora jeje, es que no sabría cómo explicarlo ^^
PD2, ALI feliz cumpleaños!! xD
#3 @ 05:59 28/12/2007
Kenia_Uchiha

46274

Usuari@
Nivel: Jinchuuriki
Holaaaaaa!!! Gracias por sus comentarios!!!

Hermanita!!!! creo que es la primera vez que te hago llorar y FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!! Casi lo olvido!!! bueno la verdad es que me lo recordaste pero ya te explique que soy muy mala recordando fechas.
Por cierto podrías ayudarme con eso de las tíldes perdidas, para ponerlas jijijiji!!! y lo del narrar mas es confuso para mi que soy medio sonsa, osea como? no entendí jijijiji!!!! y lo que le paso al abuelo lo especifico mas tarde, era un choque séptico, no le funcionaba bien la mayor parte del cuerpo pero bueno no te adelanto mas y espero que lo acabes de leer va????


Gixd!!!!! que bueno que viniste!!!!
Gracias por lo de la relacion-abuelo-nieta es que esa relacion era mas que eso, el era como el padre pues los padres de las nietas se divorciaron y se quedaron los abuelos con la custodia de las niñas entonces se encariñaron con ellos mas que con los padres jijijiji!!!
Me podrías dar un ejem,plo de eso del romantisismo??? es que soy muy lenta pero supongo que es como lo de la corriente literaria no??? aúnque... mejos dame un ejemplito si??? y ya yo lo modifico va???


Acabo de terminar la segunda parte , pero lo puse todo junto por que cambie algunos pequeños detalles, pero no es lo definitivo, necesito de su ayuda para hacerlo que quede perfecto, tiene un gran valor para mi que este bien y espero que puedan ayudarme.



Esa mañana yo me encontraba con mi novio en la entrada de mi casa, ambos vimos como a lo lejos mi auto se venía acercando para estacionarse, la primera en bajar fue mi abuela, traía algunas bolsas del súper así que mi novio y yo nos acercamos para ayudarla:
-Ahorita que bajes el abuelo quiere hablar contigo- me dijo mi abuela mientras subíamos por las escaleras hasta llegar a nuestro hogar.

Al bajar mi novio se quedo en la entrada y yo me acerque al auto, donde mi abuelo seguía sentado; él bajó la ventanilla y le dije:
-Hola abuelo- lo salude como todos los días.

-Hola Hija- me respondió igual que siempre -Mañana es nuestro compromiso ¿verdad?- Yo asentí con la cabeza, creyendo saber de que me hablaba, pero después lo pondría en duda.

Desde unas semanas atrás mi abuelo y yo habíamos quedado en que el 1ro de diciembre me compraría un celular y solo faltaba un día para eso, lo cual me hacía feliz.

Después de nuestro encuentro en el auto yo me regrese a la entrada con mi novio y al cabo de unos minutos mi abuelo salió del auto y subió a la casa.

Como era viernes y mi novio y yo vamos en la tarde, aunque en diferentes escuelas, ambos tuvimos que separarnos para preparar nuestras cosas para la escuela, pero era viernes, viernes 30 de noviembre para ser exactos y el maestro que me da las primeras dos clases nunca asiste y la siguiente clase a esa es libre así que yo entraba hasta las 5:50 así que yo me quede viendo televisión un poco, luego de un rato mi abuelo salió de su cuarto y me encontró sentada en el sillón

-Hola Hija- me saludo nuevamente.

-Hola abuelo- le respondí el saludo pues nosotros cada que nos veíamos hacíamos lo mismo, al día nos saludábamos mas de 7 veces.

-Vamos a ver que dejo tu abuela para comer- decía mientras se metía a la cocina.

Mi abuela había salido por lo que yo tenía que acomodar la mesa, colocar los cubiertos, mantelitos, platos, en fin, todo.

Comimos de lo mas tranquilos, mi hermana no salió a comer pues estaba en Internet y eso nos dejo a mi abuelo y a mi comiendo solos, después de comer continuamos sentados platicando de cosas interesantes, datos curiosos, de libros, de películas y cosas por el estilo como solíamos hacerlos casi todos los días, puesto que el abuelo y yo teníamos una conexión muy grande, él no podía hablar de temas de importaría con mi hermana o con mis primas pues casi ninguna puede mantenerle la conversación, en cambio conmigo, platicábamos todo el día, desde muy chica me metía a su cuarto y veía muchas películas con el, cine de arte o de acción, no importaba por que lo maravilloso era estar con él.

Últimamente él estaba un poco triste, su hermano había muerto hace poco, tenía cáncer, estaba sufriendo mucho por las quimioterapias, y estaba con ganas de dejarlas y probar con la medicina alternativa, cosa que mi abuelo y yo desaprobábamos por completo, pero no nos hizo caso y al poco tiempo murió, mi abuelo se sentía un poco culpable pues creía que pudo haber hecho algo mas por mi tío, y sobretodo se sentía mal por que mi bisabuela viajo desde Monterrey hasta acá y solo enterrar a su hijo.

