naruto
21:08 06/02/2008
lobatin

4227

Usuari@
Nivel: Chuunin

#1 @ 21:28 06/02/2008
Rakugan

2135

Usuari@
Nivel: Akatsuki
No dice nada que no se supiese, pero nunca está de más ver que alguien es capaz de superar sus prejuicios y descubre auténticas maravillas en tierras donde antes se negaba a entrar.

Me quedo con la referencia a los triunfitos xD
#2 @ 22:03 06/02/2008
black_shura

3332

Moderador
Nivel: Kage
"Como es el caso, verbigracia, de Iron Maiden y su Alexander the Great". Es que este recopilatorio lo tengo yo y es la polla.

Como siempre reverte es un tio listo y sabe lo que dice, xDD. Escuchó la cancion del pirata de Tierra Santa y se flipó, xDD. Para alguien de su edad haber descubierto esto es algo digno, sin duda. Lo de las referencias literarias es algo de toda la vida eso si y podia haberlo descubierto antes si hubiera querido, xD.
#3 @ 23:40 06/02/2008
Akamaru-kun

21183

Usuari@
Nivel: Kage
Por fin alguien que no es de una edad entre los 12 y los 30 descubre que el metal es uno de los estilos musicales con las letras más curradas y culturizadas que hay.

La mayoría de mis amigos podía aprender de este hombre...
#4 @ 12:01 07/02/2008
Loro negro

65248

Usuari@
Nivel: Kage
Reverte es uno de los españoles que mejor habla. Como novelista es muy bueno, aunque sus historias no lleguen a sacarte los ojos de las cuencas, las narra con una maestría digna de admiración. Y sus artículos qué decir....Este mismo demuestra su gran talento, alguien que pese a mantener una opinión durante muchísimo tiempo, llega un día, descubre cosas nuevas, y se retracta con toda la humildad, e incluso lo hace público, es una persona muy razonable e inteligente.


Me gustaría que le echara una ojeada al mundo del manga, que en occidente tiene fama únicamente de estrambótico, se usa como elemento discriminatorio, pero detrás esconde historias sorprendentes y merecedoras de culto (no todas, claro). Estoy seguro que alguien como él sería capaz de darse cuenta
#5 @ 19:50 07/02/2008
kagetuxi

65481

Usuari@
Nivel: Akatsuki
Este señor tendrá una verborrea divina, sabrá mucho de política y sociedad, será cultísimo, pero me parece un pedante-xenófobo-real capullo. Verás, ésa es mi opinión sobre él. Parece que es alguien especial, oye. Está por encima de la mitad de la gente; y lo que no le viene bien a él...es basura.
Me parece muy bien que no se corte un pelo y que diga su opinión, pero eso no le quita de ser un Joputa.

Pasteo aquí un artículo suyo altamente xenófobo titulado "Camareros Italianos". En él se mete libremente con los americanos. Por supuesto, los americanos son... de esa forma de ser tan basta que todos conocemos...pero el único delito de tres mujeres americanas es comer pasta con patatas fritas de manera muy burda junto al señorito Reverte. Craso error. Castigo: un plomo calibre 44 Magnum para cada una. Sí señor, mano dura.

Camareros italianos.
En Italia me encantan los restaurantes pequeños, de toda la vida. Los elijo según la edad de los camareros: si son viejos y el sitio tiene apariencia modesta, casera, acaban de ganar un cliente. La pasta será estupenda y el lugar confortable. Es importante que ellos tengan cumplidos los cincuenta, y que el local lleve abierto otros tantos; o sea, que hayan envejecido juntos. Además, son los únicos restaurantes de Europa donde puedes oír a los camareros discutir en voz alta entre palto y plato, con el camarero asomando la cabeza por la puerta del comedor para intervenir en la conversación. Se cuentan su vida y opinan de todo sin rebozo, y a veces aparece una señora gorda que es la dueña, y les dice que los fetuccini se enfrían y que espabilen. Y Mario, Bruno, Paolo, agachan las orejas, se ajustan la pajarita y vuelven al tajo. Profesionales.

Hoy se cumplen todos los requisitos, con el añadido de que disfruto además del acento de los camareros, entreverado del acento de dialecto véneto con sus cantarinas entonaciones al final de cada frase, mientras liquido unos raviolis en Alle Zattere, a cinco metros del canal de la Giudecca. Se trata de una minúscula trattoria que, por no tener, no tiene ni rótulo en la cochambrosa fachada, que en los días grises bate la humedad del canal y la laguna cercana, pero que en días invernales despejados, cuando el sol inunda de luz las fachadas del Dorsoduro hasta la punta de la Aduana del Mar, se vuelve el lugar más acogedor de Venecia. Por eso como y ceno aquí cuando vengo a la ciudad.

En la mesa contigua hay tres guiris. Soy de la opinión de que en determinados lugares europeos habría que practicar la xenofobia selectiva y prohibir la entrada a cierto tipo de turistas con una criba que nada tiene que ver con la capacidad adquisitiva sino con aspecto, gustos o maneras. Más que nada porque se cargan el encanto. Estas norteamericanas, rubias, hembras y tres. Madre y vástagas. Comen spaghetti con patatas y coca-cola, y tendrían que ver a las tordas, con esa gracia natural que tienen los de Arkansas, intentando enganchar los fideos largos con cuchillo y tenedor, y cayéndoseles todo por todas partes. Apetece ayudarlas a hacer la digestión con un plomo calibre 44 magnum para cada una. Bang, bang, bang. Vete a un MacBurger, hijaputa.

Pero lo mejor del asunto es la cortés, educadísima y refinada guasa con que los camareros se chotean de las guiris, so pretexto de mostrarse lícitos y ayudar. Y el tronco de yeguas normandas dice oh, yes, wonderful, y suelta risotadas condescendientes, con esa simpatía falsa que usan los anglosajones cuando pretenden hacerse los tolerantes y los integrados entre las razas inferiores latinas. Todo analfabeto desprecia cuanto ignora: me refiero a esos que dicen “grazie tante” en Córdoba y se creen que han quedado como Dios. Pero lo mejor del asunto veneciano es la cara de Mario, o Paolo, o como se llame el camarero, cuando se aburre de las tres focas y se da la vuelta, y mira a sus compañeros como diciendo: menudas gilipollas. Y observándolo, sobrio, discreto, erguido en su digna chaqueta blanca, volver junto a sus compañeros que lo miran con idéntica guasa en los ojos, tú vas y piensas que no cabe duda de cuál es la verdadera casta. Que ese camarero pertenece a una raza superior, antigua y sabia, que atiende bien al cliente mitad por las formas, mitad por las propinas y el sueldo de los que vive; pero tiene más que claro que nadie quién es la mierdecilla del asunto. A ese camarero italiano le sobra aristocracia moral para saber dónde está cada cual; y cuando se ríe con los ojos del cliente del restaurante, está riéndose de todos los invasores que, con uniforme de Wehrmacht, tanque americano, o cámara de vídeo, nunca pudieron invadirle tres mil años de cultura y de historia.
#6 @ 22:58 07/02/2008
Alex_valhalla

29449

Usuari@
Nivel: Chuunin
Puede ser y nadie te dice que no.
Pero respecto al articulo de Lobatin,tiene mucha razon.
#7 @ 21:19 09/02/2008
temari_sand

26544

Usuari@
Nivel: Akatsuki
"su balada sobre el poema La canción del Pirata consiguió lo que treinta años de reformas presuntamente educativas no han conseguido en este país de ministros basura. Que, en sus conciertos, miles de jóvenes reciten a voz en grito a Espronceda, sin saltarse una coma."


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