Mi abuelo estuvo devastado 2 días, no salió de su cuarto para nada, no tenía apetito ni se esforzaba por comer, realmente verlo así me dolía pero; para el tercer día salió como si nada y le pidió a mi abuela que lo llevara a un servicio funerario pues quería comprar un ataúd y todo por si alguien muriera; mi prima, que tan solo es 2 años menor que yo, lloró desconsolada al saber esto pues creía que mi abuelo moriría.

Bueno pues si pensamos que estamos a 30 de noviembre sería el 12 cuando mi abuelo compró el ataúd con servicio completo, una capilla para velar, y una urna.

En la mesa mi abuelo me dijo que se iba a dormir un rato pues no se sentía muy bien, yo comprendí y me fui a mi cuarto, use un poco el Internet ya que mi hermana estaba tomando una ducha, pero de pronto oí el grito característico del abuelo:
-¡¡Mi Amor!!- de esa forma me llamaba el abuelo, yo salí de mi cuarto y allí lo encontré parado y le dije:

-Hola abuelo- le dije cuando abrí l puerta.

-Hola hija- me dijo –¿No sabes a que hora llega tu abuela?- me pregunto mientras volteaba a ver su reloj.

-No, pero no debe tardar, salió hace mucho rato- le dije mientras veía que eran como las 4 de la tarde.

-Ha bueno, gracias hija- me dijo ara después meterse en su cuarto nuevamente.

Después de ese momento yo me encontraba aún en la computadora escuchando música cuando mi abuela entro en la habitación, me asuste pues no toco la puerta como es su costumbre; en su rostro había una expresión que casi nunca puedo ver, preocupación.

-Te dejo de una vez en la escuela, por que voy a llevar al abuelo a la clínica- eran aproximadamente las 5 y llegaría muy temprano pero acepte.

Apague rápidamente la computadora, tome mi mochila y en el pasillo me encontré al abuelo, estaba tocándose el estomago y se quejaba con fuerza, yo me asuste así que lo mas rápido que pude lo ayude ara poder bajar las escaleras y subir al auto; una vez dentro acomode el asiento para que estuviera lo mas cómodo posible; la abuela aún no bajaba y el abuelo se seguía quejando:
-Hay diosito, que mi gordita nunca sienta este dolor que estoy sintiendo- oírlo decir eso casi me mata, ya que mi abuelo casi nunca le dice gordita a mi abuela, siempre es gorda o vieja, no como grosería, así le decía de cariño.

Aunque me doliera en el alma verlo así no me permitiría llorar enfrente de él, mi abuelo siempre fue de carácter muy fuerte y si llorará en esos momentos él se sentiría derrotado, no sé como explicarlo pero llorar por él lo haría sentirse más mal.

Saliendo del estacionamiento había un trafico espantoso, la clínica del seguro social más cercana era la clínica 46, así que pensamos en llevarlo allí pues no soportaba el dolor pero el transcurso se hizo largo y yo sentía que mi abuelo no llegaría, prácticamente lo confirmaban sus quejidos que susurrantes decían:
-Este dolor me esta matando- seguido de eso se oía un grito de dolor –Mi pierna, no puedo mover la pierna- seguido por mas quejidos pero una vez muy bajito dijo –Siento que ya me muero- fui la única que pudo oírlo porque yo lo estaba abrazando y le secaba el sudor de la frente.

Estaba mas nerviosa que nunca hasta que vimos que la clínica a fin estaba cerca, y me sentí muy aliviada pero no podíamos dejar de preocuparnos, así que no nos pusimos a buscar un lugar para estacionarnos, y dejamos el auto justo en la entrada de la clínica, justo en la avenida, con tal de que mi abuela estuviera bien no me importaba el auto ni nada en este mundo.

Entramos directo a la zona de urgencias, pero parecía que para esa gente no era urgencia pues mandaron a mi abuela a pedirle una autorización de no se que a no se quien, mientras nos dejaron a mi abuelo y a mi en la sala de espera. Se seguía quejando de un intenso dolor en la pierna y el corazón, muchas personas nos miraban de modo lastimero eso me molestó pues yo no quería sus miserias de compasión, yo quería que atendieran inmediatamente a mi abuelo; de momento mi abuela llego con la dichosa autorización y dejaron entrar a mi abuelo.

Los tres entramos y perdí gran parte de mis esperanzas, la sala de urgencias no eran mas que camillas, con una cortina y ya.
-Debieron llevarlo a la clínica 32- decía una enfermera que nos guió a una camilla.

-¿Por qué lo dice?- pregunto mi abuela como esperando que le dijera cualquier cosa menos lo que ya sospechábamos.

-Es que aquí no tenemos nada para tratarlo- En ese momento me cayó un balde de agua fría, no lo pude evitar por mas tiempo, me voltee para que el abuelo no me pudiera ver y comencé a llorar, las lágrimas salieron silenciosas por mis ojos y resbalaron sigilosas por mis mejillas y trate de suspirar lo mas quedo posible, me voltee secándome las lágrimas. Esa fue la primera vez que caí.

La enfermera me paso las cosas de mi abuelo, una gran chamarra que llevaba en ese momento, era grande y de camuflaje, me dio sus zapatos, y una pequeña bolsa que se ponía como los estuches de pistolas como chaleco pero de lazos de cuero, de forma que cuando te pones un saco o algo no se ve, esa pequeña bolsa él la llamaba mariconera pero no creo que se llame así.

Luego de darme sus cosas me pidió que saliera de la habitación pues como tengo diecisiete años no podía permanecer allí. Obedecí de mala gana y me senté de nuevo en la sala de espera y allí caí por segunda vez, pero varias de las personas que antes estaban viéndome a mí y a mi abuelo seguían allí y por mi orgullo deje de llorar.

Lo malo fue que había una mujer que no estaba allí hace rato, se sentó a mi lado y me dijo:
-¿Estas llorando?- me dieron unas ganas de decirle no idiota estoy muy feliz ¿y tú? pero simplemente no le conteste -¿Es por alguien que esta allí?- me pregunto señalando la puerta de urgencias.

-No tengo ganas de hablar- le respondí lo mas educadamente que podía, no estaba de humor para soportar mas gente con sus migajas de pena pero la mujer era insistente -¿Quieres que recemos por ese familiar tuyo?- yo simplemente negué con la cabeza a lo que ella se sorprendió mucho -¿Estas tan preocupada por tu familiar pero no quieres rezar? Bueno yo rezare y si quieres me puedes acompañar- realmente estaba molestándome de sobremanera y no es que no me preocupara lo suficientemente para rezar pero mi abuelo y yo no creemos en la religión, no rezamos ni vamos a ningún tipo de misa, somos espirituales, sabemos que hay un dios pero no sabemos cual es, así que no iba a rezar con esa mujer, para mi fortuna prontamente ella tenía que ir por su medicamento a la zona de la farmacia y ya no estuvo molestándome.

La espera se hacía interminable, ya no sabía que hora era pero no me importaba, obviamente no iría a clases hoy, no podía despegar mis ojos de la puerta de la sala, y solo veía como la gente entraba y salía, pero mi abuelo no. En una de esas veces que la puerta salió, una señora que tenía mucho tiempo allí, desde que llegue, se acerco y me dijo:
-Ya no te preocupes tanto, ya casi no se queja- luego puso su mano en mi hombro en señal de apoyo y se marcho.

Yo estaba furiosa, ya no quería mas señales de supuesto apoyo, esa gente no me conoce ni me conocerá, no les importa mi vida ni a mi la suya, en esos momentos odiaba todo, odiaba al gobierno por su pésimo servició medico, debimos haberlo llevado con el doctor Marín, era el doctor de cabecera del abuelo pero quedaba bastante lejos el hospital donde él trabaja.

De pronto salió mi abuela tan nerviosa y me dijo:
-Háblale a tu tío y dile que venga para acá para que nos lleve a la clínica 32 no hay ambulancias, mientras yo voy a pedir la autorización para trasladarlo- en cuanto acabó de decirlo yo corrí, no traía dinero para llamar así que pedí prestada una tarjeta de teléfono, llame a casa de mi tía y le explique lo que pasaba, dijo que mi tío ya salía para acá y colgamos.

Devolví la tarjeta y corrí a la sala de urgencias nuevamente, esperaba ver a mi abuelo mejor pero aún no salía, estuve esperando un rato más y la abuela bajo con la otra autorización, y entro en la habitación para que el abuelo ya pudiera salir.

El abuelo salió de la sala en silla de ruedas aún se quejaba pero ya no tanto pues le había dado una dosis de Morfina, eso me entristeció mas, pero no dejaría que él lo viera. Salimos y milagrosamente el auto seguía allí, cosa que a todos sorprendió pues la grúa seguramente se lo hubiera llevado, en ese momento me sentí un poco afortunada. Pero el problema es que mi tío aún no llegaba.

Mi abuela estaba como enloquecida, me reclamaba que seguramente no le había dado bien los datos que según ella, le dije que estábamos en la 32 en vez de la 46, que era una inútil, pero estaba segura de haber dicho bien todo, me mando a comprar una tarjeta para celular y aunque corrí y corrí no vi ninguna tienda donde pudieran venderlas. Corrí varias cuadras cuando encontré un Oxxo y me metí directo a la caja y pedí una tarjeta de 100 pero ya no había, estuve a punto de caer por 3ra vez pero gracias a dios mi tío entro en la tienda y me dijo que nos fuéramos, como había mucho trafico se bajo del taxi en el que venía y corrió, me vio y nos fuimos al auto.

Desde el asiento de adelante aún podía escuchar a mi abuelo quejarse, me sentía terrible pero me sentí mas mal cuando mire por el retrovisor y lo vi, lagrimas de dolor escapaban por sus ojos, nunca había visto llorar a mi abuelo, ni siquiera cuando murió mi tío.

A pesar de todo el tráfico llegamos rápido a la clínica pues mi tío es taxista y se sabe muchas calles y atajos, en cuanto llegamos acostamos a mi abuelo en una camilla y lo metieron en la sala de emergencia donde iba a ser valorado, pude entrar un ratito y me agrado verlo tan tranquilo, muy de vez en cuando se quejaba y eso me aliviaba.

Yo permanecía a un lado de él, parada justo a un lado de su camilla, recargada en su pecho con tanta tranquilidad como cuando era pequeña y me dormía sin acabar de ver la película, ese aroma a cigarro con su loción era la mejor combinación del mundo, podía dormirme en ese momento pero no podía ser así, un policía se nos acerco y dijo:
-Solo puede haber un familiar- entonces levante mi cabeza de su pecho y me salí junto a mi tío.

Desde la puerta podía ver a mi abuelo, él y mi abuela estaban hablando con los doctores para buscar una posible causa de su malestar, pero el abuelo me estaba mirando, con sus ojitos casi cerrados pero se que me miraba, eso me tranquilizó mucho.

Paso mucho tiempo y ya estaba obscureciendo así que me puse la gran chamarra del abuelo, estaba tan calientita y con ese aroma que me adormilaba me sentía tan bien, con mi abuelo no había hasta el momento complicaciones y todos esos factores llenaron de esperanza mi corazón.

En un rato mi abuela salió, al principió me asuste pero no era nada grave, mi abuelo siempre ha ganado mucho dinero y aunque estaba jubilado recibía mucho dinero con el cual compraba muchas cosas costosas, como la ropa que usaba, los lentes, o joyas, el problema del momento es que traía una cadena bastante grande de oro con una gran cruz igualmente de oro y no se la podían quitar, mi tío paso para intentarlo y no lo logro, entonces se me ocurrió una idea genial.

Obviamente si mi tío no podía quitársela pues yo menos lo iba a poder hacer pero sería la excusa perfecta para pasar otro ratito con él. Así que de ese modo lo hice, le pedí permiso al policía para intentarlo y me lo concedió, me acerque a la camilla del abuelo y me pude justo a un lado de él, tome la cadena y un arete, simule estar tratando de quitársela pero claramente no podía.

Estaba allí sosteniendo la cadena cuando el abuelo volteo a verme, me miro fijamente a los ojos y me dijo:
-Hola hija- aún cuando recuerdo ese momento lloró.

Yo con la voz entrecortada, con el enorme nudo en la garganta le conteste –Hola abuelo- él cerró sus ojos y volteo de nuevo al frente para seguir hablando con la abuela, y o aproveche ese momento para llorar poquito y secarme las lágrimas.

Después de unos minutos me saco el policía de nuevo pero me quede tranquila aparte de que mi tío me daba palabras de aliento, realmente creí que todo estaba yendo bien, mas tarde mi abuela salí del cuarto y nos dijo:
-No hay ropa para ponerle, hay que ir a la casa por unas cobijitas-

Luego mi abuela y mi tío discutían el hecho de quien va y quien se queda, mi abuela estaba empeñada en ir ella a la casa por lo cual yo me quedaría, realmente no quería quedarme por que si algo malo pasaba yo no podía tomar ningún tipo de decisión por que soy menor de edad pero mi tío dijo que tardarían máximo 40 minutos.

Temerosa yo acepte, me quede sola esperando afuera del hospital y paso aproximadamente una media hora y ellos aún no llegaban, ya habían pasado 45 minutos y seguían sin llegar cuando por el altavoz voceaban que algún familiar de mi abuelo tenía que ir a las ventanillas, muy asustada fui hasta allí, pero para mi fortuna me dijeron:
-¿Es usted su familiar?- pregunto una enfermera.

-Si, soy su nieta- respondí asustada.

-¿No hay alguien mayor?- pregunto nuevamente la enfermera.

-Por el momento no, fueron por unas cobijas- conteste yo mientras mi miedo aumentaba cada vez más.

-Muy bien, pues cuando lleguen sus familiares dígales que suban para que le quiten esa cadena, por que no se puede quedar con ella- me informo amablemente la joven.

-¿Eso es todo?- pregunte muy aliviada.

-Si- contesto ella y entonces yo salí del hospital nuevamente.

Me senté nuevamente en las escaleras a esperar que mi abuela y mi tío llegaran, pues ya había pasado el tiempo que mi tío me dijo pero nada, ya había pasado una hora y veinte minutos, yo estaba muy ansiosa y desesperada, cuando escuche nuevamente que me llamaban por el altavoz, creí que sería nuevamente lo de la cadena pero esta vez no tuve tanta suerte:
-¿Eres tú su familiar?- me pregunto otra enfermera.

-Si, mi abuela aún no llega- conteste yo un poco asustada pero con la esperanza de que no fuera nada.

-Bueno pues llámale y dile que se apresure por que necesitamos conectar a tu abuelo a un ventilador- tal vez yo tenía mucho sin comer ó era aún muy inmadura ó ella no tenía tacto para decir las cosas que sentí como se me bajo la presión y casi me desmayo.

-¿Estas bien?- pregunto al verme.

-Si estoy bien, voy a marcarle- salí rápidamente de el hospital pero no traía ni un solo peso, corrí hasta la avenida para ver si ya llegaba el auto pero al no verlo mi desesperación me hizo volver, pero dinero prestado entre las personas y marque de un teléfono publico.

Mi tío me contesto, casi desesperada le dije lo que pasaba y me dijo que ya casi llegaban, eso me alivió y al cabo de pocos minutos los vi llegar y la abuela entro velozmente al hospital.

Después no hubo mucho que contar, mi abuela salió dijo que todo estaba más o menos bien y que teníamos que esperar, así lo hicimos por mas de dos horas, durante ese tiempo llego mi hermana y llego mi mamá, que aunque nada tenía que hacer aquí pues vino a darnos apoyo moral, cosa que a mi me molestaba y me hacía sentir acosada.

Al pasar del rato mandaron a llamar a mi abuela, todos nos preocupamos y al salir mi abuela confirmamos que algo no andaba nada bien, acababan de informar que mi abuelo tenía un choque séptico y según sabíamos mi abuelo y yo, muy pocas personas sobrevivían a eso pero no se lo dije a nadie pues los preocuparía mas, pero no puede evitar caer nuevamente, llore desconsoladamente, ni las palabras de aliento podían hacerme sentir mejor pues estaba casi segura que mi abuelo fallecería.

Un rato después me entere que el Doctor Marín estaba en contacto con la abuela, ella entro a hablar con un Doctor amigo de Marín y quería que ese doctor se encargara del caso de mi abuelo, pero eso no me servía de consuelo ya que Marín le dijo a mi abuela lo que yo ya sabía, que casi nadie sobrevive a un caso como este. Un choque como el que el abuelo tuvo es muy difícil de tratar pues una cosa provoca otra y así sucesivamente, no entendí el orden en el que fueron las cosas pero tenía insuficiencia renal, estuvieron reanimando su corazón por un ataque al miocardio, sus pulmones no querían funcionar y tenía una trombosis en la pierna.

Llore como una hora, las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos y los gritos no podían ser silenciados con nada, y aunque me quedara seca, deshidratada no dejaría de llorar pues mi alma se volvía liquida y escapaba de mi cuerpo a través de esas pequeñas gotitas que mojaban mi cara.

Pese a las suplicas por parte de mi mamá y de mi abuela no me moví del hospital en ningún momento, yo debía quedarme allí hasta que mi abuelo mejorará o muriera, cualquiera de esas dos, así que de esa forma lo hice, me quede sentada en las escaleras del hospital, varias veces volví a llorar pero de igual forma dejaba de llorar.

Seguían pasando las horas y no había noticias importantes de él, estaba inconciente pero la hora de visitas había comenzado y podíamos entrar a ver al abuelo, podríamos pasar a despedirnos, por que eso era, una despedida.

Primero paso mi abuela, tardo aproximadamente 10 minutos el limite de permiso y salió llorando sosteniendo con fuerza una esclava que traía el abuelo, esa se la quito desde que entro en la clínica 46.

Mi hermana y varias de mis tías se acercaron a consolarla, yo me quede donde estaba pues siempre he pensado que las penas se disfrutan solas.

La siguiente fue una de mis tías, la hija mayor de mis abuelos, ella tardo casi lo mismo que la abuela y también salió llorando pero no tanto como yo, nadie lloró tanto como yo, ella es una persona muy fuerte y muy inteligente, pero a pesar de eso mi abuelo no platicaba con ella como lo hacía conmigo. Creo que yo era especial para él, o eso me gusta pensar.

La siguiente era mi otra tía, la hija menor de mis abuelos, ella entro muy lento, tenía mucho miedo, estuvo allí muy poco tiempo, no fue ni 3 minutos, salió llorando y sin poder decir nada por los suspiros que de ella salían:
-Mi papacito… conectado a tantos tubos… mi pobre papacito…- y muchos suspiros y fuertes respiros entre cada oración.

La siguiente hubiera sido mi hermana, pero no quería entrar, era extraño por que no podía llorar, se echaba la culpa de muchas cosas y aún así no podía liberar todo su dolor, decía cosas como:
-No fui una buena nieta… nunca estuve en la casa ni pase tiempo con él… siempre lo estuve preocupando...- entre otras cosas.

Como ella no quiso pasar yo sería la siguiente en entrar, me levante de las escaleras, me acerque lentamente a la puerta y la abrí pero alguien me impidió el paso a la sala de urgencias.

Era el policía, me detuvo y me dijo:
-Usted no puede pasar señorita, es menor de edad- sentí un coraje y una rabia infinita a esa persona, como podía negarme el paso para ver a mi abuelo, tal vez sería la ultima vez que lo viera con vida y el iba a negarme eso.

Regrese frustrada a las escaleras, mi abuela lo había oído todo y le decía a los demás lo que paso, yo ya me encontraba llorando de coraje, coraje e impotencia por no poder hacer nada, mi abuelo se estaba muriendo y yo tal vez no podía hacer nada contra eso pero y si ¿Si? ¿Y si fuera como en las películas que al entrar un ser querido y tocar su mano despertara? Por que aún no estaba muerto pero ya no despertaba, mi abuela lo había dicho, por más que lo llamó no abrió sus ojos ¿Y si al menos los hubiera abierto conmigo? ¿Y si los hubiera abierto para decirme “adiós hija”?

Pero eso no pasaría por que a ese señor no le importó mi caso, no le importó las peticiones de toda mi familia para que me permitieran ver a mi abuelo, claro, no le importó por que no es su familia, no es su abuelo el que esta muriendo.

Al fin y al cabo no pude entrar y pase toda la noche allí sin dormir, no quería perderme nada, total, amaneció y el sueño me venció, dormí aproximadamente una hora de la forma mas incomoda que nadie se pueda imaginar y cuando eran las 8:00 AM mi mamá me propuso que fuera a dormir un rato a mi casa, al principió no accedí pero me sentía mugrosa y necesitaba un baño caliente o me resfriaría ya que yo solo llevaba una falda, mi suéter y la chamarra del abuelo.

Llegue a mi casa y me metí a la ducha, me estaba relajando realmente pero no debía tardar mucho para que regresáramos al hospital así que me apresure y salí, iba a ponerme cualquier cosa que encontrara con tal de apurarme pero se me acerco mi hermana y me dijo:
-No, vístete bien, vamos a ir a la funeraria… el abuelo murió-aún me siento entupida por haber ido a mi casa, no debí irme de allí, debí cumplir lo que dije acerca de no irme hasta saber alguna de las dos opciones, no debí irme. Cuando lo pensé bien, mi compromiso con él no era ir a comprar mi celular, era estar allí el día en que muriera, y no lo cumplí, ese era el verdadero compromiso y el mas importante que tuve con él y le falle.

Mi abuelo, el que nos acogió a mi y a mi hermana cuando mis papas se separaron, el que no dejo de trabajar para que nada nos faltara, el que nunca se quejo de sus malestares para que no nos preocupáramos, el que, aunque no lo dijera… nos amaba tanto.

Yo sugerí que ropa le pusieran para velarlo, una hermosa chamarra de piel negra, lo demás lo escogió la abuela y mi hermana, pero la chamarra era el toque de elegancia que caracterizaba al abuelo.

Al llegar todos a funeraria el cuerpo aún no estaba en la capilla donde nos tocó, nos sentamos a esperar que llegara, mientras yo seguía llorando con fuerza, aún no podía creer en la idea de llegar a la casa y no ver a mi abuelo sentado en el sillón, pero algo me saco de mis pensamientos.

Eran los jóvenes que traían cargando el ataúd de mi abuelo, lo colocaron en su base y se marcharon. Nadie se acerco a ver a mi abuelo, cosa que no entiendo aún, así que yo me acerque me pare enfrente de la gran caja y la abrí. Mi dolor disminuyó al ver lo apacible que era el semblante de mi abuelo, era como si estuviera dormido, mire su pecho y esperaba que se inflara y se desinflara, esperaba verlo respirar pero no pasaba nada. Fue tan doloroso ese momento.

Yo estaba allí recargada en el ataúd llorando por mi abuelo y diciéndole cosas, por que sabíamos que durante las primeras dos horas la persona fallecida aún puede oírte, pero por mis lagrimas y mis suspiros tal vez él no pudiera entenderme.

Comencé a sentirme molesta por que los familiares y amigos de la familia empezaban a llegar y al verme en ese estado lloraban, pero no por mi abuelo como se debía, sino por lastima. Muchos llegaban a ponerme su hombro, a decirme que todo iba a estar bien pero si nada iba a volver a ser lo mismo para mi no estaría bien.

Pero una frase que dijo la abuela me hizo reaccionar y dejar mi coraje, ella estaba con su hermana y esta le dijo:
-Ya dile que no puede seguir así, quítala de allí que le esta haciendo daño- sentí coraje al escuchar esas palabras de la hermana de mi abuela.

-No puedo, ella tiene tanto derecho como yo de estar allí, por que ella era su nieta favorita, él cuando la llamaba le decía ”Mi amor”- No había pensado en eso pero era cierto, de esa forma me llamaba mi abuelo y creó que si era su favorita, él y yo nos queríamos tanto. Escuchar esas palabras me dio tanto sentimiento y mas gente le dijo cosas perecidas a mi abuela y ella siempre respondía lo mismo, que yo era su nieta favorita y que me quería como una hija y cosas así.

Yo no podía dejar de llorar y así no me entendería el abuelo así que le dije en mi mente a mi abuelo lo mucho que lo iba a extrañar, la falta que nos haría a mi hermana, a mis primas, a mi abuela y a mí. Le dije lo mucho que lo quería y le pedí sugerencias para un tatuaje de conmemoración para él, cuando note que tenía una pequeña pluma blanca en la chamarra, seguramente era del forro del ataúd pero le daba un toque tranquilo.

Esa pequeña pluma causo furor, mi mamá lo interpreto como que era una señal de que mi abuelo estaba yendo al cielo, mi hermana y mi papá lo interpretaron como un toque de abandonado, como si a nadie le importara y la quitaron.

Deje mi lugar para que lo pudieran ocupar otras personas pues muchas personas acudieron al lugar, gente que estuvo bajo su cargo, ex-colaboradores, su ex-jefe, vecinos, mi papá que viajo de Miami después de estar allá mas de 6 años, etc.

Pero algo que si me saco de quicio fue ver llegar al novio de mi hermana con su hermano y su prima, yo no llame a mi novio por que no es de la familia, no conoció casi nada a mi abuelo y en definitiva no tenía nada que hacer allí, así que peor aún tenían que hacer allí esas personas, pero eso no fue todo, se sentaron y platicaron de cosas que no tenían ningún sentido y ofenderían a cualquiera, como de la moto del tipo, una fiesta que se iba a hacer entre otras tonterías, así que notablemente molesta me levante y de la manera mas amable pero aún furiosa les pedí que se salieran a hablar. Un poco apenados se levantaron pero lo furiosa no se me quito hasta dentro de un rato.

Una vez mas pase la noche en vela pues no quería irme otra vez, obviamente no reviviría pero ahora si no me iría ni aunque me muriera de hambre, pero al ser aproximadamente las 3 AM llego uno de los trabajadores que mi abuelo contrato me dormí.

Cuando desperté como a las 6 vi un arreglo floral muy extraño, parecía una ensalada y no lo digo ofendiendo pero eso me pareció a mí, pero algo extraño paso:
-¿Quién trajo ese arreglo?- pregunte a mi hermana que se encontraba aun lado de mí.

-Ya te dije que lo trajo el señor Jaimito- me contesto mi hermana como si nada.

-Anoche llego sin el ¿verdad?- le pregunte por que no recordaba que me hubiera dicho quien las trajo ni recuerdo haber visto a Jaimito con él.

-Tú oíste cuando el dijo que iba por otro arreglo por que dijo que había muy poquitos- contesto mi hermana ahora si poniéndome atención como si le interesara lo que estaba pasando –Y cuando lo trajo preguntaste lo mismo “¿Quién trajo ese arreglo?” yo te respondí que el señor Jaimito y tú dijiste Que bonito esta.

Pero realmente ese arreglo no me gustaba para nada, era raro y parecía plato de ensalada, no me gusta creer en ese de los fantasmas ni las posesiones por que me da miedo pero no recuerdo nada de ese acontecimiento, tal vez mi hermana me estaba tomando el pelo así que le pregunte a mi abuela y confirmo lo dicho por mi hermana, eso no era un juego.

Después ya no le tome mucha importancia al hecho por que en un rato incinerarían a mi abuelo, después de una misa católica que le iban a hacer, yo no estaba de acuerdo por lo ya dicho antes pero que tal que me equivocaba y si existiera Jesús, obviamente no lo descubriría hasta morir pero no me gustaría pensar que mi abuelo no encontró el descanso eterno por que yo allá detenido la misa.

Yo me sabía todo pues por que oficialmente era yo Católica e hice mi bautizo y mi comunión pero después me volví escéptica y deje de creer en esa iglesia.

Cuando acabo la misa solo nos daban media hora antes de incinerarlo y mi mente no dejaba de trabajar, quería que una parte de mi estuviera en las cenizas pero no tenía idea de cómo, hasta que una simple cosa me vino a la mente, arranque de mi bufanda negra 3 cordones largos y los trence con ayuda de mi prima, luego la pequeña trencita la introduje en uno de los bolsillos de la chamarra de piel negra y antes de cerrar el ataúd le dije muy bajito:
-¡Buenas noches abuelo!- justo como le decía cada noche, por que para mí mi abuelo esta dormido en algún lugar esperando por todos nosotros.

Introducir la trencita lo hice justo a tiempo pues ya habían llegado los muchachos para llevarse el ataúd y todos nos despedimos pero yo fui la primera.

De eso ya ha pasado algunos días, fue el primero y estamos a veintisiete de diciembre, aún lloró cuando oigo algunas canciones que me recuerdan a él y aún espero verlo salir de su cuarto para contarme algún dato curioso, a comer ó al menos para decirme un “Hola hija” como el que me dijo en el hospital, esa frase fue la última que me dijo a mí, la última dirigida para su nieta favorita, por que yo sé que yo era su favorita.

Apenas hace unos días, llegue de la escuela y me dirigí directo al lugar donde se encuentra la urna con las cenizas de abuelo, me senté frente a ellas y dije:
-¡Hola abuelo! Mira lo que hice- saque un cuaderno donde había dibujado un boceto del que sería mi tatuaje, era un arete, el mismo que utilice para “intentar” quitarle la cadena, de el colgaba una pluma muy pequeña blanca, por la pluma que tenía en la chamarra y abajo las palabras “Buenas noches” por que siempre le gritaba así antes de dormir y estarían siendo subrayadas con una trencita negra como la que hicimos mi prima y yo.

Ese sería mi tatuaje en conmemoración a mi abuelo, al que fue mi verdadero papá.
#4 @ 06:59 28/12/2007
gixds20

52770

Usuari@
Nivel: Kage
buf!! bueno, me tardé ^^, pero ya estoy aquí



T_______T ahora si lo lograste!! si antes estuve a punto, ahora si lloré :_(

Bueno, lo de los pequeño errores, vi estos:

y todo por si alguien muriera- creo que se escucharía mejor, por si alguien moría...o no sé, a mi parecer ^^

y me pude justo a- creo que querías decir "puse"

volver, pero dinero - más bien sería pedir dinero

Y bueno, lo de romanticismo si es algo parecido a la corriente de la literatura romántica.

Y no hay mejor ejemplo que este pequeño párrafo que has escrito, que te ha quedado de lo más lindo T.T

[spoiler]
Llore como una hora, las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos y los gritos no podían ser silenciados con nada, y aunque me quedara seca, deshidratada no dejaría de llorar pues mi alma se volvía liquida y escapaba de mi cuerpo a través de esas pequeñas gotitas que mojaban mi cara.

Eso es a lo que me refiero!! xD, con romanticismo me refiero a mencionar más lo sentimientos, no solamente "me sentía triste", si no más bien un "me sentía tan triste, como si mi corazón estuviera siendo encogido, a tal grado de sentir mi pecho vacío...". Ala! me la acabo de inventar xDD.

Soy seguidora de este tipo de escritura, pues hace que el lector se imagine a más detalle ese sentimiento :_( , aunque ya no tendrías que modificarle nada, te ha quedado muy lindo, como te había dicho, la relación con el abuelo de lo más linda (que envidia T^T )


[/spoiler]

jeje, muy bien lo del tatuaje, me pregunto si la nieta en realidad se lo hará

#5 @ 03:26 29/12/2007
Kenia_Uchiha

46274

Usuari@
Nivel: Jinchuuriki
Muchas gracias por el comentario Gixd!!!
Pues voy a arreglar esos errorsillos que me pusiste y tratere de ponerle mas romantisismo jijijiji!!!

Y yo si fuera ella si me haría el tatuaje, claor ahorita no pues no me contratarian en ningun lugar, mas tarde que ya tenga donde caerme muerta jijijiji!!!

Besos, bye.
#6 @ 03:41 29/12/2007
Uzumaki_Hinata

43004

Usuari@
Nivel: Kage
Kenia! esta grandioso, como es que haces estas maravillas??? me hiciste experimentar muchos sentimientos, especialmente la tristeza.

Sabes? cuando lo lei, solamente me imaginaba que quien narraba la historia era Sakura, (pero no pense que el novio era Sasuke) y la Abuela, Chiyo... que loco ¿no? a lo mejor pensaran que tengo la fiebre de narutitis aguda (fiebre de naruto) XD.

Kenia, vuelvo y lo repito, exelente trabajo, espero sigas subiendo mas maravillas como esta. Un saludito y cuidate, bye.

P.D.: aunque ya sea tarde, Feliz Cumpleaños ^^Ali^^ ah! y Kenia, estoy esperando el codigo de la imagen.
#7 @ 23:33 29/12/2007
Kenia_Uchiha

46274

Usuari@
Nivel: Jinchuuriki
Muchas gracias por leer mi pequeño capitulo Uzumaki Hinata!!!! que bueno que te gusto por que de eso se trata, y perdon por lo del codigo jijiiji, ahora mismo te lo paso va?
Besos, bye.
#8 @ 21:58 05/05/2008
sasu_didi

73007

Usuari@
Nivel: Chuunin
Hola!!!!
Kenia te felicito esta historia te kedo muuuy linda me hizo llorar :_( (ahora tendre mas en cuenta lo q hago) solo unas palabras me gusto mucho
Chao
